jueves, 26 de marzo de 2009

Abbá y otras cosas

Aceptar ser ballena seca, sin surtidor. No hacer de ello literatura.

No soy justo. No debo pues hacerme el justo: no debo justificarme.

Ser inconsciente, humildemente humilde, a la pata llana. Ser "humus" ignorándolo.

No soy bueno. No ir por lo tanto de bueno. No presumir tampoco de no ser bueno. Y no seguir con esta espiral. Echarle humor a la cosa. Sólo Dios es bueno.

Huir del narcisismo espiritual como de la peste.

Morir a sí mismo tan perfectamente que sólo quede la alegría.

Dejar que Dios haga. Sólo el hace bien, lo hace bien. No imponerse a Dios. Hacerle sitio. Que él sea el Sitio.

Huir de cierto tipo de tristeza como de la peste. ¿Cuáles son las buenas, cuáles las malas tristezas? Discernimiento de espíritus, discernimiento de tristezas. Echo en falta esto.

Dejar que Cristo nos enseñe a seguirle, con determinación, con coraje, con valentía, sin miedo, con total confianza. Sentir su mano agarrando la nuestra. Dejarse llevar por ella. No soltarla nunca. Nunca.

No olvidar jamás que Dios es Abbá, padre entrañable, amante pudoroso y tenaz de nuestros huesos. "Se muere por mis huesos". Y fue así, en efecto. Es así.

Amor con amor se paga. Él me amó primero. Amar a Abbá sobre todas las cosas, con todo mi ser, con toda mi alma, con todas mis fuerzas.

4 comentarios:

Máster en Nubes dijo...

Yo te mando hoy un abrazo, puedo ¿no? Pues eso, y de los fuertes porque, como dicen algunos hispanos, "me nace"...
Un abrazo
Aurora

Suso Ares Fondevila dijo...

¡Cómo no vas a poder, mujer! Lo recibo sumamente agradecido. ¡Y qué bonito eso de "me nace"! Me lo quedo.
Gracias mil.

Alejandro Martín Navarro dijo...

Precioso, Suso. A los filósofos -bien lo sabes- se les olvida hablar así de Dios. Por suerte estás tú aquí. Gracias por la entrada.

Suso Ares Fondevila dijo...

Gracias a ti, Alejandro. Y bien sé que sin los filósofos, tú entre ellos, tú que eres filósofo y teólogo y escritor espiritual, no podría yo respirar del todo.