domingo, 14 de octubre de 2018

viernes, 12 de octubre de 2018

Sólo es mi opinión

Claro, ahora lo entiendo. Es necesario que, al acabar de decir algo, afirmemos que “sólo es mi opinión” porque así nos relativizamos a nosotros mismos, nos hacemos objetables, no poseedores de la verdad absoluta. De la misma manera, también entiendo que nuestro interlocutor lo diga: “Bueno, ésa es sólo tu opinión”, por más que nos irrite la obviedad: “Hombre, claro, ¿de quién si no?, soy yo el que está hablando”, porque hace lo mismo, relativizarnos, ponernos en nuestro sitio que es justamente eso, sólo nuestro sitio. 
Otro asunto es que, a veces, o en realidad muchas veces, la opinión de uno o de otro diga no sólo su verdad sino la verdad.

martes, 9 de octubre de 2018

Turangalila

Turangalila, de Messiaen, es la música que uno esperaría oír en el centro de la tierra. Sabe a corteza de árbol y a roca. Es rugosa, sí.

domingo, 7 de octubre de 2018

lunes, 3 de septiembre de 2018

Nubes

Ahora necesito un poco de nube porque Agassi me ha acelerado, su libro quiero decir, Open. Memorias, magnífico en grado sumo. Las nubes se mueven lentamente y si te montas en ellas sabes que también tú te moverás así, con lentitud. Unas son grises, otras son blancas, otras se decantan por tonos violáceos. Son gasas unas y son algodones otras. Una vez definí al poeta como alguien experto en nubes, aquél que sabría decir exactamente lo que sobre cada una hay que decir, con precisión poética. 
Pero ahora mismo no hay nubes en el cielo, que fulge azul.

viernes, 31 de agosto de 2018

viernes, 17 de agosto de 2018

Tópicas homilías

Detesto las homilías genéricas, llenas de lugares comunes, que no bajan al humus de las lecturas y si lo hacen lo pisan de refilón sin traer consigo nada “concreto” en sus manos. Sean cuales sean las lecturas, los presbíteros que proclaman estas homilías, no sé si por falta de tiempo, por pereza, por negligencia o por incapacidad insuperable (lo único que podría disculparlos), se las arreglan muy bien para pasar de ellas, sobrevolarlas olímpicamente y decir los cuatro topicazos de siempre que no alimentan a nadie.

martes, 14 de agosto de 2018

Un sueño


Soñé que estaba en Santiago, dentro de una casa de piedra enorme y sombría. Sus enseres eran antiguos, de otra época. También estaban mis hermanas Lucía y María. Era una mañana de domingo y me aburría muchísimo, tanto que creía que me iba a morir. Después salimos los tres, cada uno por su lado. Mi aburrimiento letal no cesó por ello. Al mismo tiempo, estaba incubándose una amenaza apocalíptica. Se sabía que, no tardando mucho, la tierra comenzaría a aplanarse y llegaría el momento en que se convertiría en una lámina. El día mientras tanto se había ido cubriendo de nubes muy oscuras. Sin embargo la gente no había perdido la comba del domingo y no parecía dispuesta a dejarse afectar por tan terrible amenaza. A mí todo me resultaba de una pesadez abrumadora. Cuando desperté estaba confuso. ¿Qué había pasado? Mi madre, al alimón, también había sufrido una pesadilla, según me contó después.

sábado, 11 de agosto de 2018

Mi ritmo


Ah, si no opinaras tanto, si fueses menos contundente, si me dejases más tiempo para exponer lo mío. No sólo soy más lento que tú, X, y que tú, Y, sino que además necesito serlo, quiero serlo. No me apremiéis -no lo hacéis-, aceptad mi ritmo -ya lo aceptáis. Ya me acelera bastante mi ansiedad como para someterme a velocidades que no son la mía.

miércoles, 1 de agosto de 2018

Su belleza


Su belleza es tan irresistible que me hace daño y por eso escucho su canto sin mirar su cara. Me moriría de un ansia que ni yo mismo soy capaz de describir. En el cielo la belleza ya no hará daño. ¿Quién dijo esto?

domingo, 29 de julio de 2018

Un Bloom de pacotilla


¿Por qué no te vas, mente mía, por las lunas de Júpiter? Pero no, como un Leopold Bloom de pacotilla todo es siempre el mismo ronroneo en torno a las manías, las obsesiones, las quisquillosidades, las naderías mil que circulan a su aire sin ton ni son. Sin embargo aquí, en este mirador de nubes, algo bello y silencioso se cuela de vez en cuando.

miércoles, 25 de julio de 2018

Rosa


Abro los ojos y te descubro, rosa, palpitante, llena de vida en tu ser, fresca, perfecta.

sábado, 21 de julio de 2018

Matar a X (y a Y)


Los pájaros se cruzan mil veces en el cielo. La ventana de aluminio verde está entreabierta. No luce el sol pero la mañana es clara y limpia. Voy pensando en por qué X es un problema para mí después de tantos años de amistad. Necesitaría horas enteras, días de reflexión para alcanzar alguna claridad sobre este asunto. Soy consciente de que su contundencia al hablar, su seguridad, su aparente potencia vital me descolocan. Y no descarto que haya motivos inconscientes que se me escapan y que algún buen psicólogo acertaría a descubrirlos. A veces pienso, y esto es sólo una hipótesis, que ciertos tipos femeninos terminan convirtiéndose en murallas que no consigo escalar, a los que tendría que “matar” del mismo modo que, como decía Freud, hay que matar al padre para independizarnos de él y así recuperarlo después en un estadio de nueva madurez. ¿Necesito yo matar a X, y ya puestos también a Y, para que la relación prosiga por un derrotero distinto y superior?

lunes, 9 de julio de 2018

Alguien, nadie

Quiero ser yo sin la necesidad de cargar con un yo, un alguien que es al mismo tiempo un nadie.

lunes, 2 de julio de 2018

La casa en sombra


La casa se había ensombrecido debido a la tormenta y entonces sus estancias le parecieron regias, llenas de vida y misterio. “Debe existir una clase de fantasmas, pensó, que, lejos de la tradición gótica, más parecidos a ángeles, se complacen en quedarse a vivir en medio de las cosas que han ido entrañándose más y más dentro de nosotros”.

martes, 26 de junio de 2018

Paraíso y PARAÍSO


El Paraíso para ser PARAÍSO tenía que ser ratificado. Dios puso a nuestros primeros padres en el Edén para que éstos lo convirtieran en el EDÉN. El caso es que se cruzó una culebra y todo se fue al carajo.

viernes, 22 de junio de 2018

El bufido


Treinta y cuatro años después nos reencontramos. Me había olvidado de su manera de ser pero no de su cara, que continuaba siendo la misma. Debido a la fibromialgia, la insuficiencia respiratoria y unos cuantos perejiles más, usaba un scooter para desplazarse. Yo quise saber cuánto aguantaba de pie. Me lo dijo pero no la entendí muy bien y se lo volví a preguntar. Aquí le salió un medio bufido PeroTíoPonAtención y me lo explicó otra vez. Entonces sí, vino a mi recuerdo cómo era: más buena que el pan por un lado y todo un carácter por el otro, lo cual resulta una perfecta combinación.

sábado, 16 de junio de 2018

Barbuditos

“Hola, barbudito”, le digo a la efigie que aparece en el periódico como si saludara a un niño grande, a un abuelete bonachón, con esa cara ancha que tiene, con su barba cana y espesa, sus ojos bondadosos y estrábicos tras las gafas, su sonrisa campechana.


Éste otro también tiene barba pero es mucho más joven. Es oscura, un tanto rala pero también poblada. No sé yo si tendrá cara de pillo… Tiene mucho pelo en la cabeza y en la foto un mechón, bueno dos, se le descuelga sobre la frente dándole un toque especial. Detrás de las orejas, este pelo está crecido y no sabemos si se convertirá en melena. Tiene ojeras; quizás estaba cansado cuando le hicieron la foto. ¿Malote? No sé yo...

sábado, 9 de junio de 2018

Elsa


Cuando Elsa marchó de la casa en la que trabajaba como aprendiz de costurera le dijo a su maestra que al día siguiente le traería la tarta que le había prometido. Esa noche Elsa perdió a su hijo. Al día siguiente, cumplió lo prometido y se la trajo por la mañana.

jueves, 7 de junio de 2018

El amor más grande


Si para Jesús no hay amor más grande que dar la vida por los amigos, todos para él eran amigos pues él murió por todos. ¿Qué cristiano se atrevería a no intentar ver bajo esta luz a sus enemigos?

martes, 5 de junio de 2018

lunes, 4 de junio de 2018

viernes, 6 de abril de 2018

La expulsión de la simplicidad


Al salir del Paraíso, el hombre dejó atrás el don de la simplicidad y quedó abocado a la dificultad. Allí todo lo entendía a la primera porque la unidad lo presidía todo. No existía ningún tipo de fractura; todo estaba en línea, al alcance del primer vistazo, de la primera operación de la mente. Fuera del Paraíso, rota aquella unidad, dejó de existir esa línea continua que lo enlazaba todo y le permitía al hombre acceder sin el más mínimo esfuerzo a la omnicomprensión. Ahora su mente no avanza sino a trompicones, no entendiendo o entendiendo mal, porque ya no está en comunión con la realidad y la inteligibilidad de ésta se le escapa una y otra vez. Al perder su santa simplicidad perdió la capacidad para acceder a la simplicidad del mundo.

lunes, 2 de abril de 2018

A su aire


Me molesta que mi mente, a su aire, se salga de donde yo estoy y soy, que es siempre aquí y siempre ahora, para irse a un momento siguiente. Cada vez que ocurre, lo acuso arrugando el entrecejo y tensando la mandíbula. Mi victoria está en desarrugar el primero y destensar la segunda. A una acción mental opongo una acción física. Y funciona, aunque no sin una infinita paciencia.

miércoles, 28 de marzo de 2018

Palabras mayores


Hay palabras que aceptan, con el paso del tiempo y el cambio de la realidad, nuevas acepciones sin que ello suponga un ejercicio de violenta presión contra ellas. Digamos que, hasta cierto punto, admiten que se las alargue para poder cubrir esos nuevos aspectos de la realidad. Pero cuando en ésta tienen lugar mutaciones profundas, hacerlas caber en un concepto ya existente significará violentarlo porque en el fondo se está atacando el hecho en el que quieren incluirse. Es lo que pasa con el matrimonio homosexual. Aquí ha tenido lugar un cambio radical, porque la realidad que significa la unión de dos personas del mismo sexo dista muchísimo de la que significa la unión entre dos personas de distinto sexo. Son hechos mayores, muy mayores y de ningún modo menores la diferencia bio-ontológica que hay entre un hombre y una mujer y su capacidad para engendrar hijos: esto no ocurre en una pareja homosexual. Por lo tanto, pretender que una unión de dos personas del mismo sexo sea también un matrimonio es actuar con violencia contra este concepto porque se ningunea la realidad que significa. Un hecho radicalmente diferente exige una denominación conceptual distinta. Aquí no cabe ningún tipo de transacción.

lunes, 26 de marzo de 2018

De maridos


No sé cuántas parejas heterosexuales en este mundo nuestro prefieren ser eso, pareja, o compañero o compañera, y no marido y esposa. El caso es que, atendiendo un día a una mujer en el colegio, a la que conocía, al preguntarle por su marido, dio un respingo y salto toda exclamativa: “¡No es mi marido!” Recordé en seguida que, efectivamente, eran pareja de hecho. En el otro lado, los homosexuales han luchado con denuedo para ser, ellos, marido -aquí salto también yo todo exclamativo- ¡de un marido! y, ellas, esposa ¡de una esposa!
Curioso mundo nuestro…

jueves, 22 de marzo de 2018

Los (de momento las) inespecíficos


“Los inespecíficos” es un club que acabo de formar y en el que voy metiendo a las personas que no saben decirte, por ejemplo, “mi coche es de color azul” sin antes irse por las ramas, dar varias vueltas, ejercer de Susanita (la amiga de Mafalda), etc. Al cabo, sí, te lo dicen, pero mientras tanto ya uno se ha muerto de desesperación o de aburrimiento. De momento los únicos miembros son mujeres. Me hace mucha gracia tener un club así.

lunes, 12 de marzo de 2018

El bien, sin vanagloria o con ella

Decía San Felipe Neri que la vanagloria no debe ser un impedimento para hacer el bien. Éste no deja de serlo aunque nos envanezcamos por ello. Por la misma razón, a los “puristas” de la conciencia que atan en corto a los que hacen algo bueno reprochándoles que sólo quieren limpiar su mala conciencia, habría que decirles que tampoco en este caso la acción buena pierde por eso un ápice de su valor objetivo.

jueves, 1 de marzo de 2018

Pues mire, no, gracias, yo quiero moverme


Me causan repelús todos los esfuerzos que quieren ahorrarnos las nuevas tecnologías. Parece que llegará el momento en que no tendremos que mover ni un solo músculo de nuestro cuerpo para que las cosas funcionen. Llegaremos a nuestra casa y la inteligencia artificial instalada en algún sitio advertirá nuestra presencia y entonces se abrirá la puerta ella solita, las luces se encenderán, otro sensor se dará cuenta de lo fatigado que estoy y me invitará a tomar un vaso de agua y a sentarme en el sofá, el cual, monitorizado también él, ya me recibirá con el respaldo inclinado hasta el punto exacto que necesita mi zona lumbar. Pues no, yo no quiero esto, no quiero que se me atrofie el cuerpo, mis manos necesitan moverse, utilizar el  picaporte y empujar la puerta, acudir al interruptor para encender la luz, manejar la clavija del sofá hasta situarlo en el ángulo en que yo sienta que es el adecuado. Este ahorro de esfuerzo al que se me invita (¿o que se me impone?) me parece un ataque en toda regla a la movilidad de mi cuerpo que casi diría yo que es también la movilidad de mi espíritu.

viernes, 9 de febrero de 2018

A real thought

En mi última conversación a través de skype con mi amigo y profesor de inglés, Paul, intenté explicarle, al hilo de lo que está siendo mi vivencia del tráfago de la mente, la diferencia entre un “real thought” y un “no real thought”. A mí me salió así y seguro que está mal dicho en inglés pero no voy a cambiar la realidad de los hechos. Lo que quería decirle es que, para mí, los pensamientos que merecen tal nombre son los que con explícita voluntad los traes a tu mente para reflexionar sobre algo. Todo lo demás, ese batiburrillo que constituye el flujo de la conciencia y sobre el que no tenemos ningún poder no constituiría para mí un verdadero pensamiento. Éste, de un modo u otro, nace de nuestro deseo de pensar. No nos viene sino que lo ponemos nosotros.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Gen contra gen

En el ADN del sistema nervioso de mi ascendencia materna hay un gen tranquilo y otro ansioso-angustiado. El primero es el que domina claramente en mi madre y en mi tío P., y no estaba ausente en mi tía I. y en mi tío M. El segundo, que probablemente es música de fondo en todos ellos, es más que evidente en mi tío D., causa segura de su titubeo al hablar y del temblor de sus manos, y en mi tío L., siempre detrás de sus “explosiones” súbitas. Yo he heredado los dos y con mi gen tranquilo combato mi gen angustiado.

lunes, 5 de febrero de 2018

De comedia en Nueva York

Aunque reconozco que es una actriz muy buena, aún no le tengo cogido el punto a Anne Hathaway. Sus ojos inmensos (a este respecto, pertenece desde luego a la categoría actriz-ojos, en la que están Bette Davis, Susan Sarandon, Charlotte Rampling, Jacqueline Bisset, Marisa Berenson) me despistan y siempre me parece un poco extravagante. El caso es que en la película El becario, de Nancy Meyers, está perfecta con un Robert de Niro igual de perfecto en la que la química entre ellos funciona a la perfección. Cuando una comedia neoyorquina marcha bien, como es el caso de ésta, te tonifica tanto como te relaja, y te vas entonces a la cama la mar de contento. Si tuviste un día inquieto este tipo de películas es ideal. Son simpáticas, sentimentales, amables, sencillas, inteligentes. Solo o acompañado, para una tarde de domingo o para disfrutar por la noche, al verlas te dan ganas de irte a Nueva York a vivir con su gente.

sábado, 3 de febrero de 2018

Vara de medir

¿Cuál será nuestra vara de medir las verdades si no existe la Verdad, los bines si no existe el Bien, las bellezas si no existe la Belleza? ¿Y si la Verdad fuera el Veraz, el Bien el Bueno y la Belleza el Bello?

jueves, 1 de febrero de 2018

Hybris de género

La ideología de género es diabólica. Satán, el padre de la mentira, es también el padre de la confusión. Donde ya no hay género masculino ni femenino sino la confusión de los mismos, ¿no ha de ser rey el ángel caído? Bajo esta luz me parece un acierto genial que Mel Gibson, en su película La Pasión, haya presentado al diablo como una figura andrógina, que por ser masculina y femenina a un tiempo no es ni lo uno ni lo otro ni todo lo contrario, sólo confusión, mentira, enredo. Al eliminar la diferencia sexual se eliminan los límites, el límite, y se cae en la hybris.

martes, 30 de enero de 2018

Jacqueline Bisset

Al desconocer que iba a encontrarme con Jacqueline Bisset en El amante doble, de François Ozon, tuve una alegría mayor que la que hubiese tenido de haberlo sabido. De repente apareció con sus bellos ojos azules y yo me dije “¡guau!”. Tardé en enterarme de que es una actriz británica. Al llamarse Jacqueline y tenerla asociada a La noche americana, de Truffaut, siempre pensé que había nacido en suelo francés. En cierto modo es así, pues su madre era del país galo. Su dueto con Candice Bergen en Ricas y famosas, de George Cukor, es absolutamente inolvidable. De la mano del expertísimo director de mujeres, levantan entre las dos una película portentosa, puro y gozoso cine. Pero el primer plano que viene a mi memoria siempre que pienso en ella es el de la mentada película de Truffaut, aquel close-up que la muestra felina e increíblemente hermosa. Ella aparece tras la claqueta, y yo reproduzco en mi cabeza su golpe y digo: “¡acción!” Todos los seres humanos somos nuestros ojos pero unos lo son más que otros. Es el caso de Jacqueline Bisset.

domingo, 28 de enero de 2018

Robot y ángel

Me gustaría ser robot y ángel a un tiempo, materia absolutamente programable y espíritu absolutamente programador.

viernes, 26 de enero de 2018

miércoles, 24 de enero de 2018

Victoria Abril

Lo que le había ocurrido a Victoria Abril el día que apareció en la alfombra roja de Cannes en bragas, cubierta de cintura para arriba, eso sí, es que, cuando se estaba poniendo el vestido en el hotel, se encontró con que no le habían enviado la parte de abajo del mismo. “¿Y qué hago yo ahora? No tengo una cortina a mano que me vaya a juego y desde luego tengo que estar en la alfombra sí o sí porque de lo contrario no me vuelven a contratar en la vida. Veamos, a ver cómo me veo ante el espejo. Bueno, la braguita es muy mona, tirando a pantaloncito, mis piernas están en su punto, y ya todo el mundo sabe que yo, de cuando en vez, me monto un numerito para llamar la atención, así que, hala, allá que me voy”. Y allá que se fue la tía.

lunes, 22 de enero de 2018

Gary Oldman

Gary Oldman es uno de los míos. Me cayó bien desde el principio. El Drácula que interpretó para Coppola es terrorífico y genial. Por su forma de encarnar a los personajes, creo que se inscribe en la estela del Actors Studio y sus Brando, Newman y demás. El George Smiley, de la novela de John le Carré, al que dio vida en la película El topo, es una de las mejores interpretaciones que he visto en toda mi vida. Parsimonioso, frío, ejecutor, da su golpe maestro y vence al final a todos en un acto de suprema inteligencia. En varios momentos de la película lo vemos nadando en una piscina. En ella se relaja. La escena es poderosa porque comprobamos hasta qué punto es dueño de sí mismo. Casi sentimos cómo ordena su pensamiento, cómo avanza hacia la solución final. Parece un reptil que avanza cauteloso hacia su víctima. Y todo esto viene a cuenta del Globo de Oro que ganó hace unos días por su interpretación de Winston Churchill, en la película Darkest Hour. Cuando habló, tras recoger el premio, estaba emocionado. El último agradecimiento fue para el premier británico. Él también lo es, concretamente de Londres. Ganará el Óscar, claro.

sábado, 20 de enero de 2018

Je ne suis pas un autre

Al tener autoconciencia puedo hablar conmigo mismo, pareciendo que me desdoblo. Pero sólo lo parece pues no soy dos sino uno. Al contrario que Rimbaud, je ne suis pas un autre.

jueves, 18 de enero de 2018

martes, 16 de enero de 2018

El manifiesto

Como no hay ningún avance en la historia que, afectado por la ley del péndulo, no lleve las cosas al extremo, en el caso de las denuncias por abuso sexual que, por fin y con toda justicia, se están llevando a cabo principalmente en Estados Unidos, eso significará que se vea abuso donde no lo hay y que se denuncie lo que no es denunciable. En este sentido, el manifiesto que han firmado 100 mujeres francesas, entre ellas Catherine Deneuve, y que ha publicado Le Monde, en el que critican los posibles excesos que se puedan cometer bajo la presión añadida de un feminismo y un puritanismo exacerbados, es necesario en la medida que intenta traer el péndulo a su posición correcta, que es en el medio de la balanza. Otra cosa es que, en sus términos, haya acertado a decir lo que exactamente había que decir.

domingo, 14 de enero de 2018

Pensar, lo que se dice pensar

Pensar, lo que se dice pensar, lo hace uno pocas veces, si tal acción ha de ser “clara y distinta”, que diría Descartes. ¿Cuándo está uno en condiciones de que sea efectivamente así? Cuando estás solo, retirado en tu habitación, concentrado. En mi caso esto ocurre cuando escribo, lo cual significa que únicamente cuando escribo pienso. Lo otro queda en el extrarradio del verdadero pensar.

viernes, 12 de enero de 2018

Como Rosetta

Ayer, desde que me levanté hasta que marché para el trabajo, me comporté como un soldado, o mejor, como Rosetta, la protagonista de la película homónima de los hermanos Dardenne. No permití que ni angustillas ni desesperacioncillas me distrajesen de mi carrera matinal. Hacerlo significaba caer en sus redes y de ningún modo quería que tal cosa ocurriese.

viernes, 1 de diciembre de 2017

Manto de plata

Del “manto de plata”, para referirse a las heladas mañaneras que por fin han llegado, ya está uno un poco harto, pero tampoco es fácil encontrar una expresión que la sustituya con el mismo efecto. ¿Manto de tiza, de harina, de azúcar, de cal, de leche, de algodón? Como que no. Habrá que seguir tirando de la plata, reinventándola.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Identidad

Oigo la palabra “identidad” y me sale espuma por la boca, tanto la del epiléptico (pierdo el conocimiento y entro en convulsiones) como la del perro rabioso (mordería, ay, de la rabia que me entra…). Pero me reconvengo y me digo: “Pero si la rabia, y la pérdida de conocimiento, y las convulsiones son cosa de ellos, los identitarios”. Y entonces va y me calmo.

jueves, 23 de noviembre de 2017

Apocopando

Decimos “muchas” en vez de “muchas gracias”, “buen finde” en vez de “buen fin de semana”: ¿es la tendencia habitual a apocopar el lenguaje o es que ahora tenemos menos tiempo, vivimos más deprisa y hasta fuelle nos falta para decir la frase entera? ¿Apocopamos también la realidad, la acortamos, la hacemos más breve y por ello menos intensa? ¿Es hoy, y más que nunca, el hombre la versión corta de sí mismo?

viernes, 17 de noviembre de 2017

Deborah Kara Unger

Qué alegría encontrarme de nuevo con Deborah Kara Unger en The Way, la película sobre el camino de Santiago que dirigió Emilio Estévez y que tuvo como protagonista principal a su padre, Martin Sheen. Sólo conservaba dos recuerdos de esta actriz canadiense. El primero corresponde a su actuación inmensa en The Game, y el segundo me trae la imagen de un bar, de un mostrador y de ella sirviendo unas copas en no recuerdo ya qué película. Creo que en esta última ya había prorrumpido en un “¡hombre, Deborah, qué alegría verte de nuevo aunque sea en un papel secundario!” Deborah Kara Unger pertenece a ese tipo de mujer que, por su belleza y contundencia, siempre me atrae. Pertenecería a la saga que encabeza Katharine Hepburn desde el pasado y Sigourney Weaver en el presente. En The way interpreta el papel de una mujer rota, que fuma sin parar y que pretende dejar de hacerlo en cuanto llegue a Santiago. Pero, como ella bien dice cuando está con sus tres compañeros de ruta delante del mar en Muxía y enciende de nuevo un cigarrillo para sorpresa de ellos, no se trataba de eso. En un momento dado de la película, se sincera con el personaje que interpreta Martin Sheen y le dice que su marido la maltrataba. No soportándolo ya más, y estando en esa época de su vida embarazada, decidió abortar para que su bebé no fuera víctima del mismo maltrato. Y añade: “A veces escucho su voz… La de mi bebé… Sé que es una locura porque no llegó a nacer, pero me imagino cómo habría sido su voz. Y a veces la oigo. A veces juraría que la oigo”.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

A vueltas con el matiz

Precisamente porque para ellos, al contrario que para mí, el matiz en la vida no lo es todo, contradiciendo a Azorín (léase, bajo el título de este blog, el dictum azoriniano que es uno de los lemas de mi vida), son populistas los populistas. No se pirran por los matices sino todo lo contrario. Así, su “verdad pura y simple” termina siendo la más horrísona de las mentiras.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Fases

Está uno abonado últimamente a la realidad de las fases. Vives esta fase ahora y dentro de un tiempo vivirás otra. Hay cosas que son para siempre pero otras no. Cambiamos porque caminamos y no hay caminos sin etapas. “De un tiempo a esta parte…”. Y así es.

sábado, 11 de noviembre de 2017

¡Maldita genética!

Todavía me río al recordar el “¡maldita genética!” en el que prorrumpió mi prima X. Se refería a la que había permitido que su hijo heredase de su padre un rasgo de su carácter que la ponía de los nervios y que, a la postre, fue la causa de su separación. Lo sufría ahora en su hijo, que la condenaba a la misma incompatibilidad. Lo dijo con ganas, como conjurando un hechizo.

jueves, 26 de octubre de 2017

Fuegos

Los únicos fuegos que uno está autorizado a encender primero y mantener vivos después son los del espíritu, esos que hacen que no bajemos de la ola de la verdad, de la caridad, de la justicia, de la belleza. Cualesquiera otros son destructivos y tengo claro que uno debe contribuir a apagarlos, nunca a reanimarlos.

jueves, 19 de octubre de 2017

Kong

A Tom Hiddleston debieron decirle que se pusiese cachas en el gimnasio pues lo suyo en Kong: La isla calavera no va más allá de ofrecer un frente y un perfil espléndidos en los fotogramas-postal de esta fallida película. Más sangrante es que lo hagan también con la espléndida y bellísima Brie Larson, que es aquí la Bella de la que se enamorará la Bestia Kong, concediéndole sólo unos muy escasos minutos interpretativos en el tramo final de la película. Muy poco para el bueno de Kong y muy poco también para nosotros. Como él, también nosotros nos quedamos solos.

martes, 17 de octubre de 2017

El triunfo de la voluntad

Si es que entiendo algo, el nacionalismo reedita en cada ocasión “el triunfo de la voluntad” sentimental, pasional y mítica. “Inasequible a todo razonamiento” (José Borrell), si logra verse a sí mismo “proclamando” su grito independentista en las portadas de todos los mass media ya logra mucho. Que, tras su paso, todo sea tierra quemada no le importa nada pues las bajas pasiones son siempre egoístas y por ello tiránicas. Los nacionalistas son seres irracionales, pasionales, esclavos.

jueves, 12 de octubre de 2017

Los del 79-83

Ando últimamente en fregados wasaperos gracias la brillante idea de B., compañera de BUP y COU desde 1979 a 1983, la cual, tras ponerse en contacto con unos pocos compañeros y compañeras de nuestra promoción, consiguió una primera quedada en Caldas de Reyes el 23 de agosto. Después formó un grupo de wasap al que se fueron adhiriendo más y más a medida que se fue corriendo la voz. A mí me llegó a través de C., compañera también de aquella promoción, que se acababa de agregar, pero, tras oír que tenía 700 wasaps, yo, que no soy nada wasapero, pronuncié un “¡qué horror, ni de coña entro yo en ese grupo!” A los que sí estaban en él, el continuo intercambio de mensajes les sirvió para ir calentando motores y conectar emocionalmente con el pasado y llenarse de ganas de verse en el presente. Esto ocurrió en la gran quedada del 16 de septiembre, en la que, todos ya con los corazones hirvientes, se abrazaron y pasaron una jornada inolvidable. Si B., a petición mía, me hubiese agregado al grupo, también yo habría calentado motores y salido de la frialdad en la que me encontraba con respecto a aquellos años de mi vida y aquellos compañeros y compañeras de promoción. Como esto no ocurrió no fui a la comida del día 16.
Sí estuvo mi amiga Sonia, que vino desde Madrid. Al día siguiente estuvimos juntos y me dio detalle. Mi memoria comenzó entonces a caldearse aunque sólo hasta el punto de sentir curiosidad, que fue creciendo un poco más en los días siguientes al ir yo poniéndome al tanto de nuevos detalles. El martes 20 de septiembre, C., en el trabajo, con sus comentarios añadió el punto de sal que me faltaba: entré en el grupo. A estas alturas ya me acostumbré, pero la sensación de estar en un maravilloso y excitante jaula de grillos-torre de Babel-tsunami fue en los primeros días apoteósica.

sábado, 7 de octubre de 2017

El niño en la cara

Cuando X pone esa cara, parece que se le sube a ella el niño que fue hace más de cuarenta años. Surge así en él algo profundamente infantil que de momento, para mí, escapa a toda catalogación. A veces me irrita pero es mayor el asombro que me causa. 

martes, 26 de septiembre de 2017

Papageno y Papagena

Nadie debiera morirse sin ver La flauta mágica, de Wolfgang Amadeus Mozart. Yo la mal vi y la mal oí en Salamanca hace un montón de años, sentado en la más alta de las galerías, esquinado y muy lejos del escenario, en la peor de las posiciones. Acabe durmiéndome. Fue la primera y la última vez que asistí a una ópera en directo. Lo que sí quedó para siempre en mi recuerdo fueron los nombres de Papageno y Papagena, que de por sí me parecieron ya un acierto lingüístico y sonoro genial. El pasado 20 de septiembre, la Royal Opera comenzó su temporada operística, la presencial en el Royal Opera House de Londres y la retransmitida en directo y que es posible ver en muchos cines del mundo. La incomodidad primera con La flauta mágica se trocó en comodidad y gozo absolutos cuando la vi hace unos días en Santiago. ¡Dios, qué gustazo! Es un prodigio de genio e ingenio, de alegría porque el amor triunfa, los nobles ideales triunfan, el bien triunfa, la belleza triunfa, porque triunfan el hombre y la mujer amándose, Papageno y Papagena celebrando a sus papagenitos y papagenitos en un escena antológica y donde todo es antológico, y el mal, derrotado, va a donde le corresponde, al infierno, para que todo sea cielo en la tierra en la que ha triunfado la alegría. 

domingo, 24 de septiembre de 2017

La misa ideal

Para mí, la misa ideal sería la que reuniese estas condiciones:
1. Un sacerdote -in persona Christi, in persona Ecclesiae- de voz suave, clara y sólida.
2. Una homilía breve, sabia y alentadora.
3. Una presencia y un ritmo litúrgicos dramáticos, es decir, bellos.
4. Un silencio: no se canta ni se escucha ningún tipo de música.
5. Un solo gesto de paz, o dos como mucho: se da la paz únicamente a los que tenemos a nuestro lado, no a todos los que están a nuestro alrededor (algunos van incluso más allá de este inmediato alrededor; si se les dejara saludarían a todos y a todas).
6. Y un final hermoso: marcharse, de verdad, en paz.

viernes, 22 de septiembre de 2017

Nabucco

No recordaba quién era Nabucco en los primeros instantes de la retransmisión de la ópera de Verdi en una de las grandes pantallas de los cines Cinesa, en Santiago de Compostela, pero no tardé nada en saberlo una vez que fue nombrado: era, claro, Nabuccodonosor. El gran tema de esta ópera es la conversión del rey babilonio a la fe judaica, algo que no sabía, y uno de los momentos cumbres, el archiconocido “Va pensiero”, al verlo y escucharlo con subtítulos y en el contexto de la obra cobró entonces toda su grandeza: el pueblo judío, desterrado en Babilonia, llora su destierro y añora su patria. En el fondo, los escenógrafos habían colocado unas tiras verticales que cubrían de arriba abajo todo el escenario. Yo vi en ellas la representación de cinco realidades: las lágrimas de los judíos, las ramas de los sauces, las cuerdas de las cítaras, las corrientes del río Éufrates y las aguas del río Jordán. Entonces, comprendido en su totalidad, el famoso fragmento me pareció la cumbre de la conmoción y la belleza. En una sala de cine, además, los que en ella estamos podemos ver primerísimos planos de los rostros de los cantantes-actores, algo que no está al alcance de los físicamente presentes en el teatro y que yo no cambiaría ni de coña por una localidad en el patio de butacas. Tener tal imagen al alcance de la mano es casi un milagro. 

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Un afloja para un tira

El deseo de perfección exige la aceptación de la imperfección. No sobreviviríamos a un tira sin echar mano de un afloja.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Un hombre cualquiera

Uno de los grandes atractivos del papa Francisco es ser como Jesús, “un hombre cualquiera” (Filipenses 2, 7).

sábado, 16 de septiembre de 2017

jueves, 14 de septiembre de 2017

Jean Guitton y el Maligno

Cuando en "Mejor contra Alguien" afirmaba yo que se lucha mejor contra un Malo que contra el Mal, una comentadora se mostró de acuerdo conmigo al preferir, frente al “más líbranos del mal”, el “sed libera nos a malo” del Padrenuestro latino. Le contesté que el filósofo francés Jean Guitton opinaba lo mismo. Lo dice en su libro Retrato de Marta Robin: “Él, este Él, ¿quién es? Se comprende que yo pensara en ése que el Evangelio en el Pater llama 'el Maligno'. Hemos preferido traducir por 'líbranos del mal' lo que debiera traducirse por 'líbranos del Maligno'. Y los exégetas que son tan susceptibles de exactitud en la traducción del Gloria […], han rebajado al Maligno para reducirlo al mal (todas las cursivas son del autor)”.

jueves, 31 de agosto de 2017

Mejor contra Alguien

Es mejor que exista el diablo (entiéndaseme): así podemos ponerle rostro al mal. Se lucha mejor contra Alguien que contra Algo.

martes, 29 de agosto de 2017

viernes, 25 de agosto de 2017

Siempre Sigourney

Es magnífico el arco que traza Sigourney Weaver desde la anti-monster teniente Ripley, que interpretó en Alien, hasta la monstruosa Alexandra, la villana que interpreta en The Defender. Allí, buena, mata al monstruo; aquí, mala-malísima, es el monstruo al que finalmente matan.

martes, 22 de agosto de 2017

Un pasito p'alante, dos pasitos p'atrás

Por unas y otras (y en las unas y en las otras siempre, de fondo, la falta de sueño) razones, cuando, a mediados de julio, comenzaron mis vacaciones, me encontraba un tanto nervioso, cansado y triste. Todas las ganas que, unas semanas antes, había tenido de ir a Irlanda, desaparecieron de repente. No me apetecía ir a ningún lado: quería dormir, leer y ver cine. Pasado un mes, y esto nos lleva a mediados de agosto, pensé que, a lo mejor, una inmensa pereza me estaba impidiendo salir de mí y realizar un pequeño viaje del que, aunque de entrada me parecía imposible, volvería contento. ¿Pero cuál? Me puse a pensar. ¿Unos días de relax total en un hotel maravilloso, con piscinas grandes y maravillosas y unas vistas ídem? Busqué online, aquí y allí, pero no acabó de convencerme. ¿Un crucero fluvial, véase Danubio, Rin, Loira, Vesubio? Lo mismo. Vamos a ver, Suso, piensa, ¿qué te apetece de verdad? Parecióme que ello era ir a una ciudad en la que se estuviese celebrando un festival de danza contemporánea y/o música clásica. Sendos telediarios en días distintos me dieron noticia del de San Sebastián y el de Torroella de Montgrí, en Gerona. Vistos los programas, me decanté por el segundo. Compré dos entradas, una para una actuación de Jordi Savall el jueves 17 de agosto y otra para el viernes 18, una interesante puesta en escena del Stabat Mater de Vivali a cargo del, para mí desconocido, Soqquadro Italiano. Después compre los billetes de avión y reservé plaza en un hotel. Según pasaban los días, las ganas, las medio-ganas y las no-ganas de ir se iban turnando. Pero, salvo el hotel, ya había hecho el gasto y no cabía vuelta atrás. Además, me atreví a concertar una cita en Barcelona con mi amigo Armando Pego, a la que respondió con excelente generosidad, pues era y es mucho mi interés por conocerlo más y mejor. Pero, dentro de mí, no terminada de afianzarse un deseo sin fisuras de irme al otro lado de la península. Cuando el fin de semana anterior al del día de mi partida me veo, ¡por primera vez en mi vida!, con un catarro estival, ya tuve la excusa perfecta. ¿Cómo iba a ir en estas condiciones, pobre de mí, colgado de un pañuelo con mocos, a Gerona, la cual además esos días iba a sufrir el azote de un tremendo calor (segunda excusa)? Decidido. No había más que hablar. Cancelo mi reserva en el hotel sin coste alguno y decido que me la refanfinfla perder el dinero del avión y el de las entradas a las actuaciones en el susodicho municipio gerundense. También pongo al corriente de mi cambio de ruta a Armando y nos citamos para una mejor ocasión. ¡Ah, qué felicidad, me quedaba en casita, en mi hamaca, en mi kiwi, en mis libros, en mi cine! Finalmente, el catarro en cierto sentido resultó ser providencial pues se presentaron unos asuntos que, aunque se hubiesen resuelto de igual modo en mi ausencia, se resolvieron más rápidamente estando yo presente. Y así es como ocurren las cosas, un pasito p´alante, dos pasitos p’atrás…

domingo, 13 de agosto de 2017

¡Es así!

En algún momento de mi ya lejana juventud leí Los Buddenbrok, de Thomas Mann. Cuando, hace un mes, decidí volver a leerla, me di cuenta de que no recordaba de ella ni el más nimio de los detalles. Era la historia de una familia, sí, a través de varias generaciones durante el siglo XIX, la historia de su decadencia, que es como la presenta cualquier sinopsis que uno se encuentre por ahí. Recordaba que era oscura, que abundaban más los acontecimientos luctuosos que los felices. Y esto, en efecto, lo confirmó la relectura. El gran olvido, un olvido en este caso feliz pues permitió una sorpresa igualmente feliz, es que la novela termina con una afirmación rotunda de la resurrección de los muertos. La anciana Sesemi Weichbrodt, tras escuchar el lamento de Antoni Buddenbrok por la pérdida de su esperanza en volver a ver sus muertos: su abuelo, su padre, su madre, su hermano, su sobrino (“la vida, ya sabéis, hace que en nuestro interior se rompan ciertas cosas, que la fe en ciertas cosas se pierda… Volver a verlos… ¡Ojalá fuera así!), 
“se elevó todo lo alto que pudo por encima de la mesa. Se puso de puntillas, estiró el cuello y dio un golpe sobre la mesa que hizo temblar la cofia que llevaba en la cabeza: -¡Es así! (la cursiva es del autor) -dijo con toda su fuerza y mirándolas a todas con gesto desafiante. Allí estaba, vencedora en la dura batalla que, durante toda su vida, había logrado contra las dudas de su mente racional de profesora; jorobada, diminuta e incluso temblando por la firmeza de sus convicciones: una pequeña, categórica y ferviente profetisa”.

viernes, 11 de agosto de 2017

La siesta del carnero

En esta hora previa a la de la comida me entra un sueño profundo al que no opongo ninguna resistencia. Me recuesto sobre la hamaca, pongo las piernas sobre la mesa y duermo la que, por ser a esta hora, mi tío Luis llamaba la siesta del carnero, acogiéndose a no sé qué tradición. Los cantos del gallo me sacuden como si fuesen ruidosas trompetas mientras que los trinos de los pájaros me llevan otra vez al más profundo de los sueños.

miércoles, 9 de agosto de 2017

sábado, 5 de agosto de 2017

jueves, 3 de agosto de 2017

El empleado de Seur

Me salva de mí mismo el empleado de Seur que me trae un paquete. “Hola. ¿Me dices tu DNI?” “11111111 y L de León”. “O de Lugo, que está más cerca. Es como el que dice S de Sevilla cuando podría decir de Silleda”. “Pues tienes razón. Me lo anoto”. “Jesús Ares, ¿no?” “Sí”. “Firme aquí, por favor. Muy bien, hasta luego”. “Hasta luego”, le respondo, sintiendo que a través de él Él me ha tocado. Un golpe de realidad.

martes, 1 de agosto de 2017

domingo, 30 de julio de 2017

Las campanadas

Las campanadas pertenecen a la ciudad tranquila, son su santo y seña. Los hombres rezan a Dios.

viernes, 28 de julio de 2017

Como un ángel

Los movimientos lentos, acordados, ceremoniosos, lo salvaban del caos, alejaban las enredaderas que su mente febril producía sin descanso. Se trataba de moverse como un ángel, como un espíritu ya salvado.

miércoles, 26 de julio de 2017

lunes, 24 de julio de 2017

Nuca

Cuando era una cachorra, volaba sobre el suelo de la carballeira y el viento peinaba su pelo, más liso y ligero que el que tiene ahora, con espectacular belleza. Es una imagen poderosa y tierna que me viene a la mente cuando paseo a Nuca, seis años después, en este mismo robledo.

sábado, 22 de julio de 2017

Hace un año

El año pasado por estas fechas el tío Luis vino de vacaciones desde Sevilla. Con él vinieron sus 88 años, su racionalismo, su “no me pongáis contra las cuerdas que exploto”, su carácter sanguíneo, su hablar sin necesidad de ser escuchado, su andar pausado, su insomnio y su piedad, entre otras cosas. Mercedario hasta la médula, no se cansaba de criticar todo lo que le parecía que funcionaba mal en su orden, desde los comportamientos de los de arriba hasta los de los compañeros con los que había vivido en el pasado y con los que vivía en el presente. Esto no significa, ni mucho menos, que le hiciese regates al elogio, siempre pronto en su labios. A veces, cuando lo recuerdo, me gusta pensar que era un adorable cascarrabias, pero no. Es una imagen literariamente tentadora que no le haría justicia. Lo suyo era ser su ADN, que incluía fuego y quizá algo de melancolía, y un sentido de la rectitud a prueba de bomba.

martes, 18 de julio de 2017

domingo, 16 de julio de 2017

Un no

En el mundo del bien no existen los contrarios sino los complementarios. El que se propone como contrario -a la contra, en contra-, se sale de él. No queriéndose como complementario, no es un sí que se suma al Sí sino un no que lo contra-dice.

viernes, 14 de julio de 2017

Pequeña gran mujer

Rápida y brillante en la réplica, con buena dicción, calmosa siempre, se diría creada para sobrevivir con elegancia en un torbellino. De ingenio finísimo, Soraya Sáenz de Santamaría no está hecha para que la pisen.

martes, 11 de julio de 2017

¿Dónde los tíos, los primos?

Si se impone el modelo monofilial y terminan por desaparecer las familias que tengan más de un hijo, desaparecerán los hermanos, los tíos, los primos, toda esta tupida red familiar, la familia extensa que tantos gozos y batallas procuró a quienes crecimos en medio de ella.

jueves, 22 de junio de 2017

Un largo etcétera (bajo el kiwi)


Terminado el libro, le envío estas letras que publico aquí con permiso del autor:

Querido Enrique:
Bajo el kiwi, he terminado de leer hace un rato Un largo etcétera. Tras la tensión-pasión de Un pábilo vacilante, sentí que la tercera entrega de tu diario-blogg bien pudiera titularse "Vuelta a la normalidad", o "Vuelta al valle" después de haber estado en la cumbre que es Un pábilo. Es un libro muy, muy sencillo, que casi no pesa, pues los niños pequeños, la una llamada Carmen, o Carmencita, y el otro Enrique, no pesan, y son ellos los protagonistas, o por lo menos los más protagonistas, de ULE, que es la puerta abierta al cuarto de sus vidas que tú nos brindas. En este sentido es el tuyo un libro muy poroso, aéreo, casi volátil. La cualidad transparente que tienen los niños, no cualesquiera niños sino estos niños que son tus hijos, impregna por completo tu libro. ¿Un casi-nada tu libro, un haiku alargado en el tiempo que dura seis años? Me gusta pensarlo así, y que leerlo haya sido como zamparse un sorbete de limón. Qué vivan los niños, qué vivan tus hijos, Carmen, o Carmencita, y Enrique.
Un fuerte abrazo.
Suso 

miércoles, 21 de junio de 2017

La pelota en las gallinas

Tras el primer “¡ring!” el segundo “¡ring!” no tarda nada en sonar. Quienquiera que sea tiene prisa, y mucha. Al empezar a bajar las escaleras, a través del cristal traslúcido adivino dos criaturas pequeñas. Antes de abrir la puerta, siento sus voces nerviosas. La abro y, ante mí, un pimpollito y una pimpollita se abalanzan a decir: “Caeu a pelota nas galiñas”. “É Suso”, le dice la pimpollita al pimpollito, o sea que los dos estudian en el CEIP donde trabajo, y me ha reconocido. Me enorgullece. Vamos pues los tres a por la pelota que, fuertemente lanzada y mal dirigida, ha volado por encima de la tapia y ha caído “nas galiñas”, y justamente es así, pues, habiendo más probabilidades de que cayera fuera del estrecho pasillo que es el gallinero, lo hizo sin embargo dentro de él. Como no nos conocen, las gallinas se ponen como locas a cacarear. Entro yo en su casa y recojo la pelota. Se la doy. La cogen. “¿Cómo se dice?” “Gracias”. Feliz misión cumplida.


Estos gallos son los amigos gallos
de las susodichas gallinas.

lunes, 12 de junio de 2017

C. 3

Sobre aquella remota vida mía con C. no tengo ningún recuerdo concreto, sólo, como ya dije dos entradas atrás, la de su cara de ratón bueno que ahora, sin embargo, más me parece la de un gatito. No me acordaba yo por tanto de que él y mi también amiga de la infancia y juventud, A., habían sido novietes. A. murió en el año 2009 pero C. me dijo que se había enterado no hace mucho. Además de para verme a mí, había venido a Silleda por lo tanto también para ver la tumba de A. Pero el encuentro con su prima R. no sólo limitó nuestro encuentro a una hora sino que le impidió igualmente acercarse al cementerio. Me dijo que el mes que viene lo planearía mejor, de modo que pudiésemos alargar nuestra conversación, visitar el lugar donde nuestra amiga está enterrada y también otros sitios que fueron escenario de aventuras y vivencias comunes.

Mi hermano Ramón había comido en casa y por eso, por la tarde, recibí un whatsapp de su mujer, Mude, en el que me pedía que le diera a C. de su parte un abrazo cariñoso. Tampoco de esta amistad entre mi cuñada y mi amigo guardaba yo ningún recuerdo. Poco a poco, en torno a él, como ondas expansivas, se van añadiendo circunstancias olvidadas por mí y que completan el cuadro en el que en principio sólo me veía a mí mismo con C..

viernes, 9 de junio de 2017

C. 2

Pepe, Lucía y yo estábamos resolviendo un asunto familiar que no admitía distracción ni dilación. Sonó el timbre, Pepe bajó, abrió la puerta y comenzó una conversación de la que Lucía pudo captar la palabra “C.”. “¡Es C. preguntando por ti! ¡Baja!”. Yo, con cera en mis oídos, no sentí esta palabra, sólo lo que Pepe le dijo al que había llamado: “Mira, ahora estamos ocupados con un asunto urgente. ¿Te importaría llamarlo un poco más tarde? Enseguida terminamos”. Cuando subió confirmó su identidad. Me levanté de un tirón, me asomé a la ventana y grité: “¡C.!”. Me lancé después escaleras abajo, salí a la calle y en pleno paso de cebra C. y yo nos fundimos en un abrazo. “Mira, ahora mismo no puedo quedar contigo. ¿Hasta qué hora andarás por aquí”. “Hasta las seis”. “Anda, entra que apunto tu número de teléfono”. Cuando estaba ya dentro de casa, en la cocina, y C. se acercaba por el pasillo, le dije a mi madre quién era. “Cómo, ¿el hijo de A.?”, exclamó sorprendida y alegre. Y también ellos dos se fundieron en un abrazo.

miércoles, 7 de junio de 2017

C.

El pasado sábado día 3 reapareció C. Me dijo que nos habíamos visto por última vez cuando rondábamos los dos los dieciséis años pero a mí me parece que esta fecha se remonta todavía más atrás en el tiempo. En cualquier caso, desde hace por lo menos treinta y cinco años no nos habíamos vuelto a ver.
C. era primo de unos vecinos amigos nuestros y durante algunos meses de septiembre en años sucesivos de nuestra infancia y primera adolescencia venía a pasar unos días a casa de estos primos suyos. Nos hicimos amigos, dentro de la pandilla más amplia que yo formaba con mis amigos y amigas de aquella época. Cuando dejó de venir, durante algunos años el único contacto que hubo entre nosotros fue la felicitación navideña que, con un escueto mensaje, yo recibía de él y él recibía de mí, si bien el contenido de la mía no era tan breve como el suyo.
Después, cada vez que sus hermanos A. y C. venían a Silleda a los entierros de los tíos y tías que se iban muriendo, yo sabía por ellos las nuevas de C.: “se fue a A., pues allí está nuestro hermano mayor”; “se casó”, “tuvo una niña”, y así. Supongo que él también fue sabiendo de mí a partir de lo que sobre mí yo les contaba a A. y C.
Nos citamos a las tres, después de comer, en el bar “A Pedra”. Ambos coincidimos en decir que, en un mero cruce con no más tiempo que una mirada fugaz, no nos hubiésemos reconocido. Sin embargo, en un bar, tras un inicial “esta cara me suena” y con tiempo para una mirada más que fugaz, acabaríamos con un “¡pero si tú eres C./Suso!” Me di cuenta de que, a grandes trazos, uno puede resumir su vida en un minuto señalando sus etapas esenciales y dando unas breves indicaciones. Es lo que hicimos los dos al comienzo de nuestra conversación. A medida que pasaba el tiempo, en su sonrisa adulta reconocía yo la sonrisa del C. infante y adolescente, su carita de ratón bueno.