Mi
vista se cuelga de un tomate o de un pimiento, algo vívidamente rojo, y se salva.
domingo, 14 de octubre de 2018
viernes, 12 de octubre de 2018
Sólo es mi opinión
Claro, ahora lo entiendo. Es necesario que, al acabar de decir algo, afirmemos que “sólo es mi opinión” porque así nos relativizamos a nosotros mismos, nos hacemos objetables, no poseedores de la verdad absoluta. De la misma manera, también entiendo que nuestro interlocutor lo diga: “Bueno, ésa es sólo tu opinión”, por más que nos irrite la obviedad: “Hombre, claro, ¿de quién si no?, soy yo el que está hablando”, porque hace lo mismo, relativizarnos, ponernos en nuestro sitio que es justamente eso, sólo nuestro sitio.
Otro asunto es que, a veces, o en realidad muchas veces, la opinión de uno o de otro diga no sólo su verdad sino la verdad.
martes, 9 de octubre de 2018
Turangalila
Turangalila, de
Messiaen, es la música que uno esperaría oír en el centro de la tierra. Sabe a
corteza de árbol y a roca. Es rugosa, sí.
domingo, 7 de octubre de 2018
lunes, 3 de septiembre de 2018
Nubes
Ahora necesito un poco de nube porque Agassi me ha acelerado, su libro quiero decir, Open. Memorias, magnífico en grado sumo. Las nubes se mueven lentamente y si te montas en ellas sabes que también tú te moverás así, con lentitud. Unas son grises, otras son blancas, otras se decantan por tonos violáceos. Son gasas unas y son algodones otras. Una vez definí al poeta como alguien experto en nubes, aquél que sabría decir exactamente lo que sobre cada una hay que decir, con precisión poética.
Pero ahora mismo no hay nubes en el cielo, que fulge azul.
viernes, 31 de agosto de 2018
viernes, 17 de agosto de 2018
Tópicas homilías
Detesto las homilías genéricas, llenas de lugares comunes, que no bajan al humus de las lecturas y si lo hacen lo pisan de refilón sin traer consigo nada “concreto” en sus manos. Sean cuales sean las lecturas, los presbíteros que proclaman estas homilías, no sé si por falta de tiempo, por pereza, por negligencia o por incapacidad insuperable (lo único que podría disculparlos), se las arreglan muy bien para pasar de ellas, sobrevolarlas olímpicamente y decir los cuatro topicazos de siempre que no alimentan a nadie.
martes, 14 de agosto de 2018
Un sueño
Soñé que estaba en Santiago, dentro de una casa
de piedra enorme y sombría. Sus enseres eran antiguos, de otra época. También
estaban mis hermanas Lucía y María. Era una mañana de domingo y me aburría
muchísimo, tanto que creía que me iba a morir. Después salimos los tres, cada
uno por su lado. Mi aburrimiento letal no cesó por ello. Al mismo tiempo, estaba
incubándose una amenaza apocalíptica. Se sabía que, no tardando mucho, la
tierra comenzaría a aplanarse y llegaría el momento en que se convertiría en
una lámina. El día mientras tanto se había ido cubriendo de nubes muy oscuras.
Sin embargo la gente no había perdido la comba del domingo y no parecía dispuesta
a dejarse afectar por tan terrible amenaza. A mí todo me resultaba de una
pesadez abrumadora. Cuando desperté estaba confuso. ¿Qué había pasado? Mi
madre, al alimón, también había sufrido una pesadilla, según me contó después.
sábado, 11 de agosto de 2018
Mi ritmo
Ah, si no opinaras tanto, si fueses menos
contundente, si me dejases más tiempo para exponer lo mío. No sólo soy más
lento que tú, X, y que tú, Y, sino que además necesito serlo, quiero serlo. No
me apremiéis -no lo hacéis-, aceptad mi ritmo -ya lo aceptáis. Ya me acelera
bastante mi ansiedad como para someterme a velocidades que no son la mía.
jueves, 9 de agosto de 2018
viernes, 3 de agosto de 2018
miércoles, 1 de agosto de 2018
Su belleza
Su belleza es tan irresistible que me hace daño y
por eso escucho su canto sin mirar su cara. Me moriría de un ansia que ni yo
mismo soy capaz de describir. En el cielo la belleza ya no hará daño. ¿Quién
dijo esto?
domingo, 29 de julio de 2018
Un Bloom de pacotilla
¿Por qué no te vas, mente mía, por las lunas de
Júpiter? Pero no, como un Leopold Bloom de pacotilla todo es siempre el mismo
ronroneo en torno a las manías, las obsesiones, las quisquillosidades, las
naderías mil que circulan a su aire sin ton ni son. Sin embargo aquí, en este
mirador de nubes, algo bello y silencioso se cuela de vez en cuando.
viernes, 27 de julio de 2018
miércoles, 25 de julio de 2018
sábado, 21 de julio de 2018
Matar a X (y a Y)
Los pájaros se cruzan mil veces en el cielo. La
ventana de aluminio verde está entreabierta. No luce el sol pero la mañana es
clara y limpia. Voy pensando en por qué X es un problema para mí después de
tantos años de amistad. Necesitaría horas enteras, días de reflexión para
alcanzar alguna claridad sobre este asunto. Soy consciente de que su
contundencia al hablar, su seguridad, su aparente potencia vital me descolocan.
Y no descarto que haya motivos inconscientes que se me escapan y que algún buen
psicólogo acertaría a descubrirlos. A veces pienso, y esto es sólo una
hipótesis, que ciertos tipos femeninos terminan convirtiéndose en murallas que
no consigo escalar, a los que tendría que “matar” del mismo modo que, como
decía Freud, hay que matar al padre para independizarnos de él y así recuperarlo
después en un estadio de nueva madurez. ¿Necesito yo matar a X, y ya puestos
también a Y, para que la relación prosiga por un derrotero distinto y superior?
lunes, 9 de julio de 2018
Alguien, nadie
Quiero ser yo sin la necesidad de cargar con un yo, un alguien que es al mismo tiempo un nadie.
viernes, 6 de julio de 2018
lunes, 2 de julio de 2018
La casa en sombra
La casa se había ensombrecido debido a la
tormenta y entonces sus estancias le parecieron regias, llenas de vida y
misterio. “Debe existir una clase de fantasmas, pensó, que, lejos de la
tradición gótica, más parecidos a ángeles, se complacen en quedarse a vivir en
medio de las cosas que han ido entrañándose más y más dentro de nosotros”.
martes, 26 de junio de 2018
Paraíso y PARAÍSO
El Paraíso para ser PARAÍSO tenía que ser
ratificado. Dios puso a nuestros primeros padres en el Edén para que éstos lo
convirtieran en el EDÉN. El caso es que se cruzó una culebra y todo se fue al
carajo.
viernes, 22 de junio de 2018
El bufido
Treinta y cuatro años después nos reencontramos.
Me había olvidado de su manera de ser pero no de su cara, que continuaba siendo
la misma. Debido a la fibromialgia, la insuficiencia respiratoria y unos
cuantos perejiles más, usaba un scooter para desplazarse. Yo quise saber cuánto
aguantaba de pie. Me lo dijo pero no la entendí muy bien y se lo volví a
preguntar. Aquí le salió un medio bufido PeroTíoPonAtención y me lo explicó
otra vez. Entonces sí, vino a mi recuerdo cómo era: más buena que el pan por un
lado y todo un carácter por el otro, lo cual resulta una perfecta combinación.
sábado, 16 de junio de 2018
Barbuditos
“Hola, barbudito”, le digo a la efigie que aparece en el periódico como si saludara a un niño grande, a un abuelete bonachón, con esa cara ancha que tiene, con su barba cana y espesa, sus ojos bondadosos y estrábicos tras las gafas, su sonrisa campechana.
Éste otro también tiene barba pero es mucho más joven. Es oscura, un tanto rala pero también poblada. No sé yo si tendrá cara de pillo… Tiene mucho pelo en la cabeza y en la foto un mechón, bueno dos, se le descuelga sobre la frente dándole un toque especial. Detrás de las orejas, este pelo está crecido y no sabemos si se convertirá en melena. Tiene ojeras; quizás estaba cansado cuando le hicieron la foto. ¿Malote? No sé yo...
martes, 12 de junio de 2018
sábado, 9 de junio de 2018
Elsa
Cuando Elsa marchó de la casa en la que trabajaba
como aprendiz de costurera le dijo a su maestra que al día siguiente le traería
la tarta que le había prometido. Esa noche Elsa perdió a su hijo. Al día
siguiente, cumplió lo prometido y se la trajo por la mañana.
jueves, 7 de junio de 2018
El amor más grande
Si para Jesús no hay amor más grande que dar la
vida por los amigos, todos para él eran amigos pues él murió por todos. ¿Qué
cristiano se atrevería a no intentar ver bajo esta luz a sus enemigos?
martes, 5 de junio de 2018
Señor, Padre, Amigo (again)
Porque es Señor, lo respetamos.
Porque es Padre, lo amamos.
Porque es Amigo, confiamos en él.
Porque es Padre, lo amamos.
Porque es Amigo, confiamos en él.
lunes, 4 de junio de 2018
domingo, 3 de junio de 2018
viernes, 6 de abril de 2018
La expulsión de la simplicidad
Al salir del Paraíso, el hombre dejó atrás el don
de la simplicidad y quedó abocado a la dificultad. Allí todo lo entendía a la
primera porque la unidad lo presidía todo. No existía ningún tipo de fractura;
todo estaba en línea, al alcance del primer vistazo, de la primera operación de
la mente. Fuera del Paraíso, rota aquella unidad, dejó de existir esa línea
continua que lo enlazaba todo y le permitía al hombre acceder sin el más mínimo
esfuerzo a la omnicomprensión. Ahora su mente no avanza sino a trompicones, no
entendiendo o entendiendo mal, porque ya no está en comunión con la realidad y
la inteligibilidad de ésta se le escapa una y otra vez. Al perder su santa
simplicidad perdió la capacidad para acceder a la simplicidad del mundo.
lunes, 2 de abril de 2018
A su aire
Me molesta que mi mente, a su aire, se salga de
donde yo estoy y soy, que es siempre aquí
y siempre ahora, para irse a un
momento siguiente. Cada vez que ocurre, lo acuso arrugando el entrecejo y
tensando la mandíbula. Mi victoria está en desarrugar el primero y destensar la
segunda. A una acción mental opongo una acción física. Y funciona, aunque no
sin una infinita paciencia.
miércoles, 28 de marzo de 2018
Palabras mayores
Hay palabras que aceptan, con el paso del tiempo
y el cambio de la realidad, nuevas acepciones sin que ello suponga un ejercicio
de violenta presión contra ellas. Digamos que, hasta cierto punto, admiten que
se las alargue para poder cubrir esos nuevos aspectos de la realidad. Pero
cuando en ésta tienen lugar mutaciones profundas, hacerlas caber en un concepto
ya existente significará violentarlo porque en el fondo se está atacando el
hecho en el que quieren incluirse. Es lo que pasa con el matrimonio homosexual.
Aquí ha tenido lugar un cambio radical,
porque la realidad que significa la unión de dos personas del mismo sexo dista
muchísimo de la que significa la unión entre dos personas de distinto sexo. Son
hechos mayores, muy mayores y de ningún modo
menores la diferencia bio-ontológica que hay entre un hombre y una mujer y
su capacidad para engendrar hijos: esto no ocurre en una pareja homosexual. Por
lo tanto, pretender que una unión de dos personas del mismo sexo sea también un
matrimonio es actuar con violencia contra este concepto porque se ningunea la
realidad que significa. Un hecho radicalmente
diferente exige una denominación conceptual distinta. Aquí no cabe ningún
tipo de transacción.
lunes, 26 de marzo de 2018
De maridos
No sé cuántas parejas heterosexuales en este mundo nuestro
prefieren ser eso, pareja, o compañero o compañera, y no marido y esposa. El
caso es que, atendiendo un día a una mujer en el colegio, a la que conocía, al
preguntarle por su marido, dio un respingo y salto toda exclamativa: “¡No es mi
marido!” Recordé en seguida que, efectivamente, eran pareja de hecho. En el
otro lado, los homosexuales han luchado con denuedo para ser, ellos, marido -aquí
salto también yo todo exclamativo- ¡de un marido! y, ellas, esposa ¡de una esposa!
Curioso mundo nuestro…
jueves, 22 de marzo de 2018
Los (de momento las) inespecíficos
“Los inespecíficos” es un club que acabo de
formar y en el que voy metiendo a las personas que no saben decirte, por
ejemplo, “mi coche es de color azul” sin antes irse por las ramas, dar varias
vueltas, ejercer de Susanita (la amiga de Mafalda), etc. Al cabo, sí, te lo
dicen, pero mientras tanto ya uno se ha muerto de desesperación o de
aburrimiento. De momento los únicos miembros son mujeres. Me hace mucha gracia
tener un club así.
lunes, 12 de marzo de 2018
El bien, sin vanagloria o con ella
Decía San Felipe Neri que la vanagloria no debe ser un impedimento para hacer el bien. Éste no deja de serlo aunque nos envanezcamos por ello. Por la misma razón, a los “puristas” de la conciencia que atan en corto a los que hacen algo bueno reprochándoles que sólo quieren limpiar su mala conciencia, habría que decirles que tampoco en este caso la acción buena pierde por eso un ápice de su valor objetivo.
sábado, 10 de marzo de 2018
jueves, 8 de marzo de 2018
jueves, 1 de marzo de 2018
Pues mire, no, gracias, yo quiero moverme
Me causan repelús todos los esfuerzos que quieren
ahorrarnos las nuevas tecnologías. Parece que llegará el momento en que no
tendremos que mover ni un solo músculo de nuestro cuerpo para que las cosas
funcionen. Llegaremos a nuestra casa y la inteligencia artificial instalada en
algún sitio advertirá nuestra presencia y entonces se abrirá la puerta ella
solita, las luces se encenderán, otro sensor se dará cuenta de lo fatigado que
estoy y me invitará a tomar un vaso de agua y a sentarme en el sofá, el cual,
monitorizado también él, ya me recibirá con el respaldo inclinado hasta el
punto exacto que necesita mi zona lumbar. Pues no, yo no quiero esto, no quiero
que se me atrofie el cuerpo, mis manos necesitan moverse, utilizar el picaporte
y empujar la puerta, acudir al interruptor para encender la luz, manejar la
clavija del sofá hasta situarlo en el ángulo en que yo sienta que es el
adecuado. Este ahorro de esfuerzo al que se me invita (¿o que se me impone?) me
parece un ataque en toda regla a la movilidad de mi cuerpo que casi diría yo
que es también la movilidad de mi espíritu.
viernes, 9 de febrero de 2018
A real thought
En mi última conversación a través de skype con
mi amigo y profesor de inglés, Paul, intenté explicarle, al hilo de lo que está
siendo mi vivencia del tráfago de la mente, la diferencia entre un “real
thought” y un “no real thought”. A mí me salió así y seguro que está mal dicho
en inglés pero no voy a cambiar la realidad de los hechos. Lo que quería
decirle es que, para mí, los pensamientos que merecen tal nombre son los que
con explícita voluntad los traes a tu mente para reflexionar sobre algo. Todo
lo demás, ese batiburrillo que constituye el flujo de la conciencia y sobre el
que no tenemos ningún poder no constituiría para mí un verdadero pensamiento.
Éste, de un modo u otro, nace de nuestro deseo de pensar. No nos viene sino que
lo ponemos nosotros.
miércoles, 7 de febrero de 2018
Gen contra gen
En el ADN del sistema nervioso de mi ascendencia
materna hay un gen tranquilo y otro ansioso-angustiado. El primero es el que
domina claramente en mi madre y en mi tío P., y no estaba ausente en mi tía I.
y en mi tío M. El segundo, que probablemente es música de fondo en todos ellos,
es más que evidente en mi tío D., causa
segura de su titubeo al hablar y del temblor de sus manos, y en mi tío L., siempre
detrás de sus “explosiones” súbitas. Yo he heredado los dos y con mi gen
tranquilo combato mi gen angustiado.
lunes, 5 de febrero de 2018
De comedia en Nueva York
Aunque reconozco que es una actriz muy buena, aún
no le tengo cogido el punto a Anne Hathaway. Sus ojos inmensos (a este
respecto, pertenece desde luego a la categoría actriz-ojos, en la que están
Bette Davis, Susan Sarandon, Charlotte Rampling, Jacqueline Bisset, Marisa
Berenson) me despistan y siempre me parece un poco extravagante. El caso es que
en la película El becario, de Nancy Meyers, está perfecta con un Robert
de Niro igual de perfecto en la que la química entre ellos funciona a la
perfección. Cuando una comedia neoyorquina marcha bien, como es el caso de ésta, te
tonifica tanto como te relaja, y te vas entonces a la cama la mar de contento.
Si tuviste un día inquieto este tipo de películas es ideal. Son simpáticas,
sentimentales, amables, sencillas, inteligentes. Solo o acompañado, para una
tarde de domingo o para disfrutar por la noche, al verlas te dan ganas de irte a
Nueva York a vivir con su gente.
sábado, 3 de febrero de 2018
Vara de medir
¿Cuál será nuestra vara de medir las verdades si
no existe la Verdad, los bines si no existe el Bien, las bellezas si no existe
la Belleza? ¿Y si la Verdad fuera el Veraz, el Bien el Bueno y la Belleza el
Bello?
jueves, 1 de febrero de 2018
Hybris de género
La ideología de género es diabólica. Satán, el
padre de la mentira, es también el padre de la confusión. Donde ya no hay
género masculino ni femenino sino la confusión de los mismos, ¿no ha de ser rey
el ángel caído? Bajo esta luz me parece un acierto genial que Mel Gibson, en su
película La Pasión, haya presentado al diablo como una figura andrógina,
que por ser masculina y femenina a un tiempo no es ni lo uno ni lo otro ni todo
lo contrario, sólo confusión, mentira, enredo. Al eliminar la diferencia sexual
se eliminan los límites, el límite, y se cae en la hybris.
martes, 30 de enero de 2018
Jacqueline Bisset
Al desconocer que iba a encontrarme con
Jacqueline Bisset en El amante doble, de François Ozon, tuve una alegría
mayor que la que hubiese tenido de haberlo sabido. De repente apareció con sus
bellos ojos azules y yo me dije “¡guau!”. Tardé en enterarme de que es una
actriz británica. Al llamarse Jacqueline y tenerla asociada a La noche
americana, de Truffaut, siempre pensé que había nacido en suelo francés. En
cierto modo es así, pues su madre era del país galo. Su dueto con Candice
Bergen en Ricas y famosas, de George Cukor, es absolutamente
inolvidable. De la mano del expertísimo director de mujeres, levantan entre las
dos una película portentosa, puro y gozoso cine. Pero el primer plano que viene
a mi memoria siempre que pienso en ella es el de la mentada película de
Truffaut, aquel close-up que la muestra felina e increíblemente hermosa. Ella
aparece tras la claqueta, y yo reproduzco en mi cabeza su golpe y digo:
“¡acción!” Todos los seres humanos somos nuestros ojos pero unos lo son más que
otros. Es el caso de Jacqueline Bisset.
domingo, 28 de enero de 2018
Robot y ángel
Me gustaría ser robot y ángel a un tiempo,
materia absolutamente programable y espíritu absolutamente programador.
viernes, 26 de enero de 2018
miércoles, 24 de enero de 2018
Victoria Abril
Lo que le había ocurrido a Victoria Abril el día
que apareció en la alfombra roja de Cannes en bragas, cubierta de cintura para
arriba, eso sí, es que, cuando se estaba poniendo el vestido en el hotel, se
encontró con que no le habían enviado la parte de abajo del mismo. “¿Y qué hago
yo ahora? No tengo una cortina a mano que me vaya a juego y desde luego tengo
que estar en la alfombra sí o sí porque de lo contrario no me vuelven a
contratar en la vida. Veamos, a ver cómo me veo ante el espejo. Bueno, la
braguita es muy mona, tirando a pantaloncito, mis piernas están en su punto, y
ya todo el mundo sabe que yo, de cuando en vez, me monto un numerito para
llamar la atención, así que, hala, allá que me voy”. Y allá que se fue la tía.
lunes, 22 de enero de 2018
Gary Oldman
Gary Oldman es uno de los míos. Me cayó bien desde el principio. El Drácula que interpretó para Coppola es terrorífico y genial. Por su forma de encarnar a los personajes, creo que se inscribe en la estela del Actors Studio y sus Brando, Newman y demás. El George Smiley, de la novela de John le Carré, al que dio vida en la película El topo, es una de las mejores interpretaciones que he visto en toda mi vida. Parsimonioso, frío, ejecutor, da su golpe maestro y vence al final a todos en un acto de suprema inteligencia. En varios momentos de la película lo vemos nadando en una piscina. En ella se relaja. La escena es poderosa porque comprobamos hasta qué punto es dueño de sí mismo. Casi sentimos cómo ordena su pensamiento, cómo avanza hacia la solución final. Parece un reptil que avanza cauteloso hacia su víctima. Y todo esto viene a cuenta del Globo de Oro que ganó hace unos días por su interpretación de Winston Churchill, en la película Darkest Hour. Cuando habló, tras recoger el premio, estaba emocionado. El último agradecimiento fue para el premier británico. Él también lo es, concretamente de Londres. Ganará el Óscar, claro.
sábado, 20 de enero de 2018
Je ne suis pas un autre
Al tener autoconciencia puedo hablar conmigo
mismo, pareciendo que me desdoblo. Pero
sólo lo parece pues no soy dos sino uno. Al contrario que Rimbaud, je ne suis
pas un autre.
jueves, 18 de enero de 2018
Pobres diablos
Los cristianos somos unos pobres diablos que
hacemos lo que podemos y a veces ni eso.
martes, 16 de enero de 2018
El manifiesto
Como no hay ningún avance en la historia que,
afectado por la ley del péndulo, no lleve las cosas al extremo, en el caso de
las denuncias por abuso sexual que, por fin y con toda justicia, se están
llevando a cabo principalmente en Estados Unidos, eso significará que se vea
abuso donde no lo hay y que se denuncie lo que no es denunciable. En este
sentido, el manifiesto que han firmado 100 mujeres francesas, entre ellas
Catherine Deneuve, y que ha publicado Le Monde, en el que critican los
posibles excesos que se puedan cometer bajo la presión añadida de un feminismo
y un puritanismo exacerbados, es necesario en la medida que intenta traer el
péndulo a su posición correcta, que es en el medio de la balanza. Otra cosa es
que, en sus términos, haya acertado a decir lo que exactamente había que decir.
domingo, 14 de enero de 2018
Pensar, lo que se dice pensar
Pensar, lo que se dice pensar, lo hace uno pocas
veces, si tal acción ha de ser “clara y distinta”, que diría Descartes. ¿Cuándo
está uno en condiciones de que sea efectivamente así? Cuando estás solo,
retirado en tu habitación, concentrado. En mi caso esto ocurre cuando escribo,
lo cual significa que únicamente cuando escribo pienso. Lo otro queda en el
extrarradio del verdadero pensar.
viernes, 12 de enero de 2018
Como Rosetta
Ayer, desde que me levanté hasta que marché para
el trabajo, me comporté como un soldado, o mejor, como Rosetta, la protagonista
de la película homónima de los hermanos Dardenne. No permití que ni angustillas
ni desesperacioncillas me distrajesen de mi carrera matinal. Hacerlo
significaba caer en sus redes y de ningún modo quería que tal cosa ocurriese.
viernes, 1 de diciembre de 2017
Manto de plata
Del “manto de plata”, para referirse a las
heladas mañaneras que por fin han llegado, ya está uno un poco harto, pero
tampoco es fácil encontrar una expresión que la sustituya con el mismo efecto.
¿Manto de tiza, de harina, de azúcar, de cal, de leche, de algodón? Como que
no. Habrá que seguir tirando de la plata, reinventándola.
miércoles, 29 de noviembre de 2017
Identidad
Oigo la palabra “identidad” y me sale espuma por
la boca, tanto la del epiléptico (pierdo el conocimiento y entro en
convulsiones) como la del perro rabioso (mordería, ay, de la rabia que me
entra…). Pero me reconvengo y me digo: “Pero si la rabia, y la pérdida de
conocimiento, y las convulsiones son cosa de ellos, los identitarios”. Y
entonces va y me calmo.
jueves, 23 de noviembre de 2017
Apocopando
Decimos “muchas” en vez de “muchas gracias”,
“buen finde” en vez de “buen fin de semana”: ¿es la tendencia habitual a
apocopar el lenguaje o es que ahora tenemos menos tiempo, vivimos más deprisa y
hasta fuelle nos falta para decir la frase entera? ¿Apocopamos también la
realidad, la acortamos, la hacemos más breve y por ello menos intensa? ¿Es hoy,
y más que nunca, el hombre la versión corta de sí mismo?
viernes, 17 de noviembre de 2017
Deborah Kara Unger
Qué alegría
encontrarme de nuevo con Deborah Kara Unger en The Way, la película
sobre el camino de Santiago que dirigió Emilio Estévez y que tuvo como
protagonista principal a su padre, Martin Sheen. Sólo conservaba dos recuerdos
de esta actriz canadiense. El primero corresponde a su actuación inmensa en The
Game, y el segundo me trae la imagen de un bar, de un mostrador y de ella
sirviendo unas copas en no recuerdo ya qué película. Creo que en esta última ya
había prorrumpido en un “¡hombre, Deborah, qué alegría verte de nuevo aunque
sea en un papel secundario!” Deborah Kara Unger pertenece a ese tipo de mujer
que, por su belleza y contundencia, siempre me atrae. Pertenecería a la saga
que encabeza Katharine Hepburn desde el pasado y Sigourney Weaver en el
presente. En The way interpreta el papel de una mujer rota, que fuma sin
parar y que pretende dejar de hacerlo en cuanto llegue a Santiago. Pero, como
ella bien dice cuando está con sus tres compañeros de ruta delante del mar en
Muxía y enciende de nuevo un cigarrillo para sorpresa de ellos, no se trataba
de eso. En un momento dado de la película, se sincera con el personaje que
interpreta Martin Sheen y le dice que su marido la maltrataba. No soportándolo
ya más, y estando en esa época de su vida embarazada, decidió abortar para que
su bebé no fuera víctima del mismo maltrato. Y añade: “A veces escucho su voz…
La de mi bebé… Sé que es una locura porque no llegó a nacer, pero me imagino
cómo habría sido su voz. Y a veces la oigo. A veces juraría que la oigo”.
miércoles, 15 de noviembre de 2017
A vueltas con el matiz
Precisamente
porque para ellos, al contrario que para mí, el matiz en la vida no lo es todo,
contradiciendo a Azorín (léase, bajo el título de este blog, el dictum
azoriniano que es uno de los lemas de mi vida), son populistas los populistas.
No se pirran por los matices sino todo lo contrario. Así, su “verdad pura y
simple” termina siendo la más horrísona de las mentiras.
lunes, 13 de noviembre de 2017
Fases
Está uno
abonado últimamente a la realidad de las fases. Vives esta fase ahora y dentro
de un tiempo vivirás otra. Hay cosas que son para siempre pero otras no. Cambiamos
porque caminamos y no hay caminos sin etapas. “De un tiempo a esta parte…”. Y
así es.
sábado, 11 de noviembre de 2017
¡Maldita genética!
Todavía me
río al recordar el “¡maldita genética!” en el que prorrumpió mi prima X. Se
refería a la que había permitido que su hijo heredase de su padre un rasgo de
su carácter que la ponía de los nervios y que, a la postre, fue la causa de su
separación. Lo sufría ahora en su hijo, que la condenaba a la misma
incompatibilidad. Lo dijo con ganas, como conjurando un hechizo.
jueves, 26 de octubre de 2017
Fuegos
Los únicos
fuegos que uno está autorizado a encender primero y mantener vivos después son
los del espíritu, esos que hacen que no bajemos de la ola de la verdad, de la
caridad, de la justicia, de la belleza. Cualesquiera otros son destructivos y
tengo claro que uno debe contribuir a apagarlos, nunca a reanimarlos.
sábado, 21 de octubre de 2017
jueves, 19 de octubre de 2017
Kong
A Tom Hiddleston
debieron decirle que se pusiese cachas en el gimnasio pues lo suyo en Kong:
La isla calavera no va más allá de ofrecer un frente y un perfil
espléndidos en los fotogramas-postal de esta fallida película. Más sangrante es
que lo hagan también con la espléndida y bellísima Brie Larson, que es aquí la
Bella de la que se enamorará la Bestia Kong, concediéndole sólo unos muy
escasos minutos interpretativos en el tramo final de la película. Muy poco para
el bueno de Kong y muy poco también para nosotros. Como él, también nosotros nos
quedamos solos.
martes, 17 de octubre de 2017
El triunfo de la voluntad
Si es que
entiendo algo, el nacionalismo reedita en cada ocasión “el triunfo de la
voluntad” sentimental, pasional y mítica. “Inasequible a todo razonamiento”
(José Borrell), si logra verse a sí mismo “proclamando” su grito independentista
en las portadas de todos los mass media ya logra mucho. Que, tras su paso, todo
sea tierra quemada no le importa nada pues las bajas pasiones son siempre
egoístas y por ello tiránicas. Los nacionalistas son seres irracionales,
pasionales, esclavos.
jueves, 12 de octubre de 2017
Los del 79-83
Ando últimamente en fregados wasaperos gracias la brillante idea de B., compañera de BUP y COU desde 1979 a 1983, la cual, tras ponerse en contacto con unos pocos compañeros y compañeras de nuestra promoción, consiguió una primera quedada en Caldas de Reyes el 23 de agosto. Después formó un grupo de wasap al que se fueron adhiriendo más y más a medida que se fue corriendo la voz. A mí me llegó a través de C., compañera también de aquella promoción, que se acababa de agregar, pero, tras oír que tenía 700 wasaps, yo, que no soy nada wasapero, pronuncié un “¡qué horror, ni de coña entro yo en ese grupo!” A los que sí estaban en él, el continuo intercambio de mensajes les sirvió para ir calentando motores y conectar emocionalmente con el pasado y llenarse de ganas de verse en el presente. Esto ocurrió en la gran quedada del 16 de septiembre, en la que, todos ya con los corazones hirvientes, se abrazaron y pasaron una jornada inolvidable. Si B., a petición mía, me hubiese agregado al grupo, también yo habría calentado motores y salido de la frialdad en la que me encontraba con respecto a aquellos años de mi vida y aquellos compañeros y compañeras de promoción. Como esto no ocurrió no fui a la comida del día 16.
Sí estuvo mi amiga Sonia, que vino desde Madrid. Al día siguiente estuvimos juntos y me dio detalle. Mi memoria comenzó entonces a caldearse aunque sólo hasta el punto de sentir curiosidad, que fue creciendo un poco más en los días siguientes al ir yo poniéndome al tanto de nuevos detalles. El martes 20 de septiembre, C., en el trabajo, con sus comentarios añadió el punto de sal que me faltaba: entré en el grupo. A estas alturas ya me acostumbré, pero la sensación de estar en un maravilloso y excitante jaula de grillos-torre de Babel-tsunami fue en los primeros días apoteósica.
sábado, 7 de octubre de 2017
El niño en la cara
Cuando X pone
esa cara, parece que se le sube a ella el niño que fue hace más de cuarenta
años. Surge así en él algo profundamente infantil que de momento, para mí,
escapa a toda catalogación. A veces me irrita pero es mayor el asombro que me
causa.
martes, 26 de septiembre de 2017
Papageno y Papagena
Nadie
debiera morirse sin ver La flauta mágica, de Wolfgang Amadeus Mozart. Yo
la mal vi y la mal oí en Salamanca hace un montón de años, sentado en la más
alta de las galerías, esquinado y muy lejos del escenario, en la peor de las
posiciones. Acabe durmiéndome. Fue la primera y la última vez que asistí a una
ópera en directo. Lo que sí quedó para siempre en mi recuerdo fueron los
nombres de Papageno y Papagena, que de por sí me parecieron ya un acierto
lingüístico y sonoro genial. El pasado 20 de septiembre, la Royal Opera comenzó
su temporada operística, la presencial en el Royal Opera House de Londres y la
retransmitida en directo y que es posible ver en muchos cines del mundo. La
incomodidad primera con La flauta mágica se trocó en comodidad y gozo
absolutos cuando la vi hace unos días en Santiago. ¡Dios, qué gustazo! Es un
prodigio de genio e ingenio, de alegría porque el amor triunfa, los nobles
ideales triunfan, el bien triunfa, la belleza triunfa, porque triunfan el
hombre y la mujer amándose, Papageno y Papagena celebrando a sus papagenitos y
papagenitos en un escena antológica y donde todo es antológico, y el mal,
derrotado, va a donde le corresponde, al infierno, para que todo sea cielo en
la tierra en la que ha triunfado la alegría.
domingo, 24 de septiembre de 2017
La misa ideal
Para mí, la misa ideal sería la que reuniese estas condiciones:
1. Un sacerdote -in persona Christi, in persona Ecclesiae- de voz suave, clara y sólida.
1. Un sacerdote -in persona Christi, in persona Ecclesiae- de voz suave, clara y sólida.
2. Una homilía breve, sabia y alentadora.
3. Una presencia y un ritmo litúrgicos dramáticos, es decir, bellos.
4. Un silencio: no se canta ni se escucha ningún tipo de música.
5. Un solo gesto de paz, o dos como mucho: se da la paz únicamente a los que tenemos a nuestro lado, no a todos los que están a nuestro alrededor (algunos van incluso más allá de este inmediato alrededor; si se les dejara saludarían a todos y a todas).
6. Y un final hermoso: marcharse, de verdad, en paz.
viernes, 22 de septiembre de 2017
Nabucco
No recordaba
quién era Nabucco en los primeros instantes de la retransmisión de la ópera de
Verdi en una de las grandes pantallas de los cines Cinesa, en Santiago de
Compostela, pero no tardé nada en saberlo una vez que fue nombrado: era, claro,
Nabuccodonosor. El gran tema de esta ópera es la conversión del rey babilonio a
la fe judaica, algo que no sabía, y uno de los momentos cumbres, el
archiconocido “Va pensiero”, al verlo y escucharlo con subtítulos y en el
contexto de la obra cobró entonces toda su grandeza: el pueblo judío,
desterrado en Babilonia, llora su destierro y añora su patria. En el fondo, los
escenógrafos habían colocado unas tiras verticales que cubrían de arriba abajo todo
el escenario. Yo vi en ellas la representación de cinco realidades: las
lágrimas de los judíos, las ramas de los sauces, las cuerdas de las cítaras, las
corrientes del río Éufrates y las aguas del río Jordán. Entonces, comprendido
en su totalidad, el famoso fragmento me pareció la cumbre de la conmoción y la
belleza. En una sala de cine, además, los que en ella estamos podemos ver
primerísimos planos de los rostros de los cantantes-actores, algo que no está
al alcance de los físicamente presentes en el teatro y que yo no cambiaría ni
de coña por una localidad en el patio de butacas. Tener tal imagen al alcance
de la mano es casi un milagro.
miércoles, 20 de septiembre de 2017
Un afloja para un tira
El deseo de
perfección exige la aceptación de la imperfección. No sobreviviríamos a un tira
sin echar mano de un afloja.
lunes, 18 de septiembre de 2017
Un hombre cualquiera
Uno de los
grandes atractivos del papa Francisco es ser como Jesús, “un hombre cualquiera”
(Filipenses 2, 7).
sábado, 16 de septiembre de 2017
El camino eximio
Al homosexual cristiano le queda el camino eximio de abrazar y besar el Cuerpo de
Cristo.
jueves, 14 de septiembre de 2017
Jean Guitton y el Maligno
Cuando en "Mejor contra Alguien" afirmaba yo que se lucha mejor contra un Malo que contra el
Mal, una comentadora se mostró de acuerdo conmigo al preferir, frente al “más
líbranos del mal”, el “sed libera nos a malo” del Padrenuestro latino. Le contesté que el filósofo francés Jean Guitton opinaba lo mismo. Lo
dice en su libro Retrato de Marta Robin:
“Él, este Él, ¿quién es? Se comprende que yo pensara en ése que el Evangelio
en el Pater llama 'el Maligno'. Hemos
preferido traducir por 'líbranos del mal' lo que debiera traducirse por 'líbranos del Maligno'.
Y los exégetas que son tan susceptibles de exactitud en la traducción del Gloria […], han rebajado al Maligno para
reducirlo al mal (todas las cursivas son del autor)”.
sábado, 2 de septiembre de 2017
jueves, 31 de agosto de 2017
Mejor contra Alguien
Es mejor
que exista el diablo (entiéndaseme): así podemos ponerle rostro al mal. Se
lucha mejor contra Alguien que contra Algo.
martes, 29 de agosto de 2017
domingo, 27 de agosto de 2017
viernes, 25 de agosto de 2017
Siempre Sigourney
Es
magnífico el arco que traza Sigourney Weaver desde la anti-monster teniente
Ripley, que interpretó en Alien, hasta
la monstruosa Alexandra, la villana que interpreta en The Defender. Allí, buena, mata al monstruo; aquí, mala-malísima,
es el monstruo al que finalmente matan.
martes, 22 de agosto de 2017
Un pasito p'alante, dos pasitos p'atrás
Por unas y
otras (y en las unas y en las otras siempre, de fondo, la falta de sueño)
razones, cuando, a mediados de julio, comenzaron mis vacaciones, me encontraba
un tanto nervioso, cansado y triste. Todas las ganas que, unas semanas antes,
había tenido de ir a Irlanda, desaparecieron de repente. No me apetecía ir a
ningún lado: quería dormir, leer y ver cine. Pasado un mes, y esto nos lleva a
mediados de agosto, pensé que, a lo mejor, una inmensa pereza me estaba
impidiendo salir de mí y realizar un pequeño viaje del que, aunque de entrada
me parecía imposible, volvería contento. ¿Pero cuál? Me puse a pensar. ¿Unos
días de relax total en un hotel maravilloso, con piscinas grandes y
maravillosas y unas vistas ídem? Busqué online, aquí y allí, pero no acabó de
convencerme. ¿Un crucero fluvial, véase Danubio, Rin, Loira, Vesubio? Lo mismo.
Vamos a ver, Suso, piensa, ¿qué te apetece de verdad? Parecióme que ello era ir
a una ciudad en la que se estuviese celebrando un festival de danza
contemporánea y/o música clásica. Sendos telediarios en días distintos me
dieron noticia del de San Sebastián y el de Torroella de Montgrí, en Gerona.
Vistos los programas, me decanté por el segundo. Compré dos entradas, una para
una actuación de Jordi Savall el jueves 17 de agosto y otra para el viernes 18,
una interesante puesta en escena del Stabat
Mater de Vivali a cargo del, para mí desconocido, Soqquadro Italiano.
Después compre los billetes de avión y reservé plaza en un hotel. Según pasaban
los días, las ganas, las medio-ganas y las no-ganas de ir se iban turnando.
Pero, salvo el hotel, ya había hecho el gasto y no cabía vuelta atrás. Además,
me atreví a concertar una cita en Barcelona con mi amigo Armando Pego, a la que
respondió con excelente generosidad, pues era y es mucho mi interés por
conocerlo más y mejor. Pero, dentro de mí, no terminada de afianzarse un deseo
sin fisuras de irme al otro lado de la península. Cuando el fin de semana
anterior al del día de mi partida me veo, ¡por primera vez en mi vida!, con un
catarro estival, ya tuve la excusa perfecta. ¿Cómo iba a ir en estas
condiciones, pobre de mí, colgado de un pañuelo con mocos, a Gerona, la cual
además esos días iba a sufrir el azote de un tremendo calor (segunda excusa)?
Decidido. No había más que hablar. Cancelo mi reserva en el hotel sin coste
alguno y decido que me la refanfinfla perder el dinero del avión y el de las
entradas a las actuaciones en el susodicho municipio gerundense. También pongo
al corriente de mi cambio de ruta a Armando y nos citamos para una mejor
ocasión. ¡Ah, qué felicidad, me quedaba en casita, en mi hamaca, en mi kiwi, en
mis libros, en mi cine! Finalmente, el catarro en cierto sentido resultó ser
providencial pues se presentaron unos asuntos que, aunque se hubiesen resuelto de
igual modo en mi ausencia, se resolvieron más rápidamente estando yo presente.
Y así es como ocurren las cosas, un pasito p´alante, dos pasitos p’atrás…
domingo, 13 de agosto de 2017
¡Es así!
En algún momento de mi ya lejana juventud leí Los Buddenbrok, de Thomas Mann. Cuando, hace un mes, decidí volver a leerla, me di cuenta de que no recordaba de ella ni el más nimio de los detalles. Era la historia de una familia, sí, a través de varias generaciones durante el siglo XIX, la historia de su decadencia, que es como la presenta cualquier sinopsis que uno se encuentre por ahí. Recordaba que era oscura, que abundaban más los acontecimientos luctuosos que los felices. Y esto, en efecto, lo confirmó la relectura. El gran olvido, un olvido en este caso feliz pues permitió una sorpresa igualmente feliz, es que la novela termina con una afirmación rotunda de la resurrección de los muertos. La anciana Sesemi Weichbrodt, tras escuchar el lamento de Antoni Buddenbrok por la pérdida de su esperanza en volver a ver sus muertos: su abuelo, su padre, su madre, su hermano, su sobrino (“la vida, ya sabéis, hace que en nuestro interior se rompan ciertas cosas, que la fe en ciertas cosas se pierda… Volver a verlos… ¡Ojalá fuera así!),
“se elevó todo lo alto que pudo por encima de la mesa. Se puso de puntillas, estiró el cuello y dio un golpe sobre la mesa que hizo temblar la cofia que llevaba en la cabeza: -¡Es así! (la cursiva es del autor) -dijo con toda su fuerza y mirándolas a todas con gesto desafiante. Allí estaba, vencedora en la dura batalla que, durante toda su vida, había logrado contra las dudas de su mente racional de profesora; jorobada, diminuta e incluso temblando por la firmeza de sus convicciones: una pequeña, categórica y ferviente profetisa”.
viernes, 11 de agosto de 2017
La siesta del carnero
En esta
hora previa a la de la comida me entra un sueño profundo al que no opongo
ninguna resistencia. Me recuesto sobre la hamaca, pongo las piernas sobre la
mesa y duermo la que, por ser a esta hora, mi tío Luis llamaba la siesta del
carnero, acogiéndose a no sé qué tradición. Los cantos del gallo me sacuden
como si fuesen ruidosas trompetas mientras que los trinos de los pájaros me
llevan otra vez al más profundo de los sueños.
miércoles, 9 de agosto de 2017
En mudez sencilla
En mudez
sencilla, ¿quién querría hablar? Nadie. Es lo correcto. Así se está bien.
lunes, 7 de agosto de 2017
sábado, 5 de agosto de 2017
jueves, 3 de agosto de 2017
El empleado de Seur
Me salva de mí mismo el empleado
de Seur que me trae un paquete. “Hola. ¿Me dices tu DNI?” “11111111 y L de
León”. “O de Lugo, que está más cerca. Es como el que dice S de Sevilla cuando
podría decir de Silleda”. “Pues tienes razón. Me lo anoto”. “Jesús Ares, ¿no?”
“Sí”. “Firme aquí, por favor. Muy bien, hasta luego”. “Hasta luego”, le
respondo, sintiendo que a través de él Él me ha tocado. Un golpe de realidad.
martes, 1 de agosto de 2017
domingo, 30 de julio de 2017
Las campanadas
Las
campanadas pertenecen a la ciudad tranquila, son su santo y seña. Los hombres
rezan a Dios.
viernes, 28 de julio de 2017
Como un ángel
Los
movimientos lentos, acordados, ceremoniosos, lo salvaban del caos, alejaban las
enredaderas que su mente febril producía sin descanso. Se trataba de moverse
como un ángel, como un espíritu ya salvado.
miércoles, 26 de julio de 2017
lunes, 24 de julio de 2017
Nuca
Cuando era
una cachorra, volaba sobre el suelo de la carballeira y el viento peinaba su
pelo, más liso y ligero que el que tiene ahora, con espectacular belleza. Es
una imagen poderosa y tierna que me viene a la mente cuando paseo a Nuca, seis
años después, en este mismo robledo.
sábado, 22 de julio de 2017
Hace un año
El año
pasado por estas fechas el tío Luis vino de vacaciones desde Sevilla. Con él
vinieron sus 88 años, su racionalismo, su “no me pongáis contra las cuerdas que
exploto”, su carácter sanguíneo, su hablar sin necesidad de ser escuchado, su
andar pausado, su insomnio y su piedad, entre otras cosas. Mercedario hasta la
médula, no se cansaba de criticar todo lo que le parecía que funcionaba mal en
su orden, desde los comportamientos de los de arriba hasta los de los
compañeros con los que había vivido en el pasado y con los que vivía en el
presente. Esto no significa, ni mucho menos, que le hiciese regates al elogio,
siempre pronto en su labios. A veces, cuando lo recuerdo, me gusta pensar que
era un adorable cascarrabias, pero no. Es una imagen literariamente tentadora
que no le haría justicia. Lo suyo era ser su ADN, que incluía fuego y quizá
algo de melancolía, y un sentido de la rectitud a prueba de bomba.
jueves, 20 de julio de 2017
martes, 18 de julio de 2017
domingo, 16 de julio de 2017
Un no
En el mundo
del bien no existen los contrarios sino los complementarios. El que se propone
como contrario -a la contra, en contra-, se sale de él. No queriéndose como
complementario, no es un sí que se suma al Sí sino un no que lo contra-dice.
viernes, 14 de julio de 2017
Pequeña gran mujer
Rápida y
brillante en la réplica, con buena dicción, calmosa siempre, se diría creada
para sobrevivir con elegancia en un torbellino. De ingenio finísimo, Soraya
Sáenz de Santamaría no está hecha para que la pisen.
martes, 11 de julio de 2017
¿Dónde los tíos, los primos?
Si se
impone el modelo monofilial y terminan por desaparecer las familias que tengan
más de un hijo, desaparecerán los hermanos, los tíos, los primos, toda esta
tupida red familiar, la familia extensa que tantos gozos y batallas procuró a
quienes crecimos en medio de ella.
jueves, 22 de junio de 2017
Un largo etcétera (bajo el kiwi)
Terminado el libro, le envío estas letras que publico aquí con permiso del autor:
Querido Enrique:
Bajo el kiwi, he terminado de leer hace un rato Un largo etcétera. Tras la tensión-pasión de Un pábilo vacilante, sentí que la tercera entrega de tu diario-blogg bien pudiera titularse "Vuelta a la normalidad", o "Vuelta al valle" después de haber estado en la cumbre que es Un pábilo. Es un libro muy, muy sencillo, que casi no pesa, pues los niños pequeños, la una llamada Carmen, o Carmencita, y el otro Enrique, no pesan, y son ellos los protagonistas, o por lo menos los más protagonistas, de ULE, que es la puerta abierta al cuarto de sus vidas que tú nos brindas. En este sentido es el tuyo un libro muy poroso, aéreo, casi volátil. La cualidad transparente que tienen los niños, no cualesquiera niños sino estos niños que son tus hijos, impregna por completo tu libro. ¿Un casi-nada tu libro, un haiku alargado en el tiempo que dura seis años? Me gusta pensarlo así, y que leerlo haya sido como zamparse un sorbete de limón. Qué vivan los niños, qué vivan tus hijos, Carmen, o Carmencita, y Enrique.
Un fuerte abrazo.
Suso
miércoles, 21 de junio de 2017
La pelota en las gallinas
Tras el
primer “¡ring!” el segundo “¡ring!” no tarda nada en sonar. Quienquiera que
sea tiene prisa, y mucha. Al empezar a bajar las escaleras, a través del
cristal traslúcido adivino dos criaturas pequeñas. Antes de abrir la puerta,
siento sus voces nerviosas. La abro y, ante mí, un pimpollito y una pimpollita
se abalanzan a decir: “Caeu a pelota nas galiñas”. “É Suso”, le dice la pimpollita
al pimpollito, o sea que los dos estudian en el CEIP donde trabajo, y me ha reconocido.
Me enorgullece. Vamos pues los tres a por la pelota que, fuertemente lanzada y
mal dirigida, ha volado por encima de la tapia y ha caído “nas galiñas”, y
justamente es así, pues, habiendo más probabilidades de que cayera fuera del
estrecho pasillo que es el gallinero, lo hizo sin embargo dentro de él. Como no
nos conocen, las gallinas se ponen como locas a cacarear. Entro yo en su casa y recojo la pelota. Se la doy. La cogen. “¿Cómo se dice?” “Gracias”.
Feliz misión cumplida.
Estos gallos son los amigos gallos
de las susodichas gallinas.
lunes, 12 de junio de 2017
C. 3
Sobre aquella remota vida mía con C. no tengo ningún recuerdo concreto, sólo, como ya dije dos entradas atrás, la de su cara de ratón bueno que ahora, sin embargo, más me parece la de un gatito. No me acordaba yo por tanto de que él y mi también amiga de la infancia y juventud, A., habían sido novietes. A. murió en el año 2009 pero C. me dijo que se había enterado no hace mucho. Además de para verme a mí, había venido a Silleda por lo tanto también para ver la tumba de A. Pero el encuentro con su prima R. no sólo limitó nuestro encuentro a una hora sino que le impidió igualmente acercarse al cementerio. Me dijo que el mes que viene lo planearía mejor, de modo que pudiésemos alargar nuestra conversación, visitar el lugar donde nuestra amiga está enterrada y también otros sitios que fueron escenario de aventuras y vivencias comunes.
Mi hermano Ramón había comido en casa y por eso, por la tarde, recibí un whatsapp de su mujer, Mude, en el que me pedía que le diera a C. de su parte un abrazo cariñoso. Tampoco de esta amistad entre mi cuñada y mi amigo guardaba yo ningún recuerdo. Poco a poco, en torno a él, como ondas expansivas, se van añadiendo circunstancias olvidadas por mí y que completan el cuadro en el que en principio sólo me veía a mí mismo con C..
viernes, 9 de junio de 2017
C. 2
Pepe, Lucía y yo estábamos resolviendo un asunto familiar que no admitía distracción ni dilación. Sonó el timbre, Pepe bajó, abrió la puerta y comenzó una conversación de la que Lucía pudo captar la palabra “C.”. “¡Es C. preguntando por ti! ¡Baja!”. Yo, con cera en mis oídos, no sentí esta palabra, sólo lo que Pepe le dijo al que había llamado: “Mira, ahora estamos ocupados con un asunto urgente. ¿Te importaría llamarlo un poco más tarde? Enseguida terminamos”. Cuando subió confirmó su identidad. Me levanté de un tirón, me asomé a la ventana y grité: “¡C.!”. Me lancé después escaleras abajo, salí a la calle y en pleno paso de cebra C. y yo nos fundimos en un abrazo. “Mira, ahora mismo no puedo quedar contigo. ¿Hasta qué hora andarás por aquí”. “Hasta las seis”. “Anda, entra que apunto tu número de teléfono”. Cuando estaba ya dentro de casa, en la cocina, y C. se acercaba por el pasillo, le dije a mi madre quién era. “Cómo, ¿el hijo de A.?”, exclamó sorprendida y alegre. Y también ellos dos se fundieron en un abrazo.
miércoles, 7 de junio de 2017
C.
El pasado sábado día 3 reapareció C. Me dijo que nos habíamos visto por última vez cuando rondábamos los dos los dieciséis años pero a mí me parece que esta fecha se remonta todavía más atrás en el tiempo. En cualquier caso, desde hace por lo menos treinta y cinco años no nos habíamos vuelto a ver.
C. era primo de unos vecinos amigos nuestros y durante algunos meses de septiembre en años sucesivos de nuestra infancia y primera adolescencia venía a pasar unos días a casa de estos primos suyos. Nos hicimos amigos, dentro de la pandilla más amplia que yo formaba con mis amigos y amigas de aquella época. Cuando dejó de venir, durante algunos años el único contacto que hubo entre nosotros fue la felicitación navideña que, con un escueto mensaje, yo recibía de él y él recibía de mí, si bien el contenido de la mía no era tan breve como el suyo.
Después, cada vez que sus hermanos A. y C. venían a Silleda a los entierros de los tíos y tías que se iban muriendo, yo sabía por ellos las nuevas de C.: “se fue a A., pues allí está nuestro hermano mayor”; “se casó”, “tuvo una niña”, y así. Supongo que él también fue sabiendo de mí a partir de lo que sobre mí yo les contaba a A. y C.
Nos citamos a las tres, después de comer, en el bar “A Pedra”. Ambos coincidimos en decir que, en un mero cruce con no más tiempo que una mirada fugaz, no nos hubiésemos reconocido. Sin embargo, en un bar, tras un inicial “esta cara me suena” y con tiempo para una mirada más que fugaz, acabaríamos con un “¡pero si tú eres C./Suso!” Me di cuenta de que, a grandes trazos, uno puede resumir su vida en un minuto señalando sus etapas esenciales y dando unas breves indicaciones. Es lo que hicimos los dos al comienzo de nuestra conversación. A medida que pasaba el tiempo, en su sonrisa adulta reconocía yo la sonrisa del C. infante y adolescente, su carita de ratón bueno.
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