sábado, 29 de noviembre de 2014

Las cosas

Las cosas merecen consideración y por merecerla merecen también nuestra atención. Quiere por eso el plato que la mente y el corazón del que lo friega sea consciente de ello al menos alguna vez; también quieren los zapatos que quien los coge con sus manos para calzar sus pies preste la concentración debida de cuando en cuando; y no digamos el teclado con sus letras y números y signos, tan machacado, y contento por ello, sí, pero su poco de atención pide él igualmente.

3 comentarios:

ANA dijo...

pues si :)

Suso Ares Fondevila dijo...

Yo he hecho hoy lo que digo en la entrada: cada vez que usaba una cosa la nombraba en alto. Me tranquilizó hacer esto: yo diría que es casi, casi un ejercicio espiritual.

Gracias Ana.

ANA dijo...

Lo es Suso, es un ejercicio espiritual esencial y básico :) Gracias a ti por seguir compartiendo, me encanta leerte