jueves, 5 de marzo de 2015

El griego que hay en nosotros

En esta entrada decía que Jesús apelaba a nuestra necesidad de premio y a nuestra necesidad de heroísmo para animarnos a amar también a los que no nos aman. En esto somos herederos de los griegos. ¿Qué esperaban sus héroes sino recompensas y gloria tras el logro de sus hazañas? Se podría acudir a multitud de textos de la literatura griega clásica para comprobarlo. Yo cito el que tengo ahora delante de mis ojos, en la Ilíada, canto X: “Si se entera de esto y consigue llegar sano y salvo, / bajo el cielo, entre todos los hombres, habrá conseguido / una gloria muy grande y también una gran recompensa” (traducción de Fernando Gutiérrez). Al griego que hay en nosotros apela nuestro Señor.

2 comentarios:

Enrique García-Máiquez dijo...

"Es difícil ser cristiano sin ser antes pagano; e israelita".

Suso Ares Fondevila dijo...

Copio y pego: Murilo Mendes.

Es cierto, y bonito. Gracias.

El cristianismo asume y resume el mundo llevándolo a su máximo esplendor.