miércoles, 24 de julio de 2013

La palabra escrita

Cuando tiene lugar un diálogo en la sección de comentarios de la entrada de un blog uno se topa con una limitación irresoluble: la palabra escrita es sólo, y sola, palabra escrita, sin las ventajas de la palabra hablada. Ningún gesto la acompaña: el tono de la voz, la mirada, la expresión del rostro. Puede ocurrir entonces que una afirmación que suene afilada, incluso navajera, lo sea muy poco o no lo sea en absoluto en el ánimo del comentador. A rostro abierto, de viva y real voz, el otro “vería” la palabra total, de la que estaría ausente, por seguir con el ejemplo, el corte acerado. Una discrepancia firme y absoluta en un contexto polémico, en su modalidad escrita aparece tan desnuda de rostro y alma que parecerá agresiva, y más si uno no ha sabido tampoco esquivar cierta carga mordiente. Entre amigos, si la sangre llega al río, siempre la amansa el agua de la amistad.

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