El que anima es el que viene a continuación del que consuela. Quien quisiera ser un animador de verdad, un reforzador del “anima” y de la voluntad, tendría que ver Escrito bajo el sol, de John Ford. El personaje interpretado por John Wayne, Spig, un piloto de aviación, queda tetrapléjico tras caer por una escalera. No hay nada que hacer, dicen los médicos. En cambio el extraordinario personaje interpretado por Dan Dailey, Jughead, opina lo contrario, que hay mucho que hacer, y a ello se pone, con obstinación maravillosa, para lograr que Spig recupere la movilidad. Hay que empezar por un dedo del pie. “Venga, Spig, dilo, tengo que mover este dedo, tengo que mover este dedo, tengo que mover este dedo”. Jughead, incansable, alegre y lleno de entusiasmo, lo acompaña en el recitado de este único verso, echando mano del canto y la mandolina. Y así día tras día, semana tras semana, mes tras mes. Y el milagro se produce, un milagro conjunto, el de que no se cansó de animar y el de que no se cansó de ser animado, dos voluntades y confianzas en acción: el dedo se mueve.
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lunes, 11 de octubre de 2010
martes, 12 de enero de 2010
Recurrencias: piensa bien y rezarás
"La oración es otra manera de pensar limpia y rectamente. Cuando reces, piensa. Piensa bien lo que dices. Convierte tus pensamientos en cosas sólidas, de ese modo tus oraciones tendrán fuerza. Y esa fuerza formará parte de ti, de tu cuerpo, de tu mente y espíritu".
(Del guión de la película Qué verde era mi valle, de John Ford)
”Mis palabras vuelan a lo alto, mis pensamientos se quedan abajo: las palabras sin pensamientos nunca van al cielo”.
(William Shakespeare, Hamlet)
viernes, 3 de julio de 2009
MÁS
Las realidades de la vida dan de sí lo que les es posible dar. Un buen vino, una balada de Bruce, un amor duradero, un puesta de sol en la playa, un amigo fiel, una de John Ford, el cuerpo cálido de un niño, la charla amistosa en una terraza de verano, un paseo por el Bósforo, la sonrisa de ese ser que te ama y al que amas, el chocolate, Katherine Hepburn, la santidad de una madre, la ternura de un padre, el cielo, las nubes, el fulgor de la desnudez, una novela de Álvaro Pombo, aquel poema de Auden -Postscript-, la camaradería en el trabajo, una tarde de lluvia, un brillo en la pared, las ardillas, Odilon Redon, la brisa entre las hojas, el canto de los pájaros, una ruina abandonada: dais de sí lo que tenéis, muchísimo, tanto que parece suficiente para calmarme y quedar yo saciado. Pero, ¡ay!, mi hambre es infinita… Quiero más. MÁS.
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