jueves, 6 de marzo de 2008

Yo ocurrente, yo orante

Cuando quieres rezar, es decir, "tratar de amistad estando muchas veces a solas con quien sabemos nos ama" (Santa Teresa), ¡quién pudiera poner un bozal al "yo ocurrente" (José Antonio Marina), ese que cruza y recruza nuestra mente con imágenes, divagaciones, pensamientos, para conseguir una descansada mente en blanco! ¡Sí, quien tuviera la potencia del yogui para alejar toda esa telaraña torrencial, y, así, desarbolado ese yo, ver alzarse con toda su fuerza al "yo orante"! En esas estamos...

2 comentarios:

Famayor dijo...

Ocurrente para venderse u orante para comprarse. ¿verdad?
Buen finde, Suso.

Suso dijo...

Ocurrente para tener la ocurrencia de ir al cine, la ocurrencia de tumbarse en el sofá a papar moscas, la ocurrencia de escribir en el blog, la ocurrencia de contestarte, la ocurrencia de ver lo que ocurre, la ocurrencia de tomarme una manzana, la ocurrencia de hacer el tonto con mis sobrinas... ad infinitum. Orante para, repito, "tratar de amistad estando muchas veces a solas con quien sabemos nos ama", y porque me ama, aceptar ser "comprado" por él y yo, muy gustosamente, "venderme" por completo. ¡Menudo es él!
Buen fin de semana, Famayor.