viernes, 12 de mayo de 2017

La descrucifixión de Cristo

Estaría bien que el Gibson que no nos ahorró detalles sobre el sufrimiento de Jesús en su película La pasión no nos los ahorrase tampoco en una filmación de su descendimiento de la cruz. Que allí donde vimos la coronación de espinas, viésemos su “descoronación”; que donde vimos los clavos atravesando y desgarrando sus manos y sus pies, los viésemos también saliendo de ellos. Que donde, en definitiva, vimos a Jesús crucificado, lo viésemos después descrucificado, “salvado” de alguna manera y consolado por los que permanecieron con él hasta el final, aunque fuese un Jesús muerto el que recibiese las lágrimas y los abrazos de María, su madre, y del grupo que la acompañaba y la sostenía. El propio Mel Gibson podría ser un magnífico José de Arimatea.

No hay comentarios: