miércoles, 24 de junio de 2015

¡Plaf!

A la que te relajas, ¡plaf!, ya eres otra vez malo y egoísta.

Soy malo, soy bueno, soy gris, soy de colores...

Qué fácil es que una oración solitaria sea una oración egoísta.

El ombligo, ahí, jo... a uno.


PD:
Ayúdame a ser bueno,
Señor.
Yo solo no puedo.

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