jueves, 28 de mayo de 2009

Entre yo y yo

Diferidos, retardados, apartados de nosotros mismos, nunca nos alcanzamos. Donde estamos no estamos, donde somos no somos. Como consecuencia de aquella fractura que los cristianos llamamos pecado original, sufrimos esta disidencia continúa entre nuestra retaguardia y nuestra vanguardia, entre nuestro ser y nuestro ser. Nunca ocupo del todo mi espacio. Nunca estoy del todo presente en mi presente. Hay un hiato, una diástasis, entre yo y yo.

14 comentarios:

Jesús Beades dijo...

Impresionante texto. De lo mejor, en menos líneas, que he leído últimamente en la blogosfera. Es el tema de nuestro tiempo. Y, de paso, de todos los tiempos.

Máster en Nubes dijo...

Sí señor, Suso, no estamos y lo notas, la tensión siempre se nota. Un abrazo
Aurora

Suso Ares Fondevila dijo...

Caray, Jesús, gracias. Efectivamente, de todos los tiempos.

Ángel Ruiz dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ángel Ruiz dijo...

Sí, es un gran texto. Yo me he puesto a buscar diástasis, a ver qué significaba; después de encontrarme con un montón de enfermedades tremendas he entrevisto algo de que el término tiene que ver con la escatología, que también es un término filosófico/teológico.
Quizá pudieras explicarlo un poco, aunque por el contexto más o menos se entrevé.

Suso Ares Fondevila dijo...

"Diástasis" es un término que aparece muchas veces en textos filosóficos y teológicos, con el significado de "separación". No sé mucho más.
Ángel, tú que eres de griego, podrías explicárnoslo mejor. Te paso la pelota.

Ángel Ruiz dijo...

Busco en el Liddell y confirmo lo que dice la etimología: algo que está recto, de pie y se separa. Explican que lo contrario es henosis 'unión'. Pero luego, ya por el contexto, puede ser desde dolor de cabeza hasta divorcio. Lo qué no sé es qué querrán (querréis) decir exactamente los filósofos/teólogos.
¡Y anda, la pelota te la he pasado al otro lado de la red!

Suso Ares Fondevila dijo...

Pues me lo pones difícil. Creo que es un término técnico que, dentro de la terminología filosófica-teológica, al significado general de separación, añade algún matiz especial, como si dentro de esta separación quedasen restos de la unión primitiva y esto generase tensión, la de lo unido-separado, pero ahora me estoy tirando un poco de la moto.
Alejandro, tú que eres nuestro filósofo de pro, si lees esto y puedes echarnos una mano, te lo agradeceríamos.

Montse Viver dijo...

Pues claro que quedan restos de la unión primitiva, no hay nás que leer las primeras páginas del capítulo "El Banquete, o del amor" de los Diálogos de Platón, para hacerse una idea. Aristófanes describe esos seres como "robustos y vigorosos y sus ánimos esforzados, lo que les inspiró la osadia de subir hasta el cielo y combatir contra los dioses. El castigo de Júpiter consistió en separarlos en dos....
Se da el nombre de amor al deseo de recobrar aquel antiguo estado".
Imagino que el llamado "pecado original" viene a ser algo parecido, pero pasando por otras veredas más sutiles, más refinadas y poéticas.

Siempre a vueltas con lo mismo, vaya destino el nuestro!

Suso Ares Fondevila dijo...

Montse, gracias por tu reflexión.
El pecado original -el primer pecado, el pecado en el origen, el origen del pecado-, si de verdad fue pecado, es decir, mal, no creo que tuviera nada de refinado y de poético. A lo mejor fue sútil, eso sí. En cualquier caso fue acción del hombre. Fuimos nosotros quienes nos expulsamos del paraíso. Dios no tuvo más remedio que, tristemente, aceptar la acción libre de sus hijos.

Montse Viver dijo...

El motivo de usar la palabra refinado y poético, es para diferenciar el burdo afan de lucha por el poder enfrentandose a Júpiter como aparece en los Diálogos, del de Adan y Eva que a través de la sabiduría proveniente del árbol de la ciencia del bien y del mal, pretendían ser como dioses, tan sólo comiendo la famosísima manzana, lo cual habia sido prohibido de antemano.
Dos estilos diferentes de ver el mismo hecho.

Montse Viver dijo...

Estoy constatando que soy de condición harto contradictoria, pues tras comentar por aquí que haria solo pinceldas en tu blog, me he topado con las 10 pàginas de muestra de tu libro "El trabajo de vivir".
Esto es harina de otro costal y merece una lectura atenta a todo lo que dice, que es mucho, siempre en tono amble y sincero pero a la vez tembloroso, frágil, profundo, como un pálpito de vida que se muestra con toda su contingencia del dia a dia, alimentando ese hacer creativo que es como engendrar hijos del espíritu.
Estoy asombrada de la calidad de estas páginas, este flujo vital de lo bello, que está ahí para el que sepa y quiera aprehenderlo.
Inolvidable lo del aire en Velazquez y el fuego en el Greco.
Que gozo saber que escribes y piensas de forma tan humana, tan personal y universal al mismo tiempo.

Suso Ares Fondevila dijo...

Montse, decir gracias es poco, pero es lo más que puedo decir. Por eso, gracias.

Alejandro Martín Navarro dijo...

Pues a vuestro "filósofo de pro" le avergüenza reconocer su ignorancia en este punto. No sé más que lo que ya habéis dicho: que se usa a veces como sinónimo de "separación" ("escisión" entre dos ámbitos que deberían estar unidos).
Enhorabuena por el texto, Suso. Un abrazo