Aunque siempre nos parece que el tiempo avanza
muy deprisa los ritmos propios de la vida son lentos. No podemos permitir que
la aceleración contemporánea los mute. Cuando decimos que “todo lleva su
tiempo” decimos precisamente que ese “todo” no llega a serlo si le falta “todo”
el tiempo que necesita, y éste es siempre mucho.
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miércoles, 19 de diciembre de 2018
viernes, 31 de agosto de 2018
lunes, 31 de octubre de 2016
lunes, 18 de mayo de 2015
Hic et nunc
Ajustarme al hic et nunc es la ciencia exacta que busco todos los días.
El aquí y el ahora,
todo lo demás a la porra,
es mi jaculatoria.
Los versos no son sublimes, lo sé, pero son mi meta y mi defensa.
miércoles, 19 de noviembre de 2014
El tiempo
Hubo en mi vida una etapa en la que el
tiempo caminó: de los cero a los treinta años. Hubo otra en la que corrió (y
cuánto, Dios mío): de los treinta a los 46-47 años. ¿Qué diré de la que vivo
ahora dentro de, por ejemplo, diez años? ¿Que trotó? Porque, como ya he dicho
en otras ocasiones, desde hace dos o tres años el tiempo veloz pareció agotarse
y va ahora al trote, incluso diría que camina suavemente.
sábado, 6 de septiembre de 2014
A punto
Hay que ser dócil ante las solicitaciones de
la vida, flexible ante los pliegues del tiempo: hay que estar siempre a punto.
viernes, 22 de agosto de 2014
Ganancia de tiempo
Son muchas las mañanas en las que, en torno
a las doce o doce y media, me entra un sueño horrible y necesito echarme un
rato. He sabido por mi tío Luis que a esto se le llama “la siesta del carnero”.
Después de comer vuelvo a echarme una siesta, la siesta por antonomasia. Y por la noche, a dormir de nuevo. Nos
pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo y no es una pérdida sino una
ganancia de tiempo. Cuando era joven no pensaba así: dormir, “¡qué pérdida de tiempo!”;
también pensaba que cuanto mejor sería poder tomar una pastilla y no tener que
gastar tanto tiempo comiendo. Por fortuna ser joven no dura siempre y de sus
estados febriles uno se cura y pasa a ser un adulto, que gana el tiempo
comiendo, que gana el tiempo durmiendo. ¡Dulces ganancias que la mejor edad trae
consigo!
viernes, 9 de mayo de 2014
La vida pasa
184 centímetros y 82 kilos
de hombre; 49 años. Pasos, pum, pum pum, de la secretaría a dirección, a la
jefatura de estudios, a la sala de profesores, a la conserjería, a la
cafetería, y vuelta. Otro día también, y otro día, de lunes a viernes.
Interregno el sábado y domingo. Gota a gota, mar a mar, la vida pasa.
miércoles, 5 de marzo de 2014
Sólo pasó un año
“Sólo pasó un año”, dije hace poco al
recordar un suceso, cuando hasta hace nada habría dicho “ya pasó un año”. Voy
camino de cumplir los cuarenta y nueve y desde mis treinta hasta mis cuarenta y
siete años lo que uno vivió fue el paso raudo del tiempo. Por eso me tiene
asombradísimo que, desde hace más o menos dos años, viva ahora un tiempo que
transcurre lentamente, sin voracidad, parsimonioso. Es algo que nunca hubiese
esperado y no sabría decir qué produjo tal cambio. ¿Algún tipo de plenitud tal
vez, a la que pertenecería en propiedad un tiempo quedo?
martes, 3 de diciembre de 2013
Volverán
Ha vuelto el “Volverán las oscuras golondrinas...” sin que
sepa yo qué tecla misteriosa lo ha pulsado. Tras aprenderme de nuevo los versos
que no recordaba, me paso los días recitándolo. La verdad es que el poema de
Bécquer es precioso y perfecto.
Y volviendo él ha vuelto también, como un eco, el “¿Qué se hicieron...?” de Jorge Manrique. Así ando, con Bécquer, haciendo afirmaciones sobre el futuro y sobre el presente y con Manrique, haciéndole preguntas al pasado.
sábado, 23 de noviembre de 2013
El tiempo en tiempos distintos
No puedo meterme en su piel y recordar cómo
se vive el tiempo cuando tienes 13, 14, 15 años. Él lo está viviendo ahora y yo
estoy viviendo el mío, tan disímil. Esta convivencia de tiempos distintos
también se dio cuando era yo el adolescente mientras el de mi entorno adulto
estaba donde estoy yo ahora. Qué misteriosa es esta diferente conjugación en
edades distintas del mismo verbo, el mismo tiempo en el que, unos con una edad
y otros con otra, todos vivimos.
lunes, 28 de octubre de 2013
viernes, 23 de agosto de 2013
Una plena línea recta
Han pasado tan rápido los años desde que
cumplí los 30 hasta que cumplí los 46 -ahora tengo 48 y el tiempo ha
ralentizado su paso-, que a veces me parece que nada ha ocurrido en ellos, como
si yo hubiera pegado un salto desde una edad hasta la otra. Los treinta
primeros en cambio se me aparecen preñadísimos e infinitamente más lentos.
¿Será que éstos fueron los años de la carga de la munición, de lo que uno iba a
ser, en tanto que los siguientes fueron los del disparo, cuando uno ya era?
Mientras eres boceto y te estás dibujando la vida zigzaguea, sube y baja, se
toma su tiempo, mucho tiempo; cuando te has completado y eres ya el cuadro, o
un primer cuadro, la vida que en ti se ha logrado parece que lo tuviera todo
más fácil y se lanzara, ágil y alegre, hacia delante sobre una plena línea
recta.
martes, 11 de junio de 2013
Nada dura o la espera del fruto
Escribe Javier Marías: “He expresado a menudo mi preocupación y mi creciente
angustia por la manera en que se vive hoy el tiempo, o su transcurso. Lo que me
resulta más desconcertante es lo lejos -lo antiguo- que queda todo en seguida.
Lo he dicho otras veces: en cuanto algo se hace presente, por el mero hecho de
suceder o existir se convierte al instante en pasado, y además en pasado
remoto. Todo se torna viejo nada más nacer: los libros, las películas, las
revueltas, los derrocamientos, las guerras, los nuevos rostros y los nuevos
talentos, lo esperado y lo inesperado, lo sorprendente y lo consabido”. Estoy de acuerdo. Creo que es un efecto de la globalización y de
la accesibilidad instantánea de la información: una gran noticia saca de escena
a otra, la cual a su vez había hecho lo mismo con la anterior, la cual... ad infinitum. A mí se me hizo especialmente
patente con la dimisión de Benedicto XVI y el nombramiento como papa de
Francisco I. Fueron noticiones, grandes noticiones, pero su impacto en mí no
duró nada. Es más, con respecto a la elección del cardenal argentino Jorge
Mario Bergoglio para ocupar la cátedra de Pedro, nada más saberlo, instintiva
pero también reflejamente me retraje para que no se me convirtiese de inmediato
el evento en papilla. Quería que pasase todo el barullo inicial, que saliera el
asunto del circuito vertiginoso y devorador de los mass (que hoy son más mass que
nunca) media y entrase en el tiempo
lento y el espacio escondido donde las cosan son en verdad y pueden madurar.
Por otro lado, sólo cuando las cosas dejan de ser nuevas y empiezan a cumplir
días y semanas, que serán después meses y años, ocurre lo importante: fructifican.
martes, 30 de abril de 2013
Bajoplano
No me parece apropiado
calificar de altoplano la etapa de mi vida en la que ahora estoy -48 años-,
porque en él sopla un viento fuerte que te empuja y te hace avanzar muy rápido,
figura de un tiempo que seguiría pasando vertiginosamente. Se trata más bien de
un bajoplano en el que el aire se mueve con lentitud: un tiempo, quién lo
diría, de nuevo remansado, como el que vivimos cuando somos niños.
lunes, 8 de octubre de 2012
El medio del camino
El medio del camino de la vida es una cumbre en la que hay un
valle. El tiempo vuelve a parecer que anda y no que corre. Te sabes maduro, lo
notas en mil detalles, los que ya no importan y los que sí importan. Se han
borrado, no ya las heridas, sino incluso sus cicatrices. La línea recta, dura,
ha aprendido a ser más flexible y hace ondas. Lo que siempre has creído que era
verdad se ha vuelto mucho más verdad. Ser bueno y no hacer daño es la
aspiración primera de cada día. Y la alegría, que es un don, es también una
conquista.
lunes, 6 de agosto de 2012
viernes, 20 de abril de 2012
Dos tiempos a un tiempo
Creo que
tiene mucha razón Francisco Umbral cuando dice que “quizá el tiempo de los
filósofos no sea otro que el tiempo de los meteorólogos. El clima me parece la
epifanía del tiempo metafísico”. Cada estación tendría entonces su propia metafísica, que no sería otra que su
propia física. Y, al final, debiera triunfar la de la primavera y el verano,
eclosión y plenitud de la vida, frente al apagamiento y muerte del otoño y el
invierno.
jueves, 19 de abril de 2012
Hace buen tiempo
Hace buen tiempo. Llueve por fin. Finísimas gotas afeitan los cristales. En otra hora los azotan hasta el delirio.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
La obra del tiempo
Buena es la obra del tiempo si nos despoja de toda prosopopeya y hace de nosotros un verso preciso y claro.
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