martes, 3 de noviembre de 2009

Algo nuevo

Siempre tendría a mano el texto de Rilke, aquél que dice que la tristeza “son los momentos en que ha entrado algo nuevo en nosotros”, para justificar la suya, leve pero persistente, que desde hacía tiempo se había apoderado de él. Se veía así mismo enarbolando eso “nuevo” como si fuese un trofeo, para quedar satisfecho ante los demás y ante sí mismo. “Miradlo todos, no ha sido en vano, he aquí el fruto de la pena que censurabais, de la que yo mismo abjuraba”. Sí, Rilke era la clave, su frase era la clave. Ahora se trataba de incubar bien el huevo de su tristeza para que no se fuese al traste su triunfo.

5 comentarios:

Jesús Beades dijo...

Eso es que nos gusta pensar que nuestra pena, nuestro estado de bajón, o lo que sea, por lo menos es "por algo". Es decir, que, a su modo, tiene sentido y es fecunda. Cuando lo que sucede, muchas veces, es que la tribulación consiste en su infecundidad. En su tristeza sin más, que hay que levantar como un leño. Y acarrearla un rato.

Suso Ares Fondevila dijo...

¡Qué hermoso, Jesús, y qué cierto! Gracias.

CB dijo...

Hay otra cosa muy interesante que decía Rilke, en la que curiosamente -parece que andamos en onda chunga esta temporada- también estuve pensando hace poco. Por lo visto Lou Andreas-Salomé, le habló de un psiquiatra amigo que podría tratarle y ayudarle a superar las crisis de angustia y tristeza. Rilke se lo estuvo pensando y al final lo rechazó diciendo: "temo que si me quitan mis demonios se puedan morir mis ángeles".
No sé si tiene que ver con lo que dice Jesús Beades, pero creo que sí. Es cierto que la pena lo sería menos si no fuera absurda, si tuviera un "por", más allá de la pura química, y un "para". Generalmente no lo hay, pero sí hay cosas que crecen a su lado. Cosas de muchos tipos, artísticas y no artísticas: "ángeles" dice Rilke.
Otra experta en tristuras, mi querida S.Weil, decía aquello de que "la extremada grandeza del cristianismo proviene de que no busca un remedio sobrenatural para el sufrimiento, sino un uso sobrenatural del sufrimiento".
Sin por ni para, nos queda el uso: "levantar el leño y acarrearlo un rato".

Suso Ares Fondevila dijo...

Vaya si crecen cosas al lado de la tristeza... Véase sino tu comentario, Cristina.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

El texto es para no dejarlo nunca Suso.