jueves, 29 de marzo de 2012

Fecundación desasistida


La biología se lo pone tremendamente fácil a la vida para que esta se abra paso, sólo el mero acto que permite que un espermatozoide fecunde a un óvulo, una sencilla operación que no exige certificados de amor, ni de compromiso, ni de responsabilidad. Así, un encuentro impersonal y anodino entre dos absolutos desconocidos puede dar a luz a un nuevo ser. Que la naturaleza continúe siendo fecunda en estos casos, como si nada pasara, sin parar mientes en “exquisiteces” humanas, no deja de ser tremendo. Como en el resto del mundo animal, basta que haya habido unión biológica para que el proceso reproductor inicie su curso: nada importa que en el asunto no haya participado el amor.

2 comentarios:

cb dijo...

Lo maravilloso es que, como en el resto del mundo animal, cuando la naturaleza no está dañada, el amor crece con la criatura.
A veces la vida nace del amor, pero aunque no sea así, aunque sólo nazca de la biología, o del encuentro entre dos desconocidos, la fecundación no está desasistida, la vida que se abre paso, ella sola, hace nacer el amor y el compromiso y la responsabilidad.
No es lo ideal, claro, pero la naturaleza, por lo que a ella le toca, sigue haciendo bien las cosas, la vida siempre viene salvaguardada.
Lo que me parece a mí que es más tremendo es que los humanos, a veces incluso con esos certificados que dices, sean capaces de contrariar las exquisiteces de la naturaleza.

Suso Ares Fondevila dijo...

Concuerdo en todo contigo. Siempre el "y" más "y". Y el final de tu reflexión, que da la vuelta a la mía, es perfecto.

Gracias, CB.