jueves, 24 de julio de 2014

Autores fronterizos

Hay autores fronterizos que, a la que se descuidan, se pasan de la raya. Simone Weil, Leon Bloy, Kierkegaard, Unamuno pertenecen a esta estirpe. De sus abismos de luz, irrenunciables, vivimos hoy, mientras que sus abismos de sombra los sorteamos aunque también aprendamos de ellos. Son autores apasionados: de aquí el vigor rutilante de sus descubrimientos, pero por ello mismo también desequilibrados: llegan a posiciones equívocas llevados por un genio sin control.

(Lo que acabo de escribir es sólo una impresión, por ello poco fiable, incluso para mí mismo, pero quería sacármela de encima escribiéndola pues lleva mucho tiempo acompañándome. Quede aquí como mero apunte, por si algo valiere).

3 comentarios:

Enrique García-Máiquez dijo...

Amén.

Cristina Brackelmanns dijo...

Apasionados, sí, por la verdad.
¿Desequilibrados? Puede. Depende del equilibrismo desde el que se mire.
Posiciones equívocas, no; yo diría lo contrario, más bien intransigentes.

De la misma estirpe que Péguy, por cierto. Bastante apasionado, bastante desequilibrado, en absoluto equívoco.

Suso Ares Fondevila dijo...

Discrepo en lo de Péguy. Todo lo demás es discutible y rebatible, ciertamente.