Mostrando entradas con la etiqueta Dentro y fuera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dentro y fuera. Mostrar todas las entradas

sábado, 5 de abril de 2014

El cuerpo es una casa

El cuerpo es la casa en la que uno vive. En él se está “dentro”: dentro de los ojos, que ven; dentro de los oídos, que oyen; dentro de las manos, que tocan; dentro de la nariz, que huele; dentro del paladar, que saborea; dentro de los pulmones, que respiran; dentro del estómago, que digiere; dentro de las piernas, que andan; dentro de la boca, que habla; dentro de la cabeza, que piensa. Se está dentro y con él salimos afuera. Somos una interioridad que se abre al mundo.

martes, 14 de enero de 2014

Siempre está el se

Más allá del ojo abierto, fuera, no encuentras nada. ¿Lo encontrarás más acá, dentro?
Pero todo descubrimiento exterior, ¿no es simultáneamente un descubrimiento interior? El hombre, al descubrir lo de fuera, ¿no descubre siempre lo de dentro?
El hombre es siempre un se: al encontrar, se encuentra, al buscar, se busca, al amar, se ama. Después hay acentos, claro, gradaciones, pero siempre está el se. En realidad todo es bastante simple: el hombre, en definitiva, no es una cáscara.

lunes, 19 de abril de 2010

Burro y zanahoria

Me apasiona el modo como una imagen nuestra, ya sea en foto, en vídeo o en un espejo, nos dice “tú eres éste”. Si uno se obstina en mirarla durante un tiempo acaba con más perplejidades que certezas, pues no entrega su secreto, no descorre el misterio. Bajo cierta luz me parece un asunto graciosísimo, como si uno jugara consigo mismo al escondite, creyendo en todo momento que saltará un “¡ya!” y obteniendo por contra un testarudo “todavía no”. Burro y zanahoria de por vida, no faltarán sin embargo breves y milagrosos prendimientos.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Ojos satélites

Intentaba que sus ojos se saliesen de sus órbitas y se convirtiesen en ojos satélites. Pero en vano. Nunca sabría verse a sí mismo desde fuera.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Esos ojos

Esos ojos nuestros, ¡ay!, siempre entornados, incluso cuando extravertidos miran golosos los afueras, por su incesante cavilación, por su no poder abandonarse y levantar anclas de su ser interior para echarlas del todo en el mundo. Pero, ¿ha de esperarse otra cosa de los ojos de un hombre, que no es ni está sino desde sus adentros, desde sus mismidades, desde sus entrañas, hombre sólo en tanto que hombre interior, hombre entornado, hombre para sí y sólo por eso hombre en si?

martes, 17 de noviembre de 2009

-se

La bendita gana de ser en las palabras más allá de uno mismo, inventándose siempre, versionándose siempre, afirmando ese “-se” tras verbos múltiples que pongan en pie de paz la realidad más propia. Ser, serse, en la narración.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Ver viéndose...

Ese ojo que mira pero que en realidad se mira; ese oído que oye pero que en realidad se oye; ese tacto que palpa pero que en realidad se palpa; ese gusto que saborea pero que en realidad se saborea; ese olfato que huele pero que en realidad se huele…
Ese ojo que se mira pero que en realidad mira; ese oído que se oye pero que en realidad oye; ese tacto que se palpa pero que en realidad palpa; ese gusto que se saborea pero que en realidad saborea; ese olfato que se huele pero que en realidad huele…

sábado, 26 de septiembre de 2009

En sí, fuera de sí

Vivir consiste en sobreabundar, en ser excesivo, en estar por encima de las propias posibilidades, en salir de sí mismo más allá de sí mismo. Este movimiento superabundante se balancea con el otro, el de estar en sí siendo exacta y concretamente el que se es, el que permanece cabe sí. En algún lugar de nosotros mismos se realiza la unidad “tensa” de estos dos movimientos, salir de sí siendo en sí y ser en sí saliendo de sí. Lo uno hace posible lo otro, lo uno es imposible sin lo otro. Sólo el cielo verá la realización perfecta de esto.

jueves, 28 de mayo de 2009

Entre yo y yo

Diferidos, retardados, apartados de nosotros mismos, nunca nos alcanzamos. Donde estamos no estamos, donde somos no somos. Como consecuencia de aquella fractura que los cristianos llamamos pecado original, sufrimos esta disidencia continúa entre nuestra retaguardia y nuestra vanguardia, entre nuestro ser y nuestro ser. Nunca ocupo del todo mi espacio. Nunca estoy del todo presente en mi presente. Hay un hiato, una diástasis, entre yo y yo.

domingo, 28 de diciembre de 2008

Invierno (y verano)

Es invierno: el cuerpo se nos hace alma, se ensimisma, busca los adentros.
Es verano: el alma se nos hace cuerpo, se exsimisma, busca las afueras.

jueves, 16 de octubre de 2008

Espectador, actor

Somos espectadores y actores a un tiempo. Nos contemplamos haciéndonos y nos hacemos contemplándonos. En momentos determinados, nos escoramos ya hacia el espectador ya hacia el actor. Así, unas veces nos parecemos más al que se sienta en la butaca y otras al que actúa en el escenario, aunque la mayoría de las veces somos una mezcla indiscernible de las dos cosas. Supongo que habrá vidas cuya acción sea un puro mirar desde la barrera y otras cuyo mirar sea un puro torear dentro del coso. Pero nunca estamos tan afuera que sólo contemplemos ni nunca tan adentro que sólo actuemos. Somos un intermedio, un medio "entre", esto "y" lo otro, siendo esta "y" muchísimo más que una suma: una síntesis que se nos escapa siempre hacia el misterio.

jueves, 3 de julio de 2008

En medio

Paisaje que es forma y fondo, silueta y relleno, piel y entrañas, en el que uno deja su aquí para encontrar su allí, quedando los dos anudados y uno en medio, un medio aquí-allí que asienta para siempre, y felizmente, la propia identidad. Soy de aquí: por eso soy. Soy de allí: por eso soy. Felizmente, en tierra y cielo, soy.