viernes, 24 de octubre de 2014

El mejunje

Coja un poco de perfeccionismo, un poco de escrupulosidad y un poco de maticismo, agítelo bien y tómeselo. Le cabeza le dará vueltas, le temblarán las sienes, le faltará el aliento: gozará usted de espléndidos días.

jueves, 23 de octubre de 2014

Espumarajos

Ya le valió al uno decir “¡San Francisco Franco!”, con exaltación nerviosa, y al otro escribir “MAS (Más Asqueroso que Satanás)”. Sí, ya les vale. Al primero se le puede perdonar ese franquismo cerril que no puede evitar ver en el Caudillo al sagrado custodio de las verdades de la patria hispana, de la gran fe de los españoles, etc. Pertenece a una generación que ve las cosas así y que siempre le echará un capote, disculpándole, o directamente alabándole, a Francisco Franco. Pero el segundo, insultar así a Artur Mas. Por favor, que discrepe lo que quiera y que lo critique cuanto quiera, como hacemos muchos, pero que no le salgan espumarajos por la boca: parecerá que es él el que tiene una legión de demonios dentro. 

miércoles, 22 de octubre de 2014

Sabrina

-Hola, señor, por favor, ¿me compra un pollo?
Yo me retraigo, a la defensiva.
-Lo siento, ahora no tengo dinero.
-Está bien, señor, sé que no debo atosigar a la gente y que cualquier otro día me lo dará. Está bien así, señor.
Le debió venir a la cabeza la última vez que nos vimos: ella por la acera de enfrente llamándome “señor, por favor, señor”, y yo en la mía casi escapándome. La primera vez que la había visto, a la entrada del Eroski, me pidió si podía comprarle un champú para lavarles el pelo a sus hijas. “Lo tienen largo y bonito, ¿sabe?” Las llegué a conocer un día, cuando estaban las tres en el umbral de la Iglesia. En una segunda ocasión consiguió que le diera unos euros para comprarse un pollo.
-¿Cómo están tus hijas?
-Bien, ahora van al instituto. La mayor nos dio un buen susto un día debido a un corte en la garganta. Pero ya está bien.
Es extranjera, tal vez gitana, aunque me inclino a pensar que no.
-¿Cómo te llamas?
-Sabrina.
-Yo me llamo Suso.
-¿Y de dónde eres?
-De Bosnia-Herzegovina.
Está lloviendo y acerco el paraguas para cubrirla. Yo continúo con mi batería de preguntas:
-¿Dónde vivís?
-Tenemos alquilada una habitación. Pagamos 80 euros y también el agua.
-¿Tienes marido?
-Sí.
-¿Y tenéis trabajo?
-Lo tuvimos durante la vendimia. También nos dedicamos a limpiar escaparates y cristaleras pero estos días no es posible porque llueve.
Mi impericia narrativa hace que parezca una entrevista lo que fue una conversación, o eso creo. Habla muy bien el español, con un acento cerrado. Tuvo que casarse muy joven porque yo le calculo unos treinta, o menos incluso, y ya tiene una hija de doce años. Las gitanas se casan muy pronto y yo me vuelvo a preguntar si lo es aunque sigue pareciéndome que no. Sabrina tiene un rostro ovalado, de expresión dulce.
Nos despedimos. Sin duda nos volveremos a ver.

martes, 21 de octubre de 2014

De Ares a arisco

Querido Xosé: Quizá azuzado por la escrupulosidad, me pregunto si ayer fui arisco contigo. Te pido perdón por ello. Un gran abrazo.
Olaa: Estrañado quedo. Non recordo que foses arisco en ningún momento. Nin sequera imaxino que poidas ser arisco aínda querendo.Eres Ares, pero de Ares a arisco media un gran treito. Un abrazo súper.
Sabía que ías quedar estrañado. Por iso empecei falando da miña "escrupulosidade", que ás veces fai que me vexa a min mesmo como especialista en lategazos verbais. Todo e froito daquela empresa mediadora da que os falei e que me deixou confuso toda a semana, ata deixarme onte hiperestésico. En calquera caso, só por esta frase túa: “Eres Ares, pero de Ares a arisco media un gran treito”, xa pegou a pena o meu correo, e que almaceno gustosamente na miña memoria. Unha grande aperta.


Lo anterior es una correspondencia real que traigo aquí para presumir de mi amigo Xosé, al que le sobran gracia e ingenio, por su “Eres Ares*, pero de Ares a arisco media un gran treito”, que me ha encantado, como yo mismo le digo en mi segundo correo.

* “Ares” es mi primer apellido.

lunes, 20 de octubre de 2014

The end

En el cine contemporáneo abundan las películas con finales abiertos, abruptos, inesperados, paradójicos, finales que no son realmente un “The end” a la antigua. Es como si tuvieran la intención de dejar al espectador suspendido de una interrogación de modo que su cabeza las continúe o las rumie, queriéndose ellas verse así prolongadas por su libertad, o, incluso, por su confusión. La narración “cerrada”, clásica, habría dado paso a la narración “abierta”, post-moderna; la primera se entregaría como un mundo ya completo, la segunda como un mundo por hacer.

sábado, 18 de octubre de 2014

La corrección

Alfonso abrió la puerta y nos dejó pasar a mí y a un joven vestido con una especie de sotana de color crema. A continuación había otra puerta y este joven pasó y no hizo lo mismo. Alfonso lo llamó de inmediato con voz potente:
-Oye, tú, ven, ve aquí.
El otro se da la vuelta sorprendido y parece no comprender lo que pasa.
-Ven, acompáñame.
Alfonso lo lleva hasta la primera puerta.
-¿Recuerdas? Yo abrí esta puerta y pasasteis tú y mi amigo.
-¿Es usted sacerdote? -pregunta inesperadamente el religioso como si sólo esta condición afease su conducta.
Alfonso continúa con su amonestación.
-Después tú no hiciste lo propio con nosotros. ¿Te parece correcto?
-Disculpe señor, tiene usted razón, no ha sido cortés mi comportamiento.
-Venga, hala, pasa.
Cuando el joven llega a la puerta de salida del edificio, la abre, y, con intención restitutiva, se pone a la espera de que nosotros pasemos primero pero Alfonso, ya complacido, le concede el paso a él. En un aparte y muy bajito, creo oír que me pregunta si Alfonso es sacerdote. Yo asiento con la cabeza. Parece que sigue pensando que su actitud no sería reprochable si Alfonso fuese un laico. ¡Menudo cabeza de chorlito!

viernes, 17 de octubre de 2014

La vida que me sale al paso

Hay fases de la vida escritora que se agotan y en las que también nos agotamos nosotros. En los primeros años de este blog abundaban las frases o párrafos breves que yo quería de una belleza cortada, fulgurante. Llegó un momento en que comenzaron a hastiarme y la cosa murió de muerte natural. Ahora me pide la mente narrar la vida que me sale al paso sin grandes pretensiones, con ánimo de nada, sólo de encontrarme yo bien haciéndolo y ya está.

jueves, 16 de octubre de 2014

Suspensión de los sentidos

Ayer he tenido un pequeño tramo de vida inconsciente, la que correspondió a la limpieza del mesado de mármol que rodea a la cocina de leña y sobre el que comemos. Me ha ocurrido otras veces: no me abstraigo cuando friego la vajilla o paso la fregona sino justamente en el momento de fregar el mármol. Es curioso. ¿Y a dónde se va uno exactamente en esta suspensión de los sentidos provocada por el pensamiento absorto de una idea, que ocurre también en la llamada conducción inconsciente al mando del volante, en la que atravesamos un pueblo y después nos damos cuenta de que no nos hemos dado cuenta, valga la redundancia, de que lo hemos atravesado? Si fuera uno un místico pues vale, al séptimo cielo nos hemos ido, pero no siéndolo vaya a donde vaya no se va uno ni al primero.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Sobrellévate

“Sobrellevaos mutuamente con amor” (Efesios 4, 2), es decir, sobrellévate a ti mismo con amor, que por algo se dijo que amarás al prójimo como a ti mismo.