lunes, 18 de mayo de 2015

Hic et nunc

Ajustarme al hic et nunc es la ciencia exacta que busco todos los días.

El aquí y el ahora,
todo lo demás a la porra,
es mi jaculatoria.

Los versos no son sublimes, lo sé, pero son mi meta y mi defensa.

jueves, 14 de mayo de 2015

Mis ojos

Les pido a mis ojos que salten a la realidad y me la traigan toda, ahora que soy todavía más adentradizo.

Gracias a las inspiraciones y expiraciones, todo el día y todos los días, vivo.

martes, 12 de mayo de 2015

El maestro hortelano

Luis, mi hermano mayor, es el maestro hortelano de nuestra casa. Tomó el relevo de nuestra madre y la contenta con una huerta a la que, valga la redundancia, siempre contenta. Es infatigable y cuida las hortalizas y árboles con auténtico mimo y creo que con bastante acierto. Aquí remueve tierra y allí la saca, hace aquí un surco y aplana allí, planta y trasplanta, poda, esterca, abona, rodriga, cubre, alambra, acompañado por un movimiento del hombro que es su tic de toda la vida, casi chaplinesco. A veces es un poco termineitor y arranca alguna flor que él cree que estorba su labor pero que estaba allí porque nuestra madre quería que estuviese allí, con lo cual se gana la consiguiente reprimenda. Ahora, más le conviene, pregunta antes. Sobre “su” materia considera que los demás no tenemos ni idea, lo que en mi caso es totalmente cierto, y con cierto refunfuño y bronca, el de una persona tímida, a más de uno de mis hermanos y de una de mis hermanas se lo ha recordado. Nosotros, que ya lo conocemos, nos (son)reímos. En cualquier caso, ciertamente, es él el maestro hortelano.

domingo, 10 de mayo de 2015

Vértigos

Vértigos: el del tiempo, el de la finitud, el del mal, el de la imaginación, el del sufrimiento, el de la muerte. Hay que atravesarlos para medir los abismos de la vida, quedar en suspenso ante ellos apenas sostenidos por nada, ser vencidos acaso por su profundidad “inhumana”, perder definitivamente el pie y caer, para entonces ser recogidos por quien es el abismo de los abismos y el equilibrador de todos los vértigos.

(De De camino)

sábado, 2 de mayo de 2015

De un sueño

Dios se acuesta sobre sí, bebe
de su íntima paciencia,
calla, rezuma fuego,
aprende a esperar con ojos
infinitamente dilatados.
Es legendaria su entereza, su cólera
contenida en los límites
de un admirable sosiego.
El hombre le desvela,
le hace soñar quimeras de días
futuros, de días mejores
que han pasado
y que volverán.
A este deseo el ritmo claro
de su corazón se acoge,
y alguien más lo sabe, alguien
en la tierra,
embebida también su alma
de un sueño.

domingo, 26 de abril de 2015

La palabra

La vida es asible en una fruta, en un paisaje, en un rostro, en una música, en un recodo cualquiera del camino, tras cualquier vuelco o circunstancia, por muy lejana o apagada que esté. Pero la palabra, ¡ah, la palabra!, no se alcanza sin más, sino que es esa última floración que uno no sabe cuándo encontrará.

viernes, 24 de abril de 2015

Fiebre de un día

Creer en Dios es no dejar que esté solo.

Con los tristes estar triste, sí, hasta que la alegría sea lo único que pueda salvarlos.

Justamente ahora, right now, lo único que importa es escuchar la tormenta.

¿Y si ahora, en vez de vivir delante del blog, lo que tenga que hacer es vivir a su lado, ambos con la mirada puesta en el frente?

¿Saber más? ¿Y para qué?

Escapar de la utilidad.

Impostura, un poco, y algo de pose también.

No quiero saber nada más. Decirlo cada mañana.

¿Ha aumentado mi fortaleza psíquica? ¿Me afectan menos las cosas, acaso porque hay más alegría dentro de mí? ¿He perdido agilidad mental y he ganado a cambio mayor profundidad? ¿Y esa memoria menor que insisto en tener? ¿Hay algo a cambio en este caso?

Volver al regazo, a la oración, al cojín que la cabeza recoge.

Aquí, ahora, como en Candelas en el aire, suben chispas, flotan, se pierden. Algo queda, sin embargo.

Dime, Dios mío, lo que tengo que hacer, aléjame de la mentira, de la vanidad, de la sofisticación.

Estoy solo, quiero estar solo, pero que no me dejen solo.

Lo intento con un libro, no soy capaz, con otro, no soy capaz, con un tercero, no soy capaz, con un cuarto, no soy capaz...

El blog, esa maravilla diaria.

Me creo, sí, las alabanzas. ¿Por qué no habría de creérmelas?

No me interesan las estadísticas, no quiero saber de estadísticas. ¿Qué más da?

El lector merece un respeto absoluto.

Desde el despojo, se nace.

Me humilla el que sabe, el que sabe quizá demasiado.

La contradicción no buscada es un derecho del hombre.

Sinceridad, autenticidad, no pasarán nunca de moda estas palabras.

Cuando se tiene fiebre se dicen tonterías.


Si no puedo saberlo todo prefiero no saber nada.

No existe la libertad absoluta pero la libertad, absolutamente, existe.

Cuando decimos que Dios quiere el bien de nuestra alma decimos que quiere la alegría de nuestra alma.

Cuanta más alegría tenemos más bien hacemos. Solo si es compasiva es.

jueves, 23 de abril de 2015

Rojo contra rojo

Al entrar en la Sacristía de la Catedral de Toledo, desde el fondo te captura, de El Greco, el rojo encendido de su El expolio. Pero resulta que avanzas unos cuantos metros y otro color perteneciente a la misma gama que aquel te captura desde una sala que se encuentra a la derecha. Te acercas y recibes un golpe certero y fulminante: las tonalidades rojas de la muceta del papa Paulo III pintado por Tiziano, absolutamente maestras, absolutamente impresionantes, en un cuadro que es todo él una impresionante obra maestra del pintor veneciano. Un ojo al frente y el otro torcido hacia la derecha, como a la virulé, fijo el primero en el rojo de El Greco y fijo el segundo en el rojo de Tiziano. Ganó el efecto sorpresa, es decir, ganó la muceta que cubre los hombros del papa Paulo III: fue lo que más me gustó de Toledo. Horas y horas me hubiese pasado ante él.

miércoles, 22 de abril de 2015

Un medidor de aceite

En Toledo me hubiera gustado tener una especie de medidor de aceite de tamaño gigante, para hundirlo en algún lado de la ciudad. Al sacarlo, en vez del aceite vería los estratos correspondientes a las distintas culturas que la conformaron: iberos, romanos, visigodos, musulmanes, judíos y cristianos. Es lo que ocurre con las ciudades palimpsesto, que son prácticamente todas las de Europa, unas con más capas y otras con menos. Toledo las tiene todas y, claro, es asombroso: las culturas se sobreponen unas a otras, se imponen, conviven, se apoyan, se destruyen, se prestan compañía, se dan de bofetadas, se empujan, se hacen un sitio, se encuentran, etc., y todo esto queda reflejado en la historia física y urbana de la ciudad.