¿Qué puede resultar más llamativo en Nueva
York, una chica con el pelo colocado de tal manera que parezca ir tocada de
colas de pavo real u otra chica haciendo ganchillo? A mí me resultó mucho más
llamativo lo segundo, porque no podía imaginar que todavía quedasen en el mundo
mozas interesadas en el ganchillo y menos en pleno Manhattan. Una al menos hay,
la que estaba sentada a mi derecha delante de la Biblioteca Pública. Esperaba
allí a mi hermana, entretenida con algunas compras, y mi sorpresa no fue poca
cuando, al girarme hacia mi diestra, estaba la chica en cuestión dale que te
pego al ganchillo. Aquí hay una foto, me dije, y, distraídamente, como quien no
quiere la cosa, la pillé. A lo mejor la más cool
de toda la Gran Manzana era ella.
sábado, 8 de agosto de 2015
viernes, 7 de agosto de 2015
Cosas que pasan
Debían ser las once de la mañana y, mientras
hacía mi media hora de cinta, a los veinte minutos de estar en ella me
sobrevino un cansancio que no me dejó continuar, un asalto de ansiedad (¿O de
angustia? Nunca veo con claridad la diferencia entre una y otra) ya conocido
por mí. Me suele ocurrir, cuando ocurre, mediada la mañana, y siempre viene de
la mano de algo que me emociona positivamente. Pero esta vez fue distinto. Hubo
en ello algo de desplome físico y lo que hice fue bajar a beber el vaso de
agua, el que tomo siempre después del desayuno, y que todavía no había tomado.
Me comí también dos nectarinas. Me senté después en la butaca de mi habitación
e hice lo que siempre hago en tales casos: respirar profunda y pausadamente.
Después, con inmensas ganas de dormir, me eché en la cama. Haciendo un gran
esfuerzo, fui a la zapatería que se había comprometido el día anterior a pedir
unos zapatos que podían interesarme a decirles que finalmente había encontrado
y comprado en Santiago unos que se ajustaban más a lo que andaba buscando. Le
pedí perdón por las molestias causadas a la chica que me atendió y que no pudo
disimular del todo un gesto de desagrado. Volví a casa con la intención de
seguir durmiendo, pero era ya la una y cuarto. No tardaríamos en comer. Sin
demasiadas ganas cogí el ebook, lo encendí y continué la lectura de Trilogía de Nueva York, de Paul Auster,
allí donde la había dejado.
jueves, 6 de agosto de 2015
El Flatiron Building
Un diseño originalísimo y una factura
impecable hacen del Flatiron Building un edificio excepcional, el que más (y lo
que más) me gustó de Nueva York. Visto de frente no se aprecia en él ninguna
profundidad, te parece plano y hasta irreal. Yo, incrédulo, me dije que hasta
que no lo tocase no estaría seguro de su existencia. Y sí, es pura piedra con
forma de plancha (de aquí su nombre, iron, plancha en inglés), aunque más
parece la proa de un barco que con audacia se mostrase dispuesto a abrirse paso
a través de Manhattan derribando todo a su paso, y allá se las compongan el
Empire State, la torre Rockefeller, el Chrysler y tutti quanti.
martes, 4 de agosto de 2015
Nueva York
Me vi en la Nueva York que esperaba
encontrar y en este sentido no hubo sorpresas pero sí el cumplimiento de las
promesas hechas por todas las imágenes de la ciudad vistas a lo largo de toda
mi vida en películas, informativos y fotos. La ciudad de los rascacielos fue
fiel a mis expectativas y no me defraudó en absoluto. De la ciudad habitada por
mis sueños pasé, con perfecta continuidad, a la ciudad pisada por mis pies,
que, junto con los de mi hermana María, se hartaron de callejearla uptown y
downtown, east side y west side. El cielo siempre rascado por los altísimos
edificios solo te lo encuentras si subes con ellos hacia arriba, por sus
paredes de cristal, en las que unos y otros se miran. El horizonte es por eso
vertical y has de levantar la cabeza si quieres encontrar lejanías. ¿Por qué en
un momento dado comenzó, no ya la conquista del oeste, sino la de las alturas,
que hizo de Nueva York la ciudad por antonomasia de los rascacielos? ¿Qué
sueños cumplieron así los hombres que los construyeron: de poder, de dinero,
imperialistas, olímpicos, espirituales? ¿Qué tipo de hombre venció con ellos y
qué tipo de hombre quedó vencido por ellos? Preguntas vanas a lo mejor,
inútilmente profundas, sobre todo para el turista que solo quiere subirse a
ellos para disfrutar de magníficas vistas. Un servidor fue lo que hizo y se
quedó tan contentó.
miércoles, 22 de julio de 2015
No juzguéis
El “no juzguéis” de Jesús debe entenderse,
creo yo, como un “no pronunciéis la última palabra, la definitiva, sobre nadie
porque esta solo le pertenece a Dios”. Las que nos está permitido pronunciar son
las palabras penúltimas, las humanas, las nuestras, con las que necesariamente
hemos de juzgar, calibrar, ponderar, valorar, etc., personas y acciones.
jueves, 16 de julio de 2015
Varia
Durante la infancia tallamos la raíz que nos sostendrá el resto de nuestra vida.
Unos para otros somos señores y siervos a un tiempo.
Unos para otros somos señores y siervos a un tiempo.
martes, 30 de junio de 2015
La casa misteriosa
Es una casa misteriosa. Las ventanas de la
planta baja, donde supuestamente se encuentra la sala, están siempre cerradas.
Pululan por ella jóvenes brasileños. Creemos que hay una mujer que debe ser la
madre de uno -o de más de uno- de ellos y que el resto son amigos que entran y
salen. Mi hermana María, que vive justo al lado con su familia, pared con
pared, les presentó sus quejas por los fiestorros que hacen a deshora, a las
tantas de la mañana, con la música altísima. Mi cuñado Víctor en una ocasión se
encontró en su huerta, también paredaña con la de ellos, un condón. “¿Y cómo
vino a parar esto aquí?” Se dice que la mujer adulta y supuesta madre de alguno
de los chicos se dedica a “la mala vida” en un club de alterne que no está muy
lejos del núcleo urbano. A mi hermana le pareció sentir una vez que la señora
se lo hacía con un cliente.
lunes, 29 de junio de 2015
Don Nadie
Te agarras a emociones que tienen que ver con acciones futuras, te exaltas con ellas y de nuevo te equivocas.
Es justo que lo que esperabas no sea como lo esperabas: la vida imparte así una buena lección.
Si fuera santo se acabarían todos mis problemas.
¿Necesitas realmente el aplauso? No, el cariño es lo que necesito, la atención de ese muy específico alguien que no te atiende como tú lo pretendes.
No quiero ninguna dicha que no sea la que tú me des, y en ella, callar.
No quiero exultar de gozo salvo que sea un exultar bien.
Regalar sin esperar nada a cambio. Dar gratis.
Ser un Don Nadie para ser auténticamente libre. En esto tiene razón Muñoz Molina.
Mucha soledad puede hacer daño, también la soledad querida.
miércoles, 24 de junio de 2015
¡Plaf!
A la que te relajas, ¡plaf!, ya eres otra vez malo y egoísta.
Soy malo, soy bueno, soy gris, soy de colores...
Qué fácil es que una oración solitaria sea una oración egoísta.
El ombligo, ahí, jo... a uno.
Soy malo, soy bueno, soy gris, soy de colores...
Qué fácil es que una oración solitaria sea una oración egoísta.
El ombligo, ahí, jo... a uno.
martes, 23 de junio de 2015
La muerte
-Siento mucho la pérdida de tu hermana.
-Gracias, Suso. Para mí ha sido injusto. Lo tenía todo: era una excelente hermana, esposa, madre, hija, amiga... Y otros en cambio siguen ahí.
-Querida X. Siento muchísimo que hayas perdido a tu marido. Rezo por todos vosotros. Un fuerte abrazo.
-Muchas gracias Suso. Estoy asimilando esta muerte injusta, repentina de un hombre bueno, del compañero de mi vida al que querré mientras viva. Por eso mi dolor es inconsolable. Un beso.
-¿Era un buen hombre su marido?
-Sí, era un buen hombre. Teníamos una buena vida juntos. Nos amábamos mucho. Y ahora se ha ido. Y eso no es injusto. Simplemente es lo que sucedió. Pero mucha gente no tiene una buena vida. No sienten amor. Por eso es injusto. Siento pena por ellos (De Calvary, una película de John Michael McDonagh).
sábado, 20 de junio de 2015
El ojo vago
Es posible que en alguna etapa anterior de
mi vida fuera una persona realmente observadora, sobre todo de la gente, y que lo
hiciera saber al hilo de una conversación que lo demandase: “Yo es que soy una
persona muy observadora...”. Ahora ya no lo soy, y leyendo Ventanas de Manhattan, de Muñoz Molina, me doy todavía más cuenta
de ello: no, no soy el observador atento, detallado y minucioso que es él y que
le permite dar cuenta de todo lo que ve con golosa delectación, que llega a
fatigarle a uno. Mi mirada se ha hecho más vaga y menos exacta, más
contemplativa y menos curiosa, más panorámica y flotante y menos escrupulosa. Vivo
con ojo vago y adentradizo, con otro tipo de atención, más pendiente quizá de
rumores interiores, de rastros de nubes, de sonoridades lejanas.
jueves, 18 de junio de 2015
El triángulo
El triángulo que forman el padre, la madre y
el hijo es de un tiempo a esta parte un literal triángulo porque el hijo (o
hija) es solo un hijo (o hija). Antes se buscaba la parejita -el triángulo era
un cuadrado-, pero esto ha ido a menos y el triángulo cuadrado es cada vez más
un triángulo triángulo. Más lejos quedan ya los triángulos pentágono, hexágono,
heptágono, octágono... Yo pertenezco a un triángulo decágono: papa (en el
cielo), mama y sus “increíbles” ocho hijos.
miércoles, 17 de junio de 2015
Todo tiempo
No atiende a primaveras,
no atiende a veranos,
no atiende a otoños,
no atiende a inviernos.
Mata la muerte siempre,
todo tiempo es su tiempo.
no atiende a veranos,
no atiende a otoños,
no atiende a inviernos.
Mata la muerte siempre,
todo tiempo es su tiempo.
sábado, 13 de junio de 2015
Los que piden
¿Cómo los llamaremos: mendigos, mendicantes, peticionarios, pedigüeños, pobres? “Había una persona pidiendo” es lo que digo cuando me refiero a ellos y veo que en general los demás dicen lo mismo: una persona que pide, así, sin más. Ayer, cuando estaba en una terraza en Santiago, en menos de una hora pasaron tres o cuatro. Si les sonríes o los miras amablemente ya estás perdido: si les has abierto tu rostro, ¿cómo no les vas a abrir después tu cartera? Pero, dado que en estos tiempos tiene uno razones varias para no dar dinero a los que piden, bien porque se traten de mendicantes profesionales, bien porque sean rumanos (Aquí es necesaria una aclaración. Por la prensa local supimos que en un pueblo cercano al mío pillaron a unos rumanos tirando en un contenedor los productos alimenticios que les habían dado a la salida de un supermercado. Estaba claro que lo que esperaban recibir de los clientes no era comida sino dinero. Esto no explica sin embargo por qué motivo se deshicieron de la comida. Un asunto rarísimo), bien porque uno crea que entre Cáritas, los comedores sociales y otra organizaciones varias ya estarían suficientemente atendidos, por todo esto digo, decidió uno que no va a darles dinero. Y para que ellos lo entiendan a la primera se les envía un mensaje muy claro: rostro ceñudo y mirada que se tuerce. Rondando quedan, sin embargo, los flecos de la culpa mordiéndole a uno.
No obro así cuando, tras salir del Eroski los sábados por la tarde después de hacer la compra, me encuentro a las chicas de siempre, rumanas casi todas ellas, o de otro país, como Sabrina, que es de Bosnia-Herzegovina. Siempre les doy algo. A los/las que vienen a pedir a casa tampoco les denegamos una ayuda. Benjamín, extremeño, trabajador de la construcción que se fue a la calle como tantos otros tras el derrumbe del sector inmobiliario, era ya un habitual. Tenía su circuito y mi casa formaba parte de él. Terminé por cogerle cariño. Hace unas semanas, después de mucho tiempo sin verle, me crucé con él en la calle: tambaleando, iba hablando solo bajo los efectos del alcohol. Hubo un peticionario sin embargo al que le espeté un “no confío en usted” -léase: “creo que usted es un vago, vive del cuento y a mí no me va a engañar”- que lo dejó a cuadros. Si su acento parecía ser el de un país de Europa occidental y sus pintas, físico y vestimentas, buenas, ergo no era un pobre pobre y me estaba engañando. Se salía del chip: el pobre tiene que tener pinta de pobre y si no no vale. Y a lo mejor era el más pobre de todos.
viernes, 29 de mayo de 2015
El saber que sí ocupa un lugar
Los conocimientos, si se acumulan y no se
disuelven o integran en el flujo vital, ocupan un lugar: en este caso, el
saber, fastidiosamente, sí ocupa un lugar. Mi naturaleza es más de índole
contemplativa que cognoscitiva y es por esto que rechazo últimamente todo afán
de saber que, por más que otorgue conocimientos, no aumente la capacidad
contemplativa. Me da grima pensar en saber cosas por el mero hecho de “solo
saber cosas”. Me niego a ello. Necesito respirarlas, saberlas “sin afán” de
querer saberlas, como quien se agacha a coger una flor mientras va de camino a
ningún lugar o a todos los lugares. La necesidad de “desconocer” es decir
rotundamente no a toda ansia devoradora en el orden del conocimiento. Ansias
sí, pero de otro orden, deseos más bien, siempre de la mano del más profundo
sosiego.
miércoles, 27 de mayo de 2015
Desde cero para quedar en cero
¿Cómo leer sin esperar del libro más que su
humilde compañía durante unas horas, días o semanas de nuestra vida, el cual a
su vez espera contar con la compañía de un lector que nada quiera “saber”, nada
quiera “conocer”, nada quiera “registrar”, nada quiere “almacenar”, que solo
quiera estar a su lado, viviendo juntos, respirando juntos, mano con mano de
camino a ningún lugar o a todos los lugares? ¿Hay una manera de ser lector que
ha muerto en mí y hay otra, más humilde, menos avariciosa, menos codiciosa,
menos lujuriosa, menos soberbia, menos golosa, que quiere nacer? Ojalá, porque
yo ya no quiero leer para “saber” ni para decir que he leído, sino para vivir,
con perfecta “inutilidad” y sin ningún tipo de ambición. Leer desde cero para
quedar en cero, y siempre así.
lunes, 18 de mayo de 2015
Hic et nunc
Ajustarme al hic et nunc es la ciencia exacta que busco todos los días.
El aquí y el ahora,
todo lo demás a la porra,
es mi jaculatoria.
Los versos no son sublimes, lo sé, pero son mi meta y mi defensa.
viernes, 15 de mayo de 2015
jueves, 14 de mayo de 2015
Mis ojos
Les pido a mis ojos que salten a la realidad y me la traigan toda, ahora que soy todavía más adentradizo.
Gracias a las inspiraciones y expiraciones, todo el día y todos los días, vivo.
martes, 12 de mayo de 2015
El maestro hortelano
Luis, mi hermano mayor, es el maestro
hortelano de nuestra casa. Tomó el relevo de nuestra madre y la contenta con
una huerta a la que, valga la redundancia, siempre contenta. Es infatigable y
cuida las hortalizas y árboles con auténtico mimo y creo que con bastante
acierto. Aquí remueve tierra y allí la saca, hace aquí un surco y aplana allí,
planta y trasplanta, poda, esterca, abona, rodriga, cubre, alambra, acompañado
por un movimiento del hombro que es su tic de toda la vida, casi chaplinesco. A
veces es un poco termineitor y arranca alguna flor que él cree que estorba su
labor pero que estaba allí porque nuestra madre quería que estuviese allí, con
lo cual se gana la consiguiente reprimenda. Ahora, más le conviene, pregunta
antes. Sobre “su” materia considera que los demás no tenemos ni idea, lo que en
mi caso es totalmente cierto, y con cierto refunfuño y bronca, el de una
persona tímida, a más de uno de mis hermanos y de una de mis hermanas se lo ha
recordado. Nosotros, que ya lo conocemos, nos (son)reímos. En cualquier caso,
ciertamente, es él el maestro hortelano.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)