domingo, 2 de enero de 2011

Recurrencias: un santo triste no siempre es un triste santo

“Después de todo, es posible que Dios te tenga preso en la tristeza”.
(Georges Bernanos, Diario de un cura rural)

“Sé que... te consumes en toda la tristeza de un alma cristiana. Y es una tristeza infinita. Yo he pasado por ahí. Los santos y las santas, todas las santas y todos los santos han pasado por ahí. Es el mismo requisito, es la dura condición, la dura ley, el duro aprendizaje de la santidad” .
(Charles Péguy, El misterio de la caridad de Juana de Arco)

2 comentarios:

cb dijo...

Sí, Péguy, sorbiendo las lágrimas en el tranvía, pasó mucho por ahí. Y en Teresa de Lisieux también se encuentran unas cuantas recurrencias: "Suframos, si es preciso, sin valor. Jesús sufrió con tristeza. ¿Acaso es posible sufrir cuando desaparece la tristeza? Quisiéramos sufrir generosamente, valientemente. ¡Qué ilusión!".
Para Teresa de Lisieux todo eso de la alegría en el sufrimiento es un cuento chino, lo más que se puede y se debe hacer es disimular, incluso ante Dios: "Me esforzaba en sonreír, para que el Señor, al ver la expresión de mi rostro, no sospechara mi sufrimiento". Por eso la expresión de su rostro, en las fotos no retocadas, parte el alma.
Feliz año nuevo, Suso.

Suso Ares Fondevila dijo...

El tema es de una complejidad inagotable. Late aquí una tensión de contrarios que sólo se resolverá en el cielo. ¿Sufrir con alegría? Qué disparate. Sin embargo, algo hay aquí que el corazón del hombre busca y que el cristianismo ha sacado a la luz. Chesterton dijo que el cristianimo hace que los opuestos choquen "con artística violencia". ¿Qué significa esto en el caso del tándem sufrimiento-alegría?
Feliz año, Cristina.