martes, 13 de enero de 2015

Las licencias del humor

Yo, si fuera musulmán, no me sentiría ofendido por esta portada del diario satírico “Charlie Hebdo”, sino todo lo contrario. El dibujo no caricaturiza a Mahoma. La primera acepción de “caricatura” en el DRAE reza así: “Dibujo satírico en que se deforman las facciones y el aspecto de alguien”. No veo yo en la portada que comento ninguna deformación beligerantemente irrespetuosa de las facciones ni del aspecto de Mahoma. La segunda acepción es la siguiente: “Obra de arte que ridiculiza o toma en broma el modelo que tiene por objeto”. Dejando aparte lo de la obra de arte, que no nos importa aquí, tampoco creo yo que la portada ridiculice ni tome en broma al profeta. Éste, por el contrario, queda muy acreditado por lo que en la viñeta dice: “Es difícil ser amado por idiotas”. Juzga a sus seguidores asesinos convenientemente, quedándose muy corto, a los que no soporta ver. Por eso se tapa los ojos con las manos. “Me deshonráis, me infamáis”, podría añadir. La gran mayoría de los musulmanes estaría de acuerdo con este juicio fulminante que emite Mahona en la portada del diario parisino. Fijémonos ahora en esta otra portada. “El Corán es una mierda, no detiene las balas”, leemos en ella, y por no detenerlas atraviesan el cuerpo de un islamita. Como buen musulmán, ¿me sentiría esta vez ofendido por lo de “el Corán es una mierda”? Sí, del mismo modo que me sentiría ofendido como el cristiano que soy si, en los siglos de las cruzadas, leyese “la Biblia es una mierda, no detiene las espadas”. ¿No habría manera de, sin cambiar la imagen, cambiar el texto, poniendo algo así como “las balas de estos idiotas ni siquiera las detiene el Corán: son tan estúpidos que lo ignoran”, o cualquier otra cosa parecida?
Hay muchas licencias que el humor no tiene: esto no hay que olvidarlo nunca. Después dirán unos y otros que los que pensamos así somos muy susceptibles, que no tenemos sentido del humor, que hay que ver qué poca flexibilidad, en fin que qué desgraciaditos somos por plantarle un “¡Alto ahí!” a cierto tipo de humor. Pues vale.

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