viernes, 4 de abril de 2008

La sabiduría

La inocencia de ida del niño y la inocencia de vuelta del anciano: he aquí la sabiduría.

3 comentarios:

Famayor dijo...

No creo que el sabio sea ingenuo. Conoce el mal y lo identifica pronto, aunque comprendiendo su origen, le será más fácil disculparlo. Sí será inocente, porque ejercerá más bien poco la voluntad. Seguramente adquirirá, y sin proponérselo, claro, una posición más observadora que actuante. Pocas pulsiones que seguir. Trascendico, liberado, renunciador.
Saludos.

Famayor dijo...

Trascendido digo. Sorry

SusoAres dijo...

Hermoso, y "sabio".