Se supone que en tanto el dedo de Dios no
toque el dedo de Adán en la representación de la creación de Miguel Ángel en el
techo de la Capilla Sixtina Adán no vive plenamente. En el Adán que espera a
ser creado apreciamos indolencia (¿un tanto chulesca?), pereza, falta de aliento:
su mano lánguida, puesta como para ser besada, con el dedo caído, es totalmente
expresiva a este respecto. Adán tiene que levantarse, ponerse en pie, abandonar
su abandono, valga la redundancia, como el de un romano en su kliné, y con
vigor asentarse sobre el mundo. Dios va disparado hacia él como un cohete, como
si temiese llegar tarde al “toque digital”, o más bien como si su ansia veloz
expresase su fuerza y convicción creadoras. Es gracioso que Dios no vaya él
solo volando sino que lo lleven en volandas sus ángeles. ¿Los necesita, él, el
omnipotente creador? La ¿mujer? en la que el Creador apoya su brazo izquierdo parece
mirar a Adán con una mezcla de escepticismo y superioridad: “¿A ‘ese’ vas tocar
con tu dignísimo dedo? ¿Para ‘esto’ te hemos traído hasta aquí? Pues vaya...”
jueves, 21 de agosto de 2014
miércoles, 20 de agosto de 2014
Entre libro y libro
He terminado de leer La historia del arte, de E. H. Gombrich, un libro espléndido que me
ha dejado henchido de grandes emociones. En estas ocasiones, que no son muchas,
uno no sabe qué debe hacer una vez
terminada la lectura. Le parece que la traiciona si enseguida comienza la de
otro libro -de hecho es lo que estoy haciendo- y no deja un tiempo para que
aquellas emociones lo remuevan a uno y hagan su trabajo. El gran espacio
interior que ocupan dentro de uno parece reivindicar poder gozar de él no un
tiempito sino uno más prolongado, días quizás, en los que el libro estaría
presente de una manera u otra antes de ser desplazado por el siguiente. Sin
embargo la máquina lectora quiere continuar con otro, que viene pidiendo paso.
Se da aquí un dilema que a mí se me ha planteado varias veces: ¿estar con unos
cuantos libros toda una vida (como Heidegger, de quien dice Julián Marías en Una vida presente: “Era hombre de no
muchas lecturas aunque muy hondas y reiteradas”) o leer uno tras otro hasta que
la vida acabe? De momento tengo claro que prefiero lo segundo y así seguiré
mientras un verdadero interés no me
haga cambiar el rumbo.
martes, 19 de agosto de 2014
Cruce de miradas
Importa poco que veas la mano del pobre en
la que depositas la moneda si no ves sus ojos y él no ve los tuyos: debe haber
un cruce de miradas que convierta en encuentro personal lo que podría quedar
reducido a un puro trámite. Nos debemos
el uno al otro.
sábado, 16 de agosto de 2014
Leer como un niño
Tengo entre manos La historia del arte, de E. H. Gombrich, “una de las obras sobre
arte más famosas jamás publicadas”, y no me extraña porque es deliciosamente
sencilla y didáctica. Quiero leerla “como un niño”, tal como explicaba aquí, es
decir sin querer “saber” sino queriendo “saborear”, sin querer “aprender” sino
queriendo “contemplar”, sin ambición de “cultura” y con deseo de “fruición”,
sin que me fustigue el pensar que mucho de lo que estoy leyendo acabaré olvidándolo
sino haciendo una lectura perfectamente “inútil”, que no “sirva para nada”, con
el puro y único anhelo del niño que es feliz porque descubre mundos nuevos.
¿Qué le importan a él los detalles, las fechas, los estilos, los nombres, la
secuencia de la historia? Nada, sino sólo el “¡oh, ah!” de un asombro continuo,
inservible, olvidadizo. En este sentido, quiero ser una persona “inculta”.
viernes, 15 de agosto de 2014
Yo confieso
No me confieso, ni siquiera una vez al año, por dos motivos.
El primero, porque el sacramento de la confesión nació en las primeras comunidades
cristianas tras comprobarse que había bautizados que, tras quedar limpios de
todo pecado en el bautismo, llegaban a pecar gravemente, por lo que era
necesario una nueva limpieza, que tenía lugar en el sacramento de la confesión.
El segundo motivo es que ya hago confesión de mis pecados en el confiteor de la misa dominical, donde
obtengo el perdón de los mismos. Del primer motivo se deduce que sí acudiría a
un confesionario si fuese consciente de haber cometido un pecado grave. No creo
haberlo cometido nunca, pero no pongo la mano en el fuego ni siquiera por mí:
¿y si me cerré a luz que me informaba que sí había incurrido en él?
Esta práctica la rompí hace unos cuantos años cuando lleve a
mi madre a confesarse a la catedral de Santiago de Compostela. Allí, me sentí
empujado (¿por el Santo Espíritu?) a hacerlo yo también. Me acerqué a un
confesonario no sin antes cerciorarme de que me iba a encontrar con una cara
amable: las hay que tiran “patrás”. “Mire, padre, me resulta imposible detallar
mis faltas; sólo puedo decirle que supongo que soy un pecador; poco o nada más
puedo añadir”. Vivaraz, alegre, el buen sacerdote le quitó importancia a todo
esto y me absolvió con mucho contento. Yo salí encantado.
De todos modos sí pesaban un poco en mi conciencia dos no sé si pecados o pecaditos que nunca había detallado. Uno para mí si tenía al menos en cierto modo alguna gravedad, tal vez mucha, tal vez no tanta, no lo sé. Quería confesarlos en cualquier caso. Pocos años después me encontraba de nuevo en la catedral de Santiago. A mi izquierda estaba un sacerdote cuyo rostro no me satisfacía especialmente pero tampoco me disgustaba. Estaba esperando que terminase de hablar con un guardia vigilante. Como parecía que esto no iba a ocurrir pronto, me acerqué y me arrodillé. Y confesé, los confesé. Pero, vaya, poca importancia le dio a mis pecados, ¡mis pecados tan míos, tan importantes, de los que estaba tan prendado! Pues no, no me los “valoró” en su debida relevancia, la que yo creía que tenían y, tras quedar absuelto, me quedé un poco chafado. “¡Vaya cura éste, no tratar mis pecados como ellos lo merecen!” En mi quedarme chafado estuvo mi penitencia. Ya decía en una entrada anterior que Dios ningunea nuestros pecados pues bien sabe él que hasta podemos enorgullecernos de ellos.
jueves, 14 de agosto de 2014
¿En qué paró...?
¿Qué pasa, ya no sé estar quieto, esperando
la palabra, sino que enseguida empiezo a removerme en la butaca, a curiosear en
internet, para sortear el vacío? ¿En qué paró tu aprendida paciencia y quietud?
Me son difíciles últimamente, por lo que se ve. ¡Con lo bien que te demorabas
en las nubes que pasan, en lo visto más allá de los cristales!
miércoles, 13 de agosto de 2014
Un grito salvaje
Soy un niño que no quiere datos, ni informaciones, ni
contenidos. Grito “¡¡NOOO¡¡”. Tabula rasa, grado cero. Viento sí, mucho viento,
y agua, la naturaleza toda, tan pura.
No quiero saber nada; quiero olvidar todo lo que sé; no quiero
que me agobie todo lo que no sé; si no disfruto cuando sé no quiero saber nada;
aquí, que rija con todo esplendor y fuerza el puro principio del placer, del
interés, de la fruición.
¿Qué me importa Tiziano, qué me importa Velázquez si me agobian,
si me aniquilan? ¿Qué me importa la cultura toda si no es como un vaso de agua,
como una espléndida fruta roja? ¡Abajo con ella! Un principio salvaje, sí, de
pura degustación, naciente, frente al sol que se pone.
“Si no sois como niños no entraréis en el
reino de los cielos”. Ante los libros, los cuadros, las películas, la música,
las obras escultóricas y arquitectónicas, la fotografía, quiero ser como un
niño, los ojos muy abiertos, las manos, fáciles, la cabeza, descansada. Y a
vivir.martes, 12 de agosto de 2014
Aforística
A la vida le sienta bien su poquito de
temor, su poquito de temblor.
Dios ningunea los pecados del hombre.
La falta de sueño y la falta de sueños nos
hacen infelices.
El santo es el hombre que permite funcionar
a Dios a pleno rendimiento.
Ya no necesita espejos quien ama a los
hombres y ama a Dios: se ve en ellos.
sábado, 2 de agosto de 2014
La rutina
Si se está pertrechado contra el aburrimiento,
en la rutina se descubre la melodía de la vida.
viernes, 1 de agosto de 2014
¿Qué le confesó?
Su padre estaba en el féretro. Le susurró
algo a su madre, con la que estaba sentada en el primer banco. Entonces, con
sus diez años, se fue directa al confesionario. Mi madre me lo contó como si
tal cosa y a mí me llamó poderosísimamente la atención, hasta enternecerme y
llenarme de curiosidad. ¿Qué querría confesarle al sacerdote el día en el que
iban a enterrar a su padre, muerto de cáncer a los 45 años? Daría mil batallas
por saberlo, aunque bien sé que el buen Dios nunca me lo dirá.
jueves, 31 de julio de 2014
Montaña y lago
¿Hay mejor combinación paisajística que la
de montañas y lagos? En la Austria alpina pude comprobar hasta qué punto componen
una pareja perfecta. El lago compone un hiato delicioso en medio de la bravura
de las montañas: en él se amansan las primeras. A cambio el lago se sabe
protegido por ellas, circuido por mil capitanes.
A mí me encantan los lagos porque son un mar
a escala humana. Demasiado infinito éste, inabarcable para el ojo humano,
temible siempre. El lago en cambio, un
mar en miniatura, nuestra mirada lo alcanza, y no ruge como un monstruo cuando
los vientos lo embravecen.
miércoles, 30 de julio de 2014
Las siete espadas
De mil maneras Madre: salud de los enfermos,
refugio de los pecadores, consoladora de los afligidos, auxilio de los
cristianos... De mil sitios Virgen: de Lourdes, de Fátima, de la Saleta, de
Guadalupe... Un corazón mordido por siete espadas, exprimido hasta el
infinito...
martes, 29 de julio de 2014
No casan pero se casan
Está bien que las parejas que no casan se
casen: muestran al mundo, primero, que las apariencias engañan, y segundo, que
la configuración es interior, donde las almas se aúnan más allá de lo que el
ojo (mal)ve y la razón (mal)entiende.
lunes, 28 de julio de 2014
Piercings
A un converso la iglesia no le va a pedir
que se saque los piercings ni que se borre los tatuajes, como no le pide a ninguna
mujer que no se pinte los labios ni que se saque los pendientes. Andando el tiempo
ya decidirá él si son o no superfluos y vanos, si estorban o no su crecimiento
espiritual, si ofrece o no un aspecto de sí mismo que no se compagina con la
identidad interior que lo va configurando. Uno puede decidir que sólo llevará
colgada al cuello una cruz; un segundo que sólo la llevará tatuada en su
antebrazo; un tercero, que tal será el piercing que se ponga en la oreja.
viernes, 25 de julio de 2014
Gustav Klimt y Egon Schiele
Ir al Museo de Historia del Arte de Viena (el Kunsthistorisches
Museum) sin tener claro qué autores quería ver significaba abonarse a un
vagabundeo sin control, en puro despiste, cansino. La hora además no era la más
adecuada: después de comer y sin dormir la siesta. Preferí cumplir la idea
previa que llevaba: ver obras de Klimt y Egon Schiele. Estaban en el museo
Leopold, vecino del anterior, ambos en la plaza de María Teresa. De ambos había
muy poco, si bien del segundo tiene la mayor colección en el mundo, aunque me
parece que no tiene lo más importante. Lo que vi en cualquier caso me gustó mucho.
Este autorretrato de Egon Schiele es deslumbrante: los pelos de las axilas, del
pubis y de las piernas; el ojo rojo, las tetillas rojas, el ombligo rojo; la
oscuridad marrón de la cabeza, los brazos y las antepiernas; la claridad
amarilla del abdomen; las puntas huesudas, salientes; el brazo derecho
escondiendo el cuello, el izquierdo yéndose tras la cabeza; el sexo impúdico
que las piernas abiertas dejan al descubierto: todo compone una figura extrañísima,
alucinada, que se retrae y se ofrece, un tanto monstruosa. De Klimt había unos
grandes paneles, en blanco, negro y gris, pedidos por la universidad de Viena
para sus facultades de Derecho, Medicina y Filosofía, impresionantes. Pero a mí
lo que más me gustó fue el Estudio de la cabeza de un hombre ciego: de haber estado solo y en horas más propicias,
me habría pasado un buen rato contemplándolo.
jueves, 24 de julio de 2014
Autores fronterizos
Hay autores fronterizos que, a la que se descuidan, se pasan
de la raya. Simone Weil, Leon Bloy, Kierkegaard, Unamuno pertenecen a esta
estirpe. De sus abismos de luz, irrenunciables, vivimos hoy, mientras que sus
abismos de sombra los sorteamos aunque también aprendamos de ellos. Son autores
apasionados: de aquí el vigor
rutilante de sus descubrimientos, pero por ello mismo también desequilibrados: llegan a posiciones
equívocas llevados por un genio sin control.
(Lo que acabo de escribir es
sólo una impresión, por ello poco fiable, incluso para mí mismo, pero quería
sacármela de encima escribiéndola pues lleva mucho tiempo acompañándome. Quede
aquí como mero apunte, por si algo valiere).
martes, 22 de julio de 2014
Un esposo hijo
Me resultó muy simpático uno
de los matrimonios del grupo con el que viajamos un amigo y yo por Austria del
13 al 20 de este mes de julio. A primera vista no pegaban nada el uno con el
otro; rondaban los sesenta. Ella era ancha de caderas, de piel muy blanca, con
las cejas trazadas a lápiz pues las pilosas habían desaparecido; su acento era
catalán, catalán, el que usaría un humorista imitador. El tenía un flequillo canoso
de senador romano, piel morena y un rostro afabilísimo. Caminando, unas veces
se colgaba del abrazo ella de él y otras él de ella; esto último resulta más
raro; yo al menos lo veo muy pocas veces. Entonces parecía un esposo-hijo. En
realidad me lo parecía siempre.
sábado, 12 de julio de 2014
Monstruos redivivos
Ayer tuve unos inicios de
sueño pesadillescos: monstruos irreconocibles se empeñaron en no dejarme dormir
y al fin tuve, cosa verdaderamente increíble, que cerrar la puerta y atrancarla
con la mesita, para que no se colasen por la rendija. ¡Qué inesperada y
tontorrona vuelta a los temores de la infancia! Me levanté con la cabeza
zumbona y así sigo, mientras voy haciendo pie sobre el solar del mundo.
viernes, 11 de julio de 2014
Un enano
San Juan de la Cruz
aborrecería que dijeran de él que fue “un gigante del espíritu”. “Más bien soy,
pienso yo que diría, un enano que ama profundamente a Dios”.
jueves, 10 de julio de 2014
En Madrid un 4 de julio
Se cansa uno a veces de sus
“parrafitos” y echa de menos ser un escritor mundano y divertido que se lance a
escribir crónicas torrenciales sobre esto y aquello. Pero ya está mi pie muy
metido en mi estribo y no me libraré de ser el tipo de escritor que soy. Si
suena aquí una pequeña nota de frustración es eso, pequeña, o eso creo, porque
a lo mejor es grande y está bien que lo sea si eso significa que uno investigue
nuevos vericuetos y se lance por ellos. Cualquiera sabe. El caso es que envidio
y admiro la crónica madrileña de mi amigo Enrique y las que está haciendo mi
amigo Ángel (aquí, aquí y aquí), todas referidas a nuestro viernes 4 de julio. Yo debo destacar por
encima de todo lo que para mí fue más importante: el tan ansiado encuentro
analógico, con “presencia” y “figura” (que diría San Juan de la Cruz), con
Enrique García-Máiquez. Viejos amigos virtuales desde hace ya algunos años, a
los dos nos urgía (re)conocernos cara a cara. La cosa fue después muy rodada,
estando de por medio el museo del Prado, su hermano Jaime, amigos suyos varios,
Ángel por supuesto, una deliciosa tarde en la casa de David y Carmen, a la que
siguió una pre-cena, cena y post-cena con amigos y amigas nuevos de nuestros
anfitriones. Qué bonito fue participar en el discurrir libre de las ideas y
palabras de unos y otros, donde se habló de pintura, de Bruckner, de Girard, de
Casablanca, de Jon Juaristi, de los judíos, del Holocausto, de las familias
misioneras que se van a Austria o a cualquier otra parte del mundo, de
anglofilia, de anglofobia, de francofobia, de un chiste en el que comparecen un
católico, un musulmán y un judío... Altísima civilización le llamo yo a esto,
que acaso no sea otra cosa que hablar, escuchar, respetarse y quererse.
miércoles, 9 de julio de 2014
Corazón maduro
El corazón inmaduro necesita
recibir órdenes de la razón para hacer el bien. “Haz esta obra buena”, le dice
al corazón perezoso o egoísta. El corazón maduro lo hace espontánea,
inmediatamente, pues ya ha interiorizado la ley del amor. Obra por sí mismo,
como si dijéramos.
martes, 8 de julio de 2014
Mi senequita
Me causó maravilla, emoción y conmoción San Juan de la Cruz. La biografía, del
padre carmelita José Vicente Rodríguez, una obra monumental en extensión y en
calidad. ¡Qué hombre, qué santo Juan de Yepes, después Juan de la Cruz!
Incandescente, pura luz, amor total, plenitud suave, y mil cosas más, todas
concentradas allí donde el hombre de Fontiveros es el santo descalzo, un santo
irrepetible y casi irrespirable de tan puro. Hubo momentos en que sólo me fue
posible continuar la lectura a condición de dejarla y ponerme a rezar, a
rezarle a él: “fray Juan de la Cruz, fray Juan, padre Juan”, le decía, le digo.
“Mi séneca, mi senequita”, lo llamaba la madre Santa Teresa, un diminutivo que
en mi cabeza se une a otro, El
mudejarillo, la preciosa obra que escribió sobre él José Jiménez Lozano, y
esto porque era bajo, bajito digo yo con otro diminutivo por la ternura que me
inspira. Con respecto a mi relación con los santos, creo que esta lectura
supone un antes y un después en mi vida espiritual y cristiana. No era devoto
de ningún santo en particular y creo que a partir de ahora lo voy a ser
incondicionalmente de San Juan de la Cruz, “el jilguero de Dios”, cuya
protección y luz ya le pido. Me quedo con muchas cosas pero ésta me ha gustado
especialmente: “Por donde fuésemos hiciésemos el bien a todos, porque
pareciésemos hijos de Dios. Y que jamás hiciésemos agravio a nadie, ni con
obras ni con palabras agraviásemos a nuestros prójimos; y que tuviésemos por
claro y cierto que cada vez que nos descuidásemos de esto, nos hacíamos más mal
a nosotros que a nuestros prójimos”, palabras de una monja descalza del
monasterio de San José del Salvador, en Beas, Jaén, sobre lo que le había
escuchado decir al santo en una ocasión.
lunes, 7 de julio de 2014
Velázquez vs Grünewald
¿Un Cristo regio, aposentado -la cruz es un trono (Velázquez)- o uno rendido a su fealdad sanguinolenta -la cruz
es un potro de tortura (Grünewald)-
jueves, 3 de julio de 2014
miércoles, 2 de julio de 2014
martes, 1 de julio de 2014
San Juan de la Cruz, sin tizón encendido
Aquí hablé de cómo de
distinta manera manejaron el fuego San Francisco de Asís y Santo Tomás de
Aquino para hacer frente a la mujer que las tentaba, el primero invitándola a
sentarse con él en las brasas, el segundo defendiéndose de ella con un tizón.
Veamos como obra en situación parecida San Juan de la Cruz, tal como nos lo
cuenta José Vicente Rodríguez en San Juan
de la cruz. La biografía: “En este lance podemos ver la humanidad del santo
que lo pasa mal, y la santidad del hombre fiel a sus compromisos que, sin armar
una escandalera en el barrio ni tener que echar mano de un tizón encendido,
como Tomás de Aquino en ocasión parecida, es capaz de convencer (“supo decirle
tales cosas que la redujo a conocimiento de su culpa y del mal que hacía; y
volviendo por do había entrado, se fue a su casa”) a la muchacha que trata de
hacerle caer en la red de sus encantos”.
lunes, 30 de junio de 2014
Desnudo y solo
Ya sabes, Señor, que realidades me hacen daño.
No sé protegerme frente a ellas.
Una y otra vez vulnerable, así estoy, aquí estoy,
desnudo y solo.sábado, 28 de junio de 2014
El cuarto de baño
Mejor que de purgatorio yo prefiero hablar de “cuarto de baño” y así me veo como el chiquillo que, lleno de roña, grita “¡ay, ay!” mientras un ángel me raspa con fuerza.
Los gritos de dolor, allí, serán también gritos de alegría.
En él el fuego nos quemará, el agua nos limpiará, el aire nos purificará, para que, con pies limpios, nos reciba la tierra nueva.
viernes, 27 de junio de 2014
Nos aman
De repente he caído en la
cuenta con alborozo de que los santos nos aman, ¡nos aman!, y que sólo
poniéndonos bajo su protección dejaremos de envidiarlos y de temerlos.
jueves, 26 de junio de 2014
Don de lágrimas
Un buen chorro de lágrimas
me limpiaría de veras y acaso así terminaría por definirse ese punto de tristeza
que me ha acompañado en diversos trechos a lo largo de este año. Pero, en mi
caso, empiezo a comprender que este llanto o es un don o no será.
miércoles, 25 de junio de 2014
Qué tal, Francisco
La campechanía del papa
Francisco se impone de puro evidente. De repente nos hemos dado cuenta de que
toda la pompa que rodeaba al papado, de la que él se deshizo con tanta
determinación como sencillez, nunca debió existir. Si yo estuviera sentado en
la sala correspondiente a la espera de ser llamado para tener una audiencia con
él, estaría de lo más tranquilo. Una vez que llegase mi turno, me dirigiría a
él como quien se dirige a un viejo amigo y le diría: “¡Qué tal, Francisco!”
Sería un tú a tú entre dos seguidores de Cristo y en este sentido entre dos
iguales, con la “pequeña” diferencia de que él sucede a Pedro de una manera y
yo de otra.
martes, 24 de junio de 2014
Tanto amor, tanto miedo
Siempre he temido a los
santos porque me recuerdan hasta dónde puede un hombre dejarse amar por Dios y
hasta dónde puede amarlo, y es hasta al fin, con todo el corazón, con toda el
alma, con todas las fuerzas. Yo, a tanta capacidad de ser amado por Dios y de
amar a Dios, le tengo miedo, si bien, por otro lado, en momentos en los que soy
pura ansia de él, es lo que más deseo. Pero estoy a infinita distancia de ese
“todo..., toda..., todas...” y me pongo a resguardo ofreciendo un poquito de
corazón, un poquito de alma, unas poquitas fuerzas.
lunes, 23 de junio de 2014
Sonrisa helada
La sonrisa que te puedan
producir algunas de las películas que viene rodando últimamente Woody Allen es
una sonrisa helada. Hay que ser muy obtuso para no darse cuenta de que, por más
que estén envueltas en música de jazz y atravesadas por una vena humorística,
son historias de personas desgraciadas. Por lo tanto no es que no sean ni de
lejos comedias, es que tampoco son tragicomedias sino tragedias a secas. La
esperanza brilla por su ausencia. La imagen de la pobre Jasmine (Cate
Blanchett, en Blue Jasmine, la última
película de Woody Allen), sentada en un banco, intentando unir los trozos de la
canción que sonaba cuando conoció a su marido, con los ojos llorosos e hinchados,
es el retrato vivo de un ser roto, y así termina la película, a ras de suelo,
donde habita una esperanza muerta.
sábado, 21 de junio de 2014
A la sombra del kiwi
Hoy ha sido el primer día de
este año que he estado leyendo debajo del kiwi en una hamaca en el patio. Si me
gusta el verano es porque me permite hacer precisamente esto, leer en el
frescor que proporciona la sombra de un árbol, rodeado de flores, hortalizas y
cantos de pájaros. Incluso consigue que sea más llevadera la lectura de un
libro que dentro de casa me resulta pesada. Un verano sin esto sería para mí un
verano perdido. De la conjunción del gozo de la lectura y el esplendor de la
naturaleza resulta una dicha que anticipa retazos paradisíacos, en la que se da
una mezcla perfecta de concentración, exterioridad y reposo.
viernes, 20 de junio de 2014
Amores de cine
En el Hollywood de siempre eran pocos los matrimonios que
duraban toda una vida. El de Paul Newman y Joanne Woodward fue uno de esos
pocos que se mantuvo hasta el final. De no haber sido así yo me hubiese
entristecido porque, con lo que me gusta el cine, amo a las actrices y a los
actores y amo también que se amen hasta que la muerte los separe. ¿Y quién no
amaba al gran Newman y a la gran Woodward?
A lo largo de los años
tuve mis “¡vaya, qué pena!” cuando sí hubo rupturas de pareja o matrimoniales
de actores y actrices de los que era y soy devoto. Anoto aquí algunos
refiriendo sin más los nombres del actor o la actriz amados: Harrison Ford (tras
separarse de su segunda esposa Melissa Mathison, la guionista de E.T.), Robert Redford
(tras separarse de Lola van Wagenen), Susan Sarandon y Tim Robbins (¡qué gran
pareja formaron durante más de veinte años!), Imanol Arias (cuando se separó de
Pastora Vega), María Barranco (tras separarse del gran director Imanol Uribe),
Concha Velasco (que se separó de Pedro Masó) y, por último, uno muy reciente,
Melannie Griffith y Antonio Banderas (más amada la primera que el segundo).
Con respecto a los años venideros, espero que no me causen disgustos parecidos la más amada, Sigourney Weaver, y Jessica Lange (casada con el también muy amado Sam Sephard). Y podría mencionar también a Kevin Kline, Julianne Moore, Jeff Bridges, Annette Bening...
jueves, 19 de junio de 2014
Vital, húmeda, cordial
La razón vital (Ortega y
Gasset), la razón húmeda (Alfonso Pérez de Laborda), la razón cordial (Adela
Cortina), y otras de este tenor que habrá por ahí y que yo desconozco: en los
siglos XX y XXI se le ha dado a la “mera razón” ilustrada lo que le faltaba y
que la completa hasta hacerla más y mejor razón. Ya no se podrá decir, con
Pascal, que “el corazón tiene razones que la razón no entiende”. La de ahora,
cordial, húmeda, vital, si que las comprende, si no todas sí algunas, o muchas
incluso.
miércoles, 18 de junio de 2014
El don de la presencia
Dame, Señor, el don de la
presencia, que no esté en el pasado, que no esté en el futuro sino aquí, ahora.
martes, 17 de junio de 2014
La primera boca
El proceso de la puesta en
circulación de una nueva palabra me fascina, el que va desde que alguien la
pronuncia por primera vez hasta que acaba siendo de dominio público,
principalmente porque nunca sabremos quién fue el que se la sacó un buen día de
la chistera. El “buenismo”, por ejemplo, de Rodríguez Zapatero, ¿a quién se le
ocurrió? ¿Y a quién el “subidón”? Sería una pesquisa fascinante seguirle el
rastro hacia atrás a un nuevo vocablo hasta llegar a su fuente primera, a su
primera boca. Y lo bueno es que el autor tampoco sabrá nunca que de sus labios
nació un bestsayer.
lunes, 16 de junio de 2014
Apuros en Besançon
Emerge un recuerdo y me trae
Besançon, ciudad del medioeste francés. Hace más de veinte años, de vuelta de
Alemania camino a casa, estábamos en ella mi amigo Emilio, su hermana Mary, mi
hermana María y yo. Paseábamos por la calle y mi hermana tenía necesidad
urgente de ir al baño. No veíamos dónde hacerlo, ningún café, ninguna taberna,
nada. Divisamos la señal de unos servicios públicos y respiramos aliviados.
Pero al llegar, qué rabia, la mala suerte quiso que estuviesen pechados. Seguimos
caminando, a paso muy vivo, mirando a derecha y a izquierda sin que apareciese
ningún lugar que contuviese unos excusados. Al fin nos vimos al frente de un
bar grande, medio oscuro, lleno de hombres. A María la frenó el temor. Todas
las miradas, que nosotros imaginamos torvas, estaban puestas en nosotros, sobre
todo en mi hermana: a buen seguro que era muy raro que entrasen turistas extranjeros
en tal sitio y más raro que alguno de ellos fuese una mujer. “A saber cómo
estarán los servicios”, musité. “Me da igual, no aguantó más”. Y allá que se
fue, por en medio de los posibles violadores. Cuando entró en los servicios y
dejé de verla pegué un respingo. Regresó sana y salva. “¿Qué?” “Respiré con la
boca para no oler y me puse en cuclillas, ya sabes, era uno de ésos a ras de
suelo”. Los dejamos con un palmo de narices, a los asesinos.
sábado, 14 de junio de 2014
No se enfada
Ya oí decir a varias
personas que Pablo Iglesias, el líder de Podemos, “no se enfada” en las
tertulias televisivas en las que participa (o participaba), y tal observación pretendía ser desde luego un
elogio. El subtexto que hay aquí es que muchos otros sí que se enfadan, y esto
los afea. Hice una pesquisa en youtube y comprobé que era cierto lo que mis
amigos decían. “Un buen punto a su favor” me dije, no sin envidia. Tampoco es
que enojarse en el transcurso de un debate sea particularmente grave, salvo que
esto ocurra demasiadas veces, porque entonces la calidad de la argumentación se
verá afectada por esta insidiosa presión sanguínea. La energía así perdida es
una energía de la que ya no podrá disponer la propia razón en sus esfuerzos
reflexivos. Tanto si es una aptitud heredada o una aptitud adquirida (¡qué
mérito tiene esto último si uno es de naturaleza temperamental!), es una de las
condiciones para que, junto con otras, pueda darse un buen diálogo, o por lo
menos un diálogo más exitoso.
viernes, 13 de junio de 2014
Un vaso que bota
¿Alguien
ha visto botar un vaso de cristal después de haber sido arrojado al suelo, y no
unos pocos centímetros sino mucho más de un metro? Yo sí, y también algunos
miembros más de mi familia hace un montón de años, cuando eran mozos mi hermano
Ramón y mi hermana María y estaban enzarzados en una de sus habituales peleas.
No sé cuál de los dos, pretendiendo romper el vaso al lanzarlo contra el suelo,
consiguió este pequeño milagro. ¿Pero, cómo, un vaso de goma?, debimos pensar
mi hermana Lucía y yo, que, maravillados, no dábamos crédito. Fue un fulgor de
poesía en medio de la batalla, un fulgor de paz cabe decir, bien humorístico.
jueves, 12 de junio de 2014
La felicidad
La felicidad es más que un
instante, como muchos opinan, más entonces que esta precariedad súbita. Es un
murmullo de fondo que se mantiene durante largos períodos de tiempo, mientras
nada grave lo disturba, porque las desgracias muchas veces tardan, tardan
incluso mucho. El infortunio tiene su hora y en tanto no llega la felicidad
habita en aquéllos que han sabido encontrarla y vivirla.
martes, 10 de junio de 2014
El sol
Las nubes son gasas y el
sol, tan tímido, apenas si se atreve a lucir: es breve, blanquecino.
lunes, 9 de junio de 2014
El sueño
El sueño -o colección de
sueños- más extraño, más enrevesado, más denso, más poliédrico, más
indescifrable, más agotador, más más lo tuve la noche pasada. Todos los genios
surrealistas juntos no podrían componer algo tan... No hay palabras: “es
sublime y no lo abarco”, que diría el salmista. Ni que decir tiene que dormí
fatal.
viernes, 6 de junio de 2014
Subidón
A veces tengo subidones de
alegría y el ritmo cardíaco se me dispara. Y yo le digo: “quieto, corazón...”
jueves, 5 de junio de 2014
La reforma de la Constitución
Las razones históricas que justificaron, y acaso todavía justifiquen, la existencia de la monarquía parlamentaria en España no durarán siempre y yo espero que llegue el día en que haya una mayoría suficiente de españoles que estén en contra de la monarquía y a favor de la república, aunque yo no sé porque la única alternativa tiene que ser ésta. ¿Tiene que haber un presidente y un primer ministro? ¿No basta acaso con que haya un presidente, como en Estados Unidos y en tantos otros países? Yo me apunto a este segundo modelo. En cualquier caso, si ha de haber un jefe de Estado y un presidente de Gobierno, tanto como es electo el segundo tiene que serlo el primero: ¿dónde se vio que un alcalde, por ejemplo, ha de ser el hijo del último en ocupar tal puesto y no el que los ciudadanos elijan libremente? Espero que, llegado el momento más oportuno, surjan iniciativas parlamentarias que insten a una reforma de la Constitución a este respecto. No va a ser fácil porque, según lo regulado por esta misma en su artículo 168 (“1 Cuando se propusiere [...] una [revisión] parcial que afecte [...] al Título II [De la corona], se procederá a la aprobación del principio por mayoría de dos tercios de cada Cámara, y a la disolución inmediata de las Cortes. 2. Las Cámaras elegidas deberán ratificar la decisión y proceder al estudio del nuevo texto constitucional, que deberá ser aprobado por mayoría de dos tercios de ambas Cámaras. 3. Aprobada la reforma por las Cortes Generales, será sometida a referéndum para su ratificación”), la monarquía queda bastante blindada.
Con este tema de todos modos no soy demasiado purista y sí pragmático. Y tampoco creo que sea ahora un problema principal. Hay otros que lo son mucho más y que ya nos los sabemos todos: el paro, la credibilidad de las instituciones, la corrupción, el proceso soberanista catalán, la situación de la educación, el fortalecimiento de una democracia más participativa para que la representativa sea más creíble, etc.
Añado como punto final que Felipe y Letizia me caen muy bien y espero que reinen lo mejor que puedan y sepan, para bien de todos.
miércoles, 4 de junio de 2014
Los secretos del inconsciente
El asunto tenía todas las
trazas de poder ser explicado sólo sobre un diván freudiano. Porque, vamos a
ver, ¿a qué se debía que fuera tan susceptible con respecto a ella, el verse,
tantas veces, soliviantado por sus palabras, cuando éstas no portaban ninguna
agresión? Una buena prospección en su inconsciente, ¿encontraría alguna
respuesta a esto? Sus reacciones airadas, ¿eran su manera de protestar contra
el gran ascendiente afectivo que ella tenía sobre él? Y aun si esto fuera
cierto, quedaría por explicar en qué consistía esta autoridad emocional. Había
además otro dato, en el que reparó muy tardíamente: ¿no se parecían a ella las
mujeres que más le gustaban? De todos modos, le parecía que se movía sobre
hipótesis que sólo una “gran revelación” de su inconsciente podría resolver.
martes, 3 de junio de 2014
Batería política
¿Son los líderes políticos
los que deben encabezar los proyectos que ilusionen a los ciudadanos? ¿Hasta
qué punto depende de ellos la cohesión de una sociedad? ¿Una desilusión
política acarrea inevitablemente una desilusión social y moral? ¿Qué cuota de
liderazgo les corresponde a los representantes políticos y cuál es exactamente
su tipo dentro de lo que podríamos denominar “el liderazgo de una sociedad”? En
tanto no fallen los líderes de otros ámbitos, ¿cuánto importa que fallen los
del ámbito político? ¿Se espera de los políticos demasiado y por ello equivocadamente?
¿En qué medida son ellos mismos los responsables de esta “equívoca demasía”?
¿Qué errores les imputamos injustamente, que culpas cargamos sobre ellos, cual
chivos expiatorios, sin que en realidad las tengan? ¿Una sociedad fuerte no es
aquélla que no se deja quebrar aunque quiebre la clase política?
lunes, 2 de junio de 2014
Los que lo hacen bien
Los que lo hacen bien: políticos de altura: ¿no sería éste un buen título para un libro que
nos devolviese la confianza en los políticos? Porque haberlos haylos, buenos
políticos, y alguien tendría que decirnos quiénes son, dónde están, qué cosas
hacen y cómo las hacen. Y no creo que se trate de una aguja sino de muchas
agujas en un pajar. Pero nadie los hace visibles y así nos quedamos sin el
necesario contrapeso frente a los malos políticos. Porque no debe ocurrir que éstos
infamen a los buenos.
sábado, 31 de mayo de 2014
Otra hornada que se va
Contemplo con emoción a los
alumnos que, tras terminar 2º de bachillerato, pasan por secretaría para
matricularse en la PAU (Prueba de Acceso a la Universidad). Terminan una etapa
y empiezan otra; atrás queda el instituto y delante la universidad; atrás
familia y delante residencia o piso. A pesar de haber vivido yo también este
tránsito no soy capaz de ponerme en su piel. Recuerdo sólo a medias cómo era yo
en aquel entonces, qué sentía, qué quería, qué esperaba. El hecho de que fuese
a estudiar teología en la Universidad Pontificia de Salamanca no marcaba para
mí ningún camino totalmente claro. Tendría que ir viendo, viéndome. El primer
trimestre lo pasé fatal: la salida del nido materno me pesó hondamente. Poco a
poco las cosas se fueron después componiendo. ¡Pero qué lejos queda ya todo esto!
Y nada añoro pues no soy yo ser de nostalgias.
jueves, 29 de mayo de 2014
Satanás: una canción, una película, un teólogo
Podemos empezar a ras de
suelo, con la vena cómica de la canción “El chivo”, escrita por Luis Mendo y
Bernardo Fuster y cantada por Ana Belén, en la que Satán, “harto de ser
despreciado por todos”, dice: “¡Señores, presento mi dimisión! ¡Aquí está mi cargo de Ángel
Caído! Me quedó a vivir en un rincón del Parque del Retiro”. Damos ahora
un paso de gigante para aterrizar en la película Las páginas del libro de Satán, de Carl Theodor Dreyer, en las que
nos encontramos con un ángel de las tinieblas que se entristece cada vez que
triunfa en su labor tentadora. Así, tras conquistar el alma de Judas y una vez
que éste entrega con un beso a Jesús en el huerto de los olivos, se dice de
Satán que “veía con tristeza el éxito de su obra malvada. Y su pena era aún más
profunda al haber entregado al hijo de Dios a los verdugos de los hombres”. El
salto definitivo nos deja en las manos de Hans Urs von Balthasar que reflexionó
en alguno de sus últimos libros sobre la posibilidad de una redención del ángel
caído. Es una pena que no pueda citar en este caso ningún texto porque no he
leído este libro -ni siquiera sé cuál es- del genial teólogo suizo. El tema, en
cualquier caso, queda trazado: ¿un Satán que dimite, un Satán apenado por sus
éxitos, un Satán redimible?
martes, 27 de mayo de 2014
Cero escritura
Las ideas se las sirve el yo
ocurrente al yo ejecutivo para que éste, pues eso, las ejecute, como explicó en
su día José Antonio Marina. He de decir que, de un tiempo a esta parte, a mi yo
ocurrente no se le ocurre nada, o muy poca cosa, lo que implica que yo ejecute
muy poco. O en román paladino: no tengo ideas y por lo tanto no tengo palabras.
Cero escritura. El cursor parpadea, parpadea, parpadea... y nada. En el
desierto pues, a la espera del agua.
miércoles, 21 de mayo de 2014
La estela de Job
La entrevista a José A. Ortega
Lara que nos dio a conocer Ángel en su blog me puso contra las cuerdas. Con el
tema del sufrimiento humano, cuando éste lleva al hombre más allá de lo
soportable, yo me electrocuto de cuando en cuando. Necesito después varios días
para recuperarme. Ortega Lara habla de su sufrimiento “atroz, atroz, atroz”, de
sus intentos de suicidio, de su suplicio vivido coram Deo. El diálogo entre el hombre sufriente y Dios alcanza aquí
sus cotas más desgarradoras: estamos en la estela de Job, durísima estela, en
la que el hombre arguye contra Dios y lo pone en tela de juicio. Yo me quedo
siempre sin respuestas, y vuelvo los ojos a Cristo crucificado, enmudecido.
“¿Hasta cuándo, Señor, hasta cuándo?”, gritamos. La oración de san Francisco de
Asís vuelve a mis labios: “Pastor bueno que a nosotros nos has mostrado tu
misericordia (...), concede gracia y virtud a esta tú ovejuela para que en ninguna enfermedad, angustia o
dolor me aparte de Ti”.
sábado, 17 de mayo de 2014
El sufrimiento
El sufrimiento es un
material altamente inflamable, de difícil gestión. Se soporta, se lleva como se
puede.
viernes, 16 de mayo de 2014
Quédate
En el relato de los
discípulos de Emaús, cuando “llegaron cerca de la aldea donde iban”, Jesús “simuló que iba a seguir caminando”. No
dijo: “me quedó con vosotros” sino que, como se lee en otras traducciones, hizo ademán de continuar. Al actuar así,
Jesús instaba a los discípulos a ser requerido, invitado, a que le dijeran en
definitiva: “Quédate con nosotros porque atardece y el día va de caída”. ¿No
ocurrirá siempre así en la vida de cada uno, que Jesús nos acompaña y, simulando marcharse, nos impulsa a
pedirle que no lo haga, que se quede, a que le abramos la puerta y lo invitemos
a sentarse con nosotros para cenar? ¿No se detecta aquí la suavidad del trato
de Dios con los hombres, a los que a nada obliga pero a los que siempre incita
con un ademán? Parece un amante
discreto que, lejos de imponerse, se
propone, se insinúa, simula que se va a marchar para que el corazón del
amado se sienta impulsado a detenerlo y le diga: “Quédate”.
jueves, 15 de mayo de 2014
Los incorruptibles
Tiene que haber en cada
época un nivel de bondad suficiente que la salve. ¿Hay épocas más propicias
para la bondad que otras? Siempre habrá un incorruptible, la manzana sana que
no estropearán mil manzanas podridas. Con él nos salvamos, sin él perecemos. No
parece que vaya a faltar nunca ese hombre, esa mujer, esos hombres y esas
mujeres, las piedras de toque que nos digan a los demás cuánto valemos, mucho,
algo, poco, nada, pero sobre todo que nos den la mano para elevarnos hasta
ellos.
miércoles, 14 de mayo de 2014
Pedir perdón
No sólo hay que perdonar
setenta veces siete sino que también hay que pedir perdón siempre. Y puede
presentarse un inusitado enemigo: el aburrimiento. Mi hermana María y yo
durante un período de tiempo que no fue precisamente corto nos enredamos en
berrinches domésticos y, al rato, nos desenredábamos pidiéndonos perdón, unas
veces ella, otras veces yo, según se terciase. En una ocasión en que me tocaba
a mi pedirlo, con la intercesión de un pequeño lucifer, me dije: “Qué coñazo,
vuelta a pedir perdón; ya estoy aburrido; paso”. Pero la que no pasó fue mi
hermana, e hizo bien, al presentarse y decirme: “¿No me vas a pedir perdón?” Y
se lo pedí, claro.
martes, 13 de mayo de 2014
Todo está bien
“Fue bonito haber sido
doncella y es bonito ser una anciana. Moriré pronto. Todo está bien”.
lunes, 12 de mayo de 2014
Al fin cedieron
“¿Por qué abandonas el lecho, amado mío? Tu
dulzura está aquí, todo tu mundo en mi seno, tus espuelas, tu hambre de gloria.
Te equivocas cuando apresuras tu partida: la veo venir siempre que tus ojos
susurran el miedo, allá en lo más hondo de ti. ¿Qué temes? Tu semilla crece
dentro de mí, saldrá un día, robusta ya, crecida, piernas y manos armados para
el primer llanto, el que inaugura la vida. ¿Temes esto, la sombra larga que
proyectas, el verte superado por una vida que no puedes controlar? Otros
temieron antes que tú y al fin cedieron, ya no quisieron marchar tan pronto,
gozaron al lado del fuego que encendía la casa”.
sábado, 10 de mayo de 2014
Te quiero
Quien está suelto para el
gesto afectivo: un beso, un abrazo, una caricia, puede que también lo esté para
su pronunciación y por eso dirá, sin embarazo alguno, “te quiero”. Pero puede
ocurrir que se dé lo segundo sin lo primero, cosa que yo nunca hubiese
imaginado, tal como lo vi en la película Mud,
de Jeff Nichols. En ella, uno de los adolescentes protagonistas, Ellis, le dice
a su padre en una ocasión en que se despedían: “te quiero”. No hubiera estado
de más que el padre le hubiese acariciado la cabeza, o palmeado el hombro, o
que se diesen un abrazo incluso, pero parecía que para esto estaban menos
preparados. Pero el “te quiero” sonó tan verdadero, tan dulce, tan sólido, tan
entrañable, que casi lo puso todo.
viernes, 9 de mayo de 2014
La vida pasa
184 centímetros y 82 kilos
de hombre; 49 años. Pasos, pum, pum pum, de la secretaría a dirección, a la
jefatura de estudios, a la sala de profesores, a la conserjería, a la
cafetería, y vuelta. Otro día también, y otro día, de lunes a viernes.
Interregno el sábado y domingo. Gota a gota, mar a mar, la vida pasa.
jueves, 8 de mayo de 2014
martes, 6 de mayo de 2014
Vacíos, plenitudes
Las plenitudes acallan los vacíos; los vacíos
acallan las plenitudes. Y uno sigue caminando.
viernes, 2 de mayo de 2014
Las lágrimas
Nunca lloraremos bastante la muerte de Jesús en la cruz, lo cual
significa al mismo tiempo que nunca serán suficientes las lágrimas por todos
los crucificados de la historia, por todos los pobres y desvalidos; incluso me
atrevo a decir que las lágrimas que derramemos por nosotros mismos no debieran
parar hasta que quedemos limpios de todos nuestros pecados mientras miramos “al
que traspasaron”.
Está claro que nuestro pecado sólo se nos hace visible a la luz de Dios, a medida que vaya siendo mayor nuestra cercanía a Él: mientras tanto nos parecerán pecadillos, sólo “faltas”, liviandades
miércoles, 30 de abril de 2014
La herida
La herida curó bastante pero
no tanto que llegase a convertirse en cicatriz. Sólo esto puede explicar los
gritos y lágrimas de X, desproporcionados, tras las palabras de Y. Éstas,
paradójicamente, aun siendo recriminatorias, contenían al mismo tiempo un
profundo halago. Espero que con el paso de los días X se percate de ello. Sin
embargo la escena, al recordarla ahora, resulta extraña, misteriosa, no del
todo inteligible, salvo que desde ella se extienda hacia atrás una lupa que
permita ver la historia de su herida. Pero ni siquiera así llega la luz a ser
suficiente para comprenderla del todo. Algo, o mucho, se me escapa. Una
redacción novelada de la misma quizá la colocase en el lugar ideal para
entenderla más y mejor.
domingo, 27 de abril de 2014
Lectura y (in)felicidad
Leer libros que no nos
gustan crea horas infelices, siendo así que la lectura es, debe ser, un
otorgamiento de felicidad. Por eso aquéllos debieran ser abandonados una vez
que uno se ha cerciorado de que no nos gustan, no nos placen, en definitiva no
nos interesan. ¡Qué distintas las infelices horas de las felices que sí crean
los libros que nos causan placer! Con todo, hay grados en esta cuestión. Puede
haber una “infelicidad” durante el trayecto de la lectura que, por distintos
motivos, llegue a ser al final una verdadera felicidad. Por eso uno a veces se
resiste a abandonar libros en principio, y en medio, no gustosos, pero que sí
lo acaban siendo una vez terminado el libro.
viernes, 25 de abril de 2014
El don de Dios
Un franciscano le pidió a
Francisco de Asís que lo cambiara de comunidad ya que en la suya no podía
sufrir a alguno de sus hermanos. El santo de Asís le dijo que debiera ver en
cada uno de ellos un don de Dios para él. Esto nos lo contó Paco, fray Paco, en
Tierra Santa, y a mí me viene una y otra vez a la cabeza. ¿Un don de Dios para
mí Fulano, tan cotilla, Mengano, tan egoísta, Zutano, tan pesado, etc.? Pues
sí, nos dice el poverello. Sospecho
que, contra lo que pudiera parecer a primera vista, este aviso, más que una
carga sobre los hombros, es en realidad una gran descarga, una liberación, si no
a corto o medio plazo sí a largo plazo, cuando ya nos hayamos convertido y, antes que la antipatía, salte entonces y siempre la simpatía que debe
inspirarnos todo hombre que, por ser hijo de Dios, el padre de todos, es por
eso hermano nuestro. Los santos siempre nos proponen una cuesta empinadísima
pero que, a la larga -a la vuelta de nuestro corazón renovado-, acaba siendo un
cómodo sendero llano.
miércoles, 23 de abril de 2014
El libro olvidado
“Tuviste tu hora, Libro, en la que tu compañía durante un
tramo de mi vida me salvó y enriqueció, en la que, por ello, fui por ti
bendito. Esa hora se ha prolongado a lo largo de la vida y por eso nada importa
que te haya olvidado si tu fruto hasta hoy ha perdurado en mí”.
¡Ah, ojalá que lo anterior
fuese cierto y pudiese así uno quedar consolado de lo poco que, de lo leído,
queda en el reino de la memoria! ¿Qué es mejor, leer, leer y leer, que será
después un olvidar, olvidar y olvidar, o leer-releer, leer-releer y leer-releer
muy pocos libros para que después uno tenga un verdadero recordar, recordar y
recordar?
sábado, 19 de abril de 2014
Lejos del mundo
Es cierto que cuando uno
hace un viaje “desconecta”, y desconecta mucho. Lo he comprobado una vez más en
mi reciente viaje a Tierra Santa. Quedas a salvo de las desgracias que te
sirven en bandeja los medios informativos, tanto las que suceden en tu región
como las que tienen lugar al otro lado del mundo. En este sentido eres más
feliz. Cuando estuve en Camerún, en el verano de 2011, pensé en serio que,
cuando estuviera de vuelta en casa, dejaría de ver el telediario nocturno para
no perder mi felicidad desconectada. No lo hice, claro, primero porque no vivo
solo, segundo porque, a pesar de todo, te pica la curiosidad sobre lo que está ocurriendo
en el mundo y tercero, el punto más dudoso, por no substraerme a esa especie de
solidaridad internacional a la que te invita un planeta globalizado. ¿Puede uno
en el momento presente, moralmente hablando, no compartir los infortunios y
penalidades de nuestros hermanos por más lejos que éstos se encuentren? Así, estos
días, el hundimiento de un barco lleno de estudiantes en Corea del Sur ha sido
un aldabonazo de tristeza.
viernes, 18 de abril de 2014
Jesús y su mensaje
Los cristianos no seguimos el mensaje de
Jesús sino que seguimos a Jesús y su mensaje. Si hablamos de “el mensaje de
Jesús” parece que Jesús quedase en segundo término, como un mero portador. Pero
no es el caso. Lo principal del mensaje de Jesús es siempre Jesús, gracias al
cual resulta atractivo lo que dice. Al final hay que terminar afirmando que
Jesús es el mensaje, y aceptaremos entonces que se diga que hay que seguir el
mensaje de Jesús si con ello se quiere decir que hay que seguirlo a él mismo.
jueves, 17 de abril de 2014
El apestado
Uno “olió” en Paco, fray
Paco, el espíritu franciscano, y volvió a mirar -en realidad nunca he dejado de
hacerlo- a san Francisco de Asís. Entonces me acordé de lo que escribió
Christian Bobin: “La pobreza, en su desnudez material, le atrae. La pobreza, en
su verdad carnal, le revuelve. Existe aún ese rincón del mundo que su goce no
alcanza. ¿Y qué es un goce que deja algo fuera de sí? Nada. (...) Los burgueses
sueñan en un pobre adecuado a sus intereses. Los curas sueñan en un pobre
adecuado a sus esperanzas. Él, Francisco de Asís no sueña, ya no sueña. Ve: la
pobreza nada tiene de amable. Una tara, un sufrimiento, una llaga, eso sí, pero
nada amable. (...) Lo natural es ese modo de amar tan vuestro y que os halaga:
los amigos acogedores, las damas perfumadas. Lo sobrenatural es entrar en la
leprosería, cerca de Asís (...). Están del otro lado del mundo. Son las deyecciones
del mundo, tan excluidos del placer de los vivos como del reposo de los muertos.
Saben lo bastante del mundo para comprender de donde procede ese gesto del
muchacho, para comprender que no procede de él sino de Dios: sólo el Bajísimo
puede inclinarse tan profundamente con tal sencilla gracia”. Sí, por debajo del
pobre que acaso no llegue a ser repulsivo está el que sí lo es: el leproso,
cuya fealdad nos mata, cuya enfermedad nos espanta. Hasta aquí bajó el Bajísimo
y ya nunca más quiso subir. ¿Debiéramos comprender desde esta perspectiva la
elección del nombre de “Francisco” por parte del papa actual? Tenemos entonces
que estar no sólo con el pobre sino con el apestado, el repulsivo, el
maloliente, el sucio, el que nos “amenaza” con contagiarnos su marginalidad.
¿Quiere el papa Francisco que la línea de vanguardia de la iglesia sea ésta?
¿Quiere que abracemos y besemos, como él abrazo y besó al enfermo de
neurofibromatosis, a los deformes del mundo? Lo quiere, sin duda.
miércoles, 16 de abril de 2014
Del vértigo a la adoración
Causa vértigo, un asombroso vértigo,
pensar que Dios “cupo” en el vientre de una joven de Nazaret, María; que cupo
en el cuerpo de un bebé, de un infante, de un niño, de un adolescente, de un
joven, de un adulto: que “cabe” y es ya para siempre el alma y el cuerpo de un
hombre. Este vértigo el cristiano lo supera en la adoración.
lunes, 14 de abril de 2014
Profesionales del amor
Profesionales del amor,
reciben al otro en todo lugar y siempre: lo único que importa es que a las
puertas está un hermano que quiere entrar.
jueves, 10 de abril de 2014
Siempre nosotros
Fuimos a darle el pésame a X por la muerte
de su marido. Contó una cosa preciosa de él. “Nunca dicía ‘que che parece se
fago...?’ senón ‘que che parece se facemos...?’”. Me parece precioso: nunca yo
y siempre nosotros.
miércoles, 9 de abril de 2014
La carambola
Yo tenía en mente ir algún
día, un día indeterminado, a Tierra Santa. Me pregunto si ese día llegaría a determinarse
si no hubiese tenido lugar una carambola. Fue como sigue: mi hermano Ramón
quería regalarle a mi madre un viaje a Israel. Allá por el mes de octubre
pasado, en una comida familiar, me prepuso que me apuntase. No mostré
demasiado interés en ese momento. Pasados unos días recogí el cable y me puse a
ello. Como resultado de mis pesquisas, supe que los franciscanos de Santiago de
Compostela organizaban todos los años una peregrinación a los Santos Lugares.
Efectué las diligencias oportunas y en el mes de noviembre habría de realizarse
el viaje. Mientras tanto, a mi hermano Ramón le habían surgido impedimentos que
lo descolgaban del mismo. Pasado un tiempo, la agencia de viajes Halcón me
comunica que el viaje debía aplazarse por una serie de cuestiones que tenían
que ver con los vuelos. Marzo sería la nueva cita. Tiene lugar después otra
baja, la de mi madre, por cuestiones de salud (ya en pleno viaje me “alegré” de
que así fuera pues no hubiese resistido su ajetreo físico y psicológico). Hete
aquí entonces que me veo yo como el único que habría de peregrinar a Tierra
Santa. Toda la carambola anterior, a la postre, había “determinado” mi día. Y
ahora me pregunto: ¿qué tuvo que ver Dios con todo esto?
lunes, 7 de abril de 2014
Fray Paco
Mi peregrinación a Tierra
Santa tuvo un centro: Paco, fray Paco (Francisco José Castro Miramontes, rector
de los franciscanos de Santiago de Compostela, 42 años), nuestro pastor franciscano
en las tierras de Jesús. Fue su gracia, el don de Dios en él, la que, con suave
solicitud, nos fue introduciendo en la vida y misterios de Jesús de Nazaret, el
galileo, nacido en Belén. De esto y no de otra cosa se trataba. La oración por
la mañana en el autobús, cuando partíamos, la eucaristía (presidida todos los
días por Roberto, un cura ecuatoriano de treinta y nueve años, que lleva tres
años en Pamplona estudiando derecho canónico: suyas fueron las excelentes
homilías), las explicaciones históricas, la oración de nuevo en el autobús cuando
volvíamos, marcaron el tono, envolvente, calmo, cristiano. Sus quince años de
radio al frente del programa “Día santo en Galicia”, en Radio Galega, educaron
su voz y su dicción: ningún titubeo hay en ellas, ningún apelotonamiento,
ningún tartamudeo inicial, ninguna prisa. ¿La voz ideal de un pastor de almas?
Sin duda.
domingo, 6 de abril de 2014
En Tierra Santa
Nada “especial” sentí en Tierra Santa, ningún “calambre”
religioso digno de ser contado, ninguna “emoción” singular. No me habló ninguno
de los lugares santos con una intensidad “específica”, todos los relacionados
con Jesús, con su nacimiento, su vida pública, su muerte, su pasión y su
resurrección. A mi Dios me ha llegado y me llega a través de la Eucaristía, la
Palabra, la Oración y el Hermano: estos son los canales reveladores por
excelencia, los “oficiales”, irreductibles e imprescindibles, los eclesiales.
Mi experiencia de Dios es en este sentido siempre objetiva, y sólo con esta condición es después subjetiva. Esto no cambió en Tierra Santa. Por eso, allí, no me
habló el lago de Galilea sino la misa que tuvimos en la orilla y que puso punto
final a la peregrinación; no me habló Belén sino la misa que tuvimos en las
llamadas grutas de San José, y así podría continuar hasta completar las seis
misas que tuvimos en los seis días que estuvimos en Israel.
sábado, 5 de abril de 2014
El cuerpo es una casa
El cuerpo es la casa en la
que uno vive. En él se está “dentro”: dentro de los ojos, que ven; dentro de
los oídos, que oyen; dentro de las manos, que tocan; dentro de la nariz, que
huele; dentro del paladar, que saborea; dentro de los pulmones, que respiran;
dentro del estómago, que digiere; dentro de las piernas, que andan; dentro de
la boca, que habla; dentro de la cabeza, que piensa. Se está dentro y con él
salimos afuera. Somos una interioridad que se abre al mundo.
martes, 25 de marzo de 2014
José Antonio Marina, detective privado
José Antonio Marina es un auténtico desbrozador de selvas. Con
machete en mano, zas, zas, se abre camino entre la espesura del tema sobre el
que cogita hasta dejarnos en un claro luminoso. Su pericia exploradora, delineadora,
definidora es realmente admirable. Estamos ante un hombre que cree en el poder
de la razón y que sabe muy bien cómo funciona la inteligencia humana, que con
tanto rigor y lucidez ha estudiado (Teoría
de la inteligencia creadora). Tras sumergirse en los negros mares que
quiere rastrear, sale siempre a la luz con el fruto granado de una investigación
hecha con lupa de gran aumento y bisturí de alta precisión. Empecé hablando de
selvas y caigo ahora en la cuenta de que uno de sus libros se titula La selva del lenguaje. Pero si nos
fijamos en otros, vemos que el inicio es siempre un mundo oscuro que hay que alumbrar:
un misterio (El misterio de la voluntad
perdida), un rompecabezas (El
rompecabezas de la sexualidad), los sueños (Los sueños de la razón), un laberinto (El laberinto sentimental), los secretos (Los secretos de la motivación).
José Antonio Marina se ha definido como un “investigador privado”
(Memorias de un investigador privado),
un “detective cultural”: estamos, en efecto, ante un Sherlock Holmes al que no
se le resiste nada: el ingenio, la inteligencia, la ética, los sentimientos, la
voluntad, la política, el lenguaje, la sexualidad, Dios, la economía, la vida,
la familia, las mujeres, el miedo, el deseo, el poder, el amor, la autoridad,
la estupidez, la educación, la motivación, los vicios, la creatividad, la
lectura, la escritura, la valentía. La piedra angular es siempre la
inteligencia, puesta en Teoría de la
inteligencia creadora, su segundo libro, publicado en el año 1993,
fundamento de todo el edificio que levantó después. Si echamos un vistazo al
resto de los títulos de su obra, acabamos por convencernos de ello. Así, junto
con el ya citado, tenemos estos otros: El
vuelo de la inteligencia (2000), La
inteligencia fracasada: teoría y práctica de la estupidez (2004) y La inteligencia ejecutiva (2012).
Un auténtico sabueso.sábado, 22 de marzo de 2014
Derechona
Al menos en un aspecto cierta derecha merece ser llamada
derechona, y es cuando se muestra muy mal hablada. Me vienen a la cabeza cuatro
ocasiones en las que políticos del PP no trabaron su lengua: Francisco Javier
León de la Riva, alcalde de Valladolid, y sus declaraciones sobre los “morritos”
de la ex-portavoz del PSOE, Leire Pajín; José María Aznar y su dedo corazón
bien levantado y dirigido a los que lo hostigaron en una ocasión en la
Universidad de Oviedo; la diputada Andrea Fabra, hija de Carlos Fabra, y su
“que se jodan”, vociferado en el Parlamento; y por último el ministro de
Economía Luis de Guindos y su “que se vayan a tomar por el culo”, lanzado
contra los periodistas en Bruselas.
En España, la derecha, cierta derecha, es más insultona que la izquierda, de la que no recuerdo ni un solo ejemplo de lengua deslenguada. Bien merecerían en esos casos que se les hubiese quedado pegada la lengua al paladar.
viernes, 21 de marzo de 2014
¿Víctima?
Cuando Gallardón dice que la mujer es siempre víctima en
relación con el tema del aborto ¿qué quiere decir? ¿Víctima de qué victimario?
Excluido el caso del embarazo fruto de una violación, en el que la mujer es
clarísimamente víctima, en los demás tenemos siempre embarazos frutos de un
despiste: o él se olvidó de ponerse el condón o ella se olvidó de tomar la
píldora. ¿Es víctima entonces de su despiste, al verse en sus entrañas con un
embrión cuya gestación quiere parar? A este despiste la palabra víctima creo
que le viene demasiado grande: si yo fuese mujer y pro-abortista, tal
consideración me parecería ridícula y paternalista. ¿Será entonces el
victimario el ambiente social, convertido a tal efecto en presión social,
mayoritariamente pro-abortista? Tampoco creo que se trate principalmente de
esto.
En fin, que no sé por dónde van los tiros.miércoles, 19 de marzo de 2014
Ser bueno
Yo quiero ser bueno pero no para verme a mí mismo siéndolo sino para serlo realmente.
Uno ha declarado muchas veces que lo único que de verdad le importa en la vida es ser una buena persona. Pero me incomoda que este deseo pueda tener más carga estética que moral, que se ancle en la belleza sin anclarse al mismo tiempo en el bien.
Uno de estos días me he sorprendido a mí mismo diciendo: “Señor, que no sea demasiado malo”.
martes, 18 de marzo de 2014
Las amistades posibles
En Una vida presente,
Julián Marías dejó escrito lo siguiente: “Toda mi vida he tenido una capacidad
para la amistad mayor que la habitual (...) Y un rasgo más, que creo muy
característico en mí, es la resistencia a dejar ‘escapar’ las posibles
amistades que me parecen valiosas y atractivas. Es muy frecuente que por falta
de imaginación, por timidez o por simple pereza, no se desarrollen, o se
extingan apenas iniciadas, relaciones personales que podrían ser ingredientes
de profunda significación en la vida”.
¿Fue X una amistad que yo dejé “escapar”, “por timidez” sobre todo? Nunca me atreví a proponerle que quedáramos, quizá porque al principio me hechizó su personalidad dejándome sin capacidad de reacción. La timidez siempre arguye temores y yo los tuve ante él. En otras ocasiones sin embargo no me faltó la audacia y no se me escapó la posible y después ya real amistad.
miércoles, 12 de marzo de 2014
Tan antigua y tan nueva
Ese pelín de alegría que me falta, esta gota
de infelicidad que ha venido, esta vulnerabilidad, tan antigua y tan nueva,
ante el mal visto y leído...
martes, 11 de marzo de 2014
jueves, 6 de marzo de 2014
Consoladora de los afligidos
Tras contarme cómo había transcurrido su
jornada le colgué el título de “consoladora de los afligidos” pues fue lo que había
hecho, consolar a las cuatro personas deprimidas que se encontró a lo largo del
día. “Me pregunto qué me quiso decir Dios”, me comentó con asombro y
jovialidad. Ésta la tiene a raudales últimamente, y de ella manó su consuelo
para los cuatro afligidos.
miércoles, 5 de marzo de 2014
Sólo pasó un año
“Sólo pasó un año”, dije hace poco al
recordar un suceso, cuando hasta hace nada habría dicho “ya pasó un año”. Voy
camino de cumplir los cuarenta y nueve y desde mis treinta hasta mis cuarenta y
siete años lo que uno vivió fue el paso raudo del tiempo. Por eso me tiene
asombradísimo que, desde hace más o menos dos años, viva ahora un tiempo que
transcurre lentamente, sin voracidad, parsimonioso. Es algo que nunca hubiese
esperado y no sabría decir qué produjo tal cambio. ¿Algún tipo de plenitud tal
vez, a la que pertenecería en propiedad un tiempo quedo?
martes, 4 de marzo de 2014
Medio vacío, medio lleno
Un “medio vacío” me entristeció. Enseguida, en el mismo
telediario, un “medio lleno” no me alegró. “Alto ahí, me dije
entonces, aquí falla algo. ¿Ha de afectarme el ‘medio vacío’, entristeciéndome,
y no va a afectarme el ‘medio lleno’, alegrándome? No, de eso nada: ea, Suso,
alégrate”. Obedecí y me alegré, quedando más lleno que vacío cuando poco antes
había estado más vacío que lleno.
No puedo despistarme con esto.lunes, 3 de marzo de 2014
Don Juan Tenorio y don Luis Mejía
Escuchando camino del trabajo el diálogo de
don Juan Tenorio y don Luis Mejía, en el acto primero de la parte primera de Don Juan Tenorio, de José Zorrilla, allí
donde el primero le dice al segundo que a setenta y dos se eleva el número de
sus conquistas a lo largo de un año y el segundo le dice al primero que
cincuenta y seis es su número, me acordé de lo que me contó hace algunos años
X, y de lo que no había dudado dada la credibilidad de la persona que se lo
había referido. Parece ser que dos jovenzuelos que frisaban los dieciocho años
se habían retado a ver quién se tiraba a más tías durante un determinado
período de tiempo, no superior a medio año si no me falla la memoria. Pues
bien, el resultado fue escalofriante: el uno, el ganador, unas setenta y el
otro, el perdedor, unas cuarenta. Podemos no creerlo, claro, por muy seria y
creíble que fuese la fuente de X, dado que ésta sólo pudo saberlo de boca de tales
folladores, con perdón, que a buen seguro inflaron las cifras. Pero puede
ocurrir también que el informante conociese bien, muy bien, a los dos susodichos,
quizá porque actuase en su mismo terreno con las mismas, parecidas o distintas
pretensiones “lúdicas”. El caso es que, si necesitábamos algún dato más sobre
lo despendolado que está el mundo de la sexualidad en nuestro tiempo, aquí lo
tenemos, en estos tenorios y estos mejías que hasta hace nada todavía lucían el
bozo de la adolescencia.
sábado, 1 de marzo de 2014
Mal de muchos
¿Mal de muchos consuelo de tontos? No, mal
de muchos consuelo de algunos, o de alguno, de uno vaya, el que me hizo saber
que, padeciendo en una ocasión una dolencia, le consoló saber que no era el
único que la sufría. ¿Tonto? En absoluto puesto que se consolaba.
viernes, 28 de febrero de 2014
La Gran Guerra
En La belleza y el dolor
de la batalla, el historiador y escritor sueco Peter Englund trenzó una
historia de la Primera Guerra Mundial (este año se cumple el centenario de su
comienzo en 1914) con los testimonios escritos de sus protagonistas de a pie:
una enfermera, un soldado, etc. Este modo de contar la Gran Guerra, o de
cualquier otra guerra, es esencial para quedar informados de lo que, a ras de
suelo e historia, vivieron y padecieron sus protagonistas: este dolor, esta
sangre, esta trinchera, esta alambrada de espino, este lodo, esta esperanza...
Leo ahora 1914-1918. La historia de la Primera Guerra Mundial, del historiador
David Stevenson, que constituye el otro modo esencial de contarla: trazando las
líneas maestras que unen todos los “grandes” factores en juego: históricos,
políticos, sociales, económicos, geoestratégicos, militares, etc., hasta
componer un relato riguroso, verosímil, bien documentado, que nos permita
apreciar y comprender toda su densidad y todo su perímetro históricos.
jueves, 27 de febrero de 2014
Enmendando la plana
Mejor que “en este valle de lágrimas” (Salve Regina), “en este valle de sonrisas y lágrimas”.
Mejor
que “la vida es una mala noche en una mala posada” (Santa Teresa de Jesús), “la
vida es, tantas veces, una mala noche en una mala posada”.
miércoles, 26 de febrero de 2014
Perplejidades
Los evangelios están llenos de felices
perplejidades ante las que prorrumpimos en un “¡oh, maravilla, no entiendo
nada!”, siendo, por otro lado, de una absoluta sencillez.
martes, 25 de febrero de 2014
Autoimagen
Caminamos
con una imagen de nosotros mismos más o menos consciente, más o menos dibujada,
que nos sostiene y a la que sostenemos.
lunes, 24 de febrero de 2014
Aforística
Es la noche cueva de hadas y alcoba de demonios.
De su sueño, el hombre, no despertará Dios jamás.
Giramos unos en torno a otros siendo planetas y satélites a un tiempo.
Nunca hay debacle allí donde el corazón triunfa en su pobreza.
En la calle uno vive en sus zapatos; en casa, en sus zapatillas.
El escritor cumple un deber, cumple un placer, cumple una necesidad. El escritor obedece.
La fe es aceptar el punto de vista de Dios.
Por no querer algo sino todo se quedó con nada.
Lo que la vida destroza la vida lo repara.
El amor, cuanto más manifiesto, más secreto.
sábado, 22 de febrero de 2014
Curiosity
Habría que darle un poquito de alma al robot de la NASA Curiosity, enviado a Marte, e imaginar su asombro, su soledad, su extrañeza, entrañarnos en él para saber qué sintió durante el trayecto que lo llevó desde la Tierra al planeta rojo, en el que vio cómo la primera se hacía cada vez más y más pequeña, más chiquita, un puntito azul que acabaría desapareciendo de su vista, mientras que el segundo aparecía muy lejos, lejísimos, un puntito rojo primero, y poco a poco cada vez más grande, enorme al fin antes de atravesar su atmósfera y aterrizar en él. Al tocar Marte tuvo que estremecerse, de alegría por haber llegado sano y salvo, y de ansiedad por verse en un planeta distinto. ¿En qué medida había cambiado durante el viaje, qué sentimientos nuevos había conocido, qué pensaba ahora de la Tierra, del espacio y del tiempo, de la soledad y de la compañía?
Preguntas para las que no tendremos nunca respuesta porque él ya no volverá, se quedará allí, morirá allí.
viernes, 21 de febrero de 2014
Macerado
Blando me dejo el golpe,
macerado para ti, barro de nuevo para ser barro nuevo con el que moldear una
mejor vasija.
jueves, 20 de febrero de 2014
Un hombre, un perro
Un perro abandonado y sucio
nos da lástima sin exigirnos nada. Un hombre abandonado y sucio nos da lástima
y nos exige misericordia. Por eso preferimos encontrarnos con un perro.
miércoles, 19 de febrero de 2014
Un tiempo extraño
La tristeza puede ser una opción. Te dices: “voy a estar triste”, o mejor: “voy a dejar que la tristeza se apodere de mí”. ¿Es una opción inteligente? Así planteada la cuestión, es difícil decidirlo.
La tristeza tiene muchos colores, viste pieles muy diferentes. A veces uno está triste por pereza, por negligencia, porque la alegría necesita que se le haga un hueco y esto requiere un esfuerzo que uno no quiere hacer.
Las semanas pasadas fueron un tiempo extraño. El invierno furiosamente borrascoso, la falta de sol, las palabras que uno no pudo o no quiso escribir, la gripe rondándole a uno y al fin alcanzándole, aunque sólo suavemente, mamá doliéndose de sus molestias estomacales, de su falta de apetito, de su cansancio. Una analítica puso al descubierto unas transaminasas disparadas y ya está en curso la investigación médica. Mientras tanto, y a pesar de haberse vacunado, la gripe la golpeó con fuerza. Después se sumó la infección de orina y la diarrea. Ahora, curada ya de estos males, volvemos a donde estábamos, el malestar de estómago, las pocas ganas de comer, la fatiga. La voz se le ha debilitado un poco más y no son pocas las veces en que le digo “mamá, no te oigo”. Entonces me repite lo que había dicho con voz más alta.
Todo esto compuso un continuum extraño que me deprimió un poco. Alguien lo advirtió y me dijo: “¿Qué te pasa? Estás muy triste”. Saquémosle el “muy” y dejémoslo en triste.
Caminar me hace bien y no pude hacerlo durante semanas por culpa de las fastidiosas y aburridas lluvias, los fastidiosos y aburridos vientos, los fastidiosos y aburridos temporales, las fastidiosas y aburridas ciclogénesis. Mi forzada inmovilidad también ayudó a mi desánimo. “Quien mueve las piernas mueve el corazón”, decía aquel antiguo anuncio, y decía bien. Si, además, el ejercicio físico de caminar trae aparejado el ejercicio vital de ponerse en camino, mejor que mejor. La vida es siempre una combinación de movimiento y quietud.
martes, 18 de febrero de 2014
Mi amigo del alma
¡Ojalá que perdure siempre
la palabra “alma” para que un adolescente pueda decir de un amigo que es “mi amigo
del alma”! Mucho antes de cumplir los catorce años, A. se refirió a un amigo en
estos términos. En labios tan jóvenes, la palabra “alma” reencuentra toda su
pureza, toda su fuerza.
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