lunes, 16 de febrero de 2009

Velamen

¿De dónde me vendrá a mí ese gusto por la ropa puesta a secar en los tendales? Si fuera un capitán de barco retirado podría decir que me recuerdan las velas de mi vieja fragata, pero no es el caso, aunque sí lo es, pero en otro sentido, pues esas sábanas primorosas, esos manteles, son el velamen desplegado del hogar doméstico, con toda su proa surcando el mar de sus bien anclados cimientos.

7 comentarios:

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Preciosa imagen. Hay otra que me gusta, de una canción de Pasión Vega, "Lejos de Lisboa":
"La ropa tendida
al sol de la tarde:
banderas de nadie".
Esa suerte de banderas sin patria ejercen también, para mí, una especial atracción.
Un abrazo.

Suso Ares Fondevila dijo...

"Banderas sin patria", ¡qué bonito! Banderas de patria-matria doméstica...
"Lejos de Lisboa": o no tan lejos, en Oporto, donde, desde el barco que nos paseaba por la Ribeirinha do Douro, gocé viendo la ropa tendida en las viejas casas de la ribera, conjunto multicolor en comandita con puertas y ventanas.
Un abrazo.

Ángel Ruiz dijo...

Por aportar el típico dato erudito, que no está mal aquí porque la escena es muy buena: me refiero a una de Ordet al lado de la casa, en la que están los hijos.

Maripaz Brugos dijo...

Tienes razon Suso, que la ropa tendida,tambien para mi, tiene un encanto especial ... se me antoja como el velamen de un hermoso barco ,surcando los mares,y compitiendo en blancura con las nubes ...

Suso Ares Fondevila dijo...

El dato está muy bien traído, Ángel. A mí me vienen otras imágenes, aunque no sé decir a qué películas pertenecen.

Máster en Nubes dijo...

Uy, a mí me gustan también. Pero no tanto en las ciudades, en los pueblos y en el campo, con el aire y el sol dando de pleno en la ropa tendida.

Domesticidad y limpieza, dos sensaciones muy agradables, la verdad.

ana dijo...

Yo recuerdo cuando en los pueblos se tendían las sábanas blancas en el verde. Relucían enormes sobre el verde. Sorprendía tanta blancura tirada en el suelo. Y el sol elevándolas con su luminosidad.

La vecina de mi abuela las tendía así, allá por los años de mi infancia, en un patio con un verde que era un primor.

Estampa infantil. Yo me quedaba quieta a ratitos, mirando aquel blanco...

... y allí me llevó esta vez tu post con olor a ropa limpia.