martes, 1 de julio de 2014

San Juan de la Cruz, sin tizón encendido

Aquí hablé de cómo de distinta manera manejaron el fuego San Francisco de Asís y Santo Tomás de Aquino para hacer frente a la mujer que las tentaba, el primero invitándola a sentarse con él en las brasas, el segundo defendiéndose de ella con un tizón. Veamos como obra en situación parecida San Juan de la Cruz, tal como nos lo cuenta José Vicente Rodríguez en San Juan de la cruz. La biografía: “En este lance podemos ver la humanidad del santo que lo pasa mal, y la santidad del hombre fiel a sus compromisos que, sin armar una escandalera en el barrio ni tener que echar mano de un tizón encendido, como Tomás de Aquino en ocasión parecida, es capaz de convencer (“supo decirle tales cosas que la redujo a conocimiento de su culpa y del mal que hacía; y volviendo por do había entrado, se fue a su casa”) a la muchacha que trata de hacerle caer en la red de sus encantos”.

4 comentarios:

Angel Ruiz dijo...

No me parece del todo afortunado el texto de Rodríguez: parece como que fuese mejor san Juan de la Cruz que santo Tomás de Aquino simplemente porque le salía así de fácil.
Estoy con Flannery aquí:http://flanneryoc.blogspot.com.es/2004/11/flannery-otra-vez.html

Suso Ares Fondevila dijo...

Después de leer lo de Flannery también yo estoy de acuerdo.

En otra ocasión parecida, san Juan de la Cruz se achicó en la esquina de la habitación en la que estaba hasta que la "señorita" se marchó.

Ignacio dijo...

No sé si conoces:

http://youtu.be/B0Waczk7F6k

Suso Ares Fondevila dijo...

Gracias, Ignacio, por el enlace.