domingo, 13 de mayo de 2012

Lo que pone triste a Dios


Si definimos el pecado como aquello que “pone triste a Dios” será más fácil que todos nos entiendan. Acaso así logremos distraer a muchos de su idea de que no es más que un invento de los curas para tener sujetos a esos pobres diablos llamados hombres. A tales curas, de existir todavía, ansiosos de poder espiritual, ninguna otra imagen que no fuese la de un Dios ofendido y terrible cuadraría con su juego. Pero un “Dios triste”, ¿cómo podría resultarles ventajoso para tal proyecto?

4 comentarios:

Conrad López dijo...

¡Diana!
Fenomenal, Suso

Suso Ares Fondevila dijo...

Gracias por "ponerme alegre", Conrad.

lolo dijo...

Lo he pensado a veces pero, ¿tú crees que Dios se pone triste cuando pecamos, de verdad? Me cuesta imaginar al Dios omnipotente y misericordioso poniéndose triste por algo tan obvio y normal como que yo peque. No creo que a El le importe otra cosa más que que mis pecados me pongan triste a mí.

No sé.

Gracias por dejarme entrar, después de tanto tiempo sin venir a leerte.

Suso Ares Fondevila dijo...

El concepto cristiano de "pecado" no es tal sin su referencia a Dios. Es algo que le "afecta": de otro modo no nos tomaría en serio como hijos.