lunes, 28 de marzo de 2011

Cigüeñas en Silleda

¿Qué milagro nos ha traído a una pareja de cigüeñas a Silleda? La sorpresa en el pueblo ha sido grande y el contento mayor. Están construyendo su nido en una grúa torre. Como retornan siempre al mismo nido significa que las tendremos con nosotros para siempre, un siempre tal vez no interrumpido por su ausencia otoñal, cuando emigran, pues son muchas ahora las que ya no lo hacen. Mi recuerdo las ve sobre el Convento de las Úrsulas, en Salamanca, regias y recias allá en lo alto. Creo que fue entonces cuando supe que ellas crotoran, verbo precioso que designa el sonido que producen con el pico. El zureo de las palomas, el graznido de las gaviotas, el crotoreo de las cigüeñas. ¡Qué hermosa es nuestra lengua! Comenzado el año y echado a andar el invierno, las mimosas por un lado y ellas por el otro anuncian que la primavera está a la vuelta y que no hay razón por ello para el desánimo. “¡Ya estamos aquí, ten esperanza, somos las emisarias del tiempo nuevo y bueno!”

2 comentarios:

E. G-Máiquez dijo...

Que no me digan a mí
que el canto de la cigüeña
no es bueno para dormir.

Si la cigüeña canta
arriba en el campanario,
que no me digan a mí
que no es del cielo su canto.

RAFAEL ALBERTI

Suso dijo...

Con este poema a la vista, o acercamos nuestra casa a las cigüeñas (están en la otra punta del pueblo) o acercamos las cigüeñas a casa.
Gracias otra vez.