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jueves, 6 de diciembre de 2018

El perro


Toda la comunidad de vecinos de mi amigo Paul, en el barrio de Salamanca de Madrid, está en un sin vivir desde que arribó allí una pareja mexicana con un hijo y un perro. El problema es precisamente el perro que ladra y ladra y ladra para desesperación de todos los habitantes del inmueble. Se intentó todo y no se logró nada. De mente cerril y voluntad caída, la linda pareja le pone solución al problema durante dos días (un bozal, tranquilizantes…), pero al tercero vuelven todos por sus fueros: a su despreocupación los dueños y a sus ladridos el perro.
Está muy bien tener un perro pero está muy mal no escoger el adecuado. Habían ido a buscarlo a una perrera y, cree Paul con mucha razón, que, viéndolos bastante ignorantes del mundo canino, los trabajadores del lugar les enchufaron el que más tabarra les daba. Paul, que sí sabe de perros, me contó que el chucho en cuestión es de una raza que necesita mundo exterior y un jefe. Es decir, no es el tipo de perro al que se le puede achuchar y llamar chuchirrín, sino todo lo contrario: necesita que lo gobiernen. El caso es que, si el perro ya estaba medio tarado, con unos blandengues animalistas como amos anda medio desquiciado.
Tienen en torno a cincuenta años y su hijo es un adolescente que se pasa todo el día dale que te pego a los videojuegos. El padre no sale de casa en todo el día y ella colabora con una ONG. ¿De qué viven? Paul, fino rastreador, los supuso hijo de papas ricos, de onda hippy, animalista, new age, idos de México y venidos a Madrid. El caso es que en lo que respecta a lo del dinero acertó: la madre de él es riquísima y no es descaminado pensar que los sostiene desde allá, acaso porque quiso librarse del hijo, de la nuera y del nieto durante una larga temporada.

lunes, 24 de julio de 2017

Nuca

Cuando era una cachorra, volaba sobre el suelo de la carballeira y el viento peinaba su pelo, más liso y ligero que el que tiene ahora, con espectacular belleza. Es una imagen poderosa y tierna que me viene a la mente cuando paseo a Nuca, seis años después, en este mismo robledo.

jueves, 22 de diciembre de 2016

No sus derechos sino nuestra obligación

Los animales no tienen derechos porque no están en condiciones de exigirlos. Lo que sí obtienen es nuestra obligación de cuidarlos y evitarles sufrimientos innecesarios. Hablar de “los derechos de los animales” es una inexactitud filosófica pero a los animalistas “inexactos” no parece preocuparles esta nimiedad y entienden que solo otorgándoselos queda garantizado su bienestar. Si tuvieran el gusto por el matiz, en definitiva, por la verdad, entenderían que no se puede quebrar impunemente la escala ontológica y axiológica y laminar al hombre para que baje de su falso puesto superior y quede a la altura del resto de los animales. Así perdemos todos, porque bien pudiera ocurrir que llegara el día en que salvar a un perro antes que a un niño, si se diera el caso de que solo pudiésemos salvar a uno de los dos, no fuese la mayor de las indecencias.

sábado, 17 de diciembre de 2016

El gallo, el gato

¿Hace kikiriki el gallo? Hace kikiriki mi madre. ¿Hace miau el gato? Hace miau mi madre. Así los tiene de su mano, cantarines y gozosos.

sábado, 19 de noviembre de 2016

El cuervo

Naturalmente es el cuervo el que grazna por las mañanas, como me lo recordó mi hermano Pepe, el pájaro más tempranero y el último en recogerse, añadió. Su graznido en la mañana es cortante y puro, muy feo sí, pero saludador a su manera. Yo se lo agradezco.

jueves, 27 de octubre de 2016

Llega el circo

Un nuevo circo aparcó su carpa en Silleda el pasado fin de semana. Alguien me comentó que, dadas las alarmas animalistas, muchos municipios de Galicia, unos cuarenta o cincuenta, ya no permiten a los circos acampar en sus terrenos si tienen animales viviendo en condiciones infra-animales. Es cierto que es penoso ver, sobre a toda a las grandes fieras (leones, tigres, elefantes), encerrados en sus jaulas sin apenas sitio para moverse. Recuerdo que hace ya muchos, muchos años, al pasearme yo ante el circo que entonces estaba en mi pueblo, me causó una pena infinita ver a los enormes paquidermos sujetos y sin apenas poder hacer otra cosa que balancearse un poco. Vale, sí, me sumo también esta vez, como en muchas otras, a la nueva sensibilidad animalista, pero, ¿qué deberían hacer los dueños de los circos con sus leones y tigres y demás fieras? No se les puede negar el pan y la sal a ellos y a su gente sin ofrecerles algún tipo de transición a los nuevos tiempos. Que les den muy buenos dineros, por ejemplo, por todos esos animales que a buen seguro estarán mejor en terrenos amplios en los que puedan desplazarse a su gusto. A cambio, los animales compañeros tradicionales del hombre: perros, caballos, y hasta monos, aguantarán muy bien el tipo en compañía de sus amos y amigos cirquenses y con ellos podrán seguir haciendo las delicias del público.

lunes, 29 de agosto de 2016

El grillo

Hace años, cuando en las noches de verano aparecía algún grillo en la sala de estar, lo pisaba y lo tiraba después fuera. Ahora, en cambio, lo cojo con la mano e, igualmente, lo tiro fuera (no llego a depositarlo, cosa que a lo mejor ya haré el año que viene). Me gusta mucho más lo segundo.

viernes, 19 de febrero de 2016

No se consumó

El gato estaba sobre el tejado que cubre el gallinero y la gata, abajo, entre unas coles. Llegado el momento se vieron y ya no dejaron de mirarse el uno al otro. El gato, finalmente, tras un salto mal ejecutado, casi cayó encima de la gata. Entonces comenzó el gato la conquista de la gata en celo. Se lanzó sobre su cuello y lo prendió, lo agarró, lo mordió, ¿lo besó? La gata, sometida, permaneció inmóvil. El gato la soltó y pegó un brinco hacia atrás. Hubo después una nueva acometida y otra vez prendió con sus dientes el cuello de la gata. Esto mismo ocurrió dos o tres veces más. En este punto la gata ya ofrecía su “entrada” al gato pero hete aquí que apareció un rival que puso en estampida a los dos. El amor no se consumó.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

La brecha

¿No debería reconocer el pro taurino que el toro sufre en la plaza? Porque es evidente que sufre. De hacerlo, ¿se abriría una brecha en su defensa de las corridas de toros? Ocurre aquí lo mismo que en su día ocurrió con la ley antitabaco: sus críticos, adalides de la libertad, no reconocieron nunca el derecho que tenía el no fumador a verse "libre" de humos indeseados e indeseables. ¿Temían la brecha? El caso más fragante es el de muchos defensores del derecho al aborto. Si reconocieran que lo que eliminan es algo más (“alguien más”, habría que decir) que un mero conjunto de células, ¿cuán grande sería la brecha?
Pero vuelvo al tema de los toros. ¿Qué dirían ustedes, señores y señoras pro-taurinos, si en el lugar del toro estuviese su perro, o un oso panda, animal entrañable donde los haya? Pues lo que nunca le haríamos a nuestro perro o a un oso panda no se lo hagamos tampoco al toro. No teman la brecha.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Cara a cara

Seguramente es una chorrada pero hace unos días, cuando Nuca, la perra de mis sobrinas Sabela y Alba, me miró a los ojos caí en la cuenta precisamente de esto, de que ella, un animal, no dirigió su mirada a mis piernas o a un brazo sino a mis ojos. ¿Y cómo saben los animales, que también tienen ojos, que deben mirarnos precisamente a los ojos cuando nos miran? ¿Quién se lo dijo

sábado, 4 de octubre de 2014

El pájaro liberado

Al sentir un ruido que ya conocía, le comenté a mi madre: “Mamá, hay otro pájaro atrapado en la chimenea”. ¿Cómo es que su instinto no les informa que entrar en ella significa no poder salir? A algunos debe fallarles. Como la vez anterior, abrí el tiro de la chimenea; al poco rato, como alma que lleva el diablo, salió disparado el pájaro de cara hacia la ventana. Pegué un grito con el susto, porque, sin preaviso, surgió repentinamente. La sensación de verse atrapado en un sitio angosto, casi completamente oscuro -la luz que deja entrar la boca de la chimenea debe ser pobrísima-, rodeado de hollín alquitranado, tiene que ser de lo más angustiosa. ¡Cuánta debió ser entonces su dicha al verse liberado! El  pájaro que vuela a su aire ha sido evocado infinidad de veces como símbolo de la libertad. Lo contrario, un pájaro que bate desesperadamente sus alas intentando salir del lugar -¡y qué lugar en nuestro caso!- en el que está atrapado, es imagen perfecta de la esclavitud.

jueves, 20 de febrero de 2014

Un hombre, un perro

Un perro abandonado y sucio nos da lástima sin exigirnos nada. Un hombre abandonado y sucio nos da lástima y nos exige misericordia. Por eso preferimos encontrarnos con un perro.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Ser un guepardo

Ser un guepardo-lorisperezoso-elefante-león, para ser rápido, para ser lento, para ser soportador, para ser fuerte.

martes, 30 de octubre de 2012

Por dignidad



Lo que yo me pregunto con respecto a las corridas de toros es si son dignas del hombre, si lo rebajan o lo enaltecen. Yo creo que lo primero, pues sin más motivo que la felicidad del torero y la del público, se le inflige al animal un sufrimiento innecesario. La belleza del espectáculo, la supuesta hondura de sus significados míticos y antropológicos, creo que pesan poco frente al proceso bárbaro por el que se le hace pasar al toro.
Frente a un absolutamente rechazable animalismo antihumano, el humanismo de hoy tiene que incorporar entre sus adjetivos el de animalista: los animales estarán siempre al servicio del hombre, y esto incluye su muerte sólo cuando sea estrictamente necesario: su alimentación, el cuidado de sus cultivos y sus ganados frente a los depredadores, etc. De no ser así, los animales obtendrán de nosotros la protección que necesiten. No entra en este orden de cosas la suerte del toro en las corridas pues, aun satisfaciendo el gusto de muchos, éste no puede ser calificado de imprescindible, y mucho menos si es al precio de sangrar a un toro, hundirle el estoque (y ojalá que le corte la aorta al primer intento; de no ser así más sufrirá el toro), y salir finalmente muerto de la plaza arrastrado por unos caballos.
Lo digno del hombre radica, no en indultar a un toro, sino a todos los toros.

lunes, 29 de octubre de 2012

Laura



Una primera caricia, un poco de alimento que alguien del instituto le dio, hizo que Laura, como finalmente la bautizaron los alumnos, se quedase en el entorno del centro. No sé si otro alguien o el mismo, en el porche de la entrada, le puso un cuenco con pienso y otro con agua. El asunto mereció media página de un periódico local. Pero se pensó con buen criterio que era mejor que alguien la adoptase. Y así fue. A M., una chica con trastorno bipolar cuyo rostro refleja los años tristes de su vida, se le había muerto su perro. La perrita encontró a su ama y la prensa local dio cuenta de la historia de Laura.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Nuca



Durante el fin de semana pasado quedó a mi cargo Nuca, la perra de mis sobrinas Sabela y Martina. Me resultó incómodo sentirla casi en todo momento pendiente de mí. Si me movía ella me seguía; si me paraba, se paraba. Sus ojos, fijos siempre en mí, me observaban con expectación cachorra e inocente, a la espera de que yo iniciase algo: ¿un juego, una sesión de caricias? De cuando en cuando se iba a dar un pequeño garbeo por ahí pero enseguida volvía; otros ratos los pasaba echada en el suelo. Yo no dejaba de ser su centro, el centro de un pequeño ser, tierno y juguetón, y no me resultó agradable.

jueves, 12 de julio de 2012

lunes, 28 de mayo de 2012

Muy erguida


Si la serpiente fue condenada a arrastrarse sobre la tierra significa que antes se desplazaría en posición vertical, muy erguida, tal vez dando saltos como un muelle. Resulta simpático imaginarla en esa posición, tan pizpireta, como un fino y elegante bastón, sin ojos hechizantes ni lengua bífida. “Sobre tu pecho andarás”, le dijo Yahvé castigándola tras haber tentado a Eva. Y no ha vuelto a levantar cabeza, la pobre.