viernes, 30 de noviembre de 2012

Padre, perdónalos


Comíamos no hace mucho Matilde y yo en “A Curtidoría”, en la parte vieja de Santiago.
-¿Por qué, se (me) preguntaba, cuando estaba en la cruz Jesús dijo: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen” y no “yo os perdono” como había hecho hasta ese momento?
-Es cierto, no había caído en ello. Sí, ¿por qué?
Durante su vida pública es Jesús quien perdona los pecados porque tiene autoridad para hacerlo: es el Hijo en quien el Padre se complace y sobre el que baja el Espíritu. Él, por ser el Hijo, puede todo lo que puede el Padre. Por otra parte, los pecados que perdona no lo tienen a él como objeto principal, no es él aquél cuyo daño es el que se busca en primerísimo lugar. En cambio, en la cruz, ¿no es él el objeto único de la ofensa, ofensa al Hijo que es por ello directísima ofensa al Padre, y así lo siente Jesús en la cruz: que es su Padre más que él el máximamente ofendido, y debe ser por tanto el Padre quien perdone a quien daña al Hijo y porque el Hijo se lo pide? Y, desde otro punto de vista, al sentirse Jesús abandonado por el Padre (“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”), ¿no siente que le abandona también la autoridad para perdonar, que deja en manos de su Abbá (“Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu”)?
Y otro apunte: ¿No queda Jesús, en tanto que sujeto que sufre toda la ofensa (pasión), despoderado para ser el sujeto que la perdone (acción), pues, crucificado, Jesús es sólo pasión y en absoluto acción?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

El problema de la sociedad actual es que el concepto de "pecado" ya no existe para buena parte de la población en los países más secularizados. Mucho me temo que ya no sienten que haya pecados que perdonar.

Suso Ares Fondevila dijo...

Es cierto. Sólo un cristiano puede comprender cabalmente lo que es el pecado, que no se entiende del todo si no se comprende su dimensión vertical, la que lo liga a Dios.

Gracias por tu comentario.