jueves, 19 de octubre de 2017

Kong

A Tom Hiddleston debieron decirle que se pusiese cachas en el gimnasio pues lo suyo en Kong: La isla calavera no va más allá de ofrecer un frente y un perfil espléndidos en los fotogramas-postal de esta fallida película. Más sangrante es que lo hagan también con la espléndida y bellísima Brie Larson, que es aquí la Bella de la que se enamorará la Bestia Kong, concediéndole sólo unos muy escasos minutos interpretativos en el tramo final de la película. Muy poco para el bueno de Kong y muy poco también para nosotros. Como él, también nosotros nos quedamos solos.

martes, 17 de octubre de 2017

El triunfo de la voluntad

Si es que entiendo algo, el nacionalismo reedita en cada ocasión “el triunfo de la voluntad” sentimental, pasional y mítica. “Inasequible a todo razonamiento” (José Borrell), si logra verse a sí mismo “proclamando” su grito independentista en las portadas de todos los mass media ya logra mucho. Que, tras su paso, todo sea tierra quemada no le importa nada pues las bajas pasiones son siempre egoístas y por ello tiránicas. Los nacionalistas son seres irracionales, pasionales, esclavos.

jueves, 12 de octubre de 2017

Los del 79-83

Ando últimamente en fregados wasaperos gracias la brillante idea de B., compañera de BUP y COU desde 1979 a 1983, la cual, tras ponerse en contacto con un@s poc@s compañer@s de nuestra promoción, consiguió una primera quedada en Caldas de Reyes el 23 de agosto. Después formó un grupo de wasap al que se fueron adhiriendo más y más a medida que se fue corriendo la voz. A mí me llegó a través de C., compañera también de aquella promoción, que se acababa de agregar, pero tras oír que tenía 700 wasaps yo, que no soy nada wasapero, pronuncié un “¡qué horror, ni de coña entro yo en ese grupo!”. A los que sí estaban en él, el continuo intercambio de mensajes les sirvió para ir calentando motores y conectar emocionalmente con el pasado y llenarse de ganas de verse en el presente. Esto ocurrió en la gran quedada del 16 de septiembre, en la que, todos ya con los corazones hirvientes, se abrazaron y pasaron una jornada inolvidable. Si B., a petición mía, me hubiese agregado al “Colegio-emoticón ‘me muero de risa’-anda” (tal es su nombre), también yo habría calentado motores y salido de la frialdad en la que, con respecto a aquellos años de mi vida y aquell@s l@s compañer@s de promoción, me encontraba. Como esto no ocurrió no fui a la comida del día 16.
Sí estuvo mi amiga Sonia, que vino desde Madrid. Al día siguiente estuvimos juntos y me dio detalle. Mi memoria comenzó entonces a caldearse aunque sólo hasta el punto de sentir curiosidad, que fue creciendo un poco más en los días siguientes al ir yo poniéndome al tanto de nuevos detalles. El martes 20 de septiembre, C., en el trabajo, con sus comentarios añadió el punto de sal que me faltaba: entré en el grupo. A estas alturas ya me acostumbré pero la sensación de estar en un maravilloso y excitante jaula de grillos-torre de Babel-tsunami fue en los primeros días apoteósica.

sábado, 7 de octubre de 2017

El niño en la cara

Cuando X pone esa cara, parece que se le sube a ella el niño que fue hace más de cuarenta años. Surge así en él algo profundamente infantil que de momento, para mí, escapa a toda catalogación. A veces me irrita pero es mayor el asombro que me causa. 

martes, 26 de septiembre de 2017

Papageno y Papagena

Nadie debiera morirse sin ver La flauta mágica, de Wolfgang Amadeus Mozart. Yo la mal vi y la mal oí en Salamanca hace un montón de años, sentado en la más alta de las galerías, esquinado y muy lejos del escenario, en la peor de las posiciones. Acabe durmiéndome. Fue la primera y la última vez que asistí a una ópera en directo. Lo que sí quedó para siempre en mi recuerdo fueron los nombres de Papageno y Papagena, que de por sí me parecieron ya un acierto lingüístico y sonoro genial. El pasado 20 de septiembre, la Royal Opera comenzó su temporada operística, la presencial en el Royal Opera House de Londres y la retransmitida en directo y que es posible ver en muchos cines del mundo. La incomodidad primera con La flauta mágica se trocó en comodidad y gozo absolutos cuando la vi hace unos días en Santiago. ¡Dios, qué gustazo! Es un prodigio de genio e ingenio, de alegría porque el amor triunfa, los nobles ideales triunfan, el bien triunfa, la belleza triunfa, porque triunfan el hombre y la mujer amándose, Papageno y Papagena celebrando a sus papagenitos y papagenitos en un escena antológica y donde todo es antológico, y el mal, derrotado, va a donde le corresponde, al infierno, para que todo sea cielo en la tierra en la que ha triunfado la alegría. 

domingo, 24 de septiembre de 2017

La misa ideal

Para mí, la misa ideal sería la que reuniese estas condiciones:
1. Un sacerdote -in persona Christi, in persona Ecclesiae- de voz suave, clara y sólida.
2. Una homilía breve, sabia y alentadora.
3. Una presencia y un ritmo litúrgicos dramáticos, es decir, bellos.
4. Un silencio: no se canta ni se escucha ningún tipo de música.
5. Un solo gesto de paz, o dos como mucho: se da la paz únicamente a los que tenemos a nuestro lado, no a todos los que están a nuestro alrededor (algunos van incluso más allá de este inmediato alrededor; si se les dejara saludarían a todos y a todas).
6. Y un final hermoso: marcharse, de verdad, en paz.

viernes, 22 de septiembre de 2017

Nabucco

No recordaba quién era Nabucco en los primeros instantes de la retransmisión de la ópera de Verdi en una de las grandes pantallas de los cines Cinesa, en Santiago de Compostela, pero no tardé nada en saberlo una vez que fue nombrado: era, claro, Nabuccodonosor. El gran tema de esta ópera es la conversión del rey babilonio a la fe judaica, algo que no sabía, y uno de los momentos cumbres, el archiconocido “Va pensiero”, al verlo y escucharlo con subtítulos y en el contexto de la obra cobró entonces toda su grandeza: el pueblo judío, desterrado en Babilonia, llora su destierro y añora su patria. En el fondo, los escenógrafos habían colocado unas tiras verticales que cubrían de arriba abajo todo el escenario. Yo vi en ellas la representación de cinco realidades: las lágrimas de los judíos, las ramas de los sauces, las cuerdas de las cítaras, las corrientes del río Éufrates y las aguas del río Jordán. Entonces, comprendido en su totalidad, el famoso fragmento me pareció la cumbre de la conmoción y la belleza. En una sala de cine, además, los que en ella estamos podemos ver primerísimos planos de los rostros de los cantantes-actores, algo que no está al alcance de los físicamente presentes en el teatro y que yo no cambiaría ni de coña por una localidad en el patio de butacas. Tener tal imagen al alcance de la mano es casi un milagro. 

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Un afloja para un tira

El deseo de perfección exige la aceptación de la imperfección. No sobreviviríamos a un tira sin echar mano de un afloja.

lunes, 18 de septiembre de 2017