viernes, 20 de junio de 2008

Soledad

Quien, en soledad continua, consigue hacer de esta una casa habitable y evita que se convierta en caverna de aullidos y malos augurios, logra en verdad algo extraordinario. Si somos (o debemos ser) nuestro primer amigo, también es cierto que somos (o podemos ser) nuestro primer enemigo, y para no quedar a expensas de uno mismo en tales casos tenemos que vencernos, asentándonos en un profundo y buen sentido común, aquel que nos lleve a los senos de una realidad sana y verdadera.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Es bueno tener las llaves de esa morada, pero sin que con ello se convierta en nuestro refugio perpetuo, simplemente en aquellos momentos en que es necesario para encontrarnos a nosotros mismos y profundizar en la realidad o irrealidad que nos rodea.

RD.

SusoAres dijo...

Tienes razón en lo que dices. De todos modos, mi texto tenía como punto de mira a aquellas personas "condenadas" a una soledad irremediable y que consiguen triunfar en ella.

Anónimo dijo...

Tienes razón en ello, eso mi hizo recordar a una persona que a nadie tenia porque nadie le quedaba, y sin embargo, tenia lo que otros no tenían, “vida”.

RD.

SusoAres dijo...

Esos son los verdaderos héroes: los que, en condiciones adversas, o quizás gracias a ellas, consiguen tener "vida" donde los demás sólo tenemos lo que tenemos, media vida a lo más.