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martes, 2 de septiembre de 2014

La venda en los ojos

Su enamoramiento fue un error desde el inicio, un error que duró dos años, el tiempo que tardó en caérsele la venda de los ojos y ver lo que tendría que haber visto al principio. Fue también el tiempo que espero su madre para ver caída la venda; ella estaba segura de la que la vería en el suelo, como así fue. Hasta que llegó este momento la espera se le hizo larga y dura. “Al final quiso retenerlo proponiéndole una mera relación sexual; ya que no amor, sexo, sólo sexo”. “Ahora es por fin feliz”, terminó diciéndome. Cuánto me alegré. Frente a ciertos cupidos uno tendría que tener el corazón bien blindado, que es lo mismo que tenerlo con unos ojos claramente discernidores, nunca ciegos.

lunes, 3 de marzo de 2014

Don Juan Tenorio y don Luis Mejía

Escuchando camino del trabajo el diálogo de don Juan Tenorio y don Luis Mejía, en el acto primero de la parte primera de Don Juan Tenorio, de José Zorrilla, allí donde el primero le dice al segundo que a setenta y dos se eleva el número de sus conquistas a lo largo de un año y el segundo le dice al primero que cincuenta y seis es su número, me acordé de lo que me contó hace algunos años X, y de lo que no había dudado dada la credibilidad de la persona que se lo había referido. Parece ser que dos jovenzuelos que frisaban los dieciocho años se habían retado a ver quién se tiraba a más tías durante un determinado período de tiempo, no superior a medio año si no me falla la memoria. Pues bien, el resultado fue escalofriante: el uno, el ganador, unas setenta y el otro, el perdedor, unas cuarenta. Podemos no creerlo, claro, por muy seria y creíble que fuese la fuente de X, dado que ésta sólo pudo saberlo de boca de tales folladores, con perdón, que a buen seguro inflaron las cifras. Pero puede ocurrir también que el informante conociese bien, muy bien, a los dos susodichos, quizá porque actuase en su mismo terreno con las mismas, parecidas o distintas pretensiones “lúdicas”. El caso es que, si necesitábamos algún dato más sobre lo despendolado que está el mundo de la sexualidad en nuestro tiempo, aquí lo tenemos, en estos tenorios y estos mejías que hasta hace nada todavía lucían el bozo de la adolescencia.

lunes, 21 de octubre de 2013

More bestiarum

More bestiarum, a la manera de los animales, decía San Agustín del sexo” (Carlos Fuentes, En esto creo). Es decir, feo, feo a la vista. A mí por lo menos no me resulta agradable el espectáculo de dos animales copulando. El de un hombre y una mujer, en su pura exterioridad, no diría yo que es esencialmente hermoso, pero cuando es en verdad tierno y amante revienta de belleza.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Hacer el amor

¿Hubo un tiempo en el que en vez de “follar”, “me la tiré” o “me lo tiré” se decía “hacer el amor” aun cuando sólo se hiciese el sexo? Si lo hubo, fue un tiempo mejor que el nuestro.

miércoles, 18 de abril de 2012

Sexo sin amor


En los encuentros sexuales presididos por el único interés de procurarse placer, ¿se peca contra la dignidad del cuerpo y del sexo, a los que sólo el amor situaría a su verdadera altura? ¿Contra la de este mismo amor, que se vería así desplazado por el mero deseo? ¿Contra la dignidad de los dos sujetos, que perderían en este primer peldaño su vocación más alta? ¿Se rebaja el ser humano cuando practica el sexo sin amor? ¿Tiene que esperar a que se encienda esta segunda vela para no abrasarse en la de la mera apetencia del otro? Tales encuentros, cuando no gozan de la plenitud que ciertamente sólo el amor les otorga, ¿siempre y en todo caso son torpes? ¿Hay sólo culpabilidad y ninguna inocencia en el libre juego de los deseantes?

jueves, 29 de marzo de 2012

Fecundación desasistida


La biología se lo pone tremendamente fácil a la vida para que esta se abra paso, sólo el mero acto que permite que un espermatozoide fecunde a un óvulo, una sencilla operación que no exige certificados de amor, ni de compromiso, ni de responsabilidad. Así, un encuentro impersonal y anodino entre dos absolutos desconocidos puede dar a luz a un nuevo ser. Que la naturaleza continúe siendo fecunda en estos casos, como si nada pasara, sin parar mientes en “exquisiteces” humanas, no deja de ser tremendo. Como en el resto del mundo animal, basta que haya habido unión biológica para que el proceso reproductor inicie su curso: nada importa que en el asunto no haya participado el amor.

sábado, 4 de febrero de 2012

Pretty woman


En un bastísimo pimpampum describió el cacao sexual que sufren las chicas de hoy: “No sabéis el daño que ha hecho a nuestra generación Pretty woman, y todavía sigue. Ellas piensan que para ser novias antes hay que ser putas y hala, a la primera de cambio, ya se están abriendo de piernas. Y creen que si no saben hacer de todo tienen la batalla perdida. Ellos se asustan, claro, ante tales comepollas, que un poco sí pero tanto tanto no. Ya te digo, un cacao es lo que tienen, que si no soy puta no soy novia, luego tengo que ser puta, pero después resulta que a ellos no les gusta que sean tan putas”.
X. es muy bruta, pero también graciosa, y lo segundo te permite digerir lo primero. En cuanto a lo que dice, habría que empezar por desmontar su rudo envoltorio y traerlo a razones para poder pronunciarse sobre el tema. Yo sólo sé decir una cosa que debiera ser indiscutible: una educación sexual que no sea al mismo tiempo una educación afectiva y sentimental es un fraude. “Poesía, carne y placer”, canta Aute. Pues bien: que no se ampute la poesía.

sábado, 21 de enero de 2012

viernes, 13 de enero de 2012

Si abunda en carnes

“Si abunda en carnes y guarda las proporciones es la recomendada para los que, más allá del villano placer, buscamos sustancioso deleite. Quítenme allá delgadez, flaqueza, mojama y enjutez, que grande es mi mano y todo eso lo abarca sin conseguir nada.

jueves, 2 de julio de 2009

Cópula frontal

No sé si somos los humanos los únicos seres vivos que copulamos dándonos la cara y no cubriendo el macho la espalda de la hembra, como parece ocurrir en la mayoría de los vertebrados, tal vez en todos. Eso indicaría que el acto de mayor intimidad sexual, el consumador, está llamado a ser en la pareja humana un encuentro personal, una compenetración que, máxima en la zona púbica, pide también serlo en la zona ocular, en la bucal, en esa parte de nuestro ser que más intensamente nos muestra. Por ser frontal y no un “ataque” por la espalda, el acto sexual interhumano debería ser siempre por eso encuentro y nunca colisión, nunca agresión, nunca traición. Los traidores, en el viejo oeste, disparaban por la espalda. Ya que no pueden copular sino de frente, el hombre y la mujer deberían dejarse enseñar por la fisiología para no convertir nunca este cara a cara en nada que no sea un acto de amor.

lunes, 7 de julio de 2008

Sexo

En un encuentro a dos, de tú a tú, donde el sexo se hace amor y el amor se hace sexo, este, desde el punto cero del instinto, sube y alcanza su cumbre enigmática y fascinante, risueña y poderosa.
Desde ese mismo punto cero, cuando baja en caída libre, el sexo se hace chato, asambleario, pobre de lírica y ambición, de amor y de fiesta, sexo sin alma y hasta sin cuerpo, pues éste se retira para que solo queden las terminaciones genitales, los fluidos, los tentáculos.