miércoles, 22 de julio de 2015

No juzguéis

El “no juzguéis” de Jesús debe entenderse, creo yo, como un “no pronunciéis la última palabra, la definitiva, sobre nadie porque esta solo le pertenece a Dios”. Las que nos está permitido pronunciar son las palabras penúltimas, las humanas, las nuestras, con las que necesariamente hemos de juzgar, calibrar, ponderar, valorar, etc., personas y acciones.

1 comentario:

Ángel Rallo Vallejo dijo...

Suso, creo que sólo podemos intentar juzgar o al menos valorar las acciones. A las personas como tales no las deberíamos juzgar fuera del ámbito estríctamente judicial, valga la redundancia.
Y si las/nos juzgamos, intentemos al menos ser siempre benévolos en la medida de lo posible.