sábado, 7 de mayo de 2011

Filosofía coja, manca, sorda y ciega

S. me cuenta que cuando estudió filosofía en la Complutense, entre el profesorado había un cojo, un manco, un sordo y un ciego. Faltaba un mudo para completar la manita. Con que se tenga cerebro (¿y corazón?), puede uno dedicarse a la filosofía. Tampoco se necesita ser guapo. Sócrates era muy feo.

2 comentarios:

E. G-Máiquez dijo...

El mudo habría sido el más sabio.

Suso dijo...

Sí, al menos en todas las ocasiones en que dar razón de las esperanzas y de la Esperanza, también de los asuntos que se traen entre manos los filósofos, sólo se puede hacer con el silencio.