Un buen chorro de lágrimas
me limpiaría de veras y acaso así terminaría por definirse ese punto de tristeza
que me ha acompañado en diversos trechos a lo largo de este año. Pero, en mi
caso, empiezo a comprender que este llanto o es un don o no será.
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jueves, 26 de junio de 2014
miércoles, 14 de agosto de 2013
Un día diferente
Quiere la tristeza mostrarse especial, sisarnos
la alegría, regalarnos un día diferente.
viernes, 25 de noviembre de 2011
Triste uno, triste el mundo
A uno, muchas veces, le entristece lo que ve porque, previamente, ya estaba uno triste. No ocurre que vea y diga “qué triste es el mundo” para después entristecerse, sino justamente al revés: está triste y dice “qué triste es el mundo”. Y así con tantas cosas.
sábado, 5 de noviembre de 2011
La alegría
La tristeza es también una tentación. Asoma un fleco, y uno, sin ganas de apartarlo de un manotazo, deja que se extienda hasta que te ves cubierto por su manto. Unas veces un día húmedo y nublado, otras un vacío del corazón, ponen la primera gota, la cual encuentra respuesta en un algún rincón de nuestro ser, que llama después a otros para que se sumen a la pompa fúnebre. La alegría espera entonces que la pongamos en pie de una manera decidida, sin tardanza.
lunes, 21 de junio de 2010
Su propio mar
Le faltaba llorar pero las lágrimas no acudían en su ayuda. Ojos secos, una vez más, para su pena. Hacía tiempo que había perdido la espoleta del llanto. Dentro de él se ocultaba un océano que deseaba salir. Hubiera querido ser náufrago en su propio mar, volteado y arrojado por sus olas en una tierra hospitalaria. Mientras tanto esperaba, sin fruto, ante un sol que permanecía de guardia.
domingo, 6 de junio de 2010
El vuelo
Una tristeza cobijada, lleno de aliento su pecho, largo su mirar más allá de la pena.
Extiende tu mano y tócala: es la alegría. Lánzala, no la retengas, suyo es el vuelo que suplica.
sábado, 5 de junio de 2010
Ea
Habría que darle a la tristeza un algo de salero, de modo que, aunque gimiente, no le faltasen agallas para tamborilear y menearse un poco. Supongo que es uno de esos imposibles posibles de los que acaso salga lo mejor del hombre. ¿Una tristeza alegre? ¿Y por qué no? Ea.
miércoles, 16 de diciembre de 2009
La tristeza
La tristeza huye de las bambalinas, los escenarios, los púlpitos, y se refugia en los claros del bosque, donde, extraño musgo, busca el sol.
martes, 3 de noviembre de 2009
Algo nuevo
Siempre tendría a mano el texto de Rilke, aquél que dice que la tristeza “son los momentos en que ha entrado algo nuevo en nosotros”, para justificar la suya, leve pero persistente, que desde hacía tiempo se había apoderado de él. Se veía así mismo enarbolando eso “nuevo” como si fuese un trofeo, para quedar satisfecho ante los demás y ante sí mismo. “Miradlo todos, no ha sido en vano, he aquí el fruto de la pena que censurabais, de la que yo mismo abjuraba”. Sí, Rilke era la clave, su frase era la clave. Ahora se trataba de incubar bien el huevo de su tristeza para que no se fuese al traste su triunfo.
jueves, 29 de octubre de 2009
Las pequeñas penas
Se dice, a veces, que las penas pequeñas son más difíciles de llevar que las grandes. La verdad que pueda haber en la frase, si alguna hay, acaso tenga que ver con el hecho de que una pena grande es imperial, mandataria, y, como tal, sus órdenes son claras y tajantes: quedas perfectamente situado frente a ella, en posición de “¡sí, mi capitán!” La pequeña no tiene ese poder imperativo, se mueve, se desplaza, no es clara ni contundente, y no sabes dónde ni cómo situarte ante ella, quedando uno reducido a la condición del pobre soldado que, ante un jefe sin dotes de mando, no sabe a qué atenerse con respecto a lo que debe o no debe hacer.
viernes, 16 de octubre de 2009
Penas
Uno tiene sus penas antiguas, que no se sabe si se enquistan, si maduran, si envejecen, si se injertan. ¿Qué les ocurre mientras va uno cumpliendo años? Arrellanadas en sus canastos como las gallinas sobre sus huevos, quisiera que de su empolladura saliese un pollito pimpante con el que trabar algo divertido.
lunes, 30 de junio de 2008
Una agüilla
La tristeza, una agüilla que es contorno y fondo a la vez, en la que sobrenadan, se anegan mis ojos.
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