sábado, 16 de junio de 2018

Barbuditos

“Hola, barbudito”, le digo a la efigie que aparece en el periódico como si saludara a un niño grande, a un abuelete bonachón, con esa cara ancha que tiene, con su barba cana y espesa, sus ojos bondadosos y estrábicos tras las gafas, su sonrisa campechana.

Éste otro también tiene barba pero es mucho más joven. Es oscura, un tanto rala pero también poblada. No sé yo si tendrá cara de pillo… Tiene mucho pelo en la cabeza y en la foto un mechón, bueno dos, se le descuelga sobre la frente dándole un toque especial. Detrás de las orejas, este pelo está crecido y no sabemos si se convertirá en melena. Tiene ojeras; quizás estaba cansado cuando le hicieron la foto. ¿Malote? No sé yo...

sábado, 9 de junio de 2018

Elsa


Cuando Elsa marchó de la casa en la que trabajaba como aprendiz de costurera le dijo a su maestra que al día siguiente le traería la tarta que le había prometido. Esa noche Elsa perdió a su hijo. Al día siguiente, cumplió lo prometido y se la trajo por la mañana.

jueves, 7 de junio de 2018

El amor más grande


Si para Jesús no hay amor más grande que dar la vida por los amigos, todos para él eran amigos pues él murió por todos. ¿Qué cristiano se atrevería a no intentar ver bajo esta luz a sus enemigos?

viernes, 6 de abril de 2018

La expulsión de la simplicidad


Al salir del Paraíso, el hombre dejó atrás el don de la simplicidad y quedó abocado a la dificultad. Allí todo lo entendía a la primera porque la unidad lo presidía todo. No existía ningún tipo de fractura; todo estaba en línea, al alcance del primer vistazo, de la primera operación de la mente. Fuera del Paraíso, rota aquella unidad, dejó de existir esa línea continua que lo enlazaba todo y le permitía al hombre acceder sin el más mínimo esfuerzo a la omnicomprensión. Ahora su mente no avanza sino a trompicones, no entendiendo o entendiendo mal, porque ya no está en comunión con la realidad y la inteligibilidad de ésta se le escapa una y otra vez. Al perder su santa simplicidad perdió la capacidad para acceder a la simplicidad del mundo.

lunes, 2 de abril de 2018

A su aire


Me molesta que mi mente, a su aire, se salga de donde yo estoy y soy, que es siempre aquí y siempre ahora, para irse a un momento siguiente. Cada vez que ocurre, lo acuso arrugando el entrecejo y tensando la mandíbula. Mi victoria está en desarrugar el primero y destensar la segunda. A una acción mental opongo una acción física. Y funciona, aunque no sin una infinita paciencia.

miércoles, 28 de marzo de 2018

Palabras mayores


Hay palabras que aceptan, con el paso del tiempo y el cambio de la realidad, nuevas acepciones sin que ello suponga un ejercicio de violenta presión contra ellas. Digamos que, hasta cierto punto, admiten que se las alargue para poder cubrir esos nuevos aspectos de la realidad. Pero cuando en ésta tienen lugar mutaciones profundas, hacerlas caber en un concepto ya existente significará violentarlo porque en el fondo se está atacando el hecho en el que quieren incluirse. Es lo que pasa con el matrimonio homosexual. Aquí ha tenido lugar un cambio radical, porque la realidad que significa la unión de dos personas del mismo sexo dista muchísimo de la que significa la unión entre dos personas de distinto sexo. Son hechos mayores, muy mayores y de ningún modo menores la diferencia bio-ontológica que hay entre un hombre y una mujer y su capacidad para engendrar hijos: esto no ocurre en una pareja homosexual. Por lo tanto, pretender que una unión de dos personas del mismo sexo sea también un matrimonio es actuar con violencia contra este concepto porque se ningunea la realidad que significa. Un hecho radicalmente diferente exige una denominación conceptual distinta. Aquí no cabe ningún tipo de transacción.