viernes, 27 de junio de 2014

Nos aman

De repente he caído en la cuenta con alborozo de que los santos nos aman, ¡nos aman!, y que sólo poniéndonos bajo su protección dejaremos de envidiarlos y de temerlos.

1 comentario:

L. N.J. dijo...

Hola Suso, no se puede envidiar y temer a aquellos en las que algunas personas no creemos. Bastante tenemos con el peso de nosotros mismos.
Mis creencias no me permiten otra realidad, verdad; o como sea. Mi fe debe estar en mi, no fuera de mi.

Saludos