Hay que aferrarse a las cosas y permitir
que nos entreguen su salvación, su don de realidad.
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miércoles, 11 de enero de 2017
miércoles, 20 de abril de 2016
sábado, 29 de noviembre de 2014
Las cosas
Las cosas merecen consideración y por
merecerla merecen también nuestra atención. Quiere por eso el plato que la
mente y el corazón del que lo friega sea consciente de ello al menos alguna
vez; también quieren los zapatos que quien los coge con sus manos para calzar
sus pies preste la concentración debida de cuando en cuando; y no digamos el
teclado con sus letras y números y signos, tan machacado, y contento por ello,
sí, pero su poco de atención pide él igualmente.
miércoles, 19 de septiembre de 2012
Las señoritas del maizal
A la vaina de la futura mazorca le crece una melena granate que
uno imagina sobre unos ojos con pestañas primorosas, una nariz muy fina y unos
labios fruncidos y de color carmesí. Una señorita, pues, que con sus compañeras
compondría un coro señoritil donde los “¡oh! que escándalo”, “querida ya te
dije” y “estás monísima esta mañana” brisarían graciosamente las hojas del maizal.
sábado, 15 de septiembre de 2012
El espantapájaros
El gracioso y clásico espantapájaros era sobre todo eso, gracioso, y en cambio poco espantador. Los pájaros, qué pillos, acabaron adivinando que no era tan fiero el lobo, más bien todo lo contrario, y allá que se iban a posarse mansamente sobre su supuesto enemigo.
Lo que hace mi hermano Luis para salvar las lechugas y las coles de los picotazos aviesos es más eficaz: clava unas cuantas cañas y les enarbola unas cintas plateadas por un lado y doradas por el otro, que centellean con fuerza si el sol no está cubierto, balas de luz que mantienen a raya a las aves rondadoras.
domingo, 19 de agosto de 2012
La ventana
Mirador, respiradero, lucerna: la ventana. Paisaje, aire y luz al
abrigo de nuestra casa.
martes, 14 de agosto de 2012
El payaso trompetista
En una inspección casera para reunir cosas que pudiéramos
llevar a un mercadillo que se organizó en el pueblo y en el que cada cual podría
escoger a su gusto objetos y prendas y quedárselas sin pagar nada, María
rescató de un armario oscuro del desván uno de los más longevos y apreciados
bibelots de nuestra casa: un payaso trompetista de colores brillantes. No
mereció haber estado ahí durante tantos años, a donde lo llevo a buen seguro un
cambio en nuestras preferencias decorativas. Pili aplaudió el rescate cuando lo
vio en la cómoda del pasillo de arriba, toda vez que había sido un regalo que
le había hecho su amiga Mabel hace un montón de años. Le encontré un lugar
mejor para su lucimiento en un estante de mi habitación, donde está ahora todo ufano,
a salvo, espero que para siempre, de ya improbables cambios en nuestro gusto.
lunes, 9 de julio de 2012
La farola
Creemos que la única razón por la que la farola se dobla es
para iluminar la calle, pero yo no descarto por lo menos otras dos, la
curiosidad y la reverencia. Es indudable que de ambas cosas nos encuentra
dignos; peculiaridades no nos faltan, y, aunque malos, ese poco de bondad que descubra
en nuestros corazones querrá venerarlo para que, en lo que a ella respecta, no
carezca de protección.
Las frutas sorpresa
¿Quién esperaría encontrar tras la piel áspera y peluda del
kiwi una pulpa verde y brillante? ¿Y quién, tras la dura corteza verde oscuro
de la sandía, podría imaginar unas vísceras tan rojas y acuosas? El blanco
coco, ¿no es todo un descubrimiento cuando abrimos su envoltorio castaño y peludo?
jueves, 5 de julio de 2012
La nariz
La nariz siempre va por delante para, con su olfato, avisar de
un posible peligro. Está bien dotada para ello pues no uno sino dos son sus
orificios, que cuentan por dentro con la potencia de las fosas nasales. Pero de
nada vale que ella señale la pieza si después el dueño no le echa el lazo. Sin
embargo ocurre, y no es poca la frustración de la nariz al verse pegada a
rostros tan cortos de vista, con tan pocos alcances.
miércoles, 4 de julio de 2012
La letra
Con las Comic Sans, Arial, Times New Roman, Verdana, ¿a dónde
han ido a parar nuestras letras? Una “b” hinchada, una “i” febril, una “t”
echada a perder, una “a” perfecta, una “j” sin punto, una “s” sin curvas, una
“o” puntiaguda, una “ñ” dañada; la letra que sube y la letra que baja; la que
se arracima y la que se deshilacha; la indescifrable y la que es clarísima; la
de él caracol, la de ella rapidísima; la mía tan nerviosa, la tuya tan
tranquila.
viernes, 29 de junio de 2012
La corriente de aire fresco
Al abrir las ventanas, el aire fresco entra en tromba y barre
todo el calor que se había acumulado dentro de casa, como un oportuno arcángel
san Miguel a la caza de un espantable satanás. La corriente de aire es el golpe
alto que, cuando menos se lo espera, entra a saco en los hornos del verano y
los vacía de su fuego.
El cartucho
Si un huevo cocido se transfigurase en flor devendría un
cartucho. La clara, queriendo ser cono, se abriría y alargaría hasta formar un aristocrático
embudo. La yema, queriendo ser cilindro, crecería y se estrecharía hasta formar
un dedo señalador de todos los cielos.
miércoles, 27 de junio de 2012
La teja
Una teja sola no es nada; se aburre. Quiere, con otras tejas, hacer
tejado. Una sobre otra y una al lado de otra se somete, en perfección
formación, a exacta disciplina. El
resultado es tal que no se lo lleva el aire.
martes, 26 de junio de 2012
La begonia
Le das la vuelta a la hoja y ves una nervadura hercúlea y
sanguínea, con ramas, ramitas y ramitillas. Si es su sistema nervioso, por lo
destacado parece estar muy alerta. Pero observo que, expuesta a la luz, no es
necesario acudir a su envés para que luzcan espectaculares sus nervios granates,
casi reventones.
lunes, 25 de junio de 2012
El tomacorriente
Al considerarlos pienso: “son ojos”. ¿O es que no me están
mirando claramente los del tomacorriente que está al lado de la puerta? Pero
con total inocencia, eso sí, y un pelín de picardía. Tienen suerte: sólo a
ratos las varillas metálicas de un enchufe macho los deja ciegos. Otros muchos
lo están siempre.
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