jueves, 14 de junio de 2012

La cuchara


El mango, en su final, se abre y abomba dando lugar a la concavidad propia de la cuchara, que le confiere un aspecto dulce y amable. Resulta difícil imaginarla como arma en manos de nadie; por eso no se la quitamos al niño pues sabemos que no le hará ningún daño. Uno se siente invitado a volverse pequeñito y arrebujarse en su regazo, que alguien balancearía muy, muy despacio.
Las hay pequeñitas, para revolver el café; medianas, para los postres; algo más grandes, que son las soperas, y por último las muy grandes, que acompañan a las fuentes de carne o de ensalada. El cucharón es la exageración de la cuchara, y con él nos servimos las sopas, los purés y los caldos.

2 comentarios:

cb dijo...

Sabías que en Alemania "den Löffel abgeben" ( entregar la cuchara) significa lo mismo que morir?

Me gusta mucho más tu manera de verlo: la cuchara de la mano de la vida. Precioso.

Suso Ares Fondevila dijo...

Qué hermoso contraste. Ya me explicarás porque entregar la cuchara en alemán significa morir. ¿Cuál es su origen?
Gracias, CB.