martes, 26 de febrero de 2013

La echadora de cartas



Una de las historias que se cuentan en la película Cosas que diría con  sólo mirarla, de Rodrigo García, presenta el encuentro entre la echadora de cartas Christine Taylor (Calista Flockhart) y la doctora Elaine Keener (Glenn Close). La primera, una vez que ha puesto sobre la mesa las cartas escogidas por la segunda, comienza su relato: 

“No es usted feliz. Se le da bien fingir que todo va bien en su vida. Da mucha impresión de seguridad y confianza en sí misma. Pero no está satisfecha. No se conoce bien a sí misma. Es muy nerviosa e inestable. Es muy buena fingiendo. Ha estado casada pero ahora está divorciada o separada. Le gusta dar la impresión de que es feliz sola, pero le mortifica que su matrimonio fallara; cree que fue culpa suya que fracasara, y puede que así fuera. Ese remordimiento le ha causado muchísimo dolor. No tiene amigos de toda la vida. Los amigos que tiene los hizo de casada. Y no son muy íntimos. Eran más amigos de su marido. Algunos quisieron acercársele, pero la encontraron inaccesible o muy distante. Es usted muy reservada y no confía mucho en la gente. Y cuando confía, luego lo lamenta o se arrepiente. Piensa que, tarde o temprano, todos la decepcionan. Puede ser firme y práctica, sobre todo en las crisis. Pero creo que siempre teme que ocurra la tragedia y le dan mucho miedo los cambios. Ha conocido a un hombre en el trabajo. O tal vez relacionado con el trabajo, que le atrae mucho. Hasta puede que esté obsesionada con él. Pero no me parece cariñoso y no es fácil intimar con él. Debe tener cuidado con los malentendidos, porque tiene usted tendencia a ilusionarse con mucha facilidad, y después se avergüenza o se deprime si las cosas no salen como usted esperaba. Es usted una soñadora. Y debe tener cuidado porque tiene mucha tendencia a llevar siempre las de perder. Parece empeñada en encontrar un hombre. Alguien en quien poder confiar. Alguien con quien compartir la vida. Y hay un hombre que se va a interesar por usted.
-¿El hombre que dijo antes? ¿El del trabajo?
No, es alguien que aún no conoce. Un hombre más joven.
-El del trabajo es más joven que yo. Un par de años. Es alto, de piel clara, con ojos castaños.
No.
-¿Seguro que no es uno que ya conozco?
Éste es nuevo”.


Cuando Christine Taylor ya se ha despedido y está fuera, a escasos dos metros de la puerta, se da la vuelta y le dice a la doctora Keener: “Oiga doctora, nada de eso está escrito. Es lo que han dicho hoy sus cartas pero lo que suceda depende de usted”. Magistral. Justo quien aparentemente la ha atado a un destino la desliga al mismo tiempo de él, emplazándola en su libertad. ¡Qué honesta, qué sabia, en absoluto farsante echadora de cartas!

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