viernes, 1 de diciembre de 2017

Manto de plata

Del “manto de plata”, para referirse a las heladas mañaneras que por fin han llegado, ya está uno un poco harto, pero tampoco es fácil encontrar una expresión que la sustituya con el mismo efecto. ¿Manto de tiza, de harina, de azúcar, de cal, de leche, de algodón? Como que no. Habrá que seguir tirando de la plata, reinventándola.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Identidad

Oigo la palabra “identidad” y me sale espuma por la boca, tanto la del epiléptico (pierdo el conocimiento y entro en convulsiones) como la del perro rabioso (mordería, ay, de la rabia que me entra…). Pero me reconvengo y me digo: “Pero si la rabia, y la pérdida de conocimiento, y las convulsiones son cosa de ellos, los identitarios”. Y entonces va y me calmo.

jueves, 23 de noviembre de 2017

Apocopando

Decimos “muchas” en vez de “muchas gracias”, “buen finde” en vez de “buen fin de semana”: ¿es la tendencia habitual a apocopar el lenguaje o es que ahora tenemos menos tiempo, vivimos más deprisa y hasta fuelle nos falta para decir la frase entera? ¿Apocopamos también la realidad, la acortamos, la hacemos más breve y por ello menos intensa? ¿Es hoy, y más que nunca, el hombre la versión corta de sí mismo?

domingo, 19 de noviembre de 2017

¿Siguen mintiendo?

¿Son creíbles las reflexiones de los independentistas que se escucharon días atrás sobre la imposibilidad del procés, la caída en la cuenta de que no había una mayoría social que lo apoyase, etc. o es puro oportunismo electoral, a la caza del voto del independentista razonable y respetuoso con la ley que no fue a votar el 1 de octubre y que el 21 de diciembre sí les votaría al constatar este cambio de rumbo? Serían creíbles si, en el caso de que ganaran el 21D (Dios no lo quiera), pidieran perdón por todos los daños que causaron a Cataluña, se comprometieran a poner en primer lugar en su agenda de gobierno la solución de los problemas de Cataluña (sanidad, transporte, etc.), a renunciar a toda forma de adoctrinamiento en las escuelas y universidades, a nombrar, para el organismo rector de la televisión pública catalana, personas de probada independencia, de modo que ésta deje de ser la voz del gobierno, etc.

viernes, 17 de noviembre de 2017

Deborah Kara Unger

Qué alegría encontrarme de nuevo con Deborah Kara Unger en The Way, la película sobre el camino de Santiago que dirigió Emilio Estévez y que tuvo como protagonista principal a su padre, Martin Sheen. Sólo conservaba dos recuerdos de esta actriz canadiense. El primero corresponde a su actuación inmensa en The Game, y el segundo me trae la imagen de un bar, de un mostrador y de ella sirviendo unas copas en no recuerdo ya qué película. Creo que en esta última ya había prorrumpido en un “¡hombre, Deborah, qué alegría verte de nuevo aunque sea en un papel secundario!” Deborah Kara Unger pertenece a ese tipo de mujer que, por su belleza y contundencia, siempre me atrae. Pertenecería a la saga que encabeza Katharine Hepburn desde el pasado y Sigourney Weaver en el presente. En The way interpreta el papel de una mujer rota, que fuma sin parar y que pretende dejar de hacerlo en cuanto llegue a Santiago. Pero, como ella bien dice cuando está con sus tres compañeros de ruta delante del mar en Muxía y enciende de nuevo un cigarrillo para sorpresa de ellos, no se trataba de eso. En un momento dado de la película, se sincera con el personaje que interpreta Martin Sheen y le dice que su marido la maltrataba. No soportándolo ya más, y estando en esa época de su vida embarazada, decidió abortar para que su bebé no fuera víctima del mismo maltrato. Y añade: “A veces escucho su voz… La de mi bebé… Sé que es una locura porque no llegó a nacer, pero me imagino cómo habría sido su voz. Y a veces la oigo. A veces juraría que la oigo”.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

A vueltas con el matiz

Precisamente porque para ellos, al contrario que para mí, el matiz en la vida no lo es todo, contradiciendo a Azorín (léase, bajo el título de este blog, el dictum azoriniano que es uno de los lemas de mi vida), son populistas los populistas. No se pirran por los matices sino todo lo contrario. Así, su “verdad pura y simple” termina siendo la más horrísona de las mentiras.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Fases

Está uno abonado últimamente a la realidad de las fases. Vives esta fase ahora y dentro de un tiempo vivirás otra. Hay cosas que son para siempre pero otras no. Cambiamos porque caminamos y no hay caminos sin etapas. “De un tiempo a esta parte…”. Y así es.

sábado, 11 de noviembre de 2017

¡Maldita genética!

Todavía me río al recordar el “¡maldita genética!” en el que prorrumpió mi prima X. Se refería a la que había permitido que su hijo heredase de su padre un rasgo de su carácter que la ponía de los nervios y que, a la postre, fue la causa de su separación. Lo sufría ahora en su hijo, que la condenaba a la misma incompatibilidad. Lo dijo con ganas, como conjurando un hechizo.

jueves, 26 de octubre de 2017

Fuegos

Los únicos fuegos que uno está autorizado a encender primero y mantener vivos después son los del espíritu, esos que hacen que no bajemos de la ola de la verdad, de la caridad, de la justicia, de la belleza. Cualesquiera otros son destructivos y tengo claro que uno debe contribuir a apagarlos, nunca a reanimarlos.