viernes, 6 de agosto de 2010

Madre

Recogeré tu último aliento y con él se irá el mío. Te mantendré mucho tiempo dentro de mi abrazo, haciéndome la ilusión de que sigues viva, de que seguirás viva para siempre. Mi mano acariciará tu rostro todavía caliente, sentirá la infinita dulzura de tus arrugas. No sentiré tu peso, será como el de un pájaro y como él te echarás a volar. Madre, ¿te dejaré partir? Ahora arrancas las vainas de los guisantes. Tienes a tus pies los rastrojos. No comprenderías mi idealización absoluta, pero sí mi amor más allá de todo límite. A cada minuto lo tienes, sorprendido de tu existencia colosal y menuda. ¿Quién os inventó, madre, quien os hizo así, tan carnales y vaporosas?

miércoles, 4 de agosto de 2010

El recuerdo de la dicha

El recuerdo de la dicha, ¿trae la dicha? La memoria donde se guardó la alegría ¿la devuelve? ¿Cómo aprovecharnos de lo poseído en otro tiempo? Acaso no tengamos más que la provisión de cada día. El hoy trabaja para el hoy y no sabemos en qué medida ayuda a un mañana abierto.

sábado, 31 de julio de 2010

Obedecer

En muchos momentos de nuestra vida son los otros los que, al recordarnos quienes fuimos, nos impelen a seguir siendo el que debemos ser. Nuestro ser decaído, desaparecido, a su voz se levanta poco a poco de nuestro fondo, más obediente que animado, pero por eso mismo en el buen camino de la recuperación. Lo decimos normalmente con otros muchos nombres, más caros a nuestro oídos, pero es obedeciendo como llevamos adelante nuestra vida. Siempre es en cierto modo una voz de mando, suasoria y suave las más de las veces, la que nos reconduce y concede de nuevo el aliento. Aunque es una dura ley de vida la que en tantas ocasiones planta su mandato, en otras muchas ansiamos obedecer al que sepa y quiera llevarnos.

jueves, 29 de julio de 2010

El despojo

La iglesia de los dominicos en Oxford es sencilla, reducida a la mínima expresión, diáfana y ligera. Cuenta con una vidriera transparente en el lugar en el que normalmente estaría un retablo, que inunda de luz la iglesia y tras la que se ven las ramas de unos árboles agitándose. Las catedrales e iglesias de gran esplendor ornamental son sin duda admirables, pero a mí siempre me parecen palaciegas, construidas más para el ojo que para el corazón. Busco la desnudez, el pobrismo si se quiere, el vacío. Frente a los fastos de Salomón, el despojo de San Francisco.

sábado, 24 de julio de 2010

Caricatura

El que iba en primer lugar de la salida procesional de una iglesia londinense cuyo nombre ahora no recuerdo, portando la cruz, más que una cara llevaba una careta, acaso ensayada durante horas delante de un espejo. “Seré el sacerdote sacro y riguroso, impasible e indomable, fustigador de pecadores y mantenedor de las hiperesencias litúrgicas”. La verdad es que daba risa, un rostro que de puro serio resultaba cómico. Su caricatura hubiese sido justamente la que se había colgado como cara. Si al entrar en la sacristía, fuera ya de todo escenario, se le hubiese descolgado, estaría bien. Es bueno que los hombres vuelvan a tener rostro humano.

miércoles, 14 de julio de 2010

Veranos

Veranos largos de nuestra infancia, veranos breves de nuestra edad madura. Pero la afirmación y la promesa son la misma: existe la felicidad, vendrá la felicidad. El sol, descubridor de bellezas, crea ritmos nuevos en el corazón. Un electrocardiograma mostraría un poema. Si no son calcinantes, los veranos tienen la medida humana de la dicha, la crean y la acompañan. Los niños que juegan son su emblema, habitantes nunca expulsados del paraíso. El mal siempre es más horrendo en verano.

viernes, 2 de julio de 2010

¿Quién soy?

La vida nos desbasta. A nuestro paso dejamos un rastro de virutas, todo lo que le sobra a nuestra identidad. El “¿quién soy?” obtiene respuestas parciales en los “yo soy éste” de cada tramo.

domingo, 27 de junio de 2010

Ternura

La hazaña está en la ternura más que en la pasión. El paso de los años lo va demostrando. Tiene la paciencia del artista con su obra, su ritmo creador, y, como él, acaba sacando su obra a la luz: la felicidad del amado.

lunes, 21 de junio de 2010

Su propio mar

Le faltaba llorar pero las lágrimas no acudían en su ayuda. Ojos secos, una vez más, para su pena. Hacía tiempo que había perdido la espoleta del llanto. Dentro de él se ocultaba un océano que deseaba salir. Hubiera querido ser náufrago en su propio mar, volteado y arrojado por sus olas en una tierra hospitalaria. Mientras tanto esperaba, sin fruto, ante un sol que permanecía de guardia.

jueves, 17 de junio de 2010

Te edificaría

Las horas se descuelgan y caen, mal habitadas por ti. Pareces restarte, como si desaparecieras en zonas sin tiempo donde no está permitido ser. Si de verdad pisaras el reloj humano, si te incrustaras en él, nada podrían esos fondos que te atrapan. Verías como te construye el paso de las horas, hasta qué punto hay que amarlo para dejarlo ser. El tiempo de los hombres te edificaría. Pero  tienes que hacerte presente si quieres un presente y sumarte al grupo de los que caminan. Al tiempo hay que ayudarlo, pide nuestra adhesión definitiva.

martes, 15 de junio de 2010

Todo es botín

De tu acoso nunca surgirá la belleza, como mucho un jirón que, forzado, arderá en tus manos. ¿Durante cuánto tiempo no podrán albergar nada santo? Se han hecho inhóspitas porque lo que debía llegar como don tú decidiste raptarlo. Estás tan lleno de ti, sin huecos que aguarden plenitudes, que no sabes pedir. Todo es botín, nada es regalo.

lunes, 14 de junio de 2010

Dulce leona

No se vislumbra la muerte y la vida duerme tranquila. Hoy nadie podría hacerle daño. Es una madre feliz que sueña. Qué hermoso verla así, respirando, dulce leona al abrigo de sus corderos.

jueves, 10 de junio de 2010

Conclúyeme

Ven, échate a mi lado, vida, conclúyeme, que nunca soy del todo. Completa mi dibujo, rellena mi interior. Saca de tus honduras la figura que tú quieres para mí y, a tu luz, sea yo visto como un hombre terminado. Y lo que dejes en sombra, rastro tuyo sea, no tu negación.

lunes, 7 de junio de 2010

Hacia el cielo

Te escoras, más agudo cada vez el ángulo con el suelo, más, más, y te caes, ya, todo entero. Consigues izarte un poco, hasta sentarte. Las piernas se doblan dentro de tu abrazo, se dobla tu frente sobre las rodillas, los ojos se doblan: están cerrados. Humillado, pura es la súplica apenas sin fuerzas pronunciada, tan sólo un gemido, levísimo, que la tierra no puede atraer, todo él sube hacia el cielo.

domingo, 6 de junio de 2010

El vuelo

Una tristeza cobijada, lleno de aliento su pecho, largo su mirar más allá de la pena.
Extiende tu mano y tócala: es la alegría. Lánzala, no la retengas, suyo es el vuelo que suplica.

sábado, 5 de junio de 2010

Ea

Habría que darle a la tristeza un algo de salero, de modo que, aunque gimiente, no le faltasen agallas para tamborilear y menearse un poco. Supongo que es uno de esos imposibles posibles de los que acaso salga lo mejor del hombre. ¿Una tristeza alegre? ¿Y por qué no? Ea.

viernes, 4 de junio de 2010

Ecosistema

En ciertas parejas salta a la vista su íntima concordia cotidiana. No se adivina en ellos ningún tipo de borrasca. Un cariño muy profundo los une, que va más allá de ellos y alcanza a los demás. Se cuentan por millones en el mundo, muros de contención del mal, al que embisten y matan.

jueves, 3 de junio de 2010

Lo vivo

Echemos nuestra suerte en los ámbitos naturales y dejémosles que obren todo lo que tienen que obrar. Que alcance lo vivo en nosotros su más alta cima, con correosa convicción. Ayudado por el bosque, la montaña, el mar, el espíritu mejora.

miércoles, 2 de junio de 2010

Grande y desplegada

Los golpes de la vida, al macerarnos, consiguen que nuestra carne se extienda y que disminuya su espesor. Ofrecemos así una superficie mayor y una menor resistencia. Gracias a esto, le es más fácil al viento empujarnos y alzarnos. Antes éramos una vela chica y encogida; ahora somos una vela grande y desplegada.

martes, 1 de junio de 2010

Hotel y casa

En un amor hotel pasas un tiempo; en un amor hogar te quedas para siempre. Para algunos su primer amor es ya su amor hogar. Otros, sólo después de pasar por uno o varios amores hotel encuentran el amor que será su casa.