domingo, 27 de febrero de 2011

Cuídate

“Cuídate" es una fórmula de despedida muy usual. Al utilizarla, instamos a quien despedimos a que se haga cargo de sí. No decimos, por ejemplo, “que te cuiden” o “déjate cuidar” sino, expresamente, “cuídate”. Si fuésemos hombres del siglo XVI diríamos: “os encomiendo a vos mismo”.
La vida nos pone en nuestras manos: soy mi padre, mi hermano, mi hijo, mi médico, mi aliado. De aquí el mandamiento evangélico: "ama al prójimo como a ti mismo". Lo segundo se da por supuesto, tan por supuesto que no encontramos en los textos evangélicos un mandamiento que diga: "Ámate a ti mismo". Sobre esto descansa todo, así como sobre lo contrario todo se cuartea. Quien se descuida, quien es para sí su peor enemigo, quiebra el fundamento de su vida. Cuidarse es tener la medida exacta de lo que uno es: no seas para ti dios ni seas para ti demonio. Se para ti un hombre.

3 comentarios:

Jesu dijo...

Una reflexión similar podría hacerse de la cita clásica "conócete a ti mismo". Algo como "conoce al prójimo como a ti mismo", cosa que veo bastante acertada y como parte necesaria para amar al prójimo.

Saludos. Y cuídate.

Suso Ares Fondevila dijo...

Tienes razón. Hay un paralelismo evidente.

Saludo. Y conócete.

Anónimo dijo...

Un comentario gramatical -y pido perdón, bien sé que la entrada es mucho más que eso. Escribe el autor, y es habitual verlo así escrito, "cuídate". A lo que entiendo (y pido se me corrija, si me equivoco), la tilde, en castellano, va siempre sobre la vocal tónica. Sin embargo, a mi parecer lo que decimos realmente es: "cúidate", es decir, la vocal tónica, en la pronunciación, es la "u". Si es así, ¿no debería ser esta última letra, y no la "i", la que llevase la tilde? Pregunto.