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domingo, 16 de julio de 2017

Un no

En el mundo del bien no existen los contrarios sino los complementarios. El que se propone como contrario -a la contra, en contra-, se sale de él. No queriéndose como complementario, no es un sí que se suma al Sí sino un no que lo contra-dice.

jueves, 14 de abril de 2016

Bien por Rossy

“Siempre he dicho que si eres inteligente de verdad forzosamente eres bondadoso” (Rossy de Palma).

martes, 9 de febrero de 2016

Aforística

Un adversario bueno es el único buen adversario.

¿Más allá del bien y del mal? Del mal, sí, más allá, más acá, lejísimos siempre de él. Del bien, no, nunca, ni más allá ni más acá, sino en él.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Un recuerdito

Tan importante como repasar el mal que hemos hecho es olvidar nuestras buenas obras. Pero acaso no está de más un recuerdito de este nuestro buen hacer los días en los que nos creemos malos malísimos, no más que por ahuyentar la desesperación. ¿Y un recuerdo de nuestro mal hacer? También, para corregirnos de nuestra presunción.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Ser bueno

Yo quiero ser bueno pero no para verme a mí mismo siéndolo sino para serlo realmente.

Uno ha declarado muchas veces que lo único que de verdad le importa en la vida es ser una buena persona. Pero me incomoda que este deseo pueda tener más carga estética que moral, que se ancle en la belleza sin anclarse al mismo tiempo en el bien.

Uno de estos días me he sorprendido a mí mismo diciendo: “Señor, que no sea demasiado malo”.

viernes, 3 de mayo de 2013

Agujero negro, agujero blanco



Así como el misterio de la iniquidad abre en mi fe un agujero negro, la existencia del cielo abre uno blanco. Allí me tambaleo, aquí estoy firme; el primero agrieta mi fe, la segunda la cierra sin fisuras.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Haciendo el bien

Qué hermoso sería que pudieran decir de cada uno de nosotros lo que dijeron de Jesús: “pasó por el mundo haciendo el bien”. Si hay una vocación común y universal tiene que ser ésta, cuya exacta configuración dependerá después de la misión que cada uno deba llevar a cabo en el mundo. El bien florecerá entonces en millones de bienes distintos, aquí una mano en la frente de un enfermo, allí la elaboración de un vino exquisito, allá la ejecución inmejorable de una sinfonía. El bien hace bien, hace buenos, sana, alegra el corazón.

jueves, 23 de febrero de 2012

domingo, 6 de febrero de 2011

Historia universal de la infamia

El título de Jorge Luis Borges, Historia universal de la infamia, hizo fortuna. Es ya un lugar común. En cambio, una Historia universal de la justicia, ¿en qué portada lo leeremos, de qué labios lo escucharemos decir? ¿Cuántas veces se habrá hablado, y se seguirá hablando, del “sufrimiento sin fin”, de la “abismal miseria”, “del padecimiento inenarrable” que ha surcado y surca los caminos de la historia del género humano? La alegría, la dicha, o simplemente la paz, parecen no haber tenido la suerte de ser adjetivadas en los mismos términos e igual número de veces. ¿Dónde se oyeron expresiones tales como “el gozo sin fin”, “la felicidad abismal”, “la satisfacción inenarrable” surcando los caminos de la historia? En ningún sitio. ¿Por qué? ¿Porque no se dieron en la misma cantidad que los primeros? Pero, ¿quién sabría contestar en un sentido u otro? ¿Quién y cómo podría medirlo?
Aunque se diese el caso de que se llegase a saber que en la historia ha habido más actos justos que viles, más decencia que infamia, más dicha que desdicha, de que también hoy hay más de lo primero que de lo segundo, en nuestro ánimo la percepción de la cantidad de atrocidades y de dolor que ha habido y sigue habiendo siempre se impondría por encima de cualquier otra. Tiene que ser así porque, como dijo Ortega, “es la alegría la grande originalidad del hombre en el repertorio de la creación. El dolor no nos es peculiar”, y por no sernos “peculiar” sino muy extraño, muy ajeno a nuestra nativa condición, su presencia nos dejará siempre tan conturbados, tan perplejos, tan indignados que no sabremos pronunciarnos sobre él de otra manera que describiéndolo como “abismal, sin fin, inenarrable”.

domingo, 11 de abril de 2010

Historiar

Debemos historiar el mal para vencerlo, saber por qué, dónde y cuándo hemos fallado de modo que no volvamos a cometerlo. De igual modo mayor será el deber de historiar el bien, que será nuestra guía para seguir construyéndolo.