Mostrando entradas con la etiqueta Oración. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Oración. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de junio de 2016

Implorando a Gaudí

Estoy vitalmente interesado en que Gaudí obre el milagro de que la hija de una gran amiga “deje de ver puntos, que no se le escondan las letras” -así me lo escribía ayer en un wuasap- pues está afectada por la enfermedad de Stargardt, una afección en la mácula de la retina que la podría dejar ciega. El próximo día 10 de junio es el 90 aniversario de la muerte de Antonio Gaudí, fecha para la que estaba programada su beatificación. Al arquitecto catalán se le atribuye la devolución milagrosa de la vista a una mujer ciega de Reus, ciudad natal de Gaudí. Estoy al tanto de esto porque fui mi amiga la que, entre lágrimas, me lo contó y la que me pidió que se sumara a su ruego, y que, sí podía, sumase también a otros. Por esta razón, a quienes queráis y podías, os pido que os unáis a esta imploración, por ella, por X, una chica de 22 años.

miércoles, 24 de junio de 2015

¡Plaf!

A la que te relajas, ¡plaf!, ya eres otra vez malo y egoísta.

Soy malo, soy bueno, soy gris, soy de colores...

Qué fácil es que una oración solitaria sea una oración egoísta.

El ombligo, ahí, jo... a uno.

miércoles, 21 de enero de 2015

Mi buen Jesús

Siéntate en una silla y apoya la espalda manteniéndola bien recta; las plantas de los pies que se afirmen bien en el suelo, así como las palmas de las manos en las piernas. Repasa de arriba a abajo el cuerpo y desténsalo. ¿El ceño fruncido? Desfrúncelo. ¿Los dientes apretados? Suelta la mandíbula, que caiga, y la lengua que se pegue a los dientes superiores. ¿Tirantez en el cuello? Relájalo. ¿Hombros levantados? Suéltalos también. Libérate en la ley de la gravedad dejando que tu cuerpo se someta completamente a ella, de modo que quede bien asentado y sin la más mínima tensión. Desde el diafragma, inspira y expira después profunda y lentamente; llénate con cada inspiración y vacíate con cada expiración. Relajar la mente es más difícil. No se trata de ponerla en blanco, algo imposible, sino de no prestar atención al desfile de ocurrencias que por ella se pasean; digamos que se trata de dejar que ocurran sin más, sin oponerse a ello. Tú estás a otra cosa; a esto ayuda, por ejemplo, no desviar la mirada del punto en el que debes tenerla fijada. Por último, si haces todo esto para rezar porque, más que discursiva y meditativa, es contemplativa tu oración, acompaña el ritmo de tu respiración con tu jaculatoria favorita. La mía es “mi buen Jesús”.

lunes, 30 de junio de 2014

Desnudo y solo

Ya sabes, Señor, que realidades me hacen daño.
No sé protegerme frente a ellas.
Una y otra vez vulnerable, así estoy, aquí estoy,
desnudo y solo.

miércoles, 18 de junio de 2014

viernes, 21 de febrero de 2014

Macerado

Blando me dejo el golpe, macerado para ti, barro de nuevo para ser barro nuevo con el que moldear una mejor vasija.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Llano quisiera ser

Llano quisiera ser,
buena tierra para tu sembradura.
Borde del camino no,
ni terreno pedregoso;
tampoco abrojos y zarzales.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Si no me conformo



Si no me conformo con lo que dejas al pasar, si a eso, poco o mucho, no me atengo, ¿qué podrán al final ofrecerte mis manos?

jueves, 9 de febrero de 2012

Más ciego que el ciego


A veces no me veo ni siquiera a la altura del “creo, Señor, pero aumenta mi fe”, sino más atrás: “no creo, Señor, engendra mi fe”.

sábado, 14 de enero de 2012

Seré

Seré bailarín, si Dios quiere.
Seré acróbata, si Dios quiere.
Seré tenista, si Dios quiere.
Seré corresponsal, si Dios quiere.
Seré trotamundos, si Dios quiere.
Seré actor, si Dios quiere.
Seré motero, si Dios quiere.

Soy escritor, porque Dios lo ha querido.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Bendito polvo

Bendita humillación que me deja hecho polvo, que me hace morderlo, sólo si tú, después, lo conviertes en barro. Bendito beber los cálices si es para verme recorrido por tus ríos de agua viva. ¡Benditas las bajezas a las que nos lleva la vida si es para que aprendamos a ser reyes a tu lado!

lunes, 23 de agosto de 2010

Día y noche

Las jaculatorias continuamente repetidas lo calmaban. Con cada una de ellas lanzaba su alma al cielo, esperando que volviese curada. Sería tarea de muchos días, de meses incluso. Él podía desfallecer, pero no su oración, que se levantaba a toda hora, incansable. Desde el fondo subía siempre el gemido, la protesta, el ruego. Luchaba por confiar en el Invisible, por creerlo bajo sus pies y agarrando sus manos. La fe que espera encontrar el Hijo del Hombre cuando vuelva es la que clama día y noche (Lucas 18, 7-8). Así debía ser la suya.

lunes, 7 de junio de 2010

Hacia el cielo

Te escoras, más agudo cada vez el ángulo con el suelo, más, más, y te caes, ya, todo entero. Consigues izarte un poco, hasta sentarte. Las piernas se doblan dentro de tu abrazo, se dobla tu frente sobre las rodillas, los ojos se doblan: están cerrados. Humillado, pura es la súplica apenas sin fuerzas pronunciada, tan sólo un gemido, levísimo, que la tierra no puede atraer, todo él sube hacia el cielo.

domingo, 23 de agosto de 2009

martes, 7 de julio de 2009

Un cordero

Araño y no acaricio, Señor. Me sale la garra, quizá porque tengo los nervios en punta, porque duermo poco, porque qué se yo que más razones. ¿Dónde queda el hombre manso que quiero ser,  al que no importan qué diablos se le acumulan porque siempre los vence? Si, araño y me araño, sediento de tu mansedumbre, de no ser más que un cordero que duerme y se arrellana en tu corazón.