viernes, 2 de julio de 2010

¿Quién soy?

La vida nos desbasta. A nuestro paso dejamos un rastro de virutas, todo lo que le sobra a nuestra identidad. El “¿quién soy?” obtiene respuestas parciales en los “yo soy éste” de cada tramo.

domingo, 27 de junio de 2010

Ternura

La hazaña está en la ternura más que en la pasión. El paso de los años lo va demostrando. Tiene la paciencia del artista con su obra, su ritmo creador, y, como él, acaba sacando su obra a la luz: la felicidad del amado.

lunes, 21 de junio de 2010

Su propio mar

Le faltaba llorar pero las lágrimas no acudían en su ayuda. Ojos secos, una vez más, para su pena. Hacía tiempo que había perdido la espoleta del llanto. Dentro de él se ocultaba un océano que deseaba salir. Hubiera querido ser náufrago en su propio mar, volteado y arrojado por sus olas en una tierra hospitalaria. Mientras tanto esperaba, sin fruto, ante un sol que permanecía de guardia.

jueves, 17 de junio de 2010

Te edificaría

Las horas se descuelgan y caen, mal habitadas por ti. Pareces restarte, como si desaparecieras en zonas sin tiempo donde no está permitido ser. Si de verdad pisaras el reloj humano, si te incrustaras en él, nada podrían esos fondos que te atrapan. Verías como te construye el paso de las horas, hasta qué punto hay que amarlo para dejarlo ser. El tiempo de los hombres te edificaría. Pero  tienes que hacerte presente si quieres un presente y sumarte al grupo de los que caminan. Al tiempo hay que ayudarlo, pide nuestra adhesión definitiva.

martes, 15 de junio de 2010

Todo es botín

De tu acoso nunca surgirá la belleza, como mucho un jirón que, forzado, arderá en tus manos. ¿Durante cuánto tiempo no podrán albergar nada santo? Se han hecho inhóspitas porque lo que debía llegar como don tú decidiste raptarlo. Estás tan lleno de ti, sin huecos que aguarden plenitudes, que no sabes pedir. Todo es botín, nada es regalo.

lunes, 14 de junio de 2010

Dulce leona

No se vislumbra la muerte y la vida duerme tranquila. Hoy nadie podría hacerle daño. Es una madre feliz que sueña. Qué hermoso verla así, respirando, dulce leona al abrigo de sus corderos.

jueves, 10 de junio de 2010

Conclúyeme

Ven, échate a mi lado, vida, conclúyeme, que nunca soy del todo. Completa mi dibujo, rellena mi interior. Saca de tus honduras la figura que tú quieres para mí y, a tu luz, sea yo visto como un hombre terminado. Y lo que dejes en sombra, rastro tuyo sea, no tu negación.

lunes, 7 de junio de 2010

Hacia el cielo

Te escoras, más agudo cada vez el ángulo con el suelo, más, más, y te caes, ya, todo entero. Consigues izarte un poco, hasta sentarte. Las piernas se doblan dentro de tu abrazo, se dobla tu frente sobre las rodillas, los ojos se doblan: están cerrados. Humillado, pura es la súplica apenas sin fuerzas pronunciada, tan sólo un gemido, levísimo, que la tierra no puede atraer, todo él sube hacia el cielo.

domingo, 6 de junio de 2010

El vuelo

Una tristeza cobijada, lleno de aliento su pecho, largo su mirar más allá de la pena.
Extiende tu mano y tócala: es la alegría. Lánzala, no la retengas, suyo es el vuelo que suplica.

sábado, 5 de junio de 2010

Ea

Habría que darle a la tristeza un algo de salero, de modo que, aunque gimiente, no le faltasen agallas para tamborilear y menearse un poco. Supongo que es uno de esos imposibles posibles de los que acaso salga lo mejor del hombre. ¿Una tristeza alegre? ¿Y por qué no? Ea.

viernes, 4 de junio de 2010

Ecosistema

En ciertas parejas salta a la vista su íntima concordia cotidiana. No se adivina en ellos ningún tipo de borrasca. Un cariño muy profundo los une, que va más allá de ellos y alcanza a los demás. Se cuentan por millones en el mundo, muros de contención del mal, al que embisten y matan.

jueves, 3 de junio de 2010

Lo vivo

Echemos nuestra suerte en los ámbitos naturales y dejémosles que obren todo lo que tienen que obrar. Que alcance lo vivo en nosotros su más alta cima, con correosa convicción. Ayudado por el bosque, la montaña, el mar, el espíritu mejora.

miércoles, 2 de junio de 2010

Grande y desplegada

Los golpes de la vida, al macerarnos, consiguen que nuestra carne se extienda y que disminuya su espesor. Ofrecemos así una superficie mayor y una menor resistencia. Gracias a esto, le es más fácil al viento empujarnos y alzarnos. Antes éramos una vela chica y encogida; ahora somos una vela grande y desplegada.

martes, 1 de junio de 2010

Hotel y casa

En un amor hotel pasas un tiempo; en un amor hogar te quedas para siempre. Para algunos su primer amor es ya su amor hogar. Otros, sólo después de pasar por uno o varios amores hotel encuentran el amor que será su casa.

lunes, 31 de mayo de 2010

Expropiado

Le debes tu palabra al mundo.  Eres autor, pero no el propietario. Eres fuente, pero no el río. Atente a tu función, no ejerzas derechos que no tienes. Lo que empieza a rodar en ti sigue rodando más allá de ti, y ya lo pierdes de vista, ya lo has dejado. Ya no es tuyo. Te queda una porcion, claro, aquélla en la que te reconoces como el que eres, por la que sabes quién eres, no más. Tu seña de identidad, digamos, y en este sentido palabra tuya, también tuya. En lo demás, eres justamente expropiado.

domingo, 30 de mayo de 2010

Más a tus anchas

Poco te aprovecho, Padre, mucho te desperdicio. Nunca te tomo entero, sino un pedacito, de cada vez uno, una pizquita, nada más.  La rendija que dejo para que tú pases es muy pequeña, ni mirilla es, nada. Si se cuela una pestaña tuya, o una cutícula, ya es mucho lo que se cuela. Pero a ti te bastan estas condiciones ínfimas para arreglártelas e ir haciendo un hueco cada vez mayor, cada vez más a tus anchas, y así después ya eres ojo, o mano, y después dos ojos, o dos manos... Donde no cabías aprendes a caber, y conviertes el cuartucho en cuarto. Te vas acomodando y creces, cada vez más de ti en mí, más abierta mi puerta, por la que tú pasas, Señor.

sábado, 29 de mayo de 2010

Ahora sabes

Aparecen viejos por todas partes. Cada vez son más, cientos, miles… Te palpas la cara, asustado, para comprobar si ya eres uno de ellos. No, todavía no. Respiras aliviado. Las arrugas de algunos son tremendas hendiduras. En otros son más leves. Un impulso irresistible te acerca al más viejo. Le tocas la cara. “¿Sabré vivir así, con esto?” Del fondo de sus ojos sube una antigua, antiquísima respuesta. El anciano levanta las manos y las coloca en tu rostro. Sí, ahora sabes.

viernes, 28 de mayo de 2010

Un poeta

Un poeta concreto que diga palabras concretas sobre cosas concretas. Que, así, se reinvente a sí mismo reinventando palabras que reinventen las cosas. Que no falle, que le salga bien este lance y alcance justa nombradía por conocer nombres que nombran las cosas.

jueves, 27 de mayo de 2010

Somos llevados

A una altura siempre y siempre a distinta altura, la de los años, que van siendo años vencidos que dejan paso a nuevos años. Filigrana del tiempo tejiendo siempre más hilos, que no se ven, y de los que uno quisiera tirar para saber algo más, un poquito, sobre el tiempo y su paso. Pero hilos tan finos no hay quien los agarre. En esta montura no mandamos. Somos llevados.

martes, 25 de mayo de 2010

Hilo de hombre

Una tras otra iba mascando las lecciones de la ascesis, dejando tras de sí la piel sobrante, con menos carne cada vez y al fin sólo con la esencial, hasta no ser más que hilo de hombre y así más hombre.

lunes, 24 de mayo de 2010

Todo

Todo en un manojo, o todo flor a flor. Todo en un día, o en todos los días. En un tiempo, todo; en tiempos sucesivos, todo. Todo aquí y ahora; allí, y después, todo. Todo en un solo rostro; multitud de rostros, todo. Todo por venir; ya, aquí, todo. Por tu parte, todo; por todas las partes, todo. Todo en una entrega; en muchas entregas, todo.
Gracias por todo.
Gracias a ti.
Gracias a todos.

domingo, 23 de mayo de 2010

El último fuego

Ha pasado su hora y lo aceptan. Sueltan lo que sus manos ya no pueden agarrar. Diríase que sobrevuelan la escena, como águilas viejas, merma-dos para muchas cosas pero no para la vigilia. Su atención no decrece, sino que se amplía en un sentido y en otro se afila. La acción ya no les corresponde pero sí la auscultación y el consejo. Son los porteadores del último fuego.

viernes, 21 de mayo de 2010

Con yo, sin yo

Un yo que publicitas demanda continuamente su sueldo. No soporta no verse apuntalado cada vez con mayor brío. Vive siempre entre espejos, que le sirven su reflejo mil veces multiplicado. Su propia hinchazón lo matará.

No se expone de modo exhibicionista ni se retrae morbosamente. Sin hurtarse a las miradas, no se marca a sí mismo. Lo suyo es una manifestación provenida de intereses ajenos al yo, en aras de una ley que es más grande que él y que nada sabe de espurias publicidades. 

jueves, 20 de mayo de 2010

Un gotero

No surtía sino gotas, muy espaciadamente. Le era ajena la abundancia del torrente, aunque la añoraba. Ni un hilillo de agua tenía. Gota a gota, que no correspondía siempre con un día a día; a veces era semana a semana, incluso mes a mes. No sin esfuerzo lo aceptaba, verse así de pequeño, un gotero casi sin oficio.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Hallas más

En el límite das un paso y te traga el vacío. Ello te repara, es un abismo salvador. Vuelves por ti, vuelves a ti, y eres otro. Te apartas ahora un poco, no eres ya tan manifiesto. Tu alegría se ha interiorizado, has pulido su aparatosidad. Buscas menos, hallas más.

lunes, 17 de mayo de 2010

¿Cómo estás?

La pregunta enorme que nos hacemos a diario, ¿cómo estás?, y que tenemos la osadía de responder, psss, mal, bien, vamos tirando, tuve días peores… Un día, alguien, consciente de su alcance, se plantará ante tus ojos y la susurrará. Y tú no tendrás que contestar. Él ya lo sabe.

domingo, 16 de mayo de 2010

Perro fiel

Al crear el mundo, crea Dios su rastro en el mundo. ¿Podría Dios crear el mundo y no dejar ni rastro? Podría, pero no lo ha querido. Y donde hay rastro hay rastreador y hay pieza por cobrar. El hombre, perro fiel, busca a su señor.

viernes, 14 de mayo de 2010

Al corazón

Se adentran los ojos. Llevan consigo las visiones del día. Se lo cuentan al corazón. Sangre íntima se vuelven.

jueves, 13 de mayo de 2010

En el más puro choque

Entre desnudez y desnudez nacen los pactos, las más profundas asociaciones. Nadie da lo que no es suyo, ni recibe otra cosa que lo más suyo del otro. Nos damos de bruces jugando a abrazar, a encontrar el corazón en el más puro choque.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Al desierto

Al desierto, donde no rugen los leones y las bestias comen de tu mano. Calcinarse, vivir, encontrar las virtudes de la arena. Los espejismos son verdad, existe lo que vemos.

martes, 11 de mayo de 2010

Arco iris

Purísimo el ser, purísima la intención, purísimo el fruto. Nació blanca, creció blanca y engendró el arco iris.

lunes, 10 de mayo de 2010

Arderemos

La luz sólo intuida aparecerá de repente, azote del cielo para instruir a sus hijos. Nos envolverá a todos, a todos nos atravesará. Su fuego será habitable, arderemos y por eso viviremos. Quien lo rechace se consumirá.

domingo, 9 de mayo de 2010

Sin verbo

Las palabras se ausentan y lo dejan vacío. Sin fuerzas para lo indecible, se le muere también lo decible apenas llega a su boca. Polvo innombrable son ahora las cosas, como él, carne sin verbo sufriendo el silencio.

sábado, 8 de mayo de 2010

Lo que hemos sido

Viene el tiempo y borra las huellas. Lo que hemos hecho, lo que hemos sido, ¿dónde se encuentra? ¿Se almacena la vida en mejor sitio que el solo recuerdo? ¿Cómo se recoge, sin pérdida, la vida entera? Qué pobre es el pasado si no hay manos que lo restauren.

viernes, 7 de mayo de 2010

En Liliput

Pequeñas derrotas, hecatombes mínimas, exiguas desolaciones, catástrofes ínfimas, tristezas al por menor, llantos que son llantinas: en Liliput, se cuece el alma a ritmo lento.

jueves, 6 de mayo de 2010

Algo bonito

Iba a hacer con su desolación algo bonito. Por de pronto pasearía con ella de ganchete, como dos viejitas que, muy despacio, desgranando van los menudillos de la vida. Mediado el camino comenzarían a bisbisear sus soledades, deshaciendo olvidos, canjeando secretos. Los reproches y las acusaciones obtendrían al fin su finiquito. Muy avanzado el día se hablarían ya como amigos, alma con alma construyendo los puentes de hoy, por el que cruzarían vacíos de toda amargura y muy llenos de paz.

martes, 4 de mayo de 2010

lunes, 3 de mayo de 2010

Profanación

Siempre temía mirar con demasiada intensidad, o que creyese su interlocutor que ponía en sus ojos más de la debida. En realidad su mirada era la que correspondía a un ser concentrado. ¿Y quién sino una persona merecía la máxima concentración? Pero al sentir que los ojos del otro lo absorbían, que entraba por ellos cual lanza en un costado, enseguida se azoraba pues no estaba seguro de hacer lo correcto. Se retraía y volvía sobre sí, asustado ante una posible profanación.

domingo, 2 de mayo de 2010

Lo que se pierde

Sólo se salvarán las acciones, grandes o pequeñas, gigantescas o mínimas, que inscribieron su curso en la historia de la salvación. Lo demás es perdición, será destruido.

sábado, 1 de mayo de 2010

Frágil

En el envoltorio de la vida viene escrito: FRÁGIL. Lo agitamos y los enseres tintinean, sonido precioso en el que, solapadamente, aúlla amenazador el ruido de su estropicio.

viernes, 30 de abril de 2010

De un amor

Quedar colgado de un amor y ya no saber vivir. Todo se va en ansias y desfallecimientos. El centro de uno queda fuera de uno y uno quiere estar en su centro, lo esencial, la vida misma, el aire todo. Si vive, vivimos, si muere, morimos.

jueves, 29 de abril de 2010

Esperar

Esperas en vano y lo vano viene: te quedas vacío.

“Hai que ir indo, hai que ir indo”, se dice el que espera, blasón de su esperanza, tictac de su paciencia.

miércoles, 28 de abril de 2010

El conferenciante

No hay oración a Dios pero hay conferencia sobre Dios. Donde faltó el rezo surgió el discurso. Mucho nos habla de Dios aquél que no habla con Dios. En vez de pianissimo, una tamborrada; sin brisa, un ciclón; sin orvallo, una granizada.

miércoles, 21 de abril de 2010

¡Hágase!

No paso por menos de exigirme ser. ¡A buenas horas iba a querer otra cosa! Por eso pido el “¡hágase!”. Y lo hago, y me hago.

lunes, 19 de abril de 2010

Burro y zanahoria

Me apasiona el modo como una imagen nuestra, ya sea en foto, en vídeo o en un espejo, nos dice “tú eres éste”. Si uno se obstina en mirarla durante un tiempo acaba con más perplejidades que certezas, pues no entrega su secreto, no descorre el misterio. Bajo cierta luz me parece un asunto graciosísimo, como si uno jugara consigo mismo al escondite, creyendo en todo momento que saltará un “¡ya!” y obteniendo por contra un testarudo “todavía no”. Burro y zanahoria de por vida, no faltarán sin embargo breves y milagrosos prendimientos.

sábado, 17 de abril de 2010

Ese poquito

Nombraba una cosa y sentía que se desleía. Querría tener verdaderamente la cosa, y el nombre apenas si la rozaba. ¡Ah, la palabra no poseía, sólo idealizaba, tan blanda frente a lo duro! Pero ¿y si esta impotencia fuese su dignidad, esta pobreza su riqueza? El caer vencida, ¿no la constituía en servidora de aquello que nombraba? Nunca reina, venía a ofrecer sus pequeños servicios mensajeros, ese poquito de ser, de vida, que ella, mal que bien, ponía.

viernes, 16 de abril de 2010

Mares

El caso era zambullirse. Después tendría acceso a las realidades, sus vastos y deseados mares. Se dejaría llevar unas veces y otras sería él el que se condujese con pies y manos azotando el agua. No quería tanto encontrar cuanto abarcar y amar cuanto cupiese en su abrazo, o ser él el que cupiese en el abrazo de otro explorador de mares.

jueves, 15 de abril de 2010

Configurado

Ritualízate, date forma, sé ceremonial. Ataja todo le que en ti se pierde al desbordarse. Búscate en un modelo, encaja en él, sé así perfecto. Recógete en tu horma y esplende desde tu ser configurado. En tu dominio de hombre hecho vivirá a gusto tu mundo salvaje.

miércoles, 14 de abril de 2010

Yo sé quien soy

“Yo sé quien soy”. Esta afirmación de don Quijote le venía una y otra vez a las mientes desde hacía ya algún tiempo. Él no sabía quién era. Lo había sabido en el pasado (¿seguro?) y esperaba volver a saberlo. Entre medias, debería hacer el recorrido que lo llevase del autoconocimiento de ayer al autoconocimiento de mañana, y eso pasaba por ver morir sus seguridades, por matarlas él mismo incluso, pues bien sabía que se habían convertido en parapetos tras los que se ocultaba su identidad. “Yo sé quien soy”, había dicho el Quijote, “yo no sé quien soy”, afirmaba él. Y así, una vez y otra la afirmación quijotesca primero y la negación suya después, se dejaban oír en su interior señalando un camino.

martes, 13 de abril de 2010

El cometa

El entorno era siempre el mismo y muy escaso en sugerencias. Ningún objeto volaba a su alrededor. Todo permanecía atado. El conjunto de sus cosas sólo se alzaría como cola de cometa, y era él el cometa, era él el que debería volar y alzarse para que todo lo demás siguiese su rastro.

lunes, 12 de abril de 2010

¿Qué será de mí?

Sólo si conseguía responder a “¿qué será de mi obra” sabría contestar a “¿qué será de mi vida?”. La primera pregunta no agotaba el segundo pero sí que lo llenaba en un porcentaje muy alto, tanto que, en la práctica, fuera de su obra no sabría que hacer con su vida. Al fin, las dos preguntas se fundían y se convertían en una sola: “¿qué será de mí?"

domingo, 11 de abril de 2010

Historiar

Debemos historiar el mal para vencerlo, saber por qué, dónde y cuándo hemos fallado de modo que no volvamos a cometerlo. De igual modo mayor será el deber de historiar el bien, que será nuestra guía para seguir construyéndolo.

viernes, 9 de abril de 2010

Sus lágrimas

Otra vez, sí, los gritos. ¿Los gritos? Bueno, acaso sólo el ardor de una recriminación desatada. Prefirió quedar en el descansillo de la escalera y esperar. Al rato, se hizo el silencio. No quería averiguar qué había ocurrido esta vez, cuáles eran los estragos. Cuando entró en la cocina faltaba uno de ellos. Se preguntó en qué rincón de la casa estaría sorbiendo sus lágrimas.

miércoles, 7 de abril de 2010

Con los hombres

Le fue devuelta la vida una vez que supo mezclarse con los hombres. Ya fuera en un supermercado, en un cine o en una cafetería, dejaba que llegasen ante él y lo atravesaran. La ración completa de verdad humana que le había faltado durante tanto tiempo la sorbía ahora con pasión, con hambre recién estrenada.

martes, 6 de abril de 2010

Audivisión

Su pelo rojo la constituía en centro de la orquesta. Si a ello se sumaban sus pequeños quehaceres: coger la botellita de agua y beber unos sorbos, alzar el bolsito negro para sacar la cajita con la crema que después se aplicaba a la comisura derecha de la boca, estirar los puños de las mangas para abrigar las manos, si entonces, como digo, se sumaba todo esto, más central se hacía a la mirada del público la pelirroja de la flauta travesera.
Por los oídos entraba la música y por los ojos la acción total que componían los gestos y movimientos del director, de los instrumentistas y de los miembros del coro, enriqueciendo enormemente el argumento de la música, la cual, siendo la más espiritual de las artes, aparecía también como la más  terrena, pues surgía de la carne de los concertistas, de los distintos materiales de los instrumentos y de las vibraciones del aire, espiritual música carnal y matérica.

domingo, 4 de abril de 2010

Yo confieso

Durante casi toda su vida no había hecho uso del sacramento de la reconciliación. Entendía que solo la comisión de un pecado grave debería llevarlo a él. Había bastado el “Yo confieso” y su propia oración para tener presente en su vida la dimensión penitencial. Creyó no necesitar la explícita confesión de sus pecados, si es que en verdad eran leves y solo leves, ante un sacerdote y su posterior absolución. Hubo un año en que su madre le pidió que la llevase a la catedral de Santiago para confesarse. Era Semana Santa. Él, como siempre, no abrigaba ninguna intención de mudar su costumbre. Pero una vez dentro, los confesionarios, que siempre lo habían repelido, le atrajeron. Se acercó a uno y se arrodilló ante el sacerdote. Algo dentro de él había cedido al empuje de una mano misteriosa.

sábado, 3 de abril de 2010

Nubecilla

Nubecilla de palabras, nimbo para nuestro cuerpo, que nombran las cosas, redecilla para pescar en el río de la vida.

jueves, 1 de abril de 2010

Algún día

De alcobas a nidos, de nidos a cuevas, de cuevas a frondas, de frondas a regazos… Algún día, sobre la vasta tierra no temblaría, bajo el cielo inmenso no temería.

lunes, 29 de marzo de 2010

Alegría

Amanece desde el fondo el botón de la alegría, rebullendo, sacando la cabeza, como una cría que nace y ya no para. De cuerpo entero la veremos, erguida y muy hermosa, dispuesta a ganar todos los lances para la vida nuestra.

viernes, 26 de marzo de 2010

Épocas

Hay épocas en las que estás y épocas por las que pasas. Las segundas, de movimiento, nos llevan a las primeras, de reposo. Entiendo que una vida cabal debiera contemplar esta alternancia entre épocas mar y épocas puerto, entre épocas vuelo y épocas nido.

jueves, 25 de marzo de 2010

Un mar

Un mar de belleza y me lanzo. No hago pie, pero de eso se trata, de perderse en las aguas benditas y recobrarse en la arena siendo otro.

martes, 23 de marzo de 2010

La inventaban

Tan fresco su amor que lo inauguraban, como si nunca antes nadie se hubiese amado.

La alegría que no tenían la inventaban.
Se van pero están al alcance, cualquiera los puede encontrar.

domingo, 21 de marzo de 2010

Justamente

Siento que la belleza hace valer en toda regla el “eso, justamente eso”, recayendo en “justamente” todo el peso de la alocución y en todos sus sentidos posibles, lo que es justo porque se ajusta y porque también justifica. Se asiste al milagro de una realidad maravillosamente conjugada, en la que queda remediada toda dispersión, donde todo se vertebra y no hay desmembramientos. Sí, la belleza es un acto de justeza y un acto de justicia.

jueves, 18 de marzo de 2010

Mirarla

“A veces se pone a coser (su madre) o a hacer ganchillo, a la sombra de un árbol. Yo, a la sombra de otro, la miro a hurtadillas” (Andrés Trapiello, La cosa en sí). Esto lo hace uno también con su madre, mirarla, que a estas alturas de mi vida es el mejor modo que tengo de amarla. Los ojos se hacen manos y las miradas toques, y toda mi capacidad de admiración no basta para dar cuenta de una vida tan exacta, tan plena y tan cumplida.

martes, 16 de marzo de 2010

Sol

El sol se le ponía en la frente, hermoseándolo. Bien pudiera decir que lo llevaba sobre el hombro, como si fuera un niño, o un pájaro. Desalojaba sus humedades, que en los huesos y en la piel criaban todo tipo de moho. El sol, con su rayo, lo hacía reverdecer.

domingo, 14 de marzo de 2010

sábado, 6 de marzo de 2010

Sufrir mal

“Cuando se sufre realmente, siempre se sufre mal” (Henri de Lubac, Paradojas seguido de Nuevas paradojas), es decir, sin maña, sin arte, sin lograr un porte en el que el sufrimiento quede bien envainado. Uno no tiene bridas para conducirlo y ocurre más bien lo contrario: los embridados somos nosotros y es él quien nos conduce, si es que lo suyo es conducir y no más bien lo contrario, desbocarnos.
Este estar sin arte y sin maña, sin saber qué hacer para sufrir “bien”, “con estilo”, aumenta el sufrimiento. Sufrimos por partida doble: por el sufrimiento en sí y por hacerlo mal. Pero cuando “se sufre realmente”, ¿es posible sufrir “bien”, sea lo que sea lo que esto signifique? Supongamos que el “sufrir bien” consista en hallar algún tipo de compostura interior que nos permita no andar desencajados, por más que estemos padeciendo. ¿Continúa siendo esto un “sufrir realmente” o se trataría ya de un sufrimiento al que al “realmente” se le han restado varios grados de intensidad, precisamente porque se ha logrado sufrir “bien”? No parece, pues, en tanto se sufra “realmente”, que sea posible hacerlo de otra manera que “mal”, sin arte, sin maña, sin figura, un tanto o un mucho desgañitados.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Mordiéndote

Solo mordiéndote podré atrapar tu sonrisa. Permíteme esta pequeña antropofagia.

lunes, 1 de marzo de 2010

Ojos

Hermosos son los ojos que miras, en ellos descubres cosas, aguas que no sabrías decir. Te llevan hacia dentro, hacia los ojos, ahora habitación de la luz.

sábado, 27 de febrero de 2010

Nombrado

Nombrado por otro, quedas a salvo de la difuminación. Tiene tu espesor un límite en el que permanecer, una silueta tu masa. Al albur del azar ya no estás. Del rescate son las huellas.

jueves, 25 de febrero de 2010

Baldío

Baldío el día en que no hemos abierto nuevas rutas para el paraíso y las del averno no hemos cerrado. Vacías las horas en que el bien no se clava a nuestro lado y sí lo hace el mal con sus entrañas negras.

martes, 23 de febrero de 2010

Bellos y buenos

Tengo incrustado en mis genes cordiales el deseo de mejoría, y no soy de los que voceo el “¡soy así, y que me aguanten!”. De hecho soy, somos, de una determinada manera, y muchas veces a los demás, al tropezar con las esquinas punzantes de nuestro ser, no les queda más remedio que aguantarlas y sufrirlas. Aquí se da un irremediable quid pro quo: tú me aguantas a mí y yo te aguanto a ti.
Yo, en cualquier caso, no me conformo con que ese afilamiento de mis bordes se mantenga tal cual. Me importa, y mucho, desafilarlos, limarlos, suavizarlos. Tengo presente también que, detrás de este anhelo mío, además de mi deseo de no dañar a nadie ni embravecer la convivencia, obra igualmente cierto narcisismo, aunque quizá no sea ésta la expresión más exacta. Me explico. El ideal de mejoría tendría que ser un ideal de justicia, con uno mismo y con los demás, y no un ideal estético, aquel que vendría auspiciado por el deseo de ofrecer un “bello perfil espiritual”. La única belleza de la que cabría hablar aquí tendría que ser subsiguiente, por añadidura, la otorgada por la misma justicia, y nunca buscada por si misma. Sería la “justicia” la que otorgaría la “justeza”, por decirlo al modo de Charles Péguy. Aunque tampoco es descartable que alguien, obrando al revés, termine en manos de un ideal de justicia cuando al principio sólo lo había animado un ideal de belleza, que la justeza lo lleve a la justicia.
¿Son separables, sin embargo, ambos aspectos? Se puede y se debe diferenciarlos pero ¿no se funden en único impulso, de modo que, quien desea mejorar, lo hace siempre animado por un ideal de bondad y hermosura? Si lo bello es bueno, si lo bueno es bello, ¿no tiene que ser necesariamente así? ¿No decimos acaso de una persona buena que es “una bella persona”? En esto somos herederos de los griegos, cuyo ideal de perfección ética quedaba descrito por el “kalós kai agathós”, lo bello y lo bueno. Seamos pues bellos, es decir buenos. Seamos buenos, es decir bellos.

sábado, 20 de febrero de 2010

Dios escondido

Si, además del Dios revelado, es Dios el Dios escondido, el “Deus absconditus”, escondido no porque juegue al escondite sino porque, como dicen nuestros maestros los teólogos, a mayor revelación, paradójicamente, mayor ocultamiento, o, dicho de otro modo, a mayor densidad de verdad mayor intimidad de la misma, pues bien, si, como decíamos, él es el Dios escondido, y es también el que es más interior a nosotros que nosotros mismos, en ese su “esconderse” nos esconde igualmente a nosotros en él, con él.
Podrá, en algún grado, ser profanada nuestra intimidad, pero jamás podrá serlo la intimidad de nuestra intimidad, ese más allá más adentro en que nos escondemos en el Dios que se esconde en nosotros, en el Dios que nos esconde en su esconderse a sí mismo. Dios es al mismo tiempo el velo que protege y el contenido protegido.

miércoles, 17 de febrero de 2010

El mundo viejo ha pasado

El alegre es para el triste.
El justo para el pecador.
El agraciado para el desgraciado.
El cuerdo para el loco.
El configurado para el desfigurado.
El rico para el pobre.
El feliz para el desdichado.
El grande para el pequeño.
El afortunado para el miserable.
El íntegro para el deshecho.
El ilusionado para el desmoralizado.
El sano para el enfermo.
El libre para el esclavo.
El enhiesto para el caído.
El consolado para el desconsolado.
El pacífico para el violento.
El redimido para el irredento.
El veedor para el ciego.
El cerco en que están los segundos lo rompen los primeros, en su ansía por salvarlos. El grito de lo segundos rompe el cerco de los primeros, en su ansía por salvarse. Todos quedan dentro de la misma casa: no hay entre ellos compartimentos estancos. La oveja perdida va a lomos de la oveja ganada, cada herido tiene a su porteador: es una la caravana. El paraíso abraza a Auschwitz, Edén al Gulag.
El hijo de Dios se hizo hombre, se hizo pan, se hizo muerte, se hizo infierno… se hizo cielo, victoria, resurrección. ¡Aleluya! “Y enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado” (Apocalipsis 21, 4).

lunes, 15 de febrero de 2010

Exactitud

Si al espíritu le cuadra el ser “exacto”, entonces sería hombre de verdadero espíritu aquel que consiguiese hacerse con una posición siempre exacta en los derroteros de la vida, hombre sabio el que al fin descubriese la fina matemática, el inefable juego de proporciones que sustenta el devenir cotidiano, quien ocupase en todo momento el lugar justo, justo de ajustado y justo de justicia, quien, suave como una nube, sin ningún tipo de rigidez, estuviese a la altura de todas las circunstancias, nunca fuera o por debajo de ellas. La sabiduría espiritual consistiría en una matemática espiritual, sin que el espíritu quedase nunca sujeto a otra ley que la del amor supremo, de la suprema libertad, de un hacer lo que se quiere porque se quiere sólo amar, parafraseando a San Agustín. El que bien ama hace siempre lo que quiere; el que bien ama es libre; el que bien ama es justo y está ajustado; el que bien ama se hace con el don de la exactitud. ¡Precioso don, lujoso encuadramiento, donde, por estar y ser donde hay que estar y ser, se está y se es en suprema plenitud, en suprema exactitud!

viernes, 12 de febrero de 2010

Cuándo el orgullo, cuándo la dignidad

“¡Lástima que el Amor un diccionario / no tenga donde hallar / cuándo el orgullo es simplemente orgullo / y cuándo es dignidad!” Así se lamenta Gustavo Adolfo Bécquer en su rima XXIII, y con él también nosotros, pues con ese diccionario en la mano, ya sea para asuntos de amor, ya para cualesquiera otros, sabríamos cuando “el orgullo es simplemente orgullo y cuándo es dignidad”, y entonces actuaríamos en consecuencia, no concediéndole defensa alguna al primero y concediéndosela toda a la segunda. Porque el orgullo, o soberbia, no es más que un trapo sucio y roto que nosotros creemos túnica sagrada y que por eso fortalecemos pensando que así acudimos en ayuda de nuestro mejor yo. Nada más falso. Nuestro mejor yo es el que queda amparado por la dignidad, ésta sí manto regio, porque da cimiento, columna y techo a nuestra condición humana, al “yo” que es grande porque es hombre, no por ser la suma de arrogancias, vanidades y demás supercherías.
Pero el territorio de nuestro ser no tiene fronteras claras entre unas zonas y otras y todo se mezcla con todo, así también el sentimiento de nuestro dignidad con el de nuestro orgullo, el de nuestro yo grande con el de nuestro yo pequeño, resultándonos difícil por ello cartografiarnos y tener un buen mapa de nosotros mismos que nos permitiese saber cuándo sufre un ataque la región de nuestro orgullo y cuándo la de nuestra dignidad, de modo que ante el primero omitiésemos todo contraataque lanzándolo por el contrario en toda regla contra el segundo.
Un buen mapa, o un diccionario, como querría Bécquer, que definiese claramente en situaciones existenciales concretas qué cosa sea uno y qué la otra. Ante la ausencia de tales instrumentos, no podemos sino dar palos de ciego, sintiéndonos heridos tantas veces en nuestra dignidad cuando lo cierto es que es nuestro orgullo el que ha salido malparado.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Apretaditos

Apretaditos vamos en el abrazo que nos salva. Hoy nos queremos más, nos necesitamos más que ayer, nos buscamos con más devoción que nunca. Hemos conocido la desolación del huido, el que no abraza ni es abrazado, y que no anhela sin embargo otra cosa mientras yerra el camino. Nos guardamos de caer de nuevo en ese error, la huida hacia el equívoco, pues la carne va aprendiendo donde se salva, donde la salvan. Muy apretaditos, sí, concordes en toda hora, como quien ya no sabe qué cosa sea andar perdido por el mundo.

lunes, 8 de febrero de 2010

La "injusticia" de Dios

“Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?” (Mateo 20, 1415)
La libertad ingobernable de Dios. La bondad ingobernable de Dios. Su divino saber hacer, al margen de que nosotros entendamos o no entendamos, un no entender que merecerá todas las amonestaciones si nace de la envidia o conduce a ella, amonestación que también recibirá quien se irrite y sienta celos, como el hermano mayor del hijo pródigo. Pero si el no entender, naciere donde naciere, termina en un amén ante esas ingobernables e inescrutables libertad y bondad divinas, se dejará envolver y penetrar por el misterio para ir, un poquito, entendiendo. Y es que Dios ama con ton y son exclusivamente suyos, lo que, ante ojos envidiosos y celosos, será un amar sin ton ni son, y lo hace así porque se lo pide el cuerpo, el Cuerpo de Cristo, con cuya entrega dio la medida del amor del que es capaz: hasta la cruz y la muerte, hasta al fin, a todos y en todo lugar y tiempo, por los siglos de los siglos, con divina tozudez, “injustamente”, porque los últimos serán los primeros, las noventa y nueve ovejas serán dejadas para buscar la única que estaba perdida, porque merecerá una fiesta con el mejor cabrito, no el hermano que estuvo siempre en casa, sino el que se había marchado y ha vuelto.

sábado, 6 de febrero de 2010

Por eso

Desdicha tan pura, desesperación tan sublime, fuego al final en las entrañas remejidas, donde uno alcanza el fondo y por eso sabe.

jueves, 4 de febrero de 2010

Amigos

En una entrevista de hace ya algunos meses, el estupendísimo actor Alfredo Landa nos dejaba turulatos cuando leíamos que se dirigía a Dios llamándolo ¡¡Manolo!!: « Muchas veces, cuando reparo en las injusticias que veo a mi alrededor, me cabreo con Manolo y le digo: “¡Oye, Manolo, estoy hasta los cojones! Eres sapientísimo, misericordioso, buenísimo… ¡Echa una mano, joder!”» . ¡Qué cristiano es esto, sí, qué cristiano, esta familiaridad inusitada, este tuteo tan sandunguero y tan vivo! Será que la gracia, a la par que agraciarnos, nos hace graciosos, nos regala un tú a tú con Dios en el que, como hijos verdaderamente suyos, podemos y hasta debemos tratarle como a un colega con el que nos tomaríamos una caña espumosa. Y es que Dios, por ser Señor, nuestro Señor, es también y por eso mismo el amigo que se acoda en la barra y entrechoca con la nuestra su jarra de cerveza. “No os llamo ya siervos … a vosotros os he llamado amigos” (Jn 15, 15).

martes, 2 de febrero de 2010

Divinas ganas

Gracias por lo gratis, Padre, por tu divina gana de donar, de perdonar, ganas de echar siempre el resto, ¡y mira qué son ganas!, pues menudos somos nosotros, tus hijos e hijas, ganosos de no querer ganar, de andar desganados, ganado de otra voz, no la tuya, de otro ámbito, no el tuyo. Pero porque le echas ganas ganarás, Padre, para ti nos ganarás, y así a los unos para los otros, ya, bajo tu palio, para siempre hermanos. Ganados para ti, ganado seremos en tu pasto, en tus reales y magníficas hierbas, ganosos de ti y de todo lo que a ti te agrada.
Por “real gana” dijo don Miguel de Unamuno, imitándote, pues para realidades, las tuyas, para ganas, las tuyas, y por eso también nuestras, cuando las tenemos, las “reales ganas”, ojalá que “divinas ganas”.

domingo, 31 de enero de 2010

Con vuestro cuerpo

“Glorificad, por tanto, a Dios con vuestro cuerpo” (1 Cor 6, 20).
Lo hace el bailarín, Señor, al ajustar el movimiento de su cuerpo al ritmo de la música, siguiendo el dibujo de una coreografía.
Lo hace el gimnasta, cuando emprende una veloz carrera para adquirir la fuerza que le permita elevarse en el aire y trazar un doble mortal hacia adelante.
Lo hace el trapecista, allá arriba, al soltar el trapecio y volar dando un giro hacia las manos de su compañero.
Lo hace el corredor de 100 metros, en pura tensión muscular y sanguínea, con ánimo de lograr la mayor velocidad posible.
Lo hace el saltador de altura, el cual, tras una carrerilla, se eleva hasta una altura superior a los dos metros, arquea su espalda sobre el listón, lo sobrepasa y cae feliz en la colchoneta.
Lo hace el nadador que corta las aguas con sus brazos y avanza sobre la superficie del mar, delfín él también.
Lo hace quien agujerea ese mismo mar como una lanza, después de haberse lanzado desde lo alto de un acantilado y ornar su caída con un triple mortal escarpado.
Lo hace la gimnasta rítmica con el aro, uno con ella en pura simbiosis, redondo él y redonda ella, tanta es su elasticidad.
Lo hacemos, Señor, cada vez que, mostrando agilidad, elasticidad, ritmo, belleza, fuerza, soltura, armonía, nuestro cuerpo, en un ya pero todavía no, va aprendiendo a ser lo que un día será en plenitud: un cuerpo glorioso.

jueves, 28 de enero de 2010

Carga y cruz

Cuando conviertes algo en cruz, cuando lo “crucificas”, cuando lo clavas sobre los dos maderos y así lo etiquetas como “carga”, y no como carga cualquiera sino como carga “crística”, la que Jesús nos invitó a llevar sobre nuestros hombres para con ella seguirlo, entonces algo, o tal vez mucho, se alivia en ti: no soportas ya simplemente un conjunto de dificultades, problemas, dolores, sin nombre, sin adjetivo, sin calificación, sino algo resumido, juntado, reunido, unificado en cruz, algo por tanto que se configura a imagen de la propia carga y peso de Jesús. Visto así, la cosa cambia, y mucho. El peso “desordenado” (desgobernado) pasa a ser peso “ordenado” (gobernado) a imagen y semejanza del yugo manso y entrañable de Jesús. Pesará, dolerá, nos hará llorar, desesperar…, sí, pero algo, o tal vez mucho, habrá cambiado.

jueves, 21 de enero de 2010

Hoy

De la plenitud del presente quisiera vivir. Ser  alpinista para medir su altura, espeleólogo para tocar su profundidad, enredarme tanto en su trama que nadie pudiese separarme de ella. Quedar calcado en él como los líquenes en las rocas, usufructuario a tiempo completo, un tiempo que es sólo el suyo, el de los hoy de todos mis días.

miércoles, 20 de enero de 2010

Máximo, mínimo

La observación decente, juiciosa, se pirra por los detalles, los avizora con delectación, se desvive y muere por ellos. No podría ser de otra manera, porque, si no se desciende hasta lo mínimo, perdería lo máximo todo su sentido, y viceversa claro: si no se ascendiese a lo máximo sería lo mínimo quien acabaría perdiendo igualmente su rango. Así, queriéndose simétrica, convive esta pareja en tensa y fructífera unión.

martes, 19 de enero de 2010

El envés

“¿Quién sabe del envés de cada hora?”, se pregunta Juan Ramón Jiménez. ¿Quién sabe del envés de las horas terribles, las del horror en Haití? ¿Qué intérprete divino lo columbrará y nos dará las palabras necesarias? Pero acaso no nos diese sino silencios, preñados de misterio y sentido, donde quedase claro que no puede el horror tener la última palabra, tampoco el último silencio.

miércoles, 13 de enero de 2010

¡Ar!

La convicción con que la vida planta su “¡ole!” diezma las pesadumbres, los conjuros tristes, las visiones aciagas. En torno a su tienda  todo reverdece, sobre todo los huesos, por encima de todo los huesos, que desde la visión de Ezequiel se siguen levantando a la voz de “¡ar!” que ella les lanza.

martes, 12 de enero de 2010

Recurrencias: piensa bien y rezarás

"La oración es otra manera de pensar limpia y rectamente. Cuando reces, piensa. Piensa bien lo que dices. Convierte tus pensamientos en cosas sólidas, de ese modo tus oraciones tendrán fuerza. Y esa fuerza formará parte de ti, de tu cuerpo, de tu mente y espíritu".
(Del guión de la película Qué verde era mi valle, de John Ford)

”Mis palabras vuelan a lo alto, mis pensamientos se quedan abajo: las palabras sin pensamientos nunca van al cielo”.
(William Shakespeare, Hamlet)

sábado, 9 de enero de 2010

Postración

Estaba tan encogido que apenas si un cabello fue lo que pudo Dios agarrar para sacarlo de su extrema postración.

miércoles, 6 de enero de 2010

Sonrisas

Como los girasoles ante el sol, así me quedo yo ante las sonrisas. Las que me saludan como bandera de vida y de salvación, las que me llegan como regueros de sangre y animan mi corazón cansado, ¡con qué gozo las canto!

lunes, 4 de enero de 2010

Era, será

El pasado apalabra el futuro y sólo así se trenza la vida. Porque tengo un “era” habrá para mí un “será”. Del uno al otro, constituyendo y atravesando el hoy, va la flecha de la vida, trazando para cada uno su ritmo propio.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Sin hojas

La carne inverniza, sin hojas que opongan resistencia, deja que el Espíritu la atraviese. Purísima carne entonces, cuya desnudez ya sólo puede vestirla Dios.

lunes, 28 de diciembre de 2009

El tiempo

El tiempo se cansa de correr y busca un escondite en los corazones de la gente. Quiere aquietarse, amansarse un poco. ¿Sabremos darle ese cobijo? ¿Será nuestro corazón ese vivaque de hondas y lentas palpitaciones que al tiempo calmen? Bastará con que estemos de verdad donde estamos, que seamos de verdad lo que somos.

martes, 22 de diciembre de 2009

Destino

Los que echan mano del “destino” para dar cuenta del porqué de determinados hechos, sobre todo de los especialmente luctuosos, lo hacen porque no aceptan que tales acontecimientos queden al abrigo del mero azar, como desgobernados, sin nada ni nadie que lo justifique. Quieren procurarles un sentido para, de algún modo, poder encajarlos. Los sucesos dichosos encajan por sí solos, no necesitan ayuda metafísica ni religiosa de ningún tipo, a no ser para apuntalarlos y otorgarles profundidad y perennidad. Su dicha es ya su sentido y no hay más vueltas que darle. ¡A gozarlos pues! Pero, ¡ay!, los que nos desgarran, esos no traen consigo sentido sino sinsentido, y entonces elevan la pregunta: ¿por qué?
Mala respuesta, y fácil, es apelar a ese improbable “destino”. ¿Y quién sería el “destinador”, quién nos robaría el guión de nuestras vidas atándonos a uno previamente escrito, y con tan dolientes capítulos? No, no puede ser ésta la respuesta. Tampoco lo es el azar, que nos lleva a peores callejones sin salida. La única posible es el misterio, el que subyace a todo lo que nos ocurre, también y especialmente a lo difícilmente encajable, a lo que nos duele hasta la exasperación. El misterio, sí, ámbito de luz y de sentido, donde ni el azar ni el determinismo tienen cabida, y sí un camino amparado por Alguien, donador y guardián de libertad.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Ojos

Rescatemos ojos, los de Juliette Binoche, los de Paul Newman, los de Ana Torrent, los de Montgomery Clift, los de Susan Sarandon, y construyamos con ellos un susurro de miradas, de saltos de vista, de pozos de visión. Que sean canicas de un juego maravilloso, pupilas rodantes que nos descubran rincones de excepción.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

La tristeza

La tristeza huye de las bambalinas, los escenarios, los púlpitos, y se refugia en los claros del bosque, donde, extraño musgo, busca el sol.

martes, 15 de diciembre de 2009

Desvelados

Sólo desvelados es posible el diálogo, la cópula, el amor. Si no nos mostramos vamos al inframundo, donde las arañas despliegan su tela sobre nuestros rostros.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Me urge

Me urge ser palabra en muchos momentos y entonces se agolpa en la boca y quiere salir, toda ufana, aunque después, en la pantalla, sea no más que viruta que se borra. Pero esa urgencia, ese agolpamiento, bulle con tanta felicidad, de saludo y de parto, que hábiles se quieren en seguida los dedos sobre el teclado para expulsar fuera lo que no aguanta un segundo más dentro.

lunes, 7 de diciembre de 2009

¡Chis!

¡Chis!, alejad vuestras voces, que descansen los ojos del hombre. Dura es su vigilia. Que sea más firme su noche.