lunes, 28 de noviembre de 2011

Yo nací libre


Cada uno tiene sus ritornelos, esas fresas leídas un día y retenidas ya para siempre. Uno de los míos es el modo como se describe la pastora Marcela en el capítulo XIV de Don Quijote: “Fuego soy apartado y espada puesta lejos”, que me encandiló en su día y me ha vuelto a encandilar al escucharla de nuevo (Don Quijote de la Mancha es lo que ahora ocupa mis oídos, mp3 mediante, en mis caminatas). Se encuentra en su famoso discurso, a buen seguro uno de los más encendidos y bellos panegíricos de la libertad y la independencia que se  hayan escrito nunca: “Yo nací libre, y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos. Los árboles destas montañas son mi compañía, las claras aguas destos arroyos mis espejos; con los árboles y con las aguas comunico mis pensamientos y hermosura. Fuego soy apartado y espada puesta lejos”.
“Yo nací libre”, y libre vivo, pudiera seguir diciendo Marcela, y libre querré morir. Toda persona puede y debe decir lo mismo: “Yo nací libre”. Después, con la misma rotundidad, debiera también poder decir: “Yo vivo libre”. Solo en las montañas, con su fuego y su espada, le será hacedero.

3 comentarios:

Miriam dijo...

Gracias.
Al leer la entrada, he sentido el vibrar de la libertad aquí dentro
Creo que le ha gustado

ulises toxo dijo...

Está ben a idea, pero é máis valente querer mezclarse coa realidade e intentar cambiala,aínda que sexa dende a irrealidade,coma D.Quixote.

Suso Ares Fondevila dijo...

Gracias a ti, Miriam.

Eu creo que non se trata de valentía senón do camiño que ten que seguir cada un, libremente.