domingo, 29 de mayo de 2011

Apenas sensitivo

Apenas sensitivo, de Andrés Trapiello. Pues eso, apenas sensitivo, menos largo y por eso menos profundo. Con los anteriores tomos de su viarionovela El salón de los pasos perdidos, había que superar la pereza inicial de tener que habérselas con un tomazo, pero una vez dentro el gozo era completo. Con Apenas sensitivo ocurre justo lo contrario. La prontitud inicial, una vez dentro, se muda en aburrimiento. Las cosas que cuenta Trapiello necesitan largor para que no pierdan hondura. Del tijeretazo que aplicó al primero se resiente, y mucho, la segunda. La anécdota es sólo anécdota, lo ligero es sólo ligero: no vuela porque le falta aire. Lo de siempre que nos parecía siempre nuevo aquí suena a viejo, a un “ya me lo sé” que no nos endulza la boca. Trapiello se repite en esta entrega para mal. Su “más de lo mismo”, gloria de su obra, aquí se vuelve contra él y lo acusa. Al haber achicado la habitación todo se ha comprimido y perdido grandeza. No tendría que haberla desinflado porque ha expulsado un aire que no sobraba sino que era su sostén y su salsa. Sin caldo no hay sustancia.
O a lo mejor es que nos acostumbró mal y ahora somos nosotros los que nos resentimos. Puede ser.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

En parte estoy de acuerdo acostumbrado como nos tenia a acumular descripciones,adjetivar por aca y por alla de cualquier suceso narrado.Aqui es como si solo se nos diese el esqueleto pero como si faltase carne,sustancia.Pero bueno demos gracias qeu T. siga con esta magna tarea sea cual sea la forma por la que opte.

Josea.

Suso dijo...

Sí, estoy de acuerdo. Que no falte a su cita anual con sus lectores, que, con más o con menos, carne no faltará.

Gracias, Josea.