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sábado, 19 de septiembre de 2015

Imanes

Otros nos atraen y nosotros atraemos y de esta conjunción de imanes surgen los amores, las amistades.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Digámonos sí

Que no, que no quiero hacer prospecciones en tu alma como quien busca petróleo en el fondo marino. No busco nada en ti sino que te busco a ti y por eso mi mirada jamás te penetrará como un cuchillo. Puedes por tanto sentirte a salvo: no es la codicia de poseer sino el ansia -¿el amor?- de conocer lo que me guía. Me detendré siempre en tu umbral, no querré ni podré ir más allá, salvo que tú me invites a entrar. Que salte siempre tu no ante el codicioso pero acaso ganemos algo los dos si a mí me dices sí. El mío, que te abre mi mundo, lo tienes ya por descontado.

martes, 2 de septiembre de 2014

La venda en los ojos

Su enamoramiento fue un error desde el inicio, un error que duró dos años, el tiempo que tardó en caérsele la venda de los ojos y ver lo que tendría que haber visto al principio. Fue también el tiempo que espero su madre para ver caída la venda; ella estaba segura de la que la vería en el suelo, como así fue. Hasta que llegó este momento la espera se le hizo larga y dura. “Al final quiso retenerlo proponiéndole una mera relación sexual; ya que no amor, sexo, sólo sexo”. “Ahora es por fin feliz”, terminó diciéndome. Cuánto me alegré. Frente a ciertos cupidos uno tendría que tener el corazón bien blindado, que es lo mismo que tenerlo con unos ojos claramente discernidores, nunca ciegos.

lunes, 12 de mayo de 2014

Al fin cedieron

“¿Por qué abandonas el lecho, amado mío? Tu dulzura está aquí, todo tu mundo en mi seno, tus espuelas, tu hambre de gloria. Te equivocas cuando apresuras tu partida: la veo venir siempre que tus ojos susurran el miedo, allá en lo más hondo de ti. ¿Qué temes? Tu semilla crece dentro de mí, saldrá un día, robusta ya, crecida, piernas y manos armados para el primer llanto, el que inaugura la vida. ¿Temes esto, la sombra larga que proyectas, el verte superado por una vida que no puedes controlar? Otros temieron antes que tú y al fin cedieron, ya no quisieron marchar tan pronto, gozaron al lado del fuego que encendía la casa”.

sábado, 10 de mayo de 2014

Te quiero

Quien está suelto para el gesto afectivo: un beso, un abrazo, una caricia, puede que también lo esté para su pronunciación y por eso dirá, sin embarazo alguno, “te quiero”. Pero puede ocurrir que se dé lo segundo sin lo primero, cosa que yo nunca hubiese imaginado, tal como lo vi en la película Mud, de Jeff Nichols. En ella, uno de los adolescentes protagonistas, Ellis, le dice a su padre en una ocasión en que se despedían: “te quiero”. No hubiera estado de más que el padre le hubiese acariciado la cabeza, o palmeado el hombro, o que se diesen un abrazo incluso, pero parecía que para esto estaban menos preparados. Pero el “te quiero” sonó tan verdadero, tan dulce, tan sólido, tan entrañable, que casi lo puso todo.

lunes, 14 de abril de 2014

Profesionales del amor

Profesionales del amor, reciben al otro en todo lugar y siempre: lo único que importa es que a las puertas está un hermano que quiere entrar.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Nostalgia y deseo

La nostalgia del amor es deseo del amor, el amor de ayer reclama el amor de mañana, la memoria apela a la esperanza.

jueves, 3 de octubre de 2013

Su dicha, mi dicha

El encuentro de su media naranja y la formalización con ella de una relación estable por parte de mis amigos y amigas -pienso en X, en Y, en Z- me han causado una inmensa alegría en estos últimos años. Me sorprendió muchísimo la primera vez que me vi embargado de tal manera, sentirme tan dichoso al ver que era tanta la dicha amorosa de estos amigos míos. El “me alegro mucho por ti” fue en tales casos absolutamente cierto y exacto, sin ningún tipo de sombra. De alguna manera sus amores eran mis amores. Deseo fervientemente que consigan que no mueran mientras no mueran sus vidas.

jueves, 13 de junio de 2013

Cubrir, amar



En esta entrada había comentado dos casos, uno cinematográfico y el otro real, en los que la acción de cubrir con el propio cuerpo el cuerpo de otra persona representaba un acto máximo y tiernísimo de amor. Me acordé de ellos el pasado 9 de junio, al leer el relato del primer libro de los Reyes donde se narra cómo Elías, echándose tres veces sobre un niño, le había devuelto la respiración que había perdido a causa de una enfermedad grave. La cubrición da vida, a imagen de la cubrición por excelencia, la de la mujer por parte del varón, que va más allá y la crea.

jueves, 11 de abril de 2013

La margarita



Fue en pleno duelo tras su divorcio cuando conoció a E., que le brindó apoyo y alivio. Más tarde, cuando ella lo necesitó, fue él quien le correspondió con las mismas armas. Lo uno y lo otro los hizo grandes amigos. E. me puso en antecedentes con respecto al enamoramiento en el que anda ahora flotando. Se trata de una compañera de trabajo y él ya ha iniciado su cortejo. Mi amiga S., amiga de E., y ya después amiga también de él, es, digámoslo así, su tutora en estos primeros lances amatorios. Resultó enternecedor oírle contar la historia de la margarita encontrada en la calle y convertida después, tras un previo proceso embellecedor, en la carta de presentación de su amor. Y es que ella, claro, se llama Marga. No hacía ni siete horas que lo conocía, tras presentármelo E., y ya le estaba pidiendo, al despedirnos, que permitiera a S. y a E. que me mantuvieran al corriente de su aventura amorosa.

lunes, 8 de abril de 2013

jueves, 24 de mayo de 2012

Hambrientos


Nadie culminará la jugada del amor. Te lo darán todo, daré yo todo, y todos quedaremos hambrientos.

viernes, 3 de febrero de 2012

miércoles, 1 de febrero de 2012

La sequedad del amor


Presiento que el amor humano debe tener también sus secarrales, sus caminos por el desierto en los que de repente la “humedad” de la ternura desaparece, el calorcito ese que lubrifica las venas y el corazón. Y habría que aguantar ahí, en lo árido, con el corazón seco, fiel al compromiso afirmado en su día, creyendo en él, en la que podría ser sólo una etapa en la que el amor pone a prueba a sus elegidos retirando sus aguas para comprobar si son capaces de seguir amando a palo seco. Después, tal vez, esa travesía por el desierto termina, y el que perseveró en la arena ve como reflota el amor y vuelve mejor y más grande.
¿Cuántas parejas se salvaron porque el afectado (o la afectada) resistió la sequedad y cuántas no porque, sin sus aguas, ido le pareció el amor para siempre? 

-Ya no siento nada por ella (o por él).
-Aguanta, date tiempo. ¿Quién te dice que, para sentir más, es necesario que ahora no sientas?