viernes, 16 de mayo de 2014

Quédate

En el relato de los discípulos de Emaús, cuando “llegaron cerca de la aldea donde iban”, Jesús “simuló que iba a seguir caminando”. No dijo: “me quedó con vosotros” sino que, como se lee en otras traducciones, hizo ademán de continuar. Al actuar así, Jesús instaba a los discípulos a ser requerido, invitado, a que le dijeran en definitiva: “Quédate con nosotros porque atardece y el día va de caída”. ¿No ocurrirá siempre así en la vida de cada uno, que Jesús nos acompaña y, simulando marcharse, nos impulsa a pedirle que no lo haga, que se quede, a que le abramos la puerta y lo invitemos a sentarse con nosotros para cenar? ¿No se detecta aquí la suavidad del trato de Dios con los hombres, a los que a nada obliga pero a los que siempre incita con un ademán? Parece un amante discreto que, lejos de imponerse, se propone, se insinúa, simula que se va a marchar para que el corazón del amado se sienta impulsado a detenerlo y le diga: “Quédate”.

2 comentarios:

Angel Ruiz dijo...

Yo también le estuve dando vueltas. En el original griego lo que hace Jesús es προσεποιήσατο, 'fingió'.
Es el mismo verbo que aparece en un discurso de Lisias donde el acusado de matar al amante de su mujer cuenta que esta "haciendo como que estaba de broma" le dejó encerrado en su habitación mientras se iba con su amante. Es una comparación bien lejana, pero a mí me gusta ver ahí a Jesús de actor, 'engañando', 'haciendo como que no': y todo, como explicas tan bien, para no imponerse (aunque quiere quedarse, esa es la clave, lo contrario que en el pasaje de Lisias, donde la mujer quiere marcharse): Jesús hace "como que" para que ellos hagan lo mejor para ellos y para Él (luego explican que además había hecho que ardieran sus corazones con la explicación de las Escrituras).
Es un pasaje impresionante.
Yo lo quería enlazar con esto otro: http://compostela.blogspot.com.es/2013/07/jesus-y-la-ficcion.html

Suso Ares Fondevila dijo...

Me encanta tu comentario porque le da mucha más envergadura al tema.