viernes, 22 de abril de 2016

San Pablo, inventor del cristianismo

¿Que Pablo inventó el cristianismo? Pues claro, faltaría más, pero porque predicó a Cristo, y a Cristo no lo inventó Pablo. Más bien al contrario, fue Cristo quien “inventó” a Pablo cuando lo derribó de su caballo.

jueves, 21 de abril de 2016

Cierta vocación (a la soledad)

Soy el único miembro de la congregación a la que pertenezco y alguien ha dispuesto que no se admitan más.

jueves, 14 de abril de 2016

Bien por Rossy

“Siempre he dicho que si eres inteligente de verdad forzosamente eres bondadoso” (Rossy de Palma).

sábado, 9 de abril de 2016

Novelando a Dios

Necesitaba yo leer una novela en la que Dios estuviera presente en la vida de sus protagonistas y que estos hablaran de él, y hete aquí que la diosa fortuna, o mejor, Dios fortuna, quiso que me encontrase con Marilynne Robinson, de la que nada sabía, una escritora americana conocida sobre todo por su trilogía: Gilead (2004), En casa (2008) y Lila (2014), que me zampé en un plis plas. Todo ocurre en Gilead, un pueblo de Iowa, en torno al reverendo John Ames, un pastor congregacionalista. Si andas con apetito divino la novela que más te saciará es Gilead, en la que el reverendo Ames, viudo ya muy entrado en años y casado en segundas nupcias con la muy joven Lila, escribe una carta al hijo nacido de este matrimonio y que a la sazón tiene siete años. Todo es de una indecible ternura; todo está transido de esperanza; todo es la venturosa aventura de los hijos de Dios, la de John Ames sobre todo que se complace a su vez en la vida de su hijo, bendito regalo, gracia inesperada y de última hora. Y están después su jovencísima y segunda mujer Lila (sobre ella precisamente versa la tercera novela de la trilogía, Lila), su gran amigo el reverendo Jack Boughton, los hijos de este, sobre todo el díscolo, extraviado e incomprensible Jack (él y su hermana Glory protagonizan la segunda novela, En casa, fascinante también, compungida y gloriosa), y otros. Todo un grandísimo hallazgo para mí.
Y de mujer a mujer y de trilogía a trilogía, estoy ahora con Cristina Lavrans, de Ingrid Undset, escritora noruega a la que le concedieron el premio Nobel en 1928. Le tenía ganas yo a esta trilogía desde hace ya mucho tiempo, al menos desde el año 2001, cuando leí su Olav Audunssön, obra extraordinaria. Aquí se novela a Dios de otra manera, en plena época medieval y en Noruega, pero resulta ser el mismo Dios, bendito por los siglos de los siglos amén.

viernes, 8 de abril de 2016

Madre coraje

Las madres -también los padres aunque menos, creo- son unas auténticas jabatas cuando luchan por sus hijos. Mi amiga X tuvo y crió a los suyos en Euskadi. El instituto en el que estudió el mayor era un vivero de Herri Batasuna y mi amiga, durante los años que su hijo cursó en él el bachillerato, tuvo un miedo pánico a que acabase en las garras de los secuaces de ETA. XX, cuando fue mayor, le dijo (muy cariñosamente) a su madre: “Mamá, fuiste una irresponsable. No sabes en donde me metiste”. Pero esta “irresponsable” madre luchó como una responsable leona para salvar a su hijo. ¿Y cómo lo hizo? Dado que XX no era un buen estudiante, ella se dijo: “Esta es la mía”. “XX, a partir de ahora te vas poner a estudiar cuatro horas todas las tardes y yo contigo para que no te muevas”. Su mala calidad como estudiante le vino de perlas para sentarlo y sentarse ella con él, de modo que, durante este proceso, supo trenzar ayuda escolar con conversaciones personales que al fin le abrieron los ojos a su hijo, y esto día tras día durante tres años. Lo salvó, y ella con él.
XX es ahora un brillante profesor en la universidad de Barcelona y en breve será papá, lo cual hará que X sea abuela por primera vez. Cuando nos lo dijo, ¡qué contenta estaba y qué contentos nos pusimos nosotros con ella!
Enhorabuena, querida X.

jueves, 7 de abril de 2016

martes, 5 de abril de 2016

Yo paso

Para según qué cosas hay que ser un pasota integral y pronunciar un regio “yo paso”.

sábado, 2 de abril de 2016

martes, 29 de marzo de 2016

Un grito de alegría

Hay que plantar siempre un grito de alegría en el mundo, sea lo que sea este, ocurra lo que ocurra en él, un grito al fin de victoria.

viernes, 4 de marzo de 2016

Guardar las formas

“Guardar las formas”: bonita expresión. Sé educado, es decir, guárdate de lo informe, de lo deforme, de lo monstruoso. Quien guarda la estética guarda la ética, y viceversa. Las dos, de la mano, siempre hermanas gemelas.

viernes, 19 de febrero de 2016

No se consumó

El gato estaba sobre el tejado que cubre el gallinero y la gata, abajo, entre unas coles. Llegado el momento se vieron y ya no dejaron de mirarse el uno al otro. El gato, finalmente, tras un salto mal ejecutado, casi cayó encima de la gata. Entonces comenzó el gato la conquista de la gata en celo. Se lanzó sobre su cuello y lo prendió, lo agarró, lo mordió, ¿lo besó? La gata, sometida, permaneció inmóvil. El gato la soltó y pegó un brinco hacia atrás. Hubo después una nueva acometida y otra vez prendió con sus dientes el cuello de la gata. Esto mismo ocurrió dos o tres veces más. En este punto la gata ya ofrecía su “entrada” al gato pero hete aquí que apareció un rival que puso en estampida a los dos. El amor no se consumó.

jueves, 18 de febrero de 2016

Argénteos campos

Por fin una helada como Dios manda, concesión inaudita de un invierno crudamente cálido. “Argénteos campos”, ¿dónde estabais? Anhelaba vuestra pureza, el golpe del frío en mi cara.