domingo, 22 de mayo de 2016

La gracia de las gracias

"Odiarse es más fácil de lo que se cree. La gracia está en olvidarse a sí mismo. Pero, si todo el orgullo muriera en nosotros, la gracia de las gracias estaría en amarse humildemente a sí mismo, como a cualquiera otro de los miembros dolientes de Jesucristo".

(Georges Bernanos, Diario de un cura rural)

La gracia eleva nuestro caudal vital a la enésima potencia, lo que significa que nos hace estar tan plenos de nosotros mismos que ya no tenemos que buscarnos, que cuidarnos, que acordarnos, cosa que sí tendríamos que hacer si estuviésemos faltos de vida, de espíritu, de gracia, de Dios. Nos acordamos cuando no nos poseemos; nos olvidamos cuando ya nos poseemos, cuando Dios, al habitarnos, expande nuestra vida y conciencia espiritual hasta un punto tal que el estar cabe sí es ya un estar olvidado de sí, en las manos de Él, que es el que se acuerda, el que nos busca, el que cuida de nosotros. Uno, por eso, solo se olvida de sí cuando su corazón reposa “sobre el Amado”, como canta San Juan de la Cruz, que es lo que canta también Bernanos al decir que es amando a sus “miembros dolientes” como se obtiene “la gracia de las gracias”, ese “amarse humildemente a sí mismo” en que consiste el perfecto olvido. Jesús, masacrado en la cruz, derramado, ofrecido, del todo olvidado de sí, lo hizo posible.


domingo, 15 de mayo de 2016

En esta vera

No me atengo
a compañías funestas
y departo siempre
con el amigo viejo.
Vivo aquí, en esta vera,
y quien me busca
me encuentra.

domingo, 8 de mayo de 2016

Carne demorada

Por entregas, poco a poco, paulatinamente, despacio: la vida es el espacio de la lentitud, de la paciencia, de la espera, por más rápido y fugaz que nos parezca su decurso. Aceptar este ritmo no es fácil y lograrlo es precisamente una de las grandes conquistas de la existencia. Digámoslo con sesgo poético: se trata de asumir que uno es “carne demorada”, que no se es sin más en el “ahora” sino en un “ahora” que se amplía hacia un “después”. Se nos entrega el tiempo como una perla sin cultivar para que al final lo devolvamos como perla cultivada, como tempo, ritmo interior, armonía.

domingo, 1 de mayo de 2016

El poeta cierra los ojos

El escritor es retráctil y se esconde tras los muros de su prisión, donde el espíritu, libre de la competencia de los grandes espacios, despliega él mismo la altura y la anchura, la profundidad y la longitud. Así recluido, sin horizonte para la vista, el poeta cierra los ojos y deja que sean sus propias imágenes interiores las que le ensanchen y proporcionen un horizonte distinto, aquel de cuya medida penden las glorias y las leyendas que su mano escritora forjará. Habiendo apartado de su vista cualquier otro infinito, mira hacia dentro con la esperanza de que se le insinúe el suyo propio, al que querrá vestir con las metáforas y los arabescos de su genio. Si tarda en aparecer, si acaso ese día no apareciera, el poeta no tendrá más remedio que acomodarse a su pobreza, a la espera, eso sí, de que una nueva jornada lo halle más propicio para ser visitado por lo inmenso.

viernes, 22 de abril de 2016

San Pablo, inventor del cristianismo

¿Que Pablo inventó el cristianismo? Pues claro, faltaría más, pero porque predicó a Cristo, y a Cristo no lo inventó Pablo. Más bien al contrario, fue Cristo quien “inventó” a Pablo cuando lo derribó de su caballo.

jueves, 21 de abril de 2016