jueves, 21 de agosto de 2014

La creación de Adán

Se supone que en tanto el dedo de Dios no toque el dedo de Adán en la representación de la creación de Miguel Ángel en el techo de la Capilla Sixtina Adán no vive plenamente. En el Adán que espera a ser creado apreciamos indolencia (¿un tanto chulesca?), pereza, falta de aliento: su mano lánguida, puesta como para ser besada, con el dedo caído, es totalmente expresiva a este respecto. Adán tiene que levantarse, ponerse en pie, abandonar su abandono, valga la redundancia, como el de un romano en su kliné, y con vigor asentarse sobre el mundo. Dios va disparado hacia él como un cohete, como si temiese llegar tarde al “toque digital”, o más bien como si su ansia veloz expresase su fuerza y convicción creadoras. Es gracioso que Dios no vaya él solo volando sino que lo lleven en volandas sus ángeles. ¿Los necesita, él, el omnipotente creador? La ¿mujer? en la que el Creador apoya su brazo izquierdo parece mirar a Adán con una mezcla de escepticismo y superioridad: “¿A ‘ese’ vas tocar con tu dignísimo dedo? ¿Para ‘esto’ te hemos traído hasta aquí? Pues vaya...” 



miércoles, 20 de agosto de 2014

Entre libro y libro

He terminado de leer La historia del arte, de E. H. Gombrich, un libro espléndido que me ha dejado henchido de grandes emociones. En estas ocasiones, que no son muchas, uno no sabe qué debe hacer una vez terminada la lectura. Le parece que la traiciona si enseguida comienza la de otro libro -de hecho es lo que estoy haciendo- y no deja un tiempo para que aquellas emociones lo remuevan a uno y hagan su trabajo. El gran espacio interior que ocupan dentro de uno parece reivindicar poder gozar de él no un tiempito sino uno más prolongado, días quizás, en los que el libro estaría presente de una manera u otra antes de ser desplazado por el siguiente. Sin embargo la máquina lectora quiere continuar con otro, que viene pidiendo paso. Se da aquí un dilema que a mí se me ha planteado varias veces: ¿estar con unos cuantos libros toda una vida (como Heidegger, de quien dice Julián Marías en Una vida presente: “Era hombre de no muchas lecturas aunque muy hondas y reiteradas”) o leer uno tras otro hasta que la vida acabe? De momento tengo claro que prefiero lo segundo y así seguiré mientras un verdadero interés no me haga cambiar el rumbo. 

martes, 19 de agosto de 2014

Cruce de miradas

Importa poco que veas la mano del pobre en la que depositas la moneda si no ves sus ojos y él no ve los tuyos: debe haber un cruce de miradas que convierta en encuentro personal lo que podría quedar reducido a un puro trámite. Nos debemos el uno al otro.

sábado, 16 de agosto de 2014

Leer como un niño

Tengo entre manos La historia del arte, de E. H. Gombrich, “una de las obras sobre arte más famosas jamás publicadas”, y no me extraña porque es deliciosamente sencilla y didáctica. Quiero leerla “como un niño”, tal como explicaba aquí, es decir sin querer “saber” sino queriendo “saborear”, sin querer “aprender” sino queriendo “contemplar”, sin ambición de “cultura” y con deseo de “fruición”, sin que me fustigue el pensar que mucho de lo que estoy leyendo acabaré olvidándolo sino haciendo una lectura perfectamente “inútil”, que no “sirva para nada”, con el puro y único anhelo del niño que es feliz porque descubre mundos nuevos. ¿Qué le importan a él los detalles, las fechas, los estilos, los nombres, la secuencia de la historia? Nada, sino sólo el “¡oh, ah!” de un asombro continuo, inservible, olvidadizo. En este sentido, quiero ser una persona “inculta”.

viernes, 15 de agosto de 2014

Yo confieso

No me confieso, ni siquiera una vez al año, por dos motivos. El primero, porque el sacramento de la confesión nació en las primeras comunidades cristianas tras comprobarse que había bautizados que, tras quedar limpios de todo pecado en el bautismo, llegaban a pecar gravemente, por lo que era necesario una nueva limpieza, que tenía lugar en el sacramento de la confesión. El segundo motivo es que ya hago confesión de mis pecados en el confiteor de la misa dominical, donde obtengo el perdón de los mismos. Del primer motivo se deduce que sí acudiría a un confesionario si fuese consciente de haber cometido un pecado grave. No creo haberlo cometido nunca, pero no pongo la mano en el fuego ni siquiera por mí: ¿y si me cerré a luz que me informaba que sí había incurrido en él?
Esta práctica la rompí hace unos cuantos años cuando lleve a mi madre a confesarse a la catedral de Santiago de Compostela. Allí, me sentí empujado (¿por el Santo Espíritu?) a hacerlo yo también. Me acerqué a un confesonario no sin antes cerciorarme de que me iba a encontrar con una cara amable: las hay que tiran “patrás”. “Mire, padre, me resulta imposible detallar mis faltas; sólo puedo decirle que supongo que soy un pecador; poco o nada más puedo añadir”. Vivaraz, alegre, el buen sacerdote le quitó importancia a todo esto y me absolvió con mucho contento. Yo salí encantado.
De todos modos sí pesaban un poco en mi conciencia dos no sé si pecados o pecaditos que nunca había detallado. Uno para mí si tenía al menos en cierto modo alguna gravedad, tal vez mucha, tal vez no tanta, no lo sé. Quería confesarlos en cualquier caso. Pocos años después me encontraba de nuevo en la catedral de Santiago. A mi izquierda estaba un sacerdote cuyo rostro no me satisfacía especialmente pero tampoco me disgustaba. Estaba esperando que terminase de hablar con un guardia vigilante. Como parecía que esto no iba a ocurrir pronto, me acerqué y me arrodillé. Y confesé, los confesé. Pero, vaya, poca importancia le dio a mis pecados, ¡mis pecados tan míos, tan importantes, de los que estaba tan prendado! Pues no, no me los “valoró” en su debida relevancia, la que yo creía que tenían y, tras quedar absuelto, me quedé un poco chafado. “¡Vaya cura éste, no tratar mis pecados como ellos lo merecen!” En mi quedarme chafado estuvo mi penitencia. Ya decía en una entrada anterior que Dios ningunea nuestros pecados pues bien sabe él que hasta podemos enorgullecernos de ellos.

jueves, 14 de agosto de 2014

¿En qué paró...?

¿Qué pasa, ya no sé estar quieto, esperando la palabra, sino que enseguida empiezo a removerme en la butaca, a curiosear en internet, para sortear el vacío? ¿En qué paró tu aprendida paciencia y quietud? Me son difíciles últimamente, por lo que se ve. ¡Con lo bien que te demorabas en las nubes que pasan, en lo visto más allá de los cristales!

miércoles, 13 de agosto de 2014

Un grito salvaje

Soy un niño que no quiere datos, ni informaciones, ni contenidos. Grito “¡¡NOOO¡¡”. Tabula rasa, grado cero. Viento sí, mucho viento, y agua, la naturaleza toda, tan pura.
No quiero saber nada; quiero olvidar todo lo que sé; no quiero que me agobie todo lo que no sé; si no disfruto cuando sé no quiero saber nada; aquí, que rija con todo esplendor y fuerza el puro principio del placer, del interés, de la fruición.
¿Qué me importa Tiziano, qué me importa Velázquez si me agobian, si me aniquilan? ¿Qué me importa la cultura toda si no es como un vaso de agua, como una espléndida fruta roja? ¡Abajo con ella! Un principio salvaje, sí, de pura degustación, naciente, frente al sol que se pone.
“Si no sois como niños no entraréis en el reino de los cielos”. Ante los libros, los cuadros, las películas, la música, las obras escultóricas y arquitectónicas, la fotografía, quiero ser como un niño, los ojos muy abiertos, las manos, fáciles, la cabeza, descansada. Y a vivir.

martes, 12 de agosto de 2014

Aforística

A la vida le sienta bien su poquito de temor, su poquito de temblor.

Dios ningunea los pecados del hombre.

La falta de sueño y la falta de sueños nos hacen infelices.

El santo es el hombre que permite funcionar a Dios a pleno rendimiento.

Ya no necesita espejos quien ama a los hombres y ama a Dios: se ve en ellos.

sábado, 2 de agosto de 2014

La rutina

Si se está pertrechado contra el aburrimiento, en la rutina se descubre la melodía de la vida.

viernes, 1 de agosto de 2014

¿Qué le confesó?

Su padre estaba en el féretro. Le susurró algo a su madre, con la que estaba sentada en el primer banco. Entonces, con sus diez años, se fue directa al confesionario. Mi madre me lo contó como si tal cosa y a mí me llamó poderosísimamente la atención, hasta enternecerme y llenarme de curiosidad. ¿Qué querría confesarle al sacerdote el día en el que iban a enterrar a su padre, muerto de cáncer a los 45 años? Daría mil batallas por saberlo, aunque bien sé que el buen Dios nunca me lo dirá.

jueves, 31 de julio de 2014

Montaña y lago

¿Hay mejor combinación paisajística que la de montañas y lagos? En la Austria alpina pude comprobar hasta qué punto componen una pareja perfecta. El lago compone un hiato delicioso en medio de la bravura de las montañas: en él se amansan las primeras. A cambio el lago se sabe protegido por ellas, circuido por mil capitanes.

A mí me encantan los lagos porque son un mar a escala humana. Demasiado infinito éste, inabarcable para el ojo humano, temible siempre. El lago  en cambio, un mar en miniatura, nuestra mirada lo alcanza, y no ruge como un monstruo cuando los vientos lo embravecen.

miércoles, 30 de julio de 2014

Las siete espadas

De mil maneras Madre: salud de los enfermos, refugio de los pecadores, consoladora de los afligidos, auxilio de los cristianos... De mil sitios Virgen: de Lourdes, de Fátima, de la Saleta, de Guadalupe... Un corazón mordido por siete espadas, exprimido hasta el infinito... 

martes, 29 de julio de 2014

No casan pero se casan

Está bien que las parejas que no casan se casen: muestran al mundo, primero, que las apariencias engañan, y segundo, que la configuración es interior, donde las almas se aúnan más allá de lo que el ojo (mal)ve y la razón (mal)entiende.

lunes, 28 de julio de 2014

Piercings

A un converso la iglesia no le va a pedir que se saque los piercings ni que se borre los tatuajes, como no le pide a ninguna mujer que no se pinte los labios ni que se saque los pendientes. Andando el tiempo ya decidirá él si son o no superfluos y vanos, si estorban o no su crecimiento espiritual, si ofrece o no un aspecto de sí mismo que no se compagina con la identidad interior que lo va configurando. Uno puede decidir que sólo llevará colgada al cuello una cruz; un segundo que sólo la llevará tatuada en su antebrazo; un tercero, que tal será el piercing que se ponga en la oreja.

viernes, 25 de julio de 2014

Gustav Klimt y Egon Schiele

Ir al Museo de Historia del Arte de Viena (el Kunsthistorisches Museum) sin tener claro qué autores quería ver significaba abonarse a un vagabundeo sin control, en puro despiste, cansino. La hora además no era la más adecuada: después de comer y sin dormir la siesta. Preferí cumplir la idea previa que llevaba: ver obras de Klimt y Egon Schiele. Estaban en el museo Leopold, vecino del anterior, ambos en la plaza de María Teresa. De ambos había muy poco, si bien del segundo tiene la mayor colección en el mundo, aunque me parece que no tiene lo más importante. Lo que vi en cualquier caso me gustó mucho. Este autorretrato de Egon Schiele es deslumbrante: los pelos de las axilas, del pubis y de las piernas; el ojo rojo, las tetillas rojas, el ombligo rojo; la oscuridad marrón de la cabeza, los brazos y las antepiernas; la claridad amarilla del abdomen; las puntas huesudas, salientes; el brazo derecho escondiendo el cuello, el izquierdo yéndose tras la cabeza; el sexo impúdico que las piernas abiertas dejan al descubierto: todo compone una figura extrañísima, alucinada, que se retrae y se ofrece, un tanto monstruosa. De Klimt había unos grandes paneles, en blanco, negro y gris, pedidos por la universidad de Viena para sus facultades de Derecho, Medicina y Filosofía, impresionantes. Pero a mí lo que más me gustó fue el Estudio de la cabeza de un hombre ciego: de haber estado solo y en horas más propicias, me habría pasado un buen rato contemplándolo.

jueves, 24 de julio de 2014

Autores fronterizos

Hay autores fronterizos que, a la que se descuidan, se pasan de la raya. Simone Weil, Leon Bloy, Kierkegaard, Unamuno pertenecen a esta estirpe. De sus abismos de luz, irrenunciables, vivimos hoy, mientras que sus abismos de sombra los sorteamos aunque también aprendamos de ellos. Son autores apasionados: de aquí el vigor rutilante de sus descubrimientos, pero por ello mismo también desequilibrados: llegan a posiciones equívocas llevados por un genio sin control.

(Lo que acabo de escribir es sólo una impresión, por ello poco fiable, incluso para mí mismo, pero quería sacármela de encima escribiéndola pues lleva mucho tiempo acompañándome. Quede aquí como mero apunte, por si algo valiere).

martes, 22 de julio de 2014

Un esposo hijo

Me resultó muy simpático uno de los matrimonios del grupo con el que viajamos un amigo y yo por Austria del 13 al 20 de este mes de julio. A primera vista no pegaban nada el uno con el otro; rondaban los sesenta. Ella era ancha de caderas, de piel muy blanca, con las cejas trazadas a lápiz pues las pilosas habían desaparecido; su acento era catalán, catalán, el que usaría un humorista imitador. El tenía un flequillo canoso de senador romano, piel morena y un rostro afabilísimo. Caminando, unas veces se colgaba del abrazo ella de él y otras él de ella; esto último resulta más raro; yo al menos lo veo muy pocas veces. Entonces parecía un esposo-hijo. En realidad me lo parecía siempre. 

sábado, 12 de julio de 2014

Monstruos redivivos

Ayer tuve unos inicios de sueño pesadillescos: monstruos irreconocibles se empeñaron en no dejarme dormir y al fin tuve, cosa verdaderamente increíble, que cerrar la puerta y atrancarla con la mesita, para que no se colasen por la rendija. ¡Qué inesperada y tontorrona vuelta a los temores de la infancia! Me levanté con la cabeza zumbona y así sigo, mientras voy haciendo pie sobre el solar del mundo.

viernes, 11 de julio de 2014

Un enano

San Juan de la Cruz aborrecería que dijeran de él que fue “un gigante del espíritu”. “Más bien soy, pienso yo que diría, un enano que ama profundamente a Dios”.

jueves, 10 de julio de 2014

En Madrid un 4 de julio

Se cansa uno a veces de sus “parrafitos” y echa de menos ser un escritor mundano y divertido que se lance a escribir crónicas torrenciales sobre esto y aquello. Pero ya está mi pie muy metido en mi estribo y no me libraré de ser el tipo de escritor que soy. Si suena aquí una pequeña nota de frustración es eso, pequeña, o eso creo, porque a lo mejor es grande y está bien que lo sea si eso significa que uno investigue nuevos vericuetos y se lance por ellos. Cualquiera sabe. El caso es que envidio y admiro la crónica madrileña de mi amigo Enrique y las que está haciendo mi amigo Ángel (aquí, aquí y aquí), todas referidas a nuestro viernes 4 de julio. Yo debo destacar por encima de todo lo que para mí fue más importante: el tan ansiado encuentro analógico, con “presencia” y “figura” (que diría San Juan de la Cruz), con Enrique García-Máiquez. Viejos amigos virtuales desde hace ya algunos años, a los dos nos urgía (re)conocernos cara a cara. La cosa fue después muy rodada, estando de por medio el museo del Prado, su hermano Jaime, amigos suyos varios, Ángel por supuesto, una deliciosa tarde en la casa de David y Carmen, a la que siguió una pre-cena, cena y post-cena con amigos y amigas nuevos de nuestros anfitriones. Qué bonito fue participar en el discurrir libre de las ideas y palabras de unos y otros, donde se habló de pintura, de Bruckner, de Girard, de Casablanca, de Jon Juaristi, de los judíos, del Holocausto, de las familias misioneras que se van a Austria o a cualquier otra parte del mundo, de anglofilia, de anglofobia, de francofobia, de un chiste en el que comparecen un católico, un musulmán y un judío... Altísima civilización le llamo yo a esto, que acaso no sea otra cosa que hablar, escuchar, respetarse y quererse. 

miércoles, 9 de julio de 2014

Corazón maduro

El corazón inmaduro necesita recibir órdenes de la razón para hacer el bien. “Haz esta obra buena”, le dice al corazón perezoso o egoísta. El corazón maduro lo hace espontánea, inmediatamente, pues ya ha interiorizado la ley del amor. Obra por sí mismo, como si dijéramos.

martes, 8 de julio de 2014

Mi senequita

Me causó maravilla, emoción y conmoción San Juan de la Cruz. La biografía, del padre carmelita José Vicente Rodríguez, una obra monumental en extensión y en calidad. ¡Qué hombre, qué santo Juan de Yepes, después Juan de la Cruz! Incandescente, pura luz, amor total, plenitud suave, y mil cosas más, todas concentradas allí donde el hombre de Fontiveros es el santo descalzo, un santo irrepetible y casi irrespirable de tan puro. Hubo momentos en que sólo me fue posible continuar la lectura a condición de dejarla y ponerme a rezar, a rezarle a él: “fray Juan de la Cruz, fray Juan, padre Juan”, le decía, le digo. “Mi séneca, mi senequita”, lo llamaba la madre Santa Teresa, un diminutivo que en mi cabeza se une a otro, El mudejarillo, la preciosa obra que escribió sobre él José Jiménez Lozano, y esto porque era bajo, bajito digo yo con otro diminutivo por la ternura que me inspira. Con respecto a mi relación con los santos, creo que esta lectura supone un antes y un después en mi vida espiritual y cristiana. No era devoto de ningún santo en particular y creo que a partir de ahora lo voy a ser incondicionalmente de San Juan de la Cruz, “el jilguero de Dios”, cuya protección y luz ya le pido. Me quedo con muchas cosas pero ésta me ha gustado especialmente: “Por donde fuésemos hiciésemos el bien a todos, porque pareciésemos hijos de Dios. Y que jamás hiciésemos agravio a nadie, ni con obras ni con palabras agraviásemos a nuestros prójimos; y que tuviésemos por claro y cierto que cada vez que nos descuidásemos de esto, nos hacíamos más mal a nosotros que a nuestros prójimos”, palabras de una monja descalza del monasterio de San José del Salvador, en Beas, Jaén, sobre lo que le había escuchado decir al santo en una ocasión.

lunes, 7 de julio de 2014

Velázquez vs Grünewald

¿Un Cristo regio, aposentado -la cruz es un trono (Velázquez)- o uno rendido a su fealdad sanguinolenta -la cruz es un potro de tortura (Grünewald)-

jueves, 3 de julio de 2014

miércoles, 2 de julio de 2014

Y lágrimas

Mucho amor, y lágrimas,
muchos pecados, y lágrimas,
mucho sufrimiento, y lágrimas. 

martes, 1 de julio de 2014

San Juan de la Cruz, sin tizón encendido

Aquí hablé de cómo de distinta manera manejaron el fuego San Francisco de Asís y Santo Tomás de Aquino para hacer frente a la mujer que las tentaba, el primero invitándola a sentarse con él en las brasas, el segundo defendiéndose de ella con un tizón. Veamos como obra en situación parecida San Juan de la Cruz, tal como nos lo cuenta José Vicente Rodríguez en San Juan de la cruz. La biografía: “En este lance podemos ver la humanidad del santo que lo pasa mal, y la santidad del hombre fiel a sus compromisos que, sin armar una escandalera en el barrio ni tener que echar mano de un tizón encendido, como Tomás de Aquino en ocasión parecida, es capaz de convencer (“supo decirle tales cosas que la redujo a conocimiento de su culpa y del mal que hacía; y volviendo por do había entrado, se fue a su casa”) a la muchacha que trata de hacerle caer en la red de sus encantos”.

lunes, 30 de junio de 2014

Desnudo y solo

Ya sabes, Señor, que realidades me hacen daño.
No sé protegerme frente a ellas.
Una y otra vez vulnerable, así estoy, aquí estoy,
desnudo y solo.

sábado, 28 de junio de 2014

El cuarto de baño

Mejor que de purgatorio yo prefiero hablar de “cuarto de baño” y así me veo como el chiquillo que, lleno de roña, grita “¡ay, ay!” mientras un ángel me raspa con fuerza.

Los gritos de dolor, allí, serán también gritos de alegría.

En él el fuego nos quemará, el agua nos limpiará, el aire nos purificará, para que, con pies limpios, nos reciba la tierra nueva.

viernes, 27 de junio de 2014

Nos aman

De repente he caído en la cuenta con alborozo de que los santos nos aman, ¡nos aman!, y que sólo poniéndonos bajo su protección dejaremos de envidiarlos y de temerlos.

jueves, 26 de junio de 2014

Don de lágrimas

Un buen chorro de lágrimas me limpiaría de veras y acaso así terminaría por definirse ese punto de tristeza que me ha acompañado en diversos trechos a lo largo de este año. Pero, en mi caso, empiezo a comprender que este llanto o es un don o no será.

miércoles, 25 de junio de 2014

Qué tal, Francisco

La campechanía del papa Francisco se impone de puro evidente. De repente nos hemos dado cuenta de que toda la pompa que rodeaba al papado, de la que él se deshizo con tanta determinación como sencillez, nunca debió existir. Si yo estuviera sentado en la sala correspondiente a la espera de ser llamado para tener una audiencia con él, estaría de lo más tranquilo. Una vez que llegase mi turno, me dirigiría a él como quien se dirige a un viejo amigo y le diría: “¡Qué tal, Francisco!” Sería un tú a tú entre dos seguidores de Cristo y en este sentido entre dos iguales, con la “pequeña” diferencia de que él sucede a Pedro de una manera y yo de otra. 

martes, 24 de junio de 2014

Tanto amor, tanto miedo

Siempre he temido a los santos porque me recuerdan hasta dónde puede un hombre dejarse amar por Dios y hasta dónde puede amarlo, y es hasta al fin, con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas. Yo, a tanta capacidad de ser amado por Dios y de amar a Dios, le tengo miedo, si bien, por otro lado, en momentos en los que soy pura ansia de él, es lo que más deseo. Pero estoy a infinita distancia de ese “todo..., toda..., todas...” y me pongo a resguardo ofreciendo un poquito de corazón, un poquito de alma, unas poquitas fuerzas.

lunes, 23 de junio de 2014

Sonrisa helada

La sonrisa que te puedan producir algunas de las películas que viene rodando últimamente Woody Allen es una sonrisa helada. Hay que ser muy obtuso para no darse cuenta de que, por más que estén envueltas en música de jazz y atravesadas por una vena humorística, son historias de personas desgraciadas. Por lo tanto no es que no sean ni de lejos comedias, es que tampoco son tragicomedias sino tragedias a secas. La esperanza brilla por su ausencia. La imagen de la pobre Jasmine (Cate Blanchett, en Blue Jasmine, la última película de Woody Allen), sentada en un banco, intentando unir los trozos de la canción que sonaba cuando conoció a su marido, con los ojos llorosos e hinchados, es el retrato vivo de un ser roto, y así termina la película, a ras de suelo, donde habita una esperanza muerta.

sábado, 21 de junio de 2014

A la sombra del kiwi

Hoy ha sido el primer día de este año que he estado leyendo debajo del kiwi en una hamaca en el patio. Si me gusta el verano es porque me permite hacer precisamente esto, leer en el frescor que proporciona la sombra de un árbol, rodeado de flores, hortalizas y cantos de pájaros. Incluso consigue que sea más llevadera la lectura de un libro que dentro de casa me resulta pesada. Un verano sin esto sería para mí un verano perdido. De la conjunción del gozo de la lectura y el esplendor de la naturaleza resulta una dicha que anticipa retazos paradisíacos, en la que se da una mezcla perfecta de concentración, exterioridad y reposo.

viernes, 20 de junio de 2014

Amores de cine

En el Hollywood de siempre eran pocos los matrimonios que duraban toda una vida. El de Paul Newman y Joanne Woodward fue uno de esos pocos que se mantuvo hasta el final. De no haber sido así yo me hubiese entristecido porque, con lo que me gusta el cine, amo a las actrices y a los actores y amo también que se amen hasta que la muerte los separe. ¿Y quién no amaba al gran Newman y a la gran Woodward?
 A lo largo de los años tuve mis “¡vaya, qué pena!” cuando sí hubo rupturas de pareja o matrimoniales de actores y actrices de los que era y soy devoto. Anoto aquí algunos refiriendo sin más los nombres del actor o la actriz amados: Harrison Ford (tras separarse de su segunda esposa Melissa Mathison, la guionista de E.T.), Robert Redford (tras separarse de Lola van Wagenen), Susan Sarandon y Tim Robbins (¡qué gran pareja formaron durante más de veinte años!), Imanol Arias (cuando se separó de Pastora Vega), María Barranco (tras separarse del gran director Imanol Uribe), Concha Velasco (que se separó de Pedro Masó) y, por último, uno muy reciente, Melannie Griffith y Antonio Banderas (más amada la primera que el segundo).
Con respecto a los años venideros, espero que no me causen disgustos parecidos la más amada, Sigourney Weaver, y Jessica Lange (casada con el también muy amado Sam Sephard). Y podría mencionar también a Kevin Kline, Julianne Moore, Jeff Bridges, Annette Bening...

jueves, 19 de junio de 2014

Vital, húmeda, cordial

La razón vital (Ortega y Gasset), la razón húmeda (Alfonso Pérez de Laborda), la razón cordial (Adela Cortina), y otras de este tenor que habrá por ahí y que yo desconozco: en los siglos XX y XXI se le ha dado a la “mera razón” ilustrada lo que le faltaba y que la completa hasta hacerla más y mejor razón. Ya no se podrá decir, con Pascal, que “el corazón tiene razones que la razón no entiende”. La de ahora, cordial, húmeda, vital, si que las comprende, si no todas sí algunas, o muchas incluso.

miércoles, 18 de junio de 2014

martes, 17 de junio de 2014

La primera boca

El proceso de la puesta en circulación de una nueva palabra me fascina, el que va desde que alguien la pronuncia por primera vez hasta que acaba siendo de dominio público, principalmente porque nunca sabremos quién fue el que se la sacó un buen día de la chistera. El “buenismo”, por ejemplo, de Rodríguez Zapatero, ¿a quién se le ocurrió? ¿Y a quién el “subidón”? Sería una pesquisa fascinante seguirle el rastro hacia atrás a un nuevo vocablo hasta llegar a su fuente primera, a su primera boca. Y lo bueno es que el autor tampoco sabrá nunca que de sus labios nació un bestsayer. 

lunes, 16 de junio de 2014

Apuros en Besançon

Emerge un recuerdo y me trae Besançon, ciudad del medioeste francés. Hace más de veinte años, de vuelta de Alemania camino a casa, estábamos en ella mi amigo Emilio, su hermana Mary, mi hermana María y yo. Paseábamos por la calle y mi hermana tenía necesidad urgente de ir al baño. No veíamos dónde hacerlo, ningún café, ninguna taberna, nada. Divisamos la señal de unos servicios públicos y respiramos aliviados. Pero al llegar, qué rabia, la mala suerte quiso que estuviesen pechados. Seguimos caminando, a paso muy vivo, mirando a derecha y a izquierda sin que apareciese ningún lugar que contuviese unos excusados. Al fin nos vimos al frente de un bar grande, medio oscuro, lleno de hombres. A María la frenó el temor. Todas las miradas, que nosotros imaginamos torvas, estaban puestas en nosotros, sobre todo en mi hermana: a buen seguro que era muy raro que entrasen turistas extranjeros en tal sitio y más raro que alguno de ellos fuese una mujer. “A saber cómo estarán los servicios”, musité. “Me da igual, no aguantó más”. Y allá que se fue, por en medio de los posibles violadores. Cuando entró en los servicios y dejé de verla pegué un respingo. Regresó sana y salva. “¿Qué?” “Respiré con la boca para no oler y me puse en cuclillas, ya sabes, era uno de ésos a ras de suelo”. Los dejamos con un palmo de narices, a los asesinos.

sábado, 14 de junio de 2014

No se enfada

Ya oí decir a varias personas que Pablo Iglesias, el líder de Podemos, “no se enfada” en las tertulias televisivas en las que participa (o participaba), y  tal observación pretendía ser desde luego un elogio. El subtexto que hay aquí es que muchos otros sí que se enfadan, y esto los afea. Hice una pesquisa en youtube y comprobé que era cierto lo que mis amigos decían. “Un buen punto a su favor” me dije, no sin envidia. Tampoco es que enojarse en el transcurso de un debate sea particularmente grave, salvo que esto ocurra demasiadas veces, porque entonces la calidad de la argumentación se verá afectada por esta insidiosa presión sanguínea. La energía así perdida es una energía de la que ya no podrá disponer la propia razón en sus esfuerzos reflexivos. Tanto si es una aptitud heredada o una aptitud adquirida (¡qué mérito tiene esto último si uno es de naturaleza temperamental!), es una de las condiciones para que, junto con otras, pueda darse un buen diálogo, o por lo menos un diálogo más exitoso.

viernes, 13 de junio de 2014

Un vaso que bota

¿Alguien ha visto botar un vaso de cristal después de haber sido arrojado al suelo, y no unos pocos centímetros sino mucho más de un metro? Yo sí, y también algunos miembros más de mi familia hace un montón de años, cuando eran mozos mi hermano Ramón y mi hermana María y estaban enzarzados en una de sus habituales peleas. No sé cuál de los dos, pretendiendo romper el vaso al lanzarlo contra el suelo, consiguió este pequeño milagro. ¿Pero, cómo, un vaso de goma?, debimos pensar mi hermana Lucía y yo, que, maravillados, no dábamos crédito. Fue un fulgor de poesía en medio de la batalla, un fulgor de paz cabe decir, bien humorístico.

jueves, 12 de junio de 2014

La felicidad

La felicidad es más que un instante, como muchos opinan, más entonces que esta precariedad súbita. Es un murmullo de fondo que se mantiene durante largos períodos de tiempo, mientras nada grave lo disturba, porque las desgracias muchas veces tardan, tardan incluso mucho. El infortunio tiene su hora y en tanto no llega la felicidad habita en aquéllos que han sabido encontrarla y vivirla.

martes, 10 de junio de 2014

El sol

Las nubes son gasas y el sol, tan tímido, apenas si se atreve a lucir: es breve, blanquecino.

lunes, 9 de junio de 2014

El sueño

El sueño -o colección de sueños- más extraño, más enrevesado, más denso, más poliédrico, más indescifrable, más agotador, más más lo tuve la noche pasada. Todos los genios surrealistas juntos no podrían componer algo tan... No hay palabras: “es sublime y no lo abarco”, que diría el salmista. Ni que decir tiene que dormí fatal.

viernes, 6 de junio de 2014

Subidón

A veces tengo subidones de alegría y el ritmo cardíaco se me dispara. Y yo le digo: “quieto, corazón...”

jueves, 5 de junio de 2014

La reforma de la Constitución

Las razones históricas que justificaron, y acaso todavía justifiquen, la existencia de la monarquía parlamentaria en España no durarán siempre y yo espero que llegue el día en que haya una mayoría suficiente de españoles que estén en contra de la monarquía y a favor de la república, aunque yo no sé porque la única alternativa tiene que ser ésta. ¿Tiene que haber un presidente y un primer ministro? ¿No basta acaso con que haya un presidente, como en Estados Unidos y en tantos otros países? Yo me apunto a este segundo modelo. En cualquier caso, si ha de haber un jefe de Estado y un presidente de Gobierno, tanto como es electo el segundo tiene que serlo el primero: ¿dónde se vio que un alcalde, por ejemplo, ha de ser el hijo del último en ocupar tal puesto y no el que los ciudadanos elijan libremente? Espero que, llegado el momento más oportuno, surjan iniciativas parlamentarias que insten a una reforma de la Constitución a este respecto. No va a ser fácil porque, según lo regulado por esta misma en su artículo 168 (“1 Cuando se propusiere [...] una [revisión] parcial que afecte [...] al Título II [De la corona], se procederá a la aprobación del principio por mayoría de dos tercios de cada Cámara, y a la disolución inmediata de las Cortes. 2. Las Cámaras elegidas deberán ratificar la decisión y proceder al estudio del nuevo texto constitucional, que deberá ser aprobado por mayoría de dos tercios de ambas Cámaras. 3. Aprobada la reforma por las Cortes Generales, será sometida a referéndum para su ratificación”), la monarquía queda bastante blindada.
Con este tema de todos modos no soy demasiado purista y sí pragmático. Y tampoco creo que sea ahora un problema principal. Hay otros que lo son mucho más y que ya nos los sabemos todos: el paro, la credibilidad de las instituciones, la corrupción, el proceso soberanista catalán, la situación de la educación, el fortalecimiento de una democracia más participativa para que la representativa sea más creíble, etc.
Añado como punto final que Felipe y Letizia me caen muy bien y espero que reinen lo mejor que puedan y sepan, para bien de todos.

miércoles, 4 de junio de 2014

Los secretos del inconsciente

El asunto tenía todas las trazas de poder ser explicado sólo sobre un diván freudiano. Porque, vamos a ver, ¿a qué se debía que fuera tan susceptible con respecto a ella, el verse, tantas veces, soliviantado por sus palabras, cuando éstas no portaban ninguna agresión? Una buena prospección en su inconsciente, ¿encontraría alguna respuesta a esto? Sus reacciones airadas, ¿eran su manera de protestar contra el gran ascendiente afectivo que ella tenía sobre él? Y aun si esto fuera cierto, quedaría por explicar en qué consistía esta autoridad emocional. Había además otro dato, en el que reparó muy tardíamente: ¿no se parecían a ella las mujeres que más le gustaban? De todos modos, le parecía que se movía sobre hipótesis que sólo una “gran revelación” de su inconsciente podría resolver.

martes, 3 de junio de 2014

Batería política

¿Son los líderes políticos los que deben encabezar los proyectos que ilusionen a los ciudadanos? ¿Hasta qué punto depende de ellos la cohesión de una sociedad? ¿Una desilusión política acarrea inevitablemente una desilusión social y moral? ¿Qué cuota de liderazgo les corresponde a los representantes políticos y cuál es exactamente su tipo dentro de lo que podríamos denominar “el liderazgo de una sociedad”? En tanto no fallen los líderes de otros ámbitos, ¿cuánto importa que fallen los del ámbito político? ¿Se espera de los políticos demasiado y por ello equivocadamente? ¿En qué medida son ellos mismos los responsables de esta “equívoca demasía”? ¿Qué errores les imputamos injustamente, que culpas cargamos sobre ellos, cual chivos expiatorios, sin que en realidad las tengan? ¿Una sociedad fuerte no es aquélla que no se deja quebrar aunque quiebre la clase política?

lunes, 2 de junio de 2014

Los que lo hacen bien

Los que lo hacen bien: políticos de altura: ¿no sería éste un buen título para un libro que nos devolviese la confianza en los políticos? Porque haberlos haylos, buenos políticos, y alguien tendría que decirnos quiénes son, dónde están, qué cosas hacen y cómo las hacen. Y no creo que se trate de una aguja sino de muchas agujas en un pajar. Pero nadie los hace visibles y así nos quedamos sin el necesario contrapeso frente a los malos políticos. Porque no debe ocurrir que éstos infamen a los buenos.

sábado, 31 de mayo de 2014

Otra hornada que se va

Contemplo con emoción a los alumnos que, tras terminar 2º de bachillerato, pasan por secretaría para matricularse en la PAU (Prueba de Acceso a la Universidad). Terminan una etapa y empiezan otra; atrás queda el instituto y delante la universidad; atrás familia y delante residencia o piso. A pesar de haber vivido yo también este tránsito no soy capaz de ponerme en su piel. Recuerdo sólo a medias cómo era yo en aquel entonces, qué sentía, qué quería, qué esperaba. El hecho de que fuese a estudiar teología en la Universidad Pontificia de Salamanca no marcaba para mí ningún camino totalmente claro. Tendría que ir viendo, viéndome. El primer trimestre lo pasé fatal: la salida del nido materno me pesó hondamente. Poco a poco las cosas se fueron después componiendo. ¡Pero qué lejos queda ya todo esto! Y nada añoro pues no soy yo ser de nostalgias.

jueves, 29 de mayo de 2014

Satanás: una canción, una película, un teólogo

Podemos empezar a ras de suelo, con la vena cómica de la canción “El chivo”, escrita por Luis Mendo y Bernardo Fuster y cantada por Ana Belén, en la que Satán, “harto de ser despreciado por todos”, dice: “¡Señores, presento mi dimisión! ¡Aquí está mi cargo de Ángel Caído! Me quedó a vivir en un rincón del Parque del Retiro”. Damos ahora un paso de gigante para aterrizar en la película Las páginas del libro de Satán, de Carl Theodor Dreyer, en las que nos encontramos con un ángel de las tinieblas que se entristece cada vez que triunfa en su labor tentadora. Así, tras conquistar el alma de Judas y una vez que éste entrega con un beso a Jesús en el huerto de los olivos, se dice de Satán que “veía con tristeza el éxito de su obra malvada. Y su pena era aún más profunda al haber entregado al hijo de Dios a los verdugos de los hombres”. El salto definitivo nos deja en las manos de Hans Urs von Balthasar que reflexionó en alguno de sus últimos libros sobre la posibilidad de una redención del ángel caído. Es una pena que no pueda citar en este caso ningún texto porque no he leído este libro -ni siquiera sé cuál es- del genial teólogo suizo. El tema, en cualquier caso, queda trazado: ¿un Satán que dimite, un Satán apenado por sus éxitos, un Satán redimible?

martes, 27 de mayo de 2014

Cero escritura

Las ideas se las sirve el yo ocurrente al yo ejecutivo para que éste, pues eso, las ejecute, como explicó en su día José Antonio Marina. He de decir que, de un tiempo a esta parte, a mi yo ocurrente no se le ocurre nada, o muy poca cosa, lo que implica que yo ejecute muy poco. O en román paladino: no tengo ideas y por lo tanto no tengo palabras. Cero escritura. El cursor parpadea, parpadea, parpadea... y nada. En el desierto pues, a la espera del agua.

miércoles, 21 de mayo de 2014

La estela de Job

La entrevista a José A. Ortega Lara que nos dio a conocer Ángel en su blog me puso contra las cuerdas. Con el tema del sufrimiento humano, cuando éste lleva al hombre más allá de lo soportable, yo me electrocuto de cuando en cuando. Necesito después varios días para recuperarme. Ortega Lara habla de su sufrimiento “atroz, atroz, atroz”, de sus intentos de suicidio, de su suplicio vivido coram Deo. El diálogo entre el hombre sufriente y Dios alcanza aquí sus cotas más desgarradoras: estamos en la estela de Job, durísima estela, en la que el hombre arguye contra Dios y lo pone en tela de juicio. Yo me quedo siempre sin respuestas, y vuelvo los ojos a Cristo crucificado, enmudecido. “¿Hasta cuándo, Señor, hasta cuándo?”, gritamos. La oración de san Francisco de Asís vuelve a mis labios: “Pastor bueno que a nosotros nos has mostrado tu misericordia (...), concede gracia y virtud a esta tú ovejuela para que en ninguna enfermedad, angustia o dolor me aparte de Ti”. 

sábado, 17 de mayo de 2014

El sufrimiento

El sufrimiento es un material altamente inflamable, de difícil gestión. Se soporta, se lleva como se puede.

viernes, 16 de mayo de 2014

Quédate

En el relato de los discípulos de Emaús, cuando “llegaron cerca de la aldea donde iban”, Jesús “simuló que iba a seguir caminando”. No dijo: “me quedó con vosotros” sino que, como se lee en otras traducciones, hizo ademán de continuar. Al actuar así, Jesús instaba a los discípulos a ser requerido, invitado, a que le dijeran en definitiva: “Quédate con nosotros porque atardece y el día va de caída”. ¿No ocurrirá siempre así en la vida de cada uno, que Jesús nos acompaña y, simulando marcharse, nos impulsa a pedirle que no lo haga, que se quede, a que le abramos la puerta y lo invitemos a sentarse con nosotros para cenar? ¿No se detecta aquí la suavidad del trato de Dios con los hombres, a los que a nada obliga pero a los que siempre incita con un ademán? Parece un amante discreto que, lejos de imponerse, se propone, se insinúa, simula que se va a marchar para que el corazón del amado se sienta impulsado a detenerlo y le diga: “Quédate”.

jueves, 15 de mayo de 2014

Los incorruptibles

Tiene que haber en cada época un nivel de bondad suficiente que la salve. ¿Hay épocas más propicias para la bondad que otras? Siempre habrá un incorruptible, la manzana sana que no estropearán mil manzanas podridas. Con él nos salvamos, sin él perecemos. No parece que vaya a faltar nunca ese hombre, esa mujer, esos hombres y esas mujeres, las piedras de toque que nos digan a los demás cuánto valemos, mucho, algo, poco, nada, pero sobre todo que nos den la mano para elevarnos hasta ellos.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Pedir perdón

No sólo hay que perdonar setenta veces siete sino que también hay que pedir perdón siempre. Y puede presentarse un inusitado enemigo: el aburrimiento. Mi hermana María y yo durante un período de tiempo que no fue precisamente corto nos enredamos en berrinches domésticos y, al rato, nos desenredábamos pidiéndonos perdón, unas veces ella, otras veces yo, según se terciase. En una ocasión en que me tocaba a mi pedirlo, con la intercesión de un pequeño lucifer, me dije: “Qué coñazo, vuelta a pedir perdón; ya estoy aburrido; paso”. Pero la que no pasó fue mi hermana, e hizo bien, al presentarse y decirme: “¿No me vas a pedir perdón?” Y se lo pedí, claro.

martes, 13 de mayo de 2014

Todo está bien

“Fue bonito haber sido doncella y es bonito ser una anciana. Moriré pronto. Todo está bien”.

lunes, 12 de mayo de 2014

Al fin cedieron

“¿Por qué abandonas el lecho, amado mío? Tu dulzura está aquí, todo tu mundo en mi seno, tus espuelas, tu hambre de gloria. Te equivocas cuando apresuras tu partida: la veo venir siempre que tus ojos susurran el miedo, allá en lo más hondo de ti. ¿Qué temes? Tu semilla crece dentro de mí, saldrá un día, robusta ya, crecida, piernas y manos armados para el primer llanto, el que inaugura la vida. ¿Temes esto, la sombra larga que proyectas, el verte superado por una vida que no puedes controlar? Otros temieron antes que tú y al fin cedieron, ya no quisieron marchar tan pronto, gozaron al lado del fuego que encendía la casa”.

sábado, 10 de mayo de 2014

Te quiero

Quien está suelto para el gesto afectivo: un beso, un abrazo, una caricia, puede que también lo esté para su pronunciación y por eso dirá, sin embarazo alguno, “te quiero”. Pero puede ocurrir que se dé lo segundo sin lo primero, cosa que yo nunca hubiese imaginado, tal como lo vi en la película Mud, de Jeff Nichols. En ella, uno de los adolescentes protagonistas, Ellis, le dice a su padre en una ocasión en que se despedían: “te quiero”. No hubiera estado de más que el padre le hubiese acariciado la cabeza, o palmeado el hombro, o que se diesen un abrazo incluso, pero parecía que para esto estaban menos preparados. Pero el “te quiero” sonó tan verdadero, tan dulce, tan sólido, tan entrañable, que casi lo puso todo.

viernes, 9 de mayo de 2014

La vida pasa

184 centímetros y 82 kilos de hombre; 49 años. Pasos, pum, pum pum, de la secretaría a dirección, a la jefatura de estudios, a la sala de profesores, a la conserjería, a la cafetería, y vuelta. Otro día también, y otro día, de lunes a viernes. Interregno el sábado y domingo. Gota a gota, mar a mar, la vida pasa.

jueves, 8 de mayo de 2014

martes, 6 de mayo de 2014

Vacíos, plenitudes

Las plenitudes acallan los vacíos; los vacíos acallan las plenitudes. Y uno sigue caminando.

¡Cuántas alegrías en estos últimos tiempos! Sin embargo, uno tiene como última veta una sed profunda que ninguna agua sacia, un hambre profunda que ningún alimento llena...

viernes, 2 de mayo de 2014

Las lágrimas

Nunca lloraremos bastante la muerte de Jesús en la cruz, lo cual significa al mismo tiempo que nunca serán suficientes las lágrimas por todos los crucificados de la historia, por todos los pobres y desvalidos; incluso me atrevo a decir que las lágrimas que derramemos por nosotros mismos no debieran parar hasta que quedemos limpios de todos nuestros pecados mientras miramos “al que traspasaron”.
Está claro que nuestro pecado sólo se nos hace visible a la luz de Dios, a medida que vaya siendo mayor nuestra cercanía a Él: mientras tanto nos parecerán pecadillos, sólo “faltas”, liviandades

miércoles, 30 de abril de 2014

La herida

La herida curó bastante pero no tanto que llegase a convertirse en cicatriz. Sólo esto puede explicar los gritos y lágrimas de X, desproporcionados, tras las palabras de Y. Éstas, paradójicamente, aun siendo recriminatorias, contenían al mismo tiempo un profundo halago. Espero que con el paso de los días X se percate de ello. Sin embargo la escena, al recordarla ahora, resulta extraña, misteriosa, no del todo inteligible, salvo que desde ella se extienda hacia atrás una lupa que permita ver la historia de su herida. Pero ni siquiera así llega la luz a ser suficiente para comprenderla del todo. Algo, o mucho, se me escapa. Una redacción novelada de la misma quizá la colocase en el lugar ideal para entenderla más y mejor.

domingo, 27 de abril de 2014

Lectura y (in)felicidad

Leer libros que no nos gustan crea horas infelices, siendo así que la lectura es, debe ser, un otorgamiento de felicidad. Por eso aquéllos debieran ser abandonados una vez que uno se ha cerciorado de que no nos gustan, no nos placen, en definitiva no nos interesan. ¡Qué distintas las infelices horas de las felices que sí crean los libros que nos causan placer! Con todo, hay grados en esta cuestión. Puede haber una “infelicidad” durante el trayecto de la lectura que, por distintos motivos, llegue a ser al final una verdadera felicidad. Por eso uno a veces se resiste a abandonar libros en principio, y en medio, no gustosos, pero que sí lo acaban siendo una vez terminado el libro.

viernes, 25 de abril de 2014

El don de Dios

Un franciscano le pidió a Francisco de Asís que lo cambiara de comunidad ya que en la suya no podía sufrir a alguno de sus hermanos. El santo de Asís le dijo que debiera ver en cada uno de ellos un don de Dios para él. Esto nos lo contó Paco, fray Paco, en Tierra Santa, y a mí me viene una y otra vez a la cabeza. ¿Un don de Dios para mí Fulano, tan cotilla, Mengano, tan egoísta, Zutano, tan pesado, etc.? Pues sí, nos dice el poverello. Sospecho que, contra lo que pudiera parecer a primera vista, este aviso, más que una carga sobre los hombros, es en realidad una gran descarga, una liberación, si no a corto o medio plazo sí a largo plazo, cuando ya nos hayamos convertido y, antes que la antipatía, salte entonces y siempre la simpatía que debe inspirarnos todo hombre que, por ser hijo de Dios, el padre de todos, es por eso hermano nuestro. Los santos siempre nos proponen una cuesta empinadísima pero que, a la larga -a la vuelta de nuestro corazón renovado-, acaba siendo un cómodo sendero llano.

miércoles, 23 de abril de 2014

El libro olvidado

“Tuviste tu hora, Libro, en la que tu compañía durante un tramo de mi vida me salvó y enriqueció, en la que, por ello, fui por ti bendito. Esa hora se ha prolongado a lo largo de la vida y por eso nada importa que te haya olvidado si tu fruto hasta hoy ha perdurado en mí”.

¡Ah, ojalá que lo anterior fuese cierto y pudiese así uno quedar consolado de lo poco que, de lo leído, queda en el reino de la memoria! ¿Qué es mejor, leer, leer y leer, que será después un olvidar, olvidar y olvidar, o leer-releer, leer-releer y leer-releer muy pocos libros para que después uno tenga un verdadero recordar, recordar y recordar?

sábado, 19 de abril de 2014

Lejos del mundo

Es cierto que cuando uno hace un viaje “desconecta”, y desconecta mucho. Lo he comprobado una vez más en mi reciente viaje a Tierra Santa. Quedas a salvo de las desgracias que te sirven en bandeja los medios informativos, tanto las que suceden en tu región como las que tienen lugar al otro lado del mundo. En este sentido eres más feliz. Cuando estuve en Camerún, en el verano de 2011, pensé en serio que, cuando estuviera de vuelta en casa, dejaría de ver el telediario nocturno para no perder mi felicidad desconectada. No lo hice, claro, primero porque no vivo solo, segundo porque, a pesar de todo, te pica la curiosidad sobre lo que está ocurriendo en el mundo y tercero, el punto más dudoso, por no substraerme a esa especie de solidaridad internacional a la que te invita un planeta globalizado. ¿Puede uno en el momento presente, moralmente hablando, no compartir los infortunios y penalidades de nuestros hermanos por más lejos que éstos se encuentren? Así, estos días, el hundimiento de un barco lleno de estudiantes en Corea del Sur ha sido un aldabonazo de tristeza.

viernes, 18 de abril de 2014

Jesús y su mensaje

Los cristianos no seguimos el mensaje de Jesús sino que seguimos a Jesús y su mensaje. Si hablamos de “el mensaje de Jesús” parece que Jesús quedase en segundo término, como un mero portador. Pero no es el caso. Lo principal del mensaje de Jesús es siempre Jesús, gracias al cual resulta atractivo lo que dice. Al final hay que terminar afirmando que Jesús es el mensaje, y aceptaremos entonces que se diga que hay que seguir el mensaje de Jesús si con ello se quiere decir que hay que seguirlo a él mismo.

jueves, 17 de abril de 2014

El apestado

Uno “olió” en Paco, fray Paco, el espíritu franciscano, y volvió a mirar -en realidad nunca he dejado de hacerlo- a san Francisco de Asís. Entonces me acordé de lo que escribió Christian Bobin: “La pobreza, en su desnudez material, le atrae. La pobreza, en su verdad carnal, le revuelve. Existe aún ese rincón del mundo que su goce no alcanza. ¿Y qué es un goce que deja algo fuera de sí? Nada. (...) Los burgueses sueñan en un pobre adecuado a sus intereses. Los curas sueñan en un pobre adecuado a sus esperanzas. Él, Francisco de Asís no sueña, ya no sueña. Ve: la pobreza nada tiene de amable. Una tara, un sufrimiento, una llaga, eso sí, pero nada amable. (...) Lo natural es ese modo de amar tan vuestro y que os halaga: los amigos acogedores, las damas perfumadas. Lo sobrenatural es entrar en la leprosería, cerca de Asís (...). Están del otro lado del mundo. Son las deyecciones del mundo, tan excluidos del placer de los vivos como del reposo de los muertos. Saben lo bastante del mundo para comprender de donde procede ese gesto del muchacho, para comprender que no procede de él sino de Dios: sólo el Bajísimo puede inclinarse tan profundamente con tal sencilla gracia”. Sí, por debajo del pobre que acaso no llegue a ser repulsivo está el que sí lo es: el leproso, cuya fealdad nos mata, cuya enfermedad nos espanta. Hasta aquí bajó el Bajísimo y ya nunca más quiso subir. ¿Debiéramos comprender desde esta perspectiva la elección del nombre de “Francisco” por parte del papa actual? Tenemos entonces que estar no sólo con el pobre sino con el apestado, el repulsivo, el maloliente, el sucio, el que nos “amenaza” con contagiarnos su marginalidad. ¿Quiere el papa Francisco que la línea de vanguardia de la iglesia sea ésta? ¿Quiere que abracemos y besemos, como él abrazo y besó al enfermo de neurofibromatosis, a los deformes del mundo? Lo quiere, sin duda.

miércoles, 16 de abril de 2014

Del vértigo a la adoración

Causa vértigo, un asombroso vértigo, pensar que Dios “cupo” en el vientre de una joven de Nazaret, María; que cupo en el cuerpo de un bebé, de un infante, de un niño, de un adolescente, de un joven, de un adulto: que “cabe” y es ya para siempre el alma y el cuerpo de un hombre. Este vértigo el cristiano lo supera en la adoración.

lunes, 14 de abril de 2014

Profesionales del amor

Profesionales del amor, reciben al otro en todo lugar y siempre: lo único que importa es que a las puertas está un hermano que quiere entrar.

jueves, 10 de abril de 2014

Siempre nosotros

Fuimos a darle el pésame a X por la muerte de su marido. Contó una cosa preciosa de él. “Nunca dicía ‘que che parece se fago...?’ senón ‘que che parece se facemos...?’”. Me parece precioso: nunca yo y siempre nosotros.

miércoles, 9 de abril de 2014

La carambola

Yo tenía en mente ir algún día, un día indeterminado, a Tierra Santa. Me pregunto si ese día llegaría a determinarse si no hubiese tenido lugar una carambola. Fue como sigue: mi hermano Ramón quería regalarle a mi madre un viaje a Israel. Allá por el mes de octubre pasado, en una comida familiar, me prepuso que me apuntase. No mostré demasiado interés en ese momento. Pasados unos días recogí el cable y me puse a ello. Como resultado de mis pesquisas, supe que los franciscanos de Santiago de Compostela organizaban todos los años una peregrinación a los Santos Lugares. Efectué las diligencias oportunas y en el mes de noviembre habría de realizarse el viaje. Mientras tanto, a mi hermano Ramón le habían surgido impedimentos que lo descolgaban del mismo. Pasado un tiempo, la agencia de viajes Halcón me comunica que el viaje debía aplazarse por una serie de cuestiones que tenían que ver con los vuelos. Marzo sería la nueva cita. Tiene lugar después otra baja, la de mi madre, por cuestiones de salud (ya en pleno viaje me “alegré” de que así fuera pues no hubiese resistido su ajetreo físico y psicológico). Hete aquí entonces que me veo yo como el único que habría de peregrinar a Tierra Santa. Toda la carambola anterior, a la postre, había “determinado” mi día. Y ahora me pregunto: ¿qué tuvo que ver Dios con todo esto?

lunes, 7 de abril de 2014

Fray Paco

Mi peregrinación a Tierra Santa tuvo un centro: Paco, fray Paco (Francisco José Castro Miramontes, rector de los franciscanos de Santiago de Compostela, 42 años), nuestro pastor franciscano en las tierras de Jesús. Fue su gracia, el don de Dios en él, la que, con suave solicitud, nos fue introduciendo en la vida y misterios de Jesús de Nazaret, el galileo, nacido en Belén. De esto y no de otra cosa se trataba. La oración por la mañana en el autobús, cuando partíamos, la eucaristía (presidida todos los días por Roberto, un cura ecuatoriano de treinta y nueve años, que lleva tres años en Pamplona estudiando derecho canónico: suyas fueron las excelentes homilías), las explicaciones históricas, la oración de nuevo en el autobús cuando volvíamos, marcaron el tono, envolvente, calmo, cristiano. Sus quince años de radio al frente del programa “Día santo en Galicia”, en Radio Galega, educaron su voz y su dicción: ningún titubeo hay en ellas, ningún apelotonamiento, ningún tartamudeo inicial, ninguna prisa. ¿La voz ideal de un pastor de almas? Sin duda.

domingo, 6 de abril de 2014

En Tierra Santa

Nada “especial” sentí en Tierra Santa, ningún “calambre” religioso digno de ser contado, ninguna “emoción” singular. No me habló ninguno de los lugares santos con una intensidad “específica”, todos los relacionados con Jesús, con su nacimiento, su vida pública, su muerte, su pasión y su resurrección. A mi Dios me ha llegado y me llega a través de la Eucaristía, la Palabra, la Oración y el Hermano: estos son los canales reveladores por excelencia, los “oficiales”, irreductibles e imprescindibles, los eclesiales. Mi experiencia de Dios es en este sentido siempre objetiva, y sólo con esta condición es después subjetiva. Esto no cambió en Tierra Santa. Por eso, allí, no me habló el lago de Galilea sino la misa que tuvimos en la orilla y que puso punto final a la peregrinación; no me habló Belén sino la misa que tuvimos en las llamadas grutas de San José, y así podría continuar hasta completar las seis misas que tuvimos en los seis días que estuvimos en Israel. 

sábado, 5 de abril de 2014

El cuerpo es una casa

El cuerpo es la casa en la que uno vive. En él se está “dentro”: dentro de los ojos, que ven; dentro de los oídos, que oyen; dentro de las manos, que tocan; dentro de la nariz, que huele; dentro del paladar, que saborea; dentro de los pulmones, que respiran; dentro del estómago, que digiere; dentro de las piernas, que andan; dentro de la boca, que habla; dentro de la cabeza, que piensa. Se está dentro y con él salimos afuera. Somos una interioridad que se abre al mundo.

martes, 25 de marzo de 2014

José Antonio Marina, detective privado

José Antonio Marina es un auténtico desbrozador de selvas. Con machete en mano, zas, zas, se abre camino entre la espesura del tema sobre el que cogita hasta dejarnos en un claro luminoso. Su pericia exploradora, delineadora, definidora es realmente admirable. Estamos ante un hombre que cree en el poder de la razón y que sabe muy bien cómo funciona la inteligencia humana, que con tanto rigor y lucidez ha estudiado (Teoría de la inteligencia creadora). Tras sumergirse en los negros mares que quiere rastrear, sale siempre a la luz con el fruto granado de una investigación hecha con lupa de gran aumento y bisturí de alta precisión. Empecé hablando de selvas y caigo ahora en la cuenta de que uno de sus libros se titula La selva del lenguaje. Pero si nos fijamos en otros, vemos que el inicio es siempre un mundo oscuro que hay que alumbrar: un misterio (El misterio de la voluntad perdida), un rompecabezas (El rompecabezas de la sexualidad), los sueños (Los sueños de la razón), un laberinto (El laberinto sentimental), los secretos (Los secretos de la motivación).
José Antonio Marina se ha definido como un “investigador privado” (Memorias de un investigador privado), un “detective cultural”: estamos, en efecto, ante un Sherlock Holmes al que no se le resiste nada: el ingenio, la inteligencia, la ética, los sentimientos, la voluntad, la política, el lenguaje, la sexualidad, Dios, la economía, la vida, la familia, las mujeres, el miedo, el deseo, el poder, el amor, la autoridad, la estupidez, la educación, la motivación, los vicios, la creatividad, la lectura, la escritura, la valentía. La piedra angular es siempre la inteligencia, puesta en Teoría de la inteligencia creadora, su segundo libro, publicado en el año 1993, fundamento de todo el edificio que levantó después. Si echamos un vistazo al resto de los títulos de su obra, acabamos por convencernos de ello. Así, junto con el ya citado, tenemos estos otros: El vuelo de la inteligencia (2000), La inteligencia fracasada: teoría y práctica de la estupidez (2004) y La inteligencia ejecutiva (2012).
Un auténtico sabueso.

sábado, 22 de marzo de 2014

Derechona

Al menos en un aspecto cierta derecha merece ser llamada derechona, y es cuando se muestra muy mal hablada. Me vienen a la cabeza cuatro ocasiones en las que políticos del PP no trabaron su lengua: Francisco Javier León de la Riva, alcalde de Valladolid, y sus declaraciones sobre los “morritos” de la ex-portavoz del PSOE, Leire Pajín; José María Aznar y su dedo corazón bien levantado y dirigido a los que lo hostigaron en una ocasión en la Universidad de Oviedo; la diputada Andrea Fabra, hija de Carlos Fabra, y su “que se jodan”, vociferado en el Parlamento; y por último el ministro de Economía Luis de Guindos y su “que se vayan a tomar por el culo”, lanzado contra los periodistas en Bruselas.
En España, la derecha, cierta derecha, es más insultona que la izquierda, de la que no recuerdo ni un solo ejemplo de lengua deslenguada. Bien merecerían en esos casos que se les hubiese quedado pegada la lengua al paladar.

viernes, 21 de marzo de 2014

¿Víctima?

Cuando Gallardón dice que la mujer es siempre víctima en relación con el tema del aborto ¿qué quiere decir? ¿Víctima de qué victimario? Excluido el caso del embarazo fruto de una violación, en el que la mujer es clarísimamente víctima, en los demás tenemos siempre embarazos frutos de un despiste: o él se olvidó de ponerse el condón o ella se olvidó de tomar la píldora. ¿Es víctima entonces de su despiste, al verse en sus entrañas con un embrión cuya gestación quiere parar? A este despiste la palabra víctima creo que le viene demasiado grande: si yo fuese mujer y pro-abortista, tal consideración me parecería ridícula y paternalista. ¿Será entonces el victimario el ambiente social, convertido a tal efecto en presión social, mayoritariamente pro-abortista? Tampoco creo que se trate principalmente de esto.
En fin, que no sé por dónde van los tiros.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Ser bueno

Yo quiero ser bueno pero no para verme a mí mismo siéndolo sino para serlo realmente.

Uno ha declarado muchas veces que lo único que de verdad le importa en la vida es ser una buena persona. Pero me incomoda que este deseo pueda tener más carga estética que moral, que se ancle en la belleza sin anclarse al mismo tiempo en el bien.

Uno de estos días me he sorprendido a mí mismo diciendo: “Señor, que no sea demasiado malo”.

martes, 18 de marzo de 2014

Las amistades posibles

En Una vida presente, Julián Marías dejó escrito lo siguiente: “Toda mi vida he tenido una capacidad para la amistad mayor que la habitual (...) Y un rasgo más, que creo muy característico en mí, es la resistencia a dejar ‘escapar’ las posibles amistades que me parecen valiosas y atractivas. Es muy frecuente que por falta de imaginación, por timidez o por simple pereza, no se desarrollen, o se extingan apenas iniciadas, relaciones personales que podrían ser ingredientes de profunda significación en la vida”.
¿Fue X una amistad que yo dejé “escapar”, “por timidez” sobre todo? Nunca me atreví a proponerle que quedáramos, quizá porque al principio me hechizó su personalidad dejándome sin capacidad de reacción. La timidez siempre arguye temores y yo los tuve ante él. En otras ocasiones sin embargo no me faltó la audacia y no se me escapó la posible y después ya real amistad.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Tan antigua y tan nueva

Ese pelín de alegría que me falta, esta gota de infelicidad que ha venido, esta vulnerabilidad, tan antigua y tan nueva, ante el mal visto y leído...

jueves, 6 de marzo de 2014

Consoladora de los afligidos

Tras contarme cómo había transcurrido su jornada le colgué el título de “consoladora de los afligidos” pues fue lo que había hecho, consolar a las cuatro personas deprimidas que se encontró a lo largo del día. “Me pregunto qué me quiso decir Dios”, me comentó con asombro y jovialidad. Ésta la tiene a raudales últimamente, y de ella manó su consuelo para los cuatro afligidos.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Sólo pasó un año

“Sólo pasó un año”, dije hace poco al recordar un suceso, cuando hasta hace nada habría dicho “ya pasó un año”. Voy camino de cumplir los cuarenta y nueve y desde mis treinta hasta mis cuarenta y siete años lo que uno vivió fue el paso raudo del tiempo. Por eso me tiene asombradísimo que, desde hace más o menos dos años, viva ahora un tiempo que transcurre lentamente, sin voracidad, parsimonioso. Es algo que nunca hubiese esperado y no sabría decir qué produjo tal cambio. ¿Algún tipo de plenitud tal vez, a la que pertenecería en propiedad un tiempo quedo?

martes, 4 de marzo de 2014

Medio vacío, medio lleno

Un “medio vacío” me entristeció. Enseguida, en el mismo telediario, un “medio lleno” no me alegró. “Alto ahí, me dije entonces, aquí falla algo. ¿Ha de afectarme el ‘medio vacío’, entristeciéndome, y no va a afectarme el ‘medio lleno’, alegrándome? No, de eso nada: ea, Suso, alégrate”. Obedecí y me alegré, quedando más lleno que vacío cuando poco antes había estado más vacío que lleno.
No puedo despistarme con esto.

lunes, 3 de marzo de 2014

Don Juan Tenorio y don Luis Mejía

Escuchando camino del trabajo el diálogo de don Juan Tenorio y don Luis Mejía, en el acto primero de la parte primera de Don Juan Tenorio, de José Zorrilla, allí donde el primero le dice al segundo que a setenta y dos se eleva el número de sus conquistas a lo largo de un año y el segundo le dice al primero que cincuenta y seis es su número, me acordé de lo que me contó hace algunos años X, y de lo que no había dudado dada la credibilidad de la persona que se lo había referido. Parece ser que dos jovenzuelos que frisaban los dieciocho años se habían retado a ver quién se tiraba a más tías durante un determinado período de tiempo, no superior a medio año si no me falla la memoria. Pues bien, el resultado fue escalofriante: el uno, el ganador, unas setenta y el otro, el perdedor, unas cuarenta. Podemos no creerlo, claro, por muy seria y creíble que fuese la fuente de X, dado que ésta sólo pudo saberlo de boca de tales folladores, con perdón, que a buen seguro inflaron las cifras. Pero puede ocurrir también que el informante conociese bien, muy bien, a los dos susodichos, quizá porque actuase en su mismo terreno con las mismas, parecidas o distintas pretensiones “lúdicas”. El caso es que, si necesitábamos algún dato más sobre lo despendolado que está el mundo de la sexualidad en nuestro tiempo, aquí lo tenemos, en estos tenorios y estos mejías que hasta hace nada todavía lucían el bozo de la adolescencia.

sábado, 1 de marzo de 2014

Mal de muchos

¿Mal de muchos consuelo de tontos? No, mal de muchos consuelo de algunos, o de alguno, de uno vaya, el que me hizo saber que, padeciendo en una ocasión una dolencia, le consoló saber que no era el único que la sufría. ¿Tonto? En absoluto puesto que se consolaba.

viernes, 28 de febrero de 2014

La Gran Guerra

En La belleza y el dolor de la batalla, el historiador y escritor sueco Peter Englund trenzó una historia de la Primera Guerra Mundial (este año se cumple el centenario de su comienzo en 1914) con los testimonios escritos de sus protagonistas de a pie: una enfermera, un soldado, etc. Este modo de contar la Gran Guerra, o de cualquier otra guerra, es esencial para quedar informados de lo que, a ras de suelo e historia, vivieron y padecieron sus protagonistas: este dolor, esta sangre, esta trinchera, esta alambrada de espino, este lodo, esta esperanza...

Leo ahora 1914-1918. La historia de la Primera Guerra Mundial, del historiador David Stevenson, que constituye el otro modo esencial de contarla: trazando las líneas maestras que unen todos los “grandes” factores en juego: históricos, políticos, sociales, económicos, geoestratégicos, militares, etc., hasta componer un relato riguroso, verosímil, bien documentado, que nos permita apreciar y comprender toda su densidad y todo su perímetro históricos.

jueves, 27 de febrero de 2014

Enmendando la plana

Mejor que “en este valle de lágrimas” (Salve Regina), “en este valle de sonrisas y lágrimas”.
Mejor que “la vida es una mala noche en una mala posada” (Santa Teresa de Jesús), “la vida es, tantas veces, una mala noche en una mala posada”.

Soy consciente de que lo que retoco funciona bien en su contexto, al que hay que referirlo. Que no se tome pues lo mío como otra cosa que un divertimento.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Perplejidades

Los evangelios están llenos de felices perplejidades ante las que prorrumpimos en un “¡oh, maravilla, no entiendo nada!”, siendo, por otro lado, de una absoluta sencillez.

martes, 25 de febrero de 2014

Autoimagen

Caminamos con una imagen de nosotros mismos más o menos consciente, más o menos dibujada, que nos sostiene y a la que sostenemos.

lunes, 24 de febrero de 2014

Aforística

Es la noche cueva de hadas y alcoba de demonios.

De su sueño, el hombre, no despertará Dios jamás.

Giramos unos en torno a otros siendo planetas y satélites a un tiempo.

Nunca hay debacle allí donde el corazón triunfa en su pobreza.

En la calle uno vive en sus zapatos; en casa, en sus zapatillas.

El escritor cumple un deber, cumple un placer, cumple una necesidad. El escritor obedece.

La fe es aceptar el punto de vista de Dios.

Por no querer algo sino todo se quedó con nada.

Lo que la vida destroza la vida lo repara.

El amor, cuanto más manifiesto, más secreto.

sábado, 22 de febrero de 2014

Curiosity

Habría que darle un poquito de alma al robot de la NASA Curiosity, enviado a Marte, e imaginar su asombro, su soledad, su extrañeza, entrañarnos en él para saber qué sintió durante el trayecto que lo llevó desde la Tierra al planeta rojo, en el que vio cómo la primera se hacía cada vez más y más pequeña, más chiquita, un puntito azul que acabaría desapareciendo de su vista, mientras que el segundo aparecía muy lejos, lejísimos, un puntito rojo primero, y poco a poco cada vez más grande, enorme al fin antes de atravesar su atmósfera y aterrizar en él. Al tocar Marte tuvo que estremecerse, de alegría por haber llegado sano y salvo, y de ansiedad por verse en un planeta distinto. ¿En qué medida había cambiado durante el viaje, qué sentimientos nuevos había conocido, qué pensaba ahora de la Tierra, del espacio y del tiempo, de la soledad y de la compañía?
Preguntas para las que no tendremos nunca respuesta porque él ya no volverá, se quedará allí, morirá allí.

viernes, 21 de febrero de 2014

Macerado

Blando me dejo el golpe, macerado para ti, barro de nuevo para ser barro nuevo con el que moldear una mejor vasija.

jueves, 20 de febrero de 2014

Un hombre, un perro

Un perro abandonado y sucio nos da lástima sin exigirnos nada. Un hombre abandonado y sucio nos da lástima y nos exige misericordia. Por eso preferimos encontrarnos con un perro.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Un tiempo extraño

La tristeza puede ser una opción. Te dices: “voy a estar triste”, o mejor: “voy a dejar que la tristeza se apodere de mí”. ¿Es una opción inteligente? Así planteada la cuestión, es difícil decidirlo.

La tristeza tiene muchos colores, viste pieles muy diferentes. A veces uno está triste por pereza, por negligencia, porque la alegría necesita que se le haga un hueco y esto requiere un esfuerzo que uno no quiere hacer.

Las semanas pasadas fueron un tiempo extraño. El invierno furiosamente borrascoso, la falta de sol, las palabras que uno no pudo o no quiso escribir, la gripe rondándole a uno y al fin alcanzándole, aunque sólo suavemente, mamá doliéndose de sus molestias estomacales, de su falta de apetito, de su cansancio. Una analítica puso al descubierto unas transaminasas disparadas y ya está en curso la investigación médica. Mientras tanto, y a pesar de haberse vacunado, la gripe la golpeó con fuerza. Después se sumó la infección de orina y la diarrea. Ahora, curada ya de estos males, volvemos a donde estábamos, el malestar de estómago, las pocas ganas de comer, la fatiga. La voz se le ha debilitado un poco más y no son pocas las veces en que le digo “mamá, no te oigo”. Entonces me repite lo que había dicho con voz más alta.
Todo esto compuso un continuum extraño que me deprimió un poco. Alguien lo advirtió y me dijo: “¿Qué te pasa? Estás muy triste”. Saquémosle el “muy” y dejémoslo en triste.

Caminar me hace bien y no pude hacerlo durante semanas por culpa de las fastidiosas y aburridas lluvias, los fastidiosos y aburridos vientos, los fastidiosos y aburridos temporales, las fastidiosas y aburridas ciclogénesis. Mi forzada inmovilidad también ayudó a mi desánimo. “Quien mueve las piernas mueve el corazón”, decía aquel antiguo anuncio, y decía bien. Si, además, el ejercicio físico de caminar trae aparejado el ejercicio vital de ponerse en camino, mejor que mejor. La vida es siempre una combinación de movimiento y quietud.

martes, 18 de febrero de 2014

Mi amigo del alma

¡Ojalá que perdure siempre la palabra “alma” para que un adolescente pueda decir de un amigo que es “mi amigo del alma”! Mucho antes de cumplir los catorce años, A. se refirió a un amigo en estos términos. En labios tan jóvenes, la palabra “alma” reencuentra toda su pureza, toda su fuerza.