jueves, 19 de marzo de 2009

¡Ay la vida!

¡Ay la vida, esa niña que nos zarandea como a muñecos de trapo, a los que saca los ojos, arranca los brazos, tira contra la pared! Menos mal que esa misma niña, vuelta a su mejor ser, le devuelve los ojos a su muñeco, le pega los bracitos y lo recoge del suelo para acariciarlo con eterno mimo...

1 comentario:

Máster en Nubes dijo...

Bonito, Suso, siempre me quedo mirando cómo las niñas juegan con sus muñecas...
Un abrazo muy especial para ti hoy.

Aurora