Mostrando entradas con la etiqueta Identidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Identidad. Mostrar todas las entradas

lunes, 31 de diciembre de 2018

Mi súper yo


Mi súper yo aspira a ser un hombre de serenidad clásica y, desde su tribuna, le lanza regañinas a mi yo cuando no consigue serlo. Éste ha comenzado a hartarse y cualquier día lo va a mandar a paseo. Cada vez se convence más de que prefiere ser un payaso que gesticula, que se pone nervioso, que mueve mucho los brazos cuando habla.

domingo, 28 de enero de 2018

Robot y ángel

Me gustaría ser robot y ángel a un tiempo, materia absolutamente programable y espíritu absolutamente programador.

sábado, 20 de enero de 2018

Je ne suis pas un autre

Al tener autoconciencia puedo hablar conmigo mismo, pareciendo que me desdoblo. Pero sólo lo parece pues no soy dos sino uno. Al contrario que Rimbaud, je ne suis pas un autre.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Yo y yo

Cuando digo que “algo dentro de mí me impulsó a” o cosa parecida, ¿puede ese “algo” ser otra cosa que yo mismo? Mi “yo uno”, y no dos o tres, etc., más allá de la conciencia inmediata de mí mismo, se hunde hacia dentro y desde esas profundidades me lanza mensajes, es decir, yo me lanzo mensajes a yo. Es imposible referirse a sí mismo sin estos desdoblamientos lingüísticos.

martes, 25 de febrero de 2014

Autoimagen

Caminamos con una imagen de nosotros mismos más o menos consciente, más o menos dibujada, que nos sostiene y a la que sostenemos.

sábado, 12 de mayo de 2012

Que no falte el nombre

Podemos decir Unamuno pero no diremos Zambrano sino María Zambrano; podemos decir Heidegger pero nunca diremos Arendt sino Hanna Arendt; diremos Bergson pero nunca diremos Weil sino siempre Simone Weil, y así con muchos y muchas más. Sin entrar a valorar lo que esto signifique, de ser un famosísimo querría pertenecer al bloque femenino: nunca Ares y siempre Suso Ares. Es más, ¿cómo diría?, concreto, carnal. El solo apellido tiende a ser etiqueta, realidad abstracta, pero el nombre y el apellido es un tú que resiste la evaporización y te muestra al completo, sin mengua, más lleno de tu propia identidad y muy implantado en la tierra: María, Hanna, Simone…

martes, 24 de enero de 2012

Ya sólo uno

Lo que gano por ser así lo pierdo por ser asá. Una parte de mí estorba a otra parte de mí. Había cobrado la pieza pero enseguida se la comió mi carcoma. A ver si os pongo todos a una, partes mías, unas conmigo y ya sólo uno.

martes, 13 de diciembre de 2011

Persona y personaje


Cuando eres todo lo que representas y representas todo lo que eres, eres perfecto. Por eso nadie lo es, pues algo o mucho de lo que somos escapa a la representación, que traduce así sólo un porcentaje de nuestra identidad. Nada de nosotros debiera quedar retenido sin poder expresarse, lo que desvela nuestra impotencia para ser todo lo que estamos llamados a ser. Una cosa es que seamos misterio y otra muy distinta no poder disponer de nosotros mismos en totalidad.
En Jesucristo, hombre perfecto, no se da esta fractura. En él, dice von Balthasar, identidad y misión coinciden. En lo que dice y hace está todo él. No le queda espacio para ser cosa distinta de lo que es, pues todo él es uno, el enviado, el ungido, el hijo. Entendiendo la vida en clave calderoniana (El gran teatro del mundo), sólo él habría hecho a la perfección su personaje; el mejor actor habría sido él, vaciado del todo de lo que no es él, su misión, su envío. Persona y personaje coinciden en Cristo.
En nosotros no, otra fractura más fruto de la original, la del principio de los tiempos. Como no somos dueños de toda nuestra persona, nos está vedado manifestarla por entero en el personaje que somos ante el mundo: persona y personaje no aciertan a coincidir, y así, además de ser misterio, somos problema, incógnita, irresolución, seres que “fingen” y “actúan” porque no saben “ser”. Cristo es sólo misterio, y como tal se revela plenamente. Su persona se dice por entero en su visibilidad. No esconde nada, no retiene nada, nada tiene que ocultar. Nosotros sí: una parte ha quedado en manos del pecado, la impotencia, la debilidad.

 (Chantal)

martes, 8 de noviembre de 2011

Cuéntame mi vida


Verme en una narración, eso querría, contado por otro, descifrado, por el puro placer de escuchar “ahí la tienes, tu vida”.

viernes, 27 de agosto de 2010

En el Abismo

Nuestra profundidad nos ahogaría si no estuviese sostenida por una profundidad mayor. En el Abismo flota nuestro abismo como lo hace el iceberg en el mar, sin hundirse. Nuestra hondura no es un pozo de locura porque se abre a la Hondura. Si no fuésemos infinitos en el Infinito, grandes en el Grande, seríamos promesa sin cumplimiento, reyes de un trono que a la postre se revelaría como falso, quimera de un pobre mendigo.

domingo, 22 de agosto de 2010

Árboles

Ofrecemos raíces, ofrecemos troncos y ramas, ¿pero de cuántos árboles? El bosque incontable continúa dentro, a la espera de nuevas exploraciones. Parecemos caminantes perdidos que lo recorren, en busca de su enigma. Lo levantamos a veces, como un pájaro sobre las copas.

viernes, 2 de julio de 2010

¿Quién soy?

La vida nos desbasta. A nuestro paso dejamos un rastro de virutas, todo lo que le sobra a nuestra identidad. El “¿quién soy?” obtiene respuestas parciales en los “yo soy éste” de cada tramo.

viernes, 21 de mayo de 2010

Con yo, sin yo

Un yo que publicitas demanda continuamente su sueldo. No soporta no verse apuntalado cada vez con mayor brío. Vive siempre entre espejos, que le sirven su reflejo mil veces multiplicado. Su propia hinchazón lo matará.

No se expone de modo exhibicionista ni se retrae morbosamente. Sin hurtarse a las miradas, no se marca a sí mismo. Lo suyo es una manifestación provenida de intereses ajenos al yo, en aras de una ley que es más grande que él y que nada sabe de espurias publicidades. 

miércoles, 19 de mayo de 2010

Hallas más

En el límite das un paso y te traga el vacío. Ello te repara, es un abismo salvador. Vuelves por ti, vuelves a ti, y eres otro. Te apartas ahora un poco, no eres ya tan manifiesto. Tu alegría se ha interiorizado, has pulido su aparatosidad. Buscas menos, hallas más.

sábado, 8 de mayo de 2010

Lo que hemos sido

Viene el tiempo y borra las huellas. Lo que hemos hecho, lo que hemos sido, ¿dónde se encuentra? ¿Se almacena la vida en mejor sitio que el solo recuerdo? ¿Cómo se recoge, sin pérdida, la vida entera? Qué pobre es el pasado si no hay manos que lo restauren.

lunes, 19 de abril de 2010

Burro y zanahoria

Me apasiona el modo como una imagen nuestra, ya sea en foto, en vídeo o en un espejo, nos dice “tú eres éste”. Si uno se obstina en mirarla durante un tiempo acaba con más perplejidades que certezas, pues no entrega su secreto, no descorre el misterio. Bajo cierta luz me parece un asunto graciosísimo, como si uno jugara consigo mismo al escondite, creyendo en todo momento que saltará un “¡ya!” y obteniendo por contra un testarudo “todavía no”. Burro y zanahoria de por vida, no faltarán sin embargo breves y milagrosos prendimientos.

miércoles, 14 de abril de 2010

Yo sé quien soy

“Yo sé quien soy”. Esta afirmación de don Quijote le venía una y otra vez a las mientes desde hacía ya algún tiempo. Él no sabía quién era. Lo había sabido en el pasado (¿seguro?) y esperaba volver a saberlo. Entre medias, debería hacer el recorrido que lo llevase del autoconocimiento de ayer al autoconocimiento de mañana, y eso pasaba por ver morir sus seguridades, por matarlas él mismo incluso, pues bien sabía que se habían convertido en parapetos tras los que se ocultaba su identidad. “Yo sé quien soy”, había dicho el Quijote, “yo no sé quien soy”, afirmaba él. Y así, una vez y otra la afirmación quijotesca primero y la negación suya después, se dejaban oír en su interior señalando un camino.

jueves, 28 de mayo de 2009

Entre yo y yo

Diferidos, retardados, apartados de nosotros mismos, nunca nos alcanzamos. Donde estamos no estamos, donde somos no somos. Como consecuencia de aquella fractura que los cristianos llamamos pecado original, sufrimos esta disidencia continúa entre nuestra retaguardia y nuestra vanguardia, entre nuestro ser y nuestro ser. Nunca ocupo del todo mi espacio. Nunca estoy del todo presente en mi presente. Hay un hiato, una diástasis, entre yo y yo.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Yo

Me divido, me multiplico, me sumo, me aritmetizo de formas mil, y me salen yoes por todas partes, y no siempre logro retenerlos en mi mano sin que se me escapen por los aires. No importa. Sólo hay un yo, y se queda aquí, conmigo. ¿Dos yoes, entonces? No, uno. Yo.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Lo que no sé de mí

Shirley Maclane escribió unas memorias que tituló, magníficamente, Lo que sé de mí. No las leí pero en mi recuerdo quedó para siempre su título, entre otras cosas porque me traen siempre su contrario: Lo que no sé de mí, que sería otro magnífico título para un libro imposible, porque ¿cómo hincar pie y letra en mi abismo, en todo lo que de mí desconozco?