lunes, 1 de junio de 2009

Agujeros negros

La historia tiene sus agujeros negros, bocas trituradoras de millones de hombres, mujeres y niños. El siglo XX fue el gran especialista en ellos, con el nazismo y el estalinismo a la cabeza. Es difícil asomarse a estos sumideros y seguir manteniendo la cabeza y el corazón firmes. El Mal, que quiere y consigue ser escrito con mayúscula, se presenta en ellos con tal escalofriante realidad, que Jorge Semprún, preso en el campo de concentración de Buchenwald durante la Segunda Guerra Mundial, tuvo que apelar a la categoría “del Mal radical” para poder describir el extremo al que se había llegado con el nazismo (Jorge Semprún, La escritura o la vida) .
¿Dónde habrá un “agujero blanco” al que asomarnos para recuperar la firmeza de la cabeza y el corazón, uno que no niegue el negro sino que, asumiéndolo, de algún modo lo ilumine y lo venza? Allí donde, habiéndose dado otro Mal radical, se hubiese operado al mismo tiempo una Salvación todavía más radical, de modo que el primero hubiese sido vencido desde dentro por la segunda. Tal situación, desde la perspectiva de la fe, se dio (se da) en Jesucristo muerto en la cruz, resucitado y sentado a la diestra de Dios Padre.
El pecho de Jesús sería nuestro agujero blanco, y en él, como discípulos amados, nos recostaríamos para oír, en su fondo, los alaridos, las torturas, el sinsentido, la perdición, el “mal radical”…, pero ya rescatados, traídos a casa y curados. Su pecho sería la única respuesta. Al martilleo de los agujeros negros opondríamos el latido de su rojo corazón, de su blanco pecho.

10 comentarios:

Máster en Nubes dijo...

Jo, Suso, vaya entrada, yo con esto tengo para toda la semana, me ha gustado, sí, eso del agujero blanco en el corazón de Jesús. Gracias, muchas gracias
Aurora

Suso Ares Fondevila dijo...

¡Que no te trague ningún agujero negro, Máster!

Javier Sánchez Menéndez dijo...

El "agujero blanco" lo tenemos dentro de cada uno de nosotros.

Bello comienzo de la semana.

Un abrazo.

Montse Viver dijo...

Lo peor de lo agujeros negros es que absorben la energia que encuentran alrededor para anularla, para que no aproveche a nadie y se pierda.
Cuando algo o alguien es i actua como un agujero negro, se nota porqué te quita toda la energia como un vampiro que te chupase el alma entera.
Si bien es cierto que hay que ahogar el mal con la abundancia del bien, no veo muy claro cómo se ha de "blanquear" tanto chupóptero disfrazado de hermanita de la caridad o de abuelita bonachona el lobo más feroz.
Habria que inventar detectores que previniesen del peligro, e irse de inmediato lo más lejos posible.
El agujero blanco que tenemos dentro es un buena cosa, pero no anula ni neutraliza totalmente lo negro.

Suso Ares Fondevila dijo...

Un abrazo, Javier.
Sólo el agujero blanco de Dios puede absorber y absolver, juzgándolo, el mal del mundo, el misterio de iniquidad. Nosotros, Montse, y en eso llevas razón, de ningún modo, o sólo un poquito.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Gracias a ti Suso.

Jesús Beades dijo...

Prometedor baul.

CB dijo...

Muchas gracias, Suso. El Mal existe y el agujero negro no es una página de la Historia, está a la vuelta de la esquina, bien abierto. Y la tentación de la desesperanza también existe.
Ahora mismo veo pasar una fila de niños que viene del museo con su profe, todo inocencia, barullo y alegría. Y hace dos semanas una niña de mi barrio, doce años y la sonrisa más bonita que te puedas imaginar, salió a dar una vuelta con sus amigas, se encontraron con una panda de mayores del cole, les dieron de beber y parece que algo más, se fueron marchando todos y la dejaron mareada en el banco de un parque, y allí se la tragó uno de esos agujeros toda la noche. La encontró la policía al mediodía siguiente en otro parque en la otra punta de Madrid, sin sonrisa y con cincuenta años encima de los doce. Dibuja caras tristes con un aspa sobre los labios y grita dormida. Pesadillas sobre pesadillas.
Tienes razón, sólo la fonte que mana y corre de su rojo corazón, aunque es de noche. Y seguir teniendo esperanza en sus caudalosas corrientes, que infiernos cielos riegan y a las gentes, aunque es de noche.

Suso Ares Fondevila dijo...

Tremendo lo que cuentas, Cristina.
Para mí el problema -un problema mío, con el que batallo- es que el Mal no me hipnotice, como la Medusa. Por eso necesito el corazón de Jesús, desesperada, esperadamente.
Aunque es de noche.

Anónimo dijo...

Un yin / yang de equilibrio es nuestra lucha.

RD.