Quejosa Santa Teresa por la tornabilidad de su ánimo, le pidió razones a Dios y obtuvo la siguiente respuesta: “En esta vida no podíamos estar siempre en un ser”. Nos lo cuenta en el libro de su vida. A día de hoy, me sigue pareciendo una frase maravillosa, y es de las que más se hace presente en mi memoria, estribillo ya de mi propia vida. En una línea, resume a la perfección aquello del libro del Eclesiastés: “Hay un tiempo para… y un tiempo para…”, que a modo teresiano, sonaría así: “Hay un ser par llorar, y hay un ser para reír; hay un ser para buscar, y hay un ser para perder”. Avanzamos por la vida atravesando tiempos, atravesando seres.
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lunes, 17 de agosto de 2009
jueves, 6 de marzo de 2008
Yo ocurrente, yo orante
Cuando quieres rezar, es decir, "tratar de amistad estando muchas veces a solas con quien sabemos nos ama" (Santa Teresa), ¡quién pudiera poner un bozal al "yo ocurrente" (José Antonio Marina), ese que cruza y recruza nuestra mente con imágenes, divagaciones, pensamientos, para conseguir una descansada mente en blanco! ¡Sí, quien tuviera la potencia del yogui para alejar toda esa telaraña torrencial, y, así, desarbolado ese yo, ver alzarse con toda su fuerza al "yo orante"! En esas estamos...
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